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Editorial SAN PABLO
 
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Archivo del 31/08/2017

Catequesis del Papa Francisco sobre la memoria de la vocación

En su catequesis pronunciada este miércoles en la Plaza de San Pedro durante la Audiencia General, el Papa Francisco señaló que para ser predicador de Jesús es más efectivo transmitir la fe con la alegría de la mirada que con las herramientas de la retórica.

“Uno se convierte en predicador de Jesús, no afinando las herramientas de la retórica, sino custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Muchos cristianos, muchos de nosotros, vemos que con los ojos se transmite la alegría de la fe”, subrayó el Santo Padre.

El Papa Francisco en la plaza de San Pedro. Foto: Alexey Gotovskiy / ACI Prensa
A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera regresar sobre un tema importante: la relación entre la esperanza y la memoria, con particular referencia a la memoria de la vocación. Y tomo como ícono la llamada de los primeros discípulos de Jesús. En sus memorias se quedó tan marcada esta experiencia, que alguno registró incluso la hora: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1,39). El evangelista Juan narra el episodio como un nítido recuerdo de juventud, que se quedó intacto en su memoria de anciano: porque Juan escribió estas cosas cuando era anciano.
El encuentro había sucedió cerca del río Jordán, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos jóvenes galileos habían escogido al Bautista como guía espiritual. Un día llega Jesús, y se hizo bautizar en el río. Al día siguiente pasó de nuevo, y entonces el que bautizaba – es decir, Juan Bautista – dijo a dos de sus discípulos: «Este es el Cordero de Dios» (v. 36).

Y para estos dos fue la “centella”. Dejaron a su primer maestro y se pusieron en el seguimiento de Jesús. Por el camino, Él se gira hacia ellos y les plantea la pregunta decisiva: «¿Qué quieren?» (v. 38). Jesús aparece en los Evangelio como un experto del corazón humano. En ese momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos.

De hecho, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los jóvenes que no buscan nada, no son jóvenes, son jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver jóvenes jubilados. Y Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que le suceden a lo largo del camino, se presenta como un “incendiario” de corazones.

De ahí ésta pregunta que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven se lleva dentro: “¿Qué cosa buscas?”. Hoy quisiera preguntarles a los jóvenes que están aquí en la Plaza y a aquellos que nos escuchan a través de los medios de comunicación: “¿Tú, que eres joven, qué cosa buscas? ¿Qué cosa buscas en tu corazón?”.

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La vocación de Juan y de Andrés comienza así: es el inicio de una amistad con Jesús tan fuerte que impone una comunión de vida y de pasiones con Él. Los dos discípulos comienzan a estar con Jesús y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no regresan a casa tranquilos: tanto es así que sus respectivos hermanos – Simón y Santiago – son enseguida incluidos en el seguimiento. Fueron donde estaban ellos y les han dicho: “¡Hemos encontrado al Mesías, hemos encontrado a un gran profeta!”, dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los discípulos recordaran por siempre ese día que iluminó y orientó su juventud.

¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? Se puede descubrir de varios modos, pero esta página del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegría del encuentro con Jesús. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera inicia con un encuentro con Jesús que nos dona una alegría y una esperanza nueva; y nos conduce, incluso a través de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre más pleno, crece, ese encuentro, más grande, ese encuentro con Él y a la plenitud de la alegría.

El Señor no quiere hombres y mujeres que caminan detrás de Él de mala gana, sin tener en el corazón el viento de la felicidad. Ustedes, que están aquí en la Plaza, les pregunto – cada uno responda a sí mismo – ustedes, ¿tienen en el corazón el viento de la felicidad? Cada uno se pregunte: ¿Yo tengo dentro de mí, en el corazón, el viento de la felicidad? Jesús quiere personas que han experimentado que estar con Él nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada día de la vida.

Un discípulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste. Se convierte en predicador de Jesús no afinando las armas de la retórica: tú puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa. ¿Cómo se convierte en predicador de Jesús? Custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Vemos a tantos cristianos, incluso entre nosotros, que con los ojos te transmiten la alegría de la fe: con los ojos.
Por este motivo el cristiano – como la Virgen María – custodia la llama de su enamoramiento: enamorados de Jesús. Cierto, hay pruebas en la vida, existen momentos en los cuales se necesita ir adelante no obstante el frío y el viento contrario, no obstante tantas amarguras. Pero los cristianos conocen el camino que conduce a aquel sagrado fuego que los ha encendido una vez por siempre.

Y por favor, le pido: no escuchemos a personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda cínicamente no cultivar la esperanza en la vida; no confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ningún proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los “viejos” de corazón que sofocan la euforia juvenil. Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza.

Cultivemos en cambio, sanas utopías: Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad. Soñar en un mundo diferente. Y si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, recurriendo con esperanza a la memoria de los orígenes, a esas brazas que, tal vez después de una vida no tan buena, están escondidas bajo las cenizas del primer encuentro con Jesús.

Es esta pues, una dinámica fundamental de la vida cristiana: recordarse de Jesús. Pablo decía a su discípulo: “Recuérdate de Jesucristo” (2 Tim 2,8); este es el consejo del gran San Pablo: “Recuérdate de Jesucristo”. Recordarse de Jesús, del fuego de amor con el cual un día hemos concebido nuestra vida como un proyecto de bien, y a vivificar con esta llama nuestra esperanza. Gracias.

Evangelio del día: Mantente alerta, no sabes el día en que vendrá el Señor

Mateo 24,42-51 – XXI jueves tiempo ordinario: Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día ni la que hora vendrá su Señor
Evangelio según San Mateo 24,42-51

Mantenerse alerta, no sabes cuando vendrá tu Señor: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Velen y estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: “Mi señor tardará”, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La esperanza cristiana no es sólo un deseo, un auspicio, no es optimismo: para un cristiano, la esperanza es espera, espera ferviente, apasionada por el cumplimiento último y definitivo de un misterio, el misterio del amor de Dios en el que hemos renacido y en el que ya vivimos.

Y es espera de alguien que está por llegar: es Cristo el Señor que se acerca siempre más a nosotros, día tras día, y que viene a introducirnos finalmente en la plenitud de su comunión y de su paz.

La Iglesia tiene entonces la tarea de mantener encendida y claramente visible la lámpara de la esperanza, para que pueda seguir brillando como un signo seguro de salvación y pueda iluminar a toda la humanidad el sendero que lleva al encuentro con el rostro misericordioso de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, esto es entonces lo que esperamos: ¡que Jesús regrese! ¡La Iglesia esposa espera a su esposo!

