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Editorial SAN PABLO
 
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Presentación del «Tercer Concilio Limense» en Roma

El lunes 4 de diciembre, el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, participó de la presentación del libro del Tercer Concilio Limense (1583-1591) en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma.

Esta publicación reúne los documentos del Tercer Concilio Limense y el esfuerzo del entonces Arzobispo de Lima, Toribio de Mogrovejo, por buscar que la Iglesia responda a los nuevos retos misioneros de la Iglesia.

Este libro es una edición de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y Editorial San Pablo para su publicación.

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Evangelio del día: No a la hipocresía. Sólo el camino del amor conduce a Dios

Lucas 14,1-6 – XXX viernes tiempo ordinario: El camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, lleva a la santidad
Evangelio según San Lucas 14,1-6

Otra curación de Jesús en sábado: Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía. Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Está permitido curar en sábado o no?” Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?” A esto no pudieron responder nada”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús estaba en la casa de uno de los jefes de los fariseos para almorzar con ellos; y le observaban para ver qué hacía. Sobre todo buscaban encontrarle un error, incluso con trampas.

E irrumpe en la escena un hombre enfermo. En ese momento Jesús les dice a los fariseos: “¿Es lícito curar los sábados, o no?”. La pregunta de Jesús es una pregunta sencilla pero, como todos los hipócritas, callaron, no dijeron nada.

Pero lo demás callaban siempre cuando Jesús los ponía ante la verdad aunque después hablaban mal por detrás y buscaban cómo hacer caer a Jesús.

En concreto, esta gente estaba tan apegada a la ley que había olvidado la justicia; tan apegada a la ley que había olvidado el amor. Pero no sólo a la ley; estaban apegados a las palabras, a las letras de la ley..

Precisamente, este modo de vivir, apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia: cuidaban la ley, descuidaban la justicia; cuidaban la ley, descuidaban el amor. Sin embargo, eran los modelos.

Pero Jesús, para esta gente, encuentra solamente una palabra: Hipócritas. No se puede ir por todo el mundo buscando prosélitos y luego cerrar la puerta.

Para el Señor se trataba de hombres cerrados, hombres muy apegados a la ley, a la letra de la ley: no a la ley, porque la ley es amor. Eran hombres que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación; hombres que solamente sabían cerrar.

A este punto hay que preguntarse: ¿cuál es el camino para ser fieles a la ley sin descuidar la justicia, sin descuidar el amor?. La respuesta es precisamente el camino que viene de lo opuesto:

“Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo”. (Filipenses 1,9-10)

Es precisamente el camino contrario: del amor a la integridad, del amor al discernimiento, del amor a la ley. Pablo, en efecto, afirma que hay que rezar para que vuestra caridad, vuestro amor, vuestras obras de caridad os lleven al conocimiento y al pleno discernimiento.

Precisamente este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente opuesto al camino de los doctores de la ley. Y este camino, del amor a la justicia, lleva a Dios.

Sólo el camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, a la realización plena, lleva a la santidad, a la salvación, al encuentro con Jesús… (Homilía en Santa Marta, 31 de octubre de 2014)

Diálogo con Jesús

Señor mío, te doy gracias por darme paz y alivio en tus Palabras y porque iluminas mi sendero de vida cuando se me agotan las esperanzas.

Te entrego mi corazón para que lo sanes y liberes de todo miedo y angustia que lo hace ponerse inseguros ante las situaciones del mundo.

Ayúdame a cuidarlo, para que cada una de las palabras que emergen de él, sean una completa alabanza para y de provecho para todos.

Que hable siempre con prudencia y caridad. Tú, como buen dador, te acercas a mis dolores, eres el primero en auxiliarme y curar las heridas de mi alma.

Fijo la mirada desde ahora en Ti, en el Amor que proviene de tu sacrificio divino en la Cruz, en el consuelo y sanación de tus palabras de esperanzas.

Quiero transformarme por Ti y para Ti, transformarme en un discípulo amado que sepa aliviar las necesidades de los otros con compasión

No puedo decir que te amo sino amo a los que sufren, tampoco puedo poner la Ley o días de descansos por encima del sufrimiento de mi prójimo.

Tu ley de amor es universal, y esta ley es la del amor, de la caridad, una ley que sobrepasa mis sentidos y me hace más merecedor de ser tu hijo. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré 1 Rosario por la conversión de aquellos amigos o amigas que me han dado la espalda sólo porque decidí seguir al Señor.

Frase de reflexión

“Cuando nos inunda el amor de Dios, la vida adquiere otro sabor”. Papa Francisco

Evangelio del día: No a la hipocresía. Sólo el camino del amor conduce a Dios

Lucas 14,1-6 – XXX viernes tiempo ordinario: El camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, lleva a la santidad
Evangelio según San Lucas 14,1-6

Otra curación de Jesús en sábado: Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía. Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Está permitido curar en sábado o no?” Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?” A esto no pudieron responder nada”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús estaba en la casa de uno de los jefes de los fariseos para almorzar con ellos; y le observaban para ver qué hacía. Sobre todo buscaban encontrarle un error, incluso con trampas.

E irrumpe en la escena un hombre enfermo. En ese momento Jesús les dice a los fariseos: “¿Es lícito curar los sábados, o no?”. La pregunta de Jesús es una pregunta sencilla pero, como todos los hipócritas, callaron, no dijeron nada.

Pero lo demás callaban siempre cuando Jesús los ponía ante la verdad aunque después hablaban mal por detrás y buscaban cómo hacer caer a Jesús.

En concreto, esta gente estaba tan apegada a la ley que había olvidado la justicia; tan apegada a la ley que había olvidado el amor. Pero no sólo a la ley; estaban apegados a las palabras, a las letras de la ley..

Precisamente, este modo de vivir, apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia: cuidaban la ley, descuidaban la justicia; cuidaban la ley, descuidaban el amor. Sin embargo, eran los modelos.

Pero Jesús, para esta gente, encuentra solamente una palabra: Hipócritas. No se puede ir por todo el mundo buscando prosélitos y luego cerrar la puerta.