Debemos preguntarnos, sin embargo, con gran sinceridad, ¿somos testigos realmente luminosos y creíbles de esta espera, de esta esperanza? ¿Nuestras comunidades viven aún en el signo de la presencia del Señor Jesús y en la espera ardiente de su venida, o aparecen cansadas, entorpecidas, bajo el peso de la fatiga y la resignación? ¿Corremos también nosotros el riesgo de agotar el aceite de la fe, de la alegría? ¡Estemos atentos!

Invoquemos a la Virgen María, Madre de la esperanza y reina del cielo, para que siempre nos mantenga en una actitud de escucha y de espera, para poder ser ya traspasados por el amor de Cristo y un día ser parte de la alegría sin fin, en la plena comunión de Dios.

Y no se olviden: jamás olvidar que así estaremos siempre con el Señor. ¿Lo repetimos otras tres veces? Y así, estaremos siempre con el Señor, y así, estaremos siempre con el Señor, y así, estaremos siempre con el Señor. ¡Gracias. (Audiencia general, 15 de octubre de 2014)

Oración de sanación

Señor, te doy gracias porque con el poder de tu amor estimulas mi corazón para mantener ardiendo la llama de la esperanza y sentirme protegido por Ti.

Quiero velar siempre por mis acciones, que estén dirigidas a hacer el bien para que, cuando vuelvas, encuentres en mí un discípulo lleno de Ti.

Líbrame de la vanidad, de todo tipo de orgullo y malas inclinaciones que puedan entorpecerme el camino y perder así el norte de tu estrella.

Ayúdame a estar unido a tu gracia, venciendo las tentaciones del maligno enemigo fortaleciéndome con el poder de tus divinos Sacramentos

No es cualquier cosa la que está en juego, es mi alma, un alma que se ha ido manchando por mis pecados, por mi falta de amor y dureza de mi corazón.

Que mi corazón sea vasija viviente del Espíritu Santo y me libre del deseo de buscar caminos fáciles lejos de Ti: fama, fortuna, placeres y vanidades.

Que torpeza la mía cuando caigo en apegos terrenales. Por ello, confío en tu guía, en que me has entregado a un ángel que me orienta y me fortalece.

Invoco tu auxilio divino para que me des la gracia de mantenerme unido a Ti a través de ese hilo invisible de tu amor y de tu compasión. Amén

Propósito para hoy

Hoy, sacrificaré mi almuerzo o cena, pidiendo por tantas familias necesitadas que se irán a la cama sin comer por no contar con lo básico para sus comidas.

Frase de reflexión

“Recemos por los cristianos que son perseguidos, para que sepan vencer el mal con el bien”. Papa Francisco

400 años de la muerte de Santa Rosa de Lima: Anuncian eventos de cierre del Jubileo

Al concluir el Jubileo por los 400 años del fallecimiento de Santa Rosa de Lima, el Arzobispado de la capital peruana anunció los eventos que se realizarán los días 29 y 30 de agosto.

El martes 29 de agosto se realizará una procesión de la reliquia de Santa Rosa, que irá acompañada por imágenes de los santos peruanos.

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La procesión se iniciará a las 5:00 p.m. (hora local). Se iniciará en el Convento de Santo Domingo y concluirá en la Basílica Catedral de Lima en la Plaza Mayor.
Luego, a las 7:00 p.m. se rezará las Primeras Vísperas en la Catedral.

El miércoles 30 de agosto, día en que la Iglesia en el Perú celebra la fiesta de Santa Rosa de Lima, el enviado del Papa, Cardenal Raúl Vela Chiriboga, presidirá la Solemne Misa de clausura del Año Jubilar en la Plaza Mayor.

La Misa se celebrará a las 10:00 a.m.
El Purpurado ecuatoriano, Arzobispo Emérito de Quito, presidirá todo los actos solemnes en honor a Santa Rosa.

El día 30 de agosto leerá la carta que el Santo Padre ha enviado a todos los peruanos, en el marco también de su visita al país en enero de 2018.

Evangelio del día: Mantener la fe, valentía y humildad en medio de la adversidad

Marcos 6,17-29 – Memoria del martirio de San Juan Bautista: hombres, mujeres y niños que son perseguidos, odiados, expulsados de sus hogares, torturados, masacrados.
Evangelio según San Marcos 6,17-29

 

El martirio de Juan el Bautista: En aquel tiempo, Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?” “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió esta. La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaro.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Juan nunca traicionó su vocación, consciente que su deber era sólo proclamar la cercanía del Mesías, consciente de ser sólo la voz, porque la Palabra era Otro, termina su vida como el Señor, con el martirio.

El hombre más grande nacido de mujer se hace pequeño, pequeño, pequeño, golpeado primero por la prueba de la oscuridad del alma – cuando duda que Jesús sea aquel a quien ha preparado el camino – y luego cuando llega para él el momento final, ordenado por un rey fascinado y desconcertado al mismo tiempo por Juan.

[...] Ese rey desconcertado es capaz de tomar una decisión, pero no porque su corazón se haya convertido, sino porque el vino le ha dado coraje. Y así Juan termina su vida bajo la autoridad de un rey mediocre, borracho y corrupto, por el capricho de una bailarina y el odio vengativo de una adúltera. Así termina el Grande, el hombre más grande nacido de mujer

Cuando leo este pasaje les confieso que me conmuevo y pienso siempre en dos cosas:

1.- En nuestros mártires, en los mártires de nuestros días, los hombres, las mujeres, los niños que son perseguidos, odiados, expulsados de sus hogares, torturados, masacrados. Y esto no es una cosa del pasado: esto sucede hoy.

Nuestros mártires, que terminan sus vidas bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Nos hará bien pensar en nuestros mártires… ¡Pensemos en los de hoy!..

2.- Nadie tiene la vida comprada. Por otra parte, este abajarse de Juan el Grande continuamente hasta la nada me hace pensar, que estamos en este camino y vamos hacia la tierra, donde todos acabaremos.

Me hace pensar en mí mismo: También yo acabaré. Todos nosotros acabaremos. Nadie tiene la vida comprada.

Nosotros también, queriendo o no queriendo, vamos por el camino de la anonadación existencial de la vida, y esto, al menos a mí, me hace rezar para que esta anonadación se parezca lo más posible a Jesucristo, a su anonadación. (Homilía en Santa Marta, 09 de febrero de 2015)

Oración de sanación

Mi Dios, quiero vivir cada una de tus Palabras, que mi relación contigo se intensifique y para necesito entregarte mi corazón y adorar tu presencia.

Quiero estar atento a tus muestras de amor y manifestaciones de bondad que haces presente a mi alrededor y que fortalecen mi experiencia en la fe

Ayúdame a proclamar tu Verdad, aunque a muchos no les guste. Ser valiente debe ser mi insignia de lucha como así lo fue para tu amado Juan el Bautista.

Que mi fe no se doblega ante las amenazas o improperios y pueda superar toda barrera que no me permita anunciarte en todos mis ámbitos.

Amado mío, quiero sentir que disminuyo a medida que te doy a conocer, porque sólo Tú debes brillar, sólo Tú eres grande, quien debe ser exaltado.

Silencia mi alma de todos esos ruidos ensordecedores del mundo que me invitan a alejarme de Ti. Que todas mis acciones estén llenas de tu bondad.

Que ninguna de las contrariedades de este mundo pueda robarme las granas de luchar y salir adelante, de hacer lo correcto y de vencer.

Ven Señor a mi corazón y dame una fe tan grande que, quien esté a mi lado, pueda reconocerte a Ti, reconocer el rostro de tu amor. Amén.

Propósito para hoy

Dejar a un lado las preocupaciones inútiles, cosas que no puedo cambiar en este momento, para centrarme en dar solución a aquellas que sí puedo cambiar.

Frase de reflexión

“La enfermedad y la muerte no son tabú. Son realidades que debemos afrontar en presencia de Jesús”. Papa Francisco

Cardenal exhorta a maestros a dejar la huelga y volver a clases

El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, afirmó que los acuerdos a los que ya se han llegado deben permitir que los maestros dejen la huelga nacional y vuelvan a clases.

 

Así lo indicó el Purpurado en su programa Diálogo de Fe emitido por RPP este sábado 26 de agosto.

Desde el 15 de junio, diferentes gremios de maestros entraron a una huelga nacional indefinida que comenzó en el Cusco y luego se expandió a otras regiones. La larga duración de la medida hace que los alumnos estén en peligro de perder el año escolar 2017.

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Desde hace unos días los maestros en Lima realizan constantes marchas que, lamentablemente, se han ido tornando cada vez más violentas.

Los docentes ya han dialogado con el Presidente Pedro Pablo Kuczynski, además de algunos congresistas.
Pese a que el gobierno les ha concedido aumentos salariales y otras medidas favorables, los profesores no han retomado las clases porque no quieren ser sujetos de la evaluación docente por considerarla injusta.

Entre los pedidos de los huelguistas está un aumento de sueldo a 4,050 soles (unos 1300 dólares) hacia el año 2021 y que si un maestro es desaprobado dos veces en las evaluaciones, no sea despedido.

En su programa radial sabatino, el Cardenal Cipriani afirmó: “Con todo el respeto que se merecen los profesores, yo creo que los beneficios logrados ya son suficientes para retomar el inicio de clases”.

“Otro aspecto que me preocupa, y en eso estoy de acuerdo con los maestros, es que las evaluaciones a veces se hacen con cierta injusticia”.

Al gobierno, el Arzobispo alentó a ayudar a los maestros para que estén capacitados para las evaluaciones: “Si para capacitarse tienen que trasladarse a Lima, es dinero que se gasta. Creo que es importante, retomadas las clases de manera inmediata –que es lo que les pediría en nombre de tantos niños y del Perú entero– que establezcan un lugar de trabajo donde se vean esos detalles de cómo son las evaluaciones y capacitaciones, detalles concretos”.

La evaluación a los maestros, consideró, “no es injusta, lo que es injusto es evaluar sin avisar o no preparar para la evaluación, pero la evaluación es algo bueno para todos”.
“También es importante –dijo– que toda la población conozca todos los acuerdos logrados. Los profesores siguen diciendo cosas que ya están acordadas”.

El Purpurado resaltó además que “no podemos en ningún caso aceptar políticas de violencia”.

Finalmente hizo votos para que “Santa Rosa de Lima nos haga este milagro de regresar la paz a tantos hogares preocupados por la educación de los hijos, y a tantos maestros que yo creo que su vocación los lleva a querer estar al lado de sus niños, cuanto antes”.

Evangelio del día: La oración es la llave que abre el corazón y la puerta a la fe

Mateo 23,13-22 – Reflexión del Papa: El que no ora es un soberbio, es un orgulloso, es un seguro de sí mismo. No es humilde.
Evangelio según San Mateo 23,13-22

Ni entran ni dejan pasar: “En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto y, cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos! ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga, pero que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¡Ay de ustedes, maestros de la ley, que han suprimido la llave del conocimiento! Cuando vamos por la calle y nos encontramos delante de una iglesia cerrada, sentimos algo extraño, porque una iglesia cerrada no se entiende.

A veces, se nos dan explicaciones que no son tales: son pretextos, son justificaciones, pero la realidad es que la iglesia está cerrada y la gente que pasa por delante no puede entrar. Y, peor aún, el Señor que está dentro no puede salir.

Esta imagen de la clausura es la imagen de aquellos cristianos que tienen la llave, pero se la llevan, no abren la puerta. Peor aún, se paran frente a la puerta y no dejan entrar, y al hacerlo ni siquiera ellos entran. La falta de testimonio cristiano es lo que hace esto y cuando ese cristiano es un sacerdote, un obispo o un Papa es aún peor.

Pero, ¿cómo es que un cristiano cae en esta actitud de puerta cerrada con la llave en el bolsillo? La fe pasa, por así decirlo, a través de un alambique y se convierte en ideología.

Y la ideología no convoca. En las ideologías no está Jesús: ni su ternura, su amor y mansedumbre. Y las ideologías son rígidas, siempre. De cada signo: rigidez.

Cuando un cristiano se convierte en un discípulo de la ideología, ha perdido la fe: ya no es un discípulo de Jesús, es discípulo de este tipo de pensamiento… Y por eso Jesús les dice: “Ustedes se han llevado la llave del conocimiento”.

El conocimiento de Jesús se transforma en un conocimiento ideológico e incluso moralista, porque estos cerraron la puerta con una gran cantidad de reglas.