Para el Señor se trataba de hombres cerrados, hombres muy apegados a la ley, a la letra de la ley: no a la ley, porque la ley es amor. Eran hombres que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación; hombres que solamente sabían cerrar.

A este punto hay que preguntarse: ¿cuál es el camino para ser fieles a la ley sin descuidar la justicia, sin descuidar el amor?. La respuesta es precisamente el camino que viene de lo opuesto:

“Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo”. (Filipenses 1,9-10)

Es precisamente el camino contrario: del amor a la integridad, del amor al discernimiento, del amor a la ley. Pablo, en efecto, afirma que hay que rezar para que vuestra caridad, vuestro amor, vuestras obras de caridad os lleven al conocimiento y al pleno discernimiento.

Precisamente este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente opuesto al camino de los doctores de la ley. Y este camino, del amor a la justicia, lleva a Dios.

Sólo el camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, a la realización plena, lleva a la santidad, a la salvación, al encuentro con Jesús… (Homilía en Santa Marta, 31 de octubre de 2014)

Diálogo con Jesús

Señor mío, te doy gracias por darme paz y alivio en tus Palabras y porque iluminas mi sendero de vida cuando se me agotan las esperanzas.

Te entrego mi corazón para que lo sanes y liberes de todo miedo y angustia que lo hace ponerse inseguros ante las situaciones del mundo.

Ayúdame a cuidarlo, para que cada una de las palabras que emergen de él, sean una completa alabanza para y de provecho para todos.

Que hable siempre con prudencia y caridad. Tú, como buen dador, te acercas a mis dolores, eres el primero en auxiliarme y curar las heridas de mi alma.

Fijo la mirada desde ahora en Ti, en el Amor que proviene de tu sacrificio divino en la Cruz, en el consuelo y sanación de tus palabras de esperanzas.

Quiero transformarme por Ti y para Ti, transformarme en un discípulo amado que sepa aliviar las necesidades de los otros con compasión

No puedo decir que te amo sino amo a los que sufren, tampoco puedo poner la Ley o días de descansos por encima del sufrimiento de mi prójimo.

Tu ley de amor es universal, y esta ley es la del amor, de la caridad, una ley que sobrepasa mis sentidos y me hace más merecedor de ser tu hijo. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré 1 Rosario por la conversión de aquellos amigos o amigas que me han dado la espalda sólo porque decidí seguir al Señor.

Frase de reflexión

“Cuando nos inunda el amor de Dios, la vida adquiere otro sabor”. Papa Francisco

Evangelio del día: Juicio final: Ser juzgado por Dios en el amor

Mateo 25,31-46 – Conmemoración de los Fieles Difuntos: Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo
Evangelio según San Mateo 25,31-46

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El Juicio Final: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”. Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?” Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Luego dirá a los de la izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”. Estos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?” Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco:

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El tiempo de espera de la llegada del Señor es el tiempo que Él se nos da, con misericordia y paciencia, antes de su llegada final, tiempo de la vigilancia; tiempo en que tenemos que mantener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad, donde mantener abierto nuestro corazón a la bondad, a la belleza y a la verdad; tiempo que hay que vivir de acuerdo a Dios, porque no conocemos ni el día, ni la hora del regreso de Cristo…

Lo que se nos pide es estar preparados para el encuentro: preparados a un encuentro, a un hermoso encuentro, el encuentro con Jesús, que significa ser capaz de ver los signos de su presencia, mantener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar atentos para no caer dormidos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, ¿eh?, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús… ¡No se duerman!

La espera del retorno del Señor es el tiempo de la acción. Nosotros somos el tiempo de la acción, tiempo para sacar provecho de los dones de Dios, no para nosotros mismos, sino para Él, para la Iglesia, para los otros, tiempo para tratar siempre de hacer crecer el bien en el mundo…

Es importante no encerrarse en sí mismos, enterrando el propio talento, las propias riquezas espirituales, intelectuales, materiales, todo lo que el Señor nos ha dado, sino abrirse, ser solidarios, tener cuidado de los demás.

En el juicio final, el Señor será el pastor que separa las ovejas de las cabras. A la derecha se sitúan los que han actuado de acuerdo a la voluntad de Dios, que han ayudado al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, el enfermo, el encarcelado, el extranjero… Mientras que a la izquierda están los que no han socorrido al prójimo.

Esto nos indica que seremos juzgados por Dios en la caridad, en cómo lo hemos amado en los hermanos, especialmente los más vulnerables y necesitados…

No tengamos nunca miedo de mirar el juicio final; que ello nos empuje en cambio a vivir mejor el presente. Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada día a reconocerlo en los pobres y en los pequeños, para que nos comprometamos con el bien y estemos vigilantes en la oración y en el amor.

Que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, pueda reconocernos como siervos buenos y fieles. Gracias. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 24 de abril de 2013, Audiencia general, plaza de San Pedro)

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Oración de Sanación

Señor, a caminar con valentía ante los nuevos desafíos que me va presentando la vida sabiendo que Tú intervienes en cada paso que doy.

Necesito que tu amor me acompañe con todas tus fuerzas para así asumir mis compromisos con valor y entusiasmo. Tú eres el motor de mi corazón.

Toma mis manos, prepáralas para la atención y el servicio. Como dijo San Juan de la Cruz: “en el atardecer de la vida seremos juzgados en el amor”.

Aquí me tienes Señor, quiero servirte con amor, ver tu rostro en los más necesitados y hacerles sentir tu cercanía y tu apoyo incondicional.

Para no fallarte, necesito de tu poder sanador, ser fiel a tus mandatos y estar lleno de tu bondad para poder irradiar esperanza y consuelo.

Sólo Tú, Dios de mi vida, llenas de pureza mi alma. Obras son amores, y quiero que mis obras sean en el mejor regalo de amor que pueda ofrecerte.

Gracias por tu actuación poderosa en mi vida, por darme parte de tu Gloria y por dirigir mis pasos con sabiduría. Quédate siempre cerca de mí.

Cuento con tu bendición y tu gracia que me bastan para entregar tu amor a todos los demás. Confío en tu poder hoy, mañana y siempre. Amén

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Propósito para hoy

Cumpliré con mis responsabilidades con alegría y sin quejarme si me asignan algo que parece injusto.