La fe se convierte en ideología y la ideología asusta, la ideología expulsa lejos a la gente, aleja a la gente y aleja a la Iglesia de la gente. Pero se trata de una enfermedad grave esto de los cristianos ideologizados.

Es una enfermedad, pero no es nueva, ¿no? Incluso el apóstol Juan, en su primera Carta, habló de esto. Los cristianos que han perdido su fe y prefieren las ideologías. Su actitud es: volverse rígidos, moralistas, especialistas en ética, pero sin bondad.

La pregunta podría ser esta, ¿no?: ¿Por qué un cristiano puede llegar a ser así? ¿Qué sucede en el corazón de aquel cristiano, de ese presbítero, de ese papa, que se vuelve así? Solo hay una explicación: aquel cristiano no ora. Y si no hay oración, siempre cerrarás la puerta.

La llave que abre la puerta a la fe es la oración. Cuando un cristiano no ora, sucede aquello. Y su testimonio es un testimonio altivo. El que no ora es un soberbio, es un orgulloso, es un seguro de sí mismo. No es humilde. Busca su propia promoción.

En cambio cuando un cristiano ora, no se aparta de la fe, habla con Jesús. Además, cuando digo orar, no digo decir oraciones, porque estos maestros de la ley decían muchas oraciones para dejarse ver.

En cambio, Jesús dice: “Cuando ores, entra en tu habitación y ora al Padre en secreto, de corazón a corazón. Una cosa es orar y otra es decir oraciones”.

[...] Pidamos al Señor la gracia, primero: de no dejar de orar, para no perder la fe, y de permanecer humildes. Y así no nos volveremos personas cerradas, que cierran el camino hacia el Señor. (Homilía en Santa Marta, 17 de octubre de 2013)

Oración de sanación

Mi Señor, cuánto amor has revelado a mi corazón mostrándome todas las bendiciones y las cosas con que me has provisto durante mi camino de vida.

Repara mis fuerzas. Quiero pisar firme sobre la roca de tu Palabra y luchar con valentía contra todas aquellas cosas que intentan apartarme de Ti.

Tú me ofreces una puerta segura por la que debo transitar guiándome por lo que Tú quieres para mí y no por las pasiones que intentan gobernarme.

Ayúdame a no deslumbrarme por fascinaciones pasajeras y a no abrir puertas que nada tienen que ver con tu amor ni tu proyecto de salvación.

Impúlsame con tu poder, dame la fuerza para levantarme, la voluntad de despreciar mis fallas, corregir mis defectos y huir de todo deseo de vanidad

Es con esfuerzo cómo lograré caminar hacia Ti, por eso, dame poder de decisión para librarme de la pereza y no sucumbir ante una falsa comodidad.

Aunque me cueste, aunque libre mil batallas en mi interior y el mundo se me haga pequeño, quiero levantarme en victoria e ir siempre en tu dirección.

Tengo la certeza de que todo lo puedo en Ti y de que llenas de sabiduría mi corazón para poder superar cualquier obstáculo. Confío en Ti. Amén

Propósito para hoy

Hoy, trabajaré con alegría y esperanza, confiando en que Dios me protege, me ama y me provee de todo lo que necesito

Frase de reflexión

“En las familias, es normal hacerse cargo de quien lo necesita. No tengan miedo a la fragilidad”. Papa Francisco

TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la alegría de la vida cristiana

Durante la Audiencia General de este miércoles en el Vaticano, el Papa Francisco animó a los cristianos a no dejarse llevar por la nostalgia y el pesimismo, y a mirar la vida con optimismo y esperanza en el futuro.

 

El Santo Padre, que subrayó la promesa de la Jerusalén Celeste realizada por Jesús, pidió a los fieles congregados en el Aula Pablo VI que se pregunten si son cristianos de primavera que contemplan los brotes del nuevo mundo, o cristianos de otoño que andan por la vida con la mirada baja. “Que cada uno se responda. ¿Soy un cristiano de primavera que espera las flores, los frutos, el sol, que es Jesús, o de otoño, que es andar con la mirada baja, con el rostro amarillento?”.

El Papa Francisco durante la Audiencia General. Foto: Foto: Alessi di Cintio / ACI Prensa

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hemos escuchado la Palabra de Dios en el libro del Apocalipsis, y dice así: «Yo hago nuevas todas las cosas» (21,5). La esperanza cristiana se basa en la fe en Dios que siempre crea novedad en la vida del hombre, crea novedad en la historia y crea novedad en el cosmos. Nuestro Dios es el Dios que crea novedad, porque es el Dios de las sorpresas. Novedad y sorpresas.

No es cristiano caminar con la mirada dirigida hacia abajo –como hacen los cerdos: siempre van así– sin levantar los ojos al horizonte. Como si todo nuestro camino se terminara aquí, en la palma de pocos metros de viaje; como si en nuestra vida no existiera ninguna meta y ningún fin, y nosotros estuviéramos obligados a un eterno errar, sin ninguna razón para nuestras tantas fatigas. Esto no es cristiano.
Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial. Esta es imaginada sobre todo como una inmensa carpa, donde Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21,3). Y esta es nuestra esperanza.

Y ¿Qué cosa hará Dios, cuando finalmente estaremos con Él? Usará una ternura infinita en relación a nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que han largamente fatigado y sufrido. Profetiza Juan en el Apocalipsis, profetiza: «Esta es la morada de Dios entre los hombres […] – ¿qué cosa hará Dios? – Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó […] Yo hago nuevas todas las cosas» (21, 3-5). El Dios de la novedad.

Intenten meditar este pasaje de la Sagrada Escritura no en modo abstracto, sino después de haber leído una crónica de nuestros días, después de haber visto la televisión o la portada de un diario, donde existen tragedias, donde se reportan noticias tristes a las cuales todos corremos el riesgo de acostumbrarnos.

Y he saludado a algunos de Barcelona: cuantas noticias tristes de ahí. He saludado a algunos del Congo, y cuantas noticias tristes de allá. Y tantas otras. Sólo para nombrar dos de ustedes, que están aquí. Intenten pensar en los rostros de los niños aterrorizados por la guerra, al llanto de las madres, a los sueños rotos de tantos jóvenes, a las penurias de tantos prófugos que afrontan viajes terribles, y son explotados tantas veces… La vida lamentablemente es también esto. Algunas veces se podría decir que es sobre todo esto.

Puede ser. Pero existe un Padre que llora con nosotros; existe un Padre que llora lágrimas de infinita piedad en relación de sus hijos. Nosotros tenemos un Padre que sabe llorar, que llora con nosotros. Un Padre que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro diferente. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia, y nos quiere consolar.

Dios no ha querido nuestras vidas por equivocación, obligando a Sí mismo y a nosotros a duras noches de angustia. En cambio, nos ha creado porque nos quiere felices. Es nuestro Padre, y si nosotros aquí, ahora, experimentamos una vida que no es aquella que Él ha querido para nosotros, Jesús nos garantiza que Dios mismo está obrando su rescate. Él trabaja para rescatarnos.

Nosotros creemos y sabemos que la muerte y el odio no son las últimas palabras pronunciadas en la parábola de la existencia humana. Ser cristiano implica una nueva perspectiva: una mirada llena de esperanza. Alguno cree que la vida contiene todas sus felicidades en la juventud y en el pasado, y que el vivir sea un lento decaimiento. Otros aún piensan que nuestras alegrías sean sólo ocasionales y pasajeras, y en la vida de los hombres está escrito el sin sentido.

Aquellos que ante tantas calamidades dicen: “Pero la vida no tiene sentido. Nuestro camino es sin sentido”. Pero nosotros los cristianos no creemos en esto. En cambio, creemos que en el horizonte del hombre existe un sol que ilumina por siempre. Creemos que nuestros días más bellos deben todavía llegar. Somos gente más de primavera que de otoño.

Me gustaría preguntarles, ahora –cada uno responda en su corazón, en silencio, pero responda–: ¿yo soy un hombre, una mujer, un joven, una joven, de primavera o de otoño? ¿Mi alma es de primavera o de otoño? Cada uno responda. Entrevemos los gérmenes de un mundo nuevo en vez de las hojas amarillentas sobre sus ramas. No nos quedamos en nostalgias, añoranzas y lamentos: sabemos que Dios nos quiere herederos de una promesa e incansables cultivadores de sueños.
No se olvide de esta pregunta: ¿Yo soy una persona de primavera o de otoño? De primavera, que espera la flor, que espera el fruto, que espera el sol que es Jesús; o de otoño, que está siempre con la mirada hacia abajo, amargado, y como a veces he dicho, con la cara de ajíes al vinagre, ¿no?

El cristiano sabe que el Reino de Dios, su Señoría de amor está creciendo como un gran campo de trigo, a pesar de que en medio esta la cizaña. Siempre existen problemas, existen las habladurías, existen las guerras, existen las enfermedades… existen los problemas. Pero el trigo crece, y al final el mal será eliminado.

El futuro no nos pertenece, pero sabemos que Jesucristo es la más grande gracia de la vida: es el abrazo de Dios que nos espera al final, pero que ya desde ahora nos acompaña y nos consuela en el camino. Él nos conduce a la gran “morada” de Dios entre los hombres (Cfr. Ap. 21,3), con tantos otros hermanos y hermanas, y llevaremos a Dios el recuerdo de los días vividos aquí abajo. Y será bello descubrir en ese instante que nada ha sido perdido, nada, ni siquiera una lágrima: nada ha sido perdido; ninguna sonrisa, ni ninguna lágrima.

Por cuanto nuestra vida haya sido larga, nos parecerá de haber vivido en un momento. Y que la creación no se ha quedado en el sexto día del Génesis, la creación no ha terminado el sexto día, sino ha proseguido incansablemente, porque Dios siempre se ha preocupado por nosotros. Hasta el día en el que todo se cumplirá, la mañana en la cual se terminaran las lágrimas, el instante mismo en el cual Dios pronunciará su última palabra de bendición: «Yo hago nuevas todas las cosas» (v. 5). Si, nuestro Padre es el Dios de la novedad y el Dios de las sorpresas. Y aquel día nosotros seremos verdaderamente felices, y ¿lloraremos?, sí, pero lloraremos de alegría. Gracias.

El pedido del Papa Francisco a Santa Rosa de Lima en su día

Con motivo de la fiesta de Santa Rosa de Lima, que la Iglesia Universal celebra este miércoles 23 de agosto, el Papa Francisco pidió su intercesión para que la Virgen María ayude a todos a mantener “encendida la luz de la esperanza”.

El Papa Francisco y Santa Rosa de Lima. Foto: ACI Prensa / Wikipedia CC BY-SA 2.5

Tras impartir su catequesis durante la Audiencia General en el Aula Pablo VI, en el Vaticano, el Santo Padre saludó a los peregrinos en lengua española provenientes de España y América Latina.
“Por intercesión de Santa Rosa de Lima, cuya fiesta celebramos hoy, pidamos a la Virgen María que aun en medio de las dificultades y oscuridades de la vida mantengamos encendida la luz de la esperanza, la certeza de que Dios es nuestro Padre y nunca nos abandona”, dijo el Pontífice.
Con motivo del IV Centenario de la Muerte de Santa Rosa de Lima, Patrona del Perú, América y Filipinas, este año se está celebrando el Jubileo Arquidiocesano de Lima, que concluirá con una Misa de acción de gracias el próximo 30 de agosto en la Plaza Mayor de la capital peruana.

Cabe recordar que, aunque la Iglesia celebra la festividad de Santa Rosa, primera Santa de América el 23 de agosto, Perú y otros países la celebran el 30 del mismo mes, motivo por el que se clausurará el Jubileo en esa fecha.

El Papa Francisco nombró, el pasado 4 de julio, al Cardenal Raúl Eduardo Vela Chiriboga, Arzobispo Emérito de Quito, Ecuador, su Enviado Especial Pontificio en la celebración de clausura del Jubileo.

Evangelio del día: Hagamos el bien sin esperar ningún tipo de recompensa

Mateo 20,1-16 – xx miércoles tiempo ordinario: Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos
Evangelio según San Mateo 20,1-16

Parábola de los obreros de la última hora: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos la siguiente parábola: Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?” Ellos le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”. Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”. El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?” Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco levantando la mano sonriente

En la parábola de Jesús dice que salió al menos cinco veces: al alba, a las nueve, a medio día, a las tres y a las cinco de la tarde. Todavía tenemos tiempo que venga a nosotros, ¿eh? Tenía tanta necesidad en la viña y este señor ha tenido todo el tiempo para ir a las calles y a las plazas del país a buscar obreros.