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Frase de reflexión

“Se me parte el corazón cuando pienso en los niños de Irak. Que la Virgen María, nuestra Madre, los proteja”. Papa Francisco

Catequesis del Papa Francisco sobre el Paraíso

Si la semana anterior el Papa Francisco dedicó su catequesis en la Audiencia General del miércoles a la “muerte”, en esta ocasión hizo lo propio con el “Paraíso”.

El Pontífice explicó que “el paraíso no es un lugar como en las fábulas, ni mucho menos un jardín encantado. El paraíso es el abrazo con Dios, Amor infinito, y entramos gracias a Jesús, que ha muerto en la cruz por nosotros”.

A continuación, el texto completo de la catequesis:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Papa mientras pronuncia la catequesis. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
Esta es la última catequesis sobre el tema de la esperanza cristiana, que nos ha acompañado desde el inicio de este año litúrgico. Y concluiré hablando del paraíso, como meta de nuestra esperanza.

«Paraíso» es una de las últimas palabras pronunciadas por Jesús en la cruz, dirigido al buen ladrón. Detengámonos un momento en esta escena. En la cruz, Jesús no está sólo. Junto a Él, a la derecha y a la izquierda, están dos malhechores. Tal vez, pasando delante de esas tres cruces izadas en el Gólgota, alguien exhaló un suspiro de alivio, pensando que finalmente se hacía justicia condenando a muerte a gente así.

Junto a Jesús esta también un reo confeso: uno que reconoce haber merecido aquel terrible suplicio. Lo llamamos el “buen ladrón”, el cual, oponiéndose al otro, dice: nosotros recibimos lo que hemos merecido por nuestras acciones (Cfr. Lc 23,41).

En el Calvario, ese viernes trágico y santo, Jesús llega al extremo de su encarnación, de su solidaridad con nosotros pecadores. Ahí se realiza lo que el profeta Isaías había dicho del Siervo sufriente: «fue contado entre los culpables» (53,12; Cfr. Lc 22,37).

Es ahí, en el Calvario, que Jesús tiene la última cita con un pecador, para abrirle también a él las puertas de su Reino. Esto es interesante: es la única vez que la palabra “paraíso” aparece en los evangelios. Jesús lo promete a un “pobre diablo” que en la madera de la cruz ha tenido la valentía de dirigirle el más humilde de los pedidos: «Acuérdate de mí cuando entraras en tu Reino» (Lc 23,42). No tenía obras de bien por hacer valer, no tenía nada, sino se encomienda a Jesús, que lo reconoce como inocente, bueno, así diverso de él (v. 41). Ha sido suficiente esta palabra de humilde arrepentimiento, para tocar el corazón de Jesús.

El buen ladrón nos recuerda nuestra verdadera condición ante Dios: que nosotros somos sus hijos, que Él siente compasión por nosotros, que Él se derrumba cada vez que le manifestamos la nostalgia de su amor. En las habitaciones de tantos hospitales o en las celdas de las prisiones este milagro se repite numerosas veces: no existe una persona, por cuanto haya vivido mal, al cual le quede sólo la desesperación y le sea prohibida la gracia. Ante Dios nos presentamos todos con las manos vacías, un poco como el publicano de la parábola que se había detenido a orar al final del templo (Cfr. Lc 18,13). Y cada vez que un hombre, haciendo el último examen de conciencia de su vida, descubre que las faltas superan largamente a las obras de bien, no debe desanimarse, sino confiar en la misericordia de Dios. ¡Y esto nos da esperanza, esto nos abre el corazón!

Dios es Padre, y hasta el último espera nuestro regreso. Y al hijo prodigo que ha regresado, que comienza a confesar sus culpas, el padre le cierra la boca con un abrazo (Cfr. Lc 15,20). ¡Este es Dios: así nos ama!
El paraíso no es un lugar como en las fábulas, ni mucho menos un jardín encantado. El paraíso es el abrazo con Dios, Amor infinito, y entramos gracias a Jesús, que ha muerto en la cruz por nosotros. Donde esta Jesús, hay misericordia y felicidad; sin Él existe el frio y las tinieblas. A la hora de la muerte, el cristiano repite a Jesús: “Acuérdate de mí”. Y aunque no existiese nadie que se recuerde de nosotros, Jesús está ahí, junto a nosotros. Quiere llevarnos al lugar más bello que existe. Quiere llevarnos allá con lo poco o mucho de bien que existe en nuestra vida, para que nada se pierda de lo que ya Él había redimido. Y a la casa del Padre llevará también todo lo que en nosotros tiene todavía necesidad de redención: las faltas y las equivocaciones de una entera vida. Es esta la meta de nuestra existencia: que todo se cumpla, y sea transformado en el amor.

Si creemos en esto, la muerte deja de darnos miedo, y podemos incluso esperar partir de este mundo de manera serena, con mucha confianza. Quien ha conocido a Jesús, no teme más nada. Y podremos repetir también nosotros las palabras del viejo Simeón, también él bendecido por el encuentro con Cristo, después de una entera vida consumida en la espera: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación» (Lc 2,29-30).

Y en ese instante, finalmente, no tendremos más necesidad de nada, no veremos más de manera confusa. No lloraremos más inútilmente, porque todo es pasado; incluso las profecías, también el conocimiento. Pero el amor no, es lo que queda. Porque «el amor no pasará jamás» (Cfr. 1 Cor 13,8).

Evangelio del día: Darse consuelo y ayudarse los unos a los otros

Lucas 12,39-48 – XXIX miércoles tiempo ordinario: Yo estoy seguro de que el Señor vive. Estoy seguro de que el Señor vendrá a verme
Evangelio según san Lucas 12,39-48

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La parábola del servidor fiel: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada. Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?” El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.” Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco sonriendo

San Pablo afirma que el día del Señor llegará al improviso como un ladrón, pero también añade que Jesús vendrá a traer la salvación a quien cree en Él. Y concluye: Consuélense recíprocamente y sean de ayuda unos a otros. Y es precisamente este consuelo el que da la esperanza.

Éste es el consejo: “Consuélense. Consuélense recíprocamente”. Hablar de esto: pero yo les pregunto: ¿nosotros hablamos de esto, que el Señor vendrá, que nosotros lo encontraremos a Él? ¿O hablamos de tantas cosas, incluso de teologías, de cosas de Iglesia, de curas, de monjas, de monseñores, todo esto? Y nuestro consuelo ¿es esta esperanza?

Consuélense recíprocamente, consuélense en comunidad. En nuestras comunidades, en nuestras parroquias, ¿se habla de esto, que estamos en espera del Señor que viene? ¿O se habla de esto, de aquello, de aquella, para pasar un poco el tiempo y no aburrirse demasiado?”.

[…] Es verdad, Él vendrá a juzgarme y cuando vamos a la Sixtina vemos aquella bella escena del Juicio final, es verdad. Pero pensemos también que Él vendrá a encontrarme para que yo lo vea con estos ojos, lo abrace y esté siempre con Él.

Consuélense recíprocamente con las buenas obras y ayúdense unos a otros. Y así iremos adelante. Pidamos al Señor esta gracia: que aquella semilla de esperanza que ha sembrado en nuestro corazón se desarrolle, crezca hasta el encuentro definitivo con Él.

“Yo estoy seguro de que veré al Señor. Yo estoy seguro de que el Señor vive. Yo estoy seguro de que el Señor vendrá a verme”, y éste es el horizonte de nuestra vida. Pidamos esta gracia al Señor y consolémonos unos a otros con las buenas obras y las buenas palabras, por este camino (Homilía en Santa Marta. 24 de abril de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, quiero crecer cada día teniendo como centro tu Verdad. Mirar hacia mis adentros, mis carencias y errores y permitir que conquistes mi corazón.

Mi fortaleza me viene de Ti, del Dios de la vida, un Dios amigo que ayuda con su gracia, a superar los abismos del rencor y de los malos deseos.

Confío en tu Palabra, en tu misericordia y en tu perdón. Confío en que aquel día vendrás como Juez justo y darás a cada uno según sus acciones.

Debo actuar con vigilancia y administrar bien los bienes que me has dado porque de ellos me pedirás cuenta. Ven, cincela mi vida y protege mi corazón

Cuento contigo, con tu mano poderosa que sostiene, levanta, impulsa y me capacita para seguir luchando por la salvación de mi alma y la de los míos.

Tú no dejas que me derrumbes; al contrario, me haces fuerte en la prueba. Pones una coraza indestructible a los que me adversan y pretenden dañarme.

Te entrego mis situaciones y mis dificultades para que me alivies y sanes todo lo que debo sanar para vivir apegado a tu justicia y tu verdad.

Confío en que este momento me ayudas a vencer todos los obstáculos para que pueda proclamarte como mi Rey y Señor para siempre. Amén

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Propósito para hoy

Por muy malos momentos que tenga, ofreceré mi trabajo con alegría por todas esas personas que no conocen el mensaje de Jesucristo

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Frase de reflexión

“El gran peligro en el mundo actual es el triste individualismo que nace del corazón avaro”. Papa Francisco

San Martín de Porres: 40 días de fiesta en su honor en Perú

Por quinto año consecutivo, los frailes dominicos han organizado en Lima, Perú, 40 días de celebraciones en honor a San Martín de Porres, cuya fiesta se festeja el 3 de noviembre.

Arturo Chávez, uno de los coordinadores de la iniciativa, dijo que el objetivo de esta iniciativa es fomentar la devoción a este santo.

Procesión de imagen de San Martín de Porres en Lima / Foto: Facebook Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo de Lima

Chávez explicó también que las festividades comienzan el 31 de octubre porque es el día previo en el que se coloca la imagen del santo durante todo el mes de noviembre en un trono especial en el convento de Santo Domingo, donde vivió y murió.

Las celebraciones terminarán el 9 de diciembre porque ese día se recuerda el nacimiento de San Martín de Porres.

Chávez destacó que varias de las actividades programadas para esos 40 días están inspiradas en las obras de caridad del santo peruano y en su importancia cultural.

Estas son algunas de las actividades que se realizarán en el Convento de Santo Domingo y en la Basílica del Santísimo Rosario ubicada allí:
El día 31 a las 6:00 p.m. se entronizará la imagen de San Martín de Porres y se celebrará una Misa en la Basílica del Santísimo Rosario.

El 3 de noviembre, día de la fiesta del santo, se celebrará una Eucaristía en el convento a las 7:00 p.m.

El 4 de noviembre se premiará a las 6:00 p.m. a los ganadores del IV Concurso de Pintura Rápida dedicado a San Martín de Porres, que se realizará el 29 de octubre en el claustro del convento. Para participar puede escribir al correo electrónico adm.santodomingo@gmail.com hasta el 28 de octubre.

El 9 de noviembre a las 8:00 p.m. habrá un cóctel benéfico titulado “Pan y Vino” que ha sido organizado por la Casa San Martín de Porres, una institución que atiende a los ancianos pobres. Los interesados en participar en la cena pueden escribir al correo casadesanmartindeporres@gmail.com.

El 10 de noviembre a las 8:00 p.m. el Nuncio Apostólico en el Perú, Mons. Nicola Girasoli, inaugurará en el convento de Santo Domingo una nueva capilla dedicada a Santa Rosa de Lima, que fue amiga de San Martín de Porres. Ese día también comenzará en la basílica el rezo de una novena al santo que terminará el 18 de ese mes.

El 12 de noviembre se celebrará a las 9:00 a.m. una Misa de Romería en el cementerio “El Ángel” en memoria de todos los miembros fallecidos de la Hermandad de Caballeros de San Martín de Porres y San Juan Macías O.P (Orden de Predicadores).

A la 1:00 p.m. en el atrio de la basílica miembros de la Asociación de Peluqueros y Estilistas cortarán el cabello gratis a quienes lo deseen y a las 3:00 p.m. los niños que pertenecen a la Hermandad de Caballeros de San Martín de Porres y San Juan Macías O.P realizarán una procesión por las calles cercanas al convento.