Piensen en aquella última hora: ninguno le había llamado; quien sabe cómo podían sentirse, porque al final de la jornada no habrían llevado a casa nada para alimentar a sus hijos.

Esto, a todos los que son responsables de la pastoral pueden encontrar un bonito ejemplo en esta parábola. Salir en diversas horas del día para ir y encontrar a aquellos que están en búsqueda del Señor.

Alcanzar a los más débiles y a los más necesitados para darles el apoyo de sentirse útiles en la viña del Señor, aunque sea solamente por una hora.

[...] A veces parece que estamos más preocupados de multiplicar las actividades en vez de estar atentos a las personas y su encuentro con Dios. Una pastoral que no tiene esta atención se vuelve poco a poco estéril.

No olvidemos de hacer como Jesús con sus discípulos: después de que ellos habían ido por las aldeas a llevar el anuncio del Evangelio, regresaban contentos por el éxito; pero Jesús los lleva aparte, a un lugar aislado para estar junto a ellos

Una pastoral sin oración y contemplación no podrá alcanzar jamás el corazón de las personas. Se detendrá en la superficie sin permitir que la semilla de la Palabra de Dios pueda nacer, germinar, crecer y dar fruto

[...] Hagamos el bien, pero sin esperar la recompensa. Sembremos y demos testimonio. El testimonio es el inicio de una evangelización que toca el corazón y lo transforma. ¿Eh?, las palabras sin el testimonio no son, ¿eh?, no sirven. El testimonio es lo que lleva y da validez a las palabras. (Audiencia a los participantes en el Encuentro internacional “El proyecto pastoral de Evangelii Gaudium, 19 de septiembre de 2014)

Oración de sanación

Mi Señor, te bendigo cada día porque con tu Palabra me haces vivir el amor y la esperanza. Tu Palabra ilumina mi corazón para no sentirme derrotado.

Tú me dices que los primeros serán los últimos y los últimos los primeros, por eso debo seguir tus pasos humildes en el servicio y el desprendimiento.

Lléname de humildad, que sepa reconocer que en el servicio a los demás, imito tu vida y tu amor. Quiero pasar desapercibido y no buscar exaltación.

Hazme comprender que sólo puedo ser un siervo fiel y útil cuando no estoy atado a bienes pasajeros y que debo trabajar con alegría y sin queja alguna.

Libérame de celos inútiles que siento por aquellos que pienso que no se han esforzado en darte lo mejor. Tú medida del trabajo es muy distinta a la mía.

Dame un corazón lleno de confianza y seguridad para sentir que eres Tú quien me orientas y me haces sobreponer a situaciones difíciles de mi vida.

Dame coraje, fe y entusiasmo para llevar consuelo y esperanza a los que con dificultad te buscan y aún no comprenden la poderosa presencia de tu amor.

Gracias por animarme a seguir adelante. Confío en tu poder y en la balanza de tu justicia que radica en la verdad y el amor. Amén

Propósito para hoy

Hoy, tomaré un pequeño tiempo a solas y lo dedicaré a leer y meditar el Salmo 37 que trata sobre la esperanza del humilde y el justo

Frase de reflexión

“Queridos hermanos enfermos, no pierdan la esperanza, ni siquiera en los momentos de mayor dificultad. Cristo está a su lado”. Papa Francisco

Jornada Arquidiocesana de Catequistas:”Iniciación Cristiana”

Con alegría comparto lo vivido en mi experiencia de encuentro con los catequistas de Huancayo quienes fueron convocados por el equipo de Catequesis de la arquidiócesis, presidido por la hna. Rosalinda y otros integrantes como la hna. Epifania, el p. Uriel, sor Margarita, el p. Ángel (asesor del equipo).

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El tema de reflexión para estos dos días fue “INICIACIÓN CRISTIANA”.

Estas jornadas arquidiocesanas se realizaron en el auditorio del colegio “Santa Rosa” – Salesianos de Huancayo. Los catequistas tuvieron a elegir cualquier día de estas jornadas sea el sábado 12 o domingo 13 de agosto, debido a su servicio de catequesis al cual estás comprometidos.

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En la jornada del sábado 12 hubo una presencia masiva de 150 catequistas de las parroquias del mismo Huancayo, así como de las diversas provincias como Jauja, Concepción, San Jerónimo, La Oroya. En cambio el día domingo 13 la asistencia fue aprox. de unos 50 catequistas. En ambas jornadas se notó la buena disposición en la participación, muy alegres, entusiastas y el afán por ser parte de la renovación de la tarea de la catequesis que está proponiendo nuestra Iglesia para estos tiempos de cambio de época.
Ha sido muy gratificante ver tanta juventud comprometida con este valioso servicio en nuestra Iglesia y concretamente en la arquidiócesis.
Las jornadas también estuvo acompañada a la distancia por el arzobispo de la arquidiócesis mons. Pedro Barreto, quien vía enlace telefónico, felicitó a los catequistas presentes, les agradeció por dar su tiempo y dio su bendición. Así mismo, estuvo presente también el obispo auxiliar mons. Carlos quien compartió buena parte de la jornada con los catequistas.

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Gracias al equipo de catequesis de Huancayo por esta linda experiencia, muy especialmente a todos los catequistas que con alegría participaron de esta iniciativa. Desde el equipo nacional de catequesis de la Comisión Episcopal de Misión y Espiritualidad de la Conferencia Episcopal Peruana, los animamos a seguir haciendo los esfuerzos necesarios para implementar este nuevo modo de hacer catequesis como es la Iniciación a la Vida Cristiana.

Evangelio del día: María Madre de esperanza nos sostiene en tiempos de oscuridad

Lucas 1,26-38 – Fiesta de María, Reina del Universo: María nos sostiene en los momentos de oscuridad, de dificultad, de derrota aparente
Evangelio según San Lucas 1,26-38

 

La anunciación: En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dio. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?” El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco rostro pensnado estatua virgen maria

María se convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento que acoge las palabras del Ángel y dice: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Este “hágase en mí” no es sólo aceptación, sino también apertura al futuro: ¡es esperanza! ¡Este “hágase en mí” es esperanza!

María es Madre de esperanza.

María no sabía cómo podía ser madre, pero se confió totalmente al misterio que iba a cumplirse, y se ha convertido en la mujer de la espera y de la esperanza.