El 19 de noviembre a las 7:00 a.m. el Obispo Auxiliar de Lima, Mons. Adriano Tomasi, presidirá una Eucaristía en la basílica y una procesión con la imagen de San Martín de Porres por las calles del centro histórico de Lima.
El 25 de noviembre a la 1:30 p.m. en el atrio del convento se brindará atención médica gratuita. Al día siguiente habrá una campaña gratuita de atención veterinaria a la misma hora.

El 8 de diciembre se realizará a las 8:00 p.m. una “Serenata a San Martín de Porres” y al día siguiente los dominicos celebrarán una Misa Solemne por el aniversario del nacimiento del santo y como cierre de los 40 días de festejos.

En los días 31 de octubre y 4, 11,18 y 25 de noviembre se realizarán por la noche conciertos gratuitos y los dominicos han pedido que las personas traigan víveres que se destinarán a la Casa San Martín de Porres.

Además, durante ese periodo de tiempo, se instalará un muro de peticiones en el atrio de la Basílica del Santísimo Rosario.

Evangelio del día: Nadie conoce el día ni la hora del juicio final

Lucas 12,35-38 – XXIX martes tiempo ordinario: Hay que estar atentos para no caer dormidos, para no olvidarnos de Dios
Evangelio según san Lucas 12,35-38

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Estén preparados para la venida de Dios: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada. Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco de perfil

El Esposo es el Señor, y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él se nos da, con misericordia y paciencia, antes de su llegada final, tiempo de la vigilancia; tiempo en que tenemos que mantener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad, donde mantener abierto nuestro corazón a la bondad, a la belleza y a la verdad; tiempo que hay que vivir de acuerdo a Dios, porque no conocemos ni el día, ni la hora del regreso de Cristo.

Lo que se nos pide es estar preparados para el encuentro: preparados a un encuentro, a un hermoso encuentro, el encuentro con Jesús, que significa ser capaz de ver los signos de su presencia, mantener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar atentos para no caer dormidos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, ¿eh?, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús… No se duerman

Un cristiano que se encierra dentro de sí mismo, que oculta todo lo que el Señor le ha dado… es un cristiano… no es un cristiano. Es un cristiano que no agradece a Dios todo lo que le ha dado.

Esto nos dice que la espera del retorno del Señor es el tiempo de la acción. Nosotros somos el tiempo de la acción, tiempo para sacar provecho de los dones de Dios, no para nosotros mismos, sino para Él, para la Iglesia, para los otros, tiempo para tratar siempre de hacer crecer el bien en el mundo.

Y sobre todo hoy, en este tiempo de crisis, es importante no encerrarse en sí mismos, enterrando el propio talento, las propias riquezas espirituales, intelectuales, materiales, todo lo que el Señor nos ha dado, sino abrirse, ser solidarios, tener cuidado de los demás.

No entierren los talentos. Apuesten por grandes ideales, los ideales que agrandan el corazón, aquellos ideales de servicio que harán fructíferos sus talentos.

La vida no se nos ha dado para que la conservemos celosamente para nosotros mismos, sino que se nos ha dado, para que la donemos. (Catequesis, audiencia general. 24 de abril de 2013)

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Oración de Sanación

Padre, acudo ante Ti para que me bendigas y hagas fluir dentro de mí solo emociones de fe y entusiasmo que me permitan alcanzar mi felicidad.

Tú tienes compasión de todos, nos ofreces maravillas y nos defiendes frente a aquellos quienes intentan poner la ley por encima de las necesidades

Ten misericordia de mí que, a veces, actúo con indiferencia ante las necesidades de otros, y pierdo de vista la compasión que me has enseñado.

Debo estar preparado como lámpara encendida, con un corazón que arda bajo el fuego de tus deseos. Ayúdame a vivir obrando el bien a toda hora.

Concédeme la valentía de no encerrarme en mis intereses personales y saber salir al encuentro de los que tienen sed y hambre de Ti y de tu justicia.

Toca mi corazón, libéralo de ese miedo que no me permite ser el auxilio misericordioso para los demás. Confío en tu poder y en que todo lo puedes.

Cuento con tu alegría que me impulsa a realizar las tareas más duras con entera paz y serenidad. Todo te lo entrego en tus manos.

Tu amor me ha seducido, tus promesas me llenan de esperanzas. Jamás quiera mi alma separarse de la alegría que proviene de tu amor. Amén

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Propósito para hoy

En algún momento del día, me distanciaré un poco de todos, para conversar con Dios sobre los problemas personales que me tienen preocupado.

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Frase de reflexión:

“Cuánto bien podemos hacer con el buen ejemplo y cuánto mal con la hipocresía”. Papa Francisco

Papa Francisco a jóvenes: Que nadie les robe la alegría y la juventud que los caracteriza

En un vídeo mensaje a un foro de jóvenes que se celebra estos días en Canadá, el Papa Francisco anima a no levantar muros y a no dejarse robar la alegría y la esperanza.

“¡No levantéis muros de división, no levantéis muros de división!”, les pide a los jóvenes. Al contrario, “construid puentes”, dice el Papa. Además, indicó que “cuando las personas trabajan juntas buscando el bien de unos y otros, el mundo se revela en toda su belleza”. “Os pido que no lo dejéis estropear por quien piensa solo en explotarlo y destruirlo, sin escrúpulos”.

El Papa Francisco saluda a cientos de jóvenes. Foto: L'Ossservatore Romano
Por eso les invitó “a inundar los lugares en los que vivís de la alegría y el entusiasmo típicos de vuestra edad, a irradiar el mundo y la historia con la alegría que viene del Evangelio, de haber encontrado a una Persona: Jesús”.

Sin embargo, no fue la única petición que hace: “no os dejéis robar la juventud”. “No permitáis a ninguno frenar y oscurecer la luz de Cristo puesta en el rostro y en el corazón”.

Por otro lado, se muestra convencido de que “a través del acompañamiento de guías expertos sabréis emprender un itinerario de discernimiento para redescubrir el proyecto de Dios sobre vuestra vida”. Incluso “cuando vuestro camino esté marcado por la precariedad y por la caída, Dios, rico en misericordia, tiende la mano para levantaros”.

Al mismo tiempo les solicita prestar atención a los más necesitados, así como que se dejen “abrazar por Cristo”. “Que os consuele, sane vuestras heridas, borre vuestras dudas y miedos y estaréis preparados por la fascinante aventura de la vida, don precioso e impagable que Dios pone cada día en vuestras manos”.

Evangelio del día: Acumular riquezas no asegura la salvación

Lucas 12,13-21 – XXIX lunes tiempo ordinario: El que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios, perece.
Evangelio según san Lucas 12,13-21

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El peligro de acumular riquezas: En aquel tiempo, uno de la multitud le dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?” Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”. Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha”. Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?” Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco de perfil cruz al fondo

Acumular es precisamente una cualidad del hombre, y que hacer las cosas y dominar el mundo también es una misión. Y ésta es la lucha de cada día: cómo administrar las riquezas de la tierra bien, para que estén orientadas al Cielo y se conviertan en riquezas del Cielo.

Hay una cosa que es verdadera, cuando el Señor bendice a una persona con las riquezas: lo hace administrador de aquellas riquezas para el bien común y para el bien de todos, no para el propio bien.

Y no es fácil convertirse en un administrador honrado, porque existe siempre la tentación de la avidez, de ser importante.

El mundo te enseña esto y nos lleva por este camino. Pensar en los demás, pensar que lo que yo tengo está al servicio de los demás y que nada de lo que tengo me lo podré llevar conmigo.

Pero si yo uso lo que el Señor me ha dado para el bien común, como administrador, esto me santifica, me hará santo.

Nosotros oímos con frecuencia las tantas excusas de las personas que pasan la vida acumulando riquezas. Por nuestra parte todos los días debemos preguntarnos: “¿Dónde está tu tesoro? ¿En las riquezas o en esta administración, en este servicio para el bien común?”

Es difícil, es como jugar con el fuego. Tantos tranquilizan su propia conciencia con la limosna y dan lo que les sobra a ellos. Ese no es administrador: el administrador toma para sí de lo que sobre y, como servicio, da todo a los demás.

Administrar la riqueza es un despojarse continuamente del propio interés y no pensar que estas riquezas nos darán la salvación.

Acumular sí, está bien; tesoros sí, está bien, pero aquellos que tienen precio, digámoslo así, en la bolsa del Cielo. ¡Allí, acumular allí!. (Homilía en Santa Marta. 19 de junio de 2015)

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Oración de Sanación

Señor, deseo desde hoy poner mi confianza sólo en Ti, ya que sólo Tú puedes ayudar a desprenderme de los bienes terrenos que son pasajeros.

Dame la voluntad de poder dominar mis pasiones y anhelos superficiales. Que nada ni nadie logre dominar y encerrar mi corazón en el egoísmo.

Quiero que seas Tú mi único Dios, no el engañoso y tentador dios del dinero. Sana mi corazón de esa idolatría de querer por tener, de poseer por gozar.

Deseo que el Espíritu de generosidad habite en mí. Te encomiendo todos mis proyectos para que a través de ellos pueda servirte y honrarte

De Ti me viene la gracia para seguir buscando compromisos verdaderos que me lleven a la salvación y porque sé que contigo todo lo puedo superar.

“Señor, no me des pobreza ni riqueza, dame lo necesario, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: “¿Quién es el Señor?”, o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios” (Proverbios 30,8-9)

Todo lo que soy a Ti te lo debo, por eso, todo te lo entrego en tus manos, confiando en que me ayudarás a superar barreras por medio de tu poder.

Tú eres mi escudo, mi coraza protectora, mi verdad, mi luz y mi mejor arma contra toda emoción egoísta que intente separarme de Ti. Amén

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Propósito para hoy

Ayunar del uso ocioso de mi celular y otros aparatos electrónicos para dedicar un tiempo adicional a la oración

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Frase de reflexión

“Ningún anciano debe estar exiliado de nuestra familia. Los ancianos son un tesoro para la sociedad”. Papa Francisco

Papa Francisco bendice a niño de 2 años que padece rara enfermedad

El miércoles 18 de octubre Arthur Tetto Lader, un niño brasileño de dos años que padece una enfermedad rara y degenerativa, tuvo la oportunidad de conocer junto a sus padres al Papa Francisco en el Vaticano.

La madre de Arthur, Rafaela Tetto, explicó que la familia está en Roma desde abril de este año porque el Hospital Gemelli se ofreció a brindar tratamiento médico al pequeño que padece de Atrofia Muscular Espinal de tipo 1.

 El Papa Francisco - Arthur y sus padres / Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa) - Cortesía P. Arnaldo Rodrigues

Rafaela explicó que Arthur nació con esa enfermedad y que “normalmente los niños que sufren de atrofia muscular no viven más de dos años porque es muy grave. Va degenerando hasta paralizar todos los músculos. Nosotros notamos los síntomas cuando él tenía dos meses de edad. Tenía problemas para mover las piernas y los brazos. Fue avanzando hasta que no podía estirarse por sí solo ni alimentarse”.

 

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Indicó que consiguieron ver al Santo Padre gracias a la ayuda del P. Arnaldo Rodrigues, un sacerdote brasileño que vive en Italia y que los ha apoyado durante su estadía en la ciudad.

Rafaela describió que “fue un momento maravilloso, sentimos una paz enorme. El hecho de poder conocer al Papa es un signo de que nuestra fe nos trajo hasta aquí”.
“Todo fue muy rápido. El P. Arnaldo le contó un poco de la historia de Arthur, el Papa bendijo a nuestro hijo, lo besó y le entregamos una camiseta de la campaña que realizamos para poder pagar la estadía en Roma y parte del tratamiento”, narró.

“Él nos entregó un rosario a cada uno. Nos dijo que rezaría por Arthur y estoy segura de que esas oraciones se extienden a todos los niños que luchan por la vida. Luego salió rumbo a la audiencia”, prosiguió.

El encuentro con el Papa fue importante porque “es muy difícil llevar a Arthur a la iglesia con frecuencia porque se necesitan muchos equipos. Se tiene que quedar en casa. Nosotros tampoco vamos porque tenemos que atenderlo”.