María es consciente de cómo la misión y la identidad de aquel Hijo, que se hizo Maestro y Mesías, supera su ser madre y al mismo tiempo puede generar temor, así como las palabras de Simeón y su profecía de dolor. Y sin embargo, ante todas estas dificultades y sorpresas del plan de Dios, la esperanza de la Virgen nunca flaquea.

Esto nos dice que la esperanza se nutre de la escucha, la contemplación, la paciencia, para que los tiempos del Señor maduren.

Incluso cuando María se convierte en la dolorosa al pie de la cruz, su esperanza no cede, sino que la sostiene en la espera vigilante de un misterio, mayor del dolor que está por cumplirse.

Todo parece realmente acabado; cualquier esperanza podría decirse apagada. También ella, en ese momento, podría haber dicho, si no hubiera recordado las promesas de la Anunciación: “¡Esto no es cierto! ¡He sido engañada!”. Y no lo hizo.

María creyó. Su fe le ha hecho esperar con esperanza en el futuro de Dios. Una esperanza que hoy el hombre no logra tener.

Muchas veces pienso: “¿Sabemos esperar el mañana de Dios, o queremos el hoy, el hoy, el hoy?”. El futuro de Dios es para ella el amanecer de aquel día, el primero de la semana. Nos hará bien pensar en la contemplación, en el abrazo del hijo con la madre.

[...] María es, pues, el testimonio sólido de la esperanza presente en cada momento de la historia de la salvación. Ella, la madre de la esperanza, nos sostiene en los momentos de oscuridad, de dificultad, de desaliento, de derrota aparente, en las verdaderas derrotas humanas.

Que María, nuestra esperanza, nos ayude a hacer de nuestra vida una ofrenda grata al Padre Celestial, un regalo alegre para nuestros hermanos, una actitud que siempre mire hacia el futuro. (Mensaje a las monjas benedictinas camaldulenses del Aventino de Roma, 22 de noviembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, te agradezco todas las intervenciones de amor que has tenido en mi vida con las cuales has incrementado mi deseo de amarte y seguirte.

Gracias por darme el don de la salvación y bendito seas por haberme dejado a tu Santa Madre, quien es madre que me acompaña y me guía hacia tu luz.

Tú escogiste a María por ser una doncella pura, obediente y humilde. La preservaste de toda mancha para que fuese cuna viviente de tu Hijo predilecto.

María, abrió las puertas de su corazón a tu ángel mensajero y aceptó tu proyecto de amor sobre la humanidad para darnos ejemplo de fidelidad.

Quiero, como María, abrirme a tu voluntad y que mi corazón se convierta también en la cuna de tu amor, que nazca en él la luz de tu vida por siempre.

Dios mío, ven y pasa ahora tu mano sanadora sobre mí y que pueda seguir sintiéndome protegido por tu poder, creciendo en el amor y la bondad.

Quiero ser audaz pero sencillo, valiente pero prudente, que guarde tus enseñanzas en mi corazón y las convierta en fuego que impulse mi vida.

En tus manos, y en la de María, te confío todo lo mío y a todos los míos. Gracias por la paz que me das para vivir de acuerdo a tus preceptos. Amén

Propósito para hoy

Hoy, en tres ocasiones, Invoca el auxilio de la Virgen María para que te ayude a superar las tentaciones. Usa esa jaculatoria: “Madre inmaculada, ven en mi ayuda”

Frase de reflexión

“La Iglesia está llamada a hacerse cercana a todas las personas, comenzando por los más pobres y los que sufren”. Papa Francisco

Evangelio del día: El apego a las riquezas es el inicio de toda corrupción

Mateo 19,16-22 – XX lunes tiempo ordinario: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo
Evangelio según San Mateo 19,16-22

 

Comer la carne de Cristo para la Vida Eterna: “En aquel tiempo, se le acercó un joven a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?” “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco serio levanta la mano

El joven rico que encuentra a Jesús, pide seguirlo y le asegura que quiere vivir desde siempre los mandamientos, pero después cambia totalmente su humor y actitud cuando el Maestro le dice que el último paso que debe cumplir, eso que le falta es vender sus bienes, darlos a los pobres y entonces seguirlo.

De golpe, la alegría y la esperanza desaparecen en aquel joven, porque él, no quiere renunciar a su riqueza:

El apego a las riquezas es el inicio de todo tipo de corrupción, por doquier: corrupción personal, corrupción en los negocios, también la pequeña corrupción comercial, la de aquellos que quitan 50 gramos al peso justo, corrupción política, corrupción en la educación…

¿Por qué? Porque aquellos que viven apegados al propio poder, a las propias riquezas, creen que están en el paraíso. Están cerrados, no tienen horizonte, no tienen esperanza. Y al final, deberán dejar todo.

Hay un misterio en la posesión de las riquezas. Porque las riquezas tienen la capacidad de seducir, de llevarnos a una seducción y de hacernos creer que estamos en un paraíso terrenal…

[...] El apego a las riquezas nos da tristeza y nos hace estériles. Digo apego, no digo administrar bien las riquezas, porque las riquezas son para el bien común, para todos.

Y si el Señor a una persona se las da es para que las utilice para el bien de todos, no para sí mismo, no para que las encierre en su corazón, que después con esto se vuelve corrupto y triste.

[...] La primera Bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres de espíritu”, es decir, despojarse de este apego y hacer que las riquezas que el Señor le ha dado a él sean para el bien común. La única manera. Abrir la mano, abrir el corazón, abrir el horizonte.

Pero si tú tienes la mano cerrada, tienes el corazón cerrado como aquel hombre que hacía banquetes y se vestía lujosamente, no tienes horizontes, no ves a los demás que tienen necesidad y terminarás como aquel hombre: lejos de Dios. (Homilía en Santa Marta, 25 de mayo de 2015)

Oración de sanación

Señor, Tú enseñas de una forma sencilla, clara, directa pero amorosa. Me invitas a vivir el desprendimiento porque sabes lo que más me conviene

Tú bien sabes que no vale la pena que yo me desgaste por cosas pasajeras de este mundo que me serán inútiles en tu Reino y por eso me alertas

¿Cómo soy capaz de pensar que quedaré apartado de tus bienes necesarios para mi sustento si tomo la decisión de dejarlo todo para seguirte?

Tú eres el dador de todas las cosas y quieres lo mejor para mí. Ayúdame a vivir con espíritu de pobreza, a vivir más confiado en tu amor de Padre.