“Por eso el momento con el Papa fue tan importante para nosotros porque además de recibir su bendición, pudimos sentir de nuevo la emoción de poder estar más en contacto con Dios”, manifestó.

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Campaña de ayuda

Rafaela señaló que su esposo Robson y ella no están trabajando en Italia porque deben cuidar de Arthur. Los tres pueden residir en el país porque ella y el niño tienen nacionalidad italiana.

Para solventar los gastos de su estadía han lanzado una campaña de recaudación de fondos en Facebook. “Nos envían ayuda desde Brasil y de aquí para sobrevivir”, indicó.
“El hospital nos ofrece gratuitamente el medicamento. Nosotros les pagamos para que ellos se lo apliquen. El medicamento costaría 750 mil dólares para el primer año de tratamiento. No tendríamos como pagarlo”, agregó.

Rafaela comentó que “hemos recibido grandes bendiciones porque la salud Arthur ha mejorado muchísimo con el tratamiento y estoy segura que con las oraciones y la bendición del Papa progresará en el proceso de recuperación”.

Actualmente el niño ya puede mover sus piernas y poco a poco sus manos y su cabeza.

“No sabemos hasta qué punto el medicamento podrá ayudar a Arthur. Tenemos fe y creemos que mejorará. Sabemos que en Estados Unidos un niño que tenía la misma enfermedad comenzó a tomar ese remedio desde pequeño y ahora ya puede caminar”, afirmó la madre.

Agregó que aún no saben cuándo regresarán a Brasil porque deben esperar los resultados del tratamiento.

Evangelio del día: Ten cuidado. Los hipócritas se maquillan de buenos

San Lucas 12,1-7 – XXVIII viernes tiempo ordinario: Los hipócritas se consideran mejores que los demás y desprecian a los otros
Evangelio según san Lucas 12,1-7

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Cuidarse de la hipocresía: En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: “Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas. Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo. ¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco serio fondo blanco

¿Qué hacen los hipócritas? Se maquillan, se maquillan de buenos: ponen cara de estampita, rezan mirando al cielo, se muestran, se consideran más justos que los demás, desprecian a los otros.

Algunos de ellos – dicen – “yo soy muy católico, porque mi tío ha sido un gran benefactor, mi familia es esta y yo soy… he aprendido… he conocido tal obispo, tal cardenal, tal padre… Yo soy…” Se consideran mejores que los demás.

Esta es la hipocresía. El Señor dice: “No, eso no”. Nadie es justo por sí mismo. Todos tenemos la necesidad de ser justificados. Y el único que nos justifica es Jesucristo.

Por eso debemos acercarnos al Señor. Para no ser cristianos disfrazados, que cuando pasa esta apariencia, se ve la realidad, que no son cristianos. (Homilía en Santa Marta, 18 de marzo de 2014).

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Oración de Sanación

Señor, sé que me quieres feliz y en todo momento me haces llegar tu amor de muchas formas, a través de manifestaciones, detalles y gestos.

Te doy gracias por todo lo que haces en mi vida y por todas las oportunidades que me brindas para ser feliz y hacer feliz a los míos.

Dame la gracia a vivir mi fe de acuerdo a tus enseñanzas, porque a través de ellas creo firmemente que puedo encontrar salvación y consuelo.

Ayúdame a tener un espíritu valiente y a no caer ante el enemigo malo, a confiar en tu Palabra y tus promesas que me alientan a mantenerme firme.

Creo en tu fuerza que levanta, en tu Espíritu que impulsa, en tu fidelidad y en tu protección y en tu gracia desbordante que me aparta de los peligros.

Guía mis acciones a través del Espíritu Santo y lléname de poder para continuar en mis luchas y no darme por vencido de ninguna batalla.

Dame la fuerza y tu poder para vencer los miedos y estar libre de angustias y la fe necesaria para no sucumbir en el momento de las pruebas.

Te amo Señor, aunque camine por sendas oscuras, no vacilare ni temeré, porque tu fuerza y tu poder están conmigo y Tú me infundes confianza. Amén

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Propósito para hoy

Presentarme hoy, y siempre, ante los demás como realmente soy, evitando cualquier tipo de hipocresía por insignificante que pueda parecer.

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Frase de reflexión

“Con Dios nada se pierde, pero sin Él todo está perdido”. Papa Francisco

El Papa anima a no temer a la muerte: “Jesús mantendrá la llama de nuestra fe”

El Papa Francisco, durante su catequesis pronunciada en la Audiencia General celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano, animó a tener esperanza ante la muerte, a confiar en Jesús, porque Él es “la resurrección y la vida” y mantendrá viva la llama de la fe en los últimos momentos de vida, “nos tomará de la mano para decirnos: “¡levántate, álzate!”.

En su catequesis, el Santo Padre habló sobre la esperanza cristiana con la realidad de la muerte, “una realidad que nuestra civilización moderna tiende cada vez más a apartar. De ese modo, cuando llega la muerte, a alguien cercano o a nosotros mismos, no nos encontramos preparados”.

El Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

A pesar de ello, el Pontífice recordó que la naturaleza humana está muy vinculada a la muerte, y prueba de ello es que “los primeros signos de civilización humana transitan por medio de este enigma. Podríamos decir que la civilización humana nació con el culto a los muertos”.

“La muerte desnuda nuestra vida”, indicó. “Nos hace descubrir que nuestros actos de orgullo, de ira, de odio, eran vanidad. Nos arrepentimos de no haber amado lo suficiente y de no haber buscado lo esencial. Y, al mismo tiempo, vemos aquello realmente bueno que hemos sembrado”.
Francisco señaló que Jesús otorgó luz sobre el misterio de nuestra muerte: “Con su comportamiento nos autoriza a sentirnos doloridos cuando una persona se va. Él se sintió profundamente afectado ante la tumba de su amigo Lázaro, y se echó a llorar. Con esa actitud, sentimos a Jesús mucho más cercano, lo sentimos como a nuestro hermano”.

Entonces, Jesús rezó al Padre, fuente de vida, y ordena a Lázaro que salga del sepulcro. “¡Y entonces resucita! La esperanza cristiana se basa en esa actitud que Jesús asume contra la muerte humana”.

El Papa se refirió a otro episodio evangélico que refuerza la esperanza cristiana ante la muerte: “En otro fragmento del Evangelio se habla de un padre cuya hija estaba muy enferma, y se dirige con fe a Jesús para que la salve. No hay figura más conmovedora que la de un padre o una madre con un hijo enfermo. Rápidamente, Jesús se dirige con aquel hombre, que se llamaba Jairo, junto a su hija, pero entonces llegó una persona procedente de la casa de Jairo y le dice que la hija ya ha muerto y que ya no es necesario molestar al Maestro”.

Sin embargo, Francisco subrayó la enorme fe de Jairo. “Jesús le dice: ‘No temas, solo ten fe’. Jesús sabe que el hombre está tentado a reaccionar con rabia y desesperación, y le pide que custodie la pequeña llama que permanece encendida en su corazón: la fe. Luego llega a su casa y saca a la niña de la muerte y la devuelve viva a sus seres queridos”.

Además, en su catequesis, el Santo Padre recordó las propias palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida, quien crea en mí, incluso si muere, vivirá. ¿Crees en esto?”. “¡Eso es lo que Jesús nos repite a cada uno de nosotros siempre que la muerte viene a desgarrar los tejidos de la vida y los afectos!”.
“Toda nuestra existencia se juega aquí entre la fe y el precipicio del miedo”. “Todos somos pequeños e indefensos delante del misterio de la muerte”, aseguró. Sin embargo, “gracias a ella podemos custodiar en ese momento en el corazón la llama de la fe”.

En el momento de la muerte, concluyó el Papa, “Jesús nos tomará de la mano, del mismo modo que tomó de la mano a la hija de Jairo, y nos dirá: ‘¡Levántate, álzate!’”.

Evangelio del día: Deja que el Espíritu Santo toque tu corazón y te conduzca

Lucas 10,1-9 – Fiesta de San Lucas Evangelista: La vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y va más allá
Evangelio según San Lucas 10,1-9

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La misión de los setenta y dos: En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco viendo lejano fondo amarillo claro

Debemos recordar la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, “el dueño de la mies… mande obreros a su mies.”

Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión.

Efectivamente, si la Iglesia es misionera por su naturaleza, la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión.

Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos…

Quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da.

Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida.

El libro del Éxodo – el segundo libro de la Biblia -, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana.

De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es un verdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

[…] En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

[…] La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida.

A María nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás. (Mensaje del Santo Padre Francisco para la 52 jornada mundial de oración por las vocaciones, 14 de abril de 2015)

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Oración de Sanación

Señor, busco hoy tu ayuda para tener una mejor actitud ante la vida, más entusiasta y optimista y para saber controlarme en los momentos difíciles.

Concédeme la gracia de practicar el bien, pues sin Ti, voy como con rumbo perdido hacia la nada. Que viva según tu voluntad, con lucidez e inteligencia.

Ven mi Dios, dame la perseverancia para llegar a cumplir con todas mis responsabilidades y a aceptar tus enseñanzas por muy duras que parezcan.

Cierra mis oídos a la calumnia y al chisme para evitar distraerme, perder el camino y no hacer, lo que por amor, debería estar haciendo.

Las obras que realizo las hago por Ti y solo para Ti. Me alegra el corazón saber que has puesto tu mirada en mí y me conduces por aguas tranquilas

No permitas que la duda me asalte. Envíame la ayuda divina de tus ángeles y la asistencia del Espíritu para pisar firme y ganar las fuerzas que necesito.

Concédeme un corazón libre, sin apegos ni afanes egoístas. Que yo pueda viajar liviano y evitar aquellos enredos que no edifiquen mi vida.

Ayúdame a permanecer enfocado en Ti. Confío en que me llenas de tu Paz en este momento y me vas colmando de tu gracia. Amén

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Propósito para hoy

Siguiendo el ejemplo de María, al ayudar a los demás, hoy, lo haré con humildad y prudencia, buscando siempre lo mejor del otro.

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Frase de reflexión

“Dios ama al que da con alegría. Aprendamos a dar generosamente, desprendiéndonos de los bienes materiales”. Papa Francisco

Evangelio del día: Aprende los criterios para discernir la presencia del demonio

Lucas 11,15-26 – XXVII viernes tiempo ordinario: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama
Evangelio según San Lucas 11,14-23

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El que no está conmigo está contra mí: “En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: “Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo los demonios con el poder de Belzebú, entonces, ¿con el poder de quien los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, entonces eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco:

Imagen relacionada

Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.

Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: “Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental”.. No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; pero también es cierto que existía el demonio.

Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: “Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales”… No. La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.

No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí.

Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: “¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?”.

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. La vigilancia. Pero, tres criterios, eh No hay que confundir la verdad:

Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. Jamás ha sido expulsado para siempre. Sólo el último día lo será.
(Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, gracias por cada bendición recibida a través de muchas situaciones. Me encomiendo a tu santo poder, que todo lo que haga esté lleno de Ti.

Tu amor y tu presencia me hacen caminar confiado de que me levantas en mis caídas y me haces experimentar tus bendiciones y obras milagrosas.

Mi Dios, fuera de Ti: nada, solo abunda el pecado y la astucia del demonio que me tiende trampas con riquezas y cosas materiales para alejarme de Ti

Sé que estoy lleno de debilidades. A veces hago el mal que no debo intentando hacer el bien que quiero, por eso te busco y me refugio en Ti

Dame tu gracia para saber discernir lo que más me conviene. Ilumina mi mente para siempre perseguir el bien y desechar toda situación de división.

Conociéndote me ayudará a amarte más, a evitar los peligros y a reconocer las obras que realiza el maligno a mi alrededor para desviarme de tu Amor.

Oh mi amado, no me dejes caer en la tentación y líbrame del mal. Que sepa ser siempre valiente y no me deje vencer por las contrariedades y la tristeza.

Me uno a la fuerza de las Palabras pronunciadas por San Pablo para hacerlas presentes siempre en mi vida: “Para mí la vida es Cristo”. Amén

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Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la Salud de todos los enfermos

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Frase de reflexión:

“La familia es un elemento esencial de todo desarrollo humano y social sostenible”. Papa Francisco