Que mi corazón viva unido al Tuyo buscando siempre el bien, sin sentir apegos por esas cosas que se desmoronan y que viene y van como el viento.

Debo aprender a atesorar, no para esta vida, sino para aquella que me tienes guardada. Quiero descansar en Ti, aquietar mi alma en Ti.

Tú me creaste, soy tu imagen y semejanza, ¿de qué podré temer si me aseguras que cuidas más que a las aves del Cielo?

Confío con tu bendición que me lleva a desechar todo aquello que me lleva a la perdición. Quiero gozar a tu lado los Bienes de tu Reino. Amén

Propósito para hoy

Perdonaré sinceramente a aquellos que hoy me puedan causar alguna molestia o incomodidad, sin hacerles notar que me ofendieron

Frase de reflexión

“Es mejor una Iglesia herida, pero que hace camino, que una Iglesia enferma porque se cierra en sí misma”. Papa Francisco

Esta es la oración oficial para la visita del Papa Francisco al Perú

Este lunes 14 de agosto los obispos del Perú presentaron la oración oficial de preparación para la visita del Papa Francisco al país sudamericano que se realizará del 18 al 21 de enero de 2018.

Papa Francisco. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

 Esta es la oración:

Dios Padre misericordioso
Llenos de alegría
elevamos hacia Ti
nuestra oración de acción de gracias
por el don de la visita pastoral
del Papa Francisco

Señor Jesucristo
Te pedimos que nos concedas prepararnos
con la oración y los sacramentos
para acoger a quien viene en tu nombre
a confirmarnos en la fe.

Espíritu Santo
Guía de la Iglesia:
haznos vivir como discípulos y misioneros,
el Evangelio de la creación,
la vida, la familia y la paz.

Virgen María
Madre de la Iglesia:
acompaña al Sucesor de Pedro,
que nos animará para que
unidos por la esperanza,
peregrinemos por esta tierra
bendecida por el testimonio
de nuestros santos:
Rosa de Lima,
Toribio de Mogrovejo
y Martín de Porres
Amén.

Evangelio del día: Mi lengua mata si hablo mal. También las palabras matan.

Mateo 18,15-20 – XIX miércoles tiempo ordinario: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha habrás ganado a tu hermano
Evangelio según San Mateo 18,15-20

 

La corrección fraterna y la fuerza de la oración: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considérelo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco levanta mano dedo serio

Jesús nos enseña que si mi hermano cristiano comete una culpa contra mí, me ofende, yo debo usar la caridad hacia él, antes que todo, hablarle personalmente, explicándole que aquello que ha dicho o hecho no es bueno

¿Y si el hermano no me escucha? Jesús sugiere una intervención progresiva: primero, vuelve a hablarle con otras dos o tres personas, para que sea más consciente del error que ha cometido; si, no obstante esto, no acoge la exhortación, es necesario decirlo a la comunidad; y si tampoco escucha a la comunidad, es necesario hacerle percibir la fractura y el distanciamiento que él mismo ha provocado, haciendo venir a menos la comunión con los hermanos en la fe.

Las etapas de este itinerario indican el esfuerzo que el Señor pide a su comunidad para acompañar a quien se equivoca, para que no se pierda. Es ante todo necesario evitar el clamor de la habladuría y las murmuraciones de la comunidad, ésta es la primera cosa, evitar esto. “Ve y corrígelo en privado” (v. 15).

La actitud es de delicadeza, prudencia, humildad, atención hacia quien ha cometido una culpa, evitando que las palabras puedan herir y matar al hermano.

Porque, ustedes saben, ¡también las palabras matan! Cuando hablo mal. Cuando hago una crítica injusta, cuando con mi lengua saco el cuero a un hermano, esto es matar la reputación del otro.

También las palabras matan. Estemos atentos a esto. Al mismo tiempo esta discreción tiene la finalidad de no mortificar inútilmente al pecador.

[...] El objetivo es aquel de ayudar a la persona a darse cuenta de aquello que ha hecho, y que con su culpa ha ofendido no solamente a uno, sino a todos.

Pero también ayudarnos a librarnos de la ira o del resentimiento, que sólo nos hacen mal: aquella amargura del corazón que trae la ira y el resentimiento y que nos llevan a insultar y a agredir.

Es muy feo ver salir de la boca de un cristiano un insulto o una agresión. Es feo ¿Entendido? Nada de insultos. Insultar no es cristiano ¿Entendido? Insultar no es cristiano.

En realidad, ante Dios todos somos pecadores y necesitados de perdón. Todos. Jesús, de hecho, nos ha dicho no juzgar. La corrección fraterna es un aspecto del amor y de la comunión que deben reinar en la comunidad cristiana.

Es un servicio recíproco que podemos y debemos darnos los unos a los otros. Corregir al hermano es un servicio, y es posible y eficaz solamente si cada uno se reconoce pecador y necesitado del perdón del Señor. (Reflexión antes del rezo del ángelus, 07 de septiembre de 2014)

Oración de sanación

Mi Señor, Tú no te apartas de mí porque eres un Dios rico en misericordia y perdón y me sostienes cuando las tormentas quieren perturbar mi vida.

Ayúdame a ser fuerte, a luchar en medio de la dificultad y confiar en que, más allá de los problemas, se encuentra tu esperanza que no defrauda.

Acepto con humildad cada prueba a la que soy sometido porque sé que de ella hay una enseñanza escondida que Tú quieres que descubra.

Tú me corriges a través mis propios errores, me vas modelando para poder sacar el mejor provecho de los dones que has depositado en mí.

De la misma manera que Tú me corriges, con caridad y bondad, debo yo también hacer lo mismo con los que han cometido faltas contra mí

Que nunca mi lengua se adelante a la bondad de mis labios y termine destilando palabras llenas de odio y causando heridas al corazón.

Soy tuyo Señor, ven y dame un corazón puro para amar. Quita de mí todo deseo de venganza y lléname de tu caridad que todo lo sana.

Dame un corazón bueno y dócil, aferrado a tu promesa de que, si pido al Padre en tu nombre, Él, que es todopoderoso, me lo concederá. Amén

Propósito para hoy

Tener respeto en mis conversaciones con el que piensa distinto, ofreciendo siempre una palabra de consuelo y esperanza.

Frase de reflexión

“Frente a tantos problemas, algunos de ellos graves, no perdamos la esperanza en la misericordia infinita de Dios”. Papa Francisco