Facebook Twitter Google + YouTube  Perú   Perú 
Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 14/02/2018

¿Sabes cuál es el sentido bíblico de la ceniza?

Parece contradictorio cómo algo reducido casi a la nada pueda generar vida, estar asociado a la renovación de ella y ése es justamente el significado más profundo que la Iglesia consigue en la Biblia sobre la ceniza.

A continuación les compartimos la reflexión y enseñanza que escribiera el P. Fidel Oñoro, eudista, en Salamanca hace tres años. Contenido que no pierde vigencia y que es posible te brinde una nueva perspectiva del uso y significado de la ceniza hoy en día.

Renovados bajo el signo de la ceniza

Una invitación a la Cuaresma como tiempo de renovación en el Espíritu

Al aceptar la ceniza invitamos al fuego del amor de Dios para que venga sobre nosotros, consuma nuestro pecado y haga surgir el hombre nuevo

Para nuestros hermanos que viven en el sur del continente americano la lluvia de ceniza del volcán no es nada buena. Sin embargo, para la Biblia dejar caer un poco de ceniza sobre el cuerpo es gesto elocuente y evocador. Un gesto vale más que mil palabras. Los cristianos marcamos así el comienzo de la cuaresma, con el día que lleva precisamente este nombre “de ceniza”.

Para nosotros este signo también forma parte del universo simbólico que nos da identidad: fuego y agua, por una parte; barro y hombre nuevo, por la otra. Nadie, absolutamente nadie, se renueva verdaderamente si no es el Señor en persona por medio de la potencia de su Espíritu Santo quien lo transforma.

Sólo el Creador renueva la creatura que ha salido de sus manos, porque sólo él la conoce a fondo y sabe para qué ha sido destinada, como bien describe el Salmo 104,29-30 en ese doble movimiento radical en que muerte y vida dependen del don de la “Rúah” del Señor: “Si escondes tu rostro, desaparecen,/ les retiras tu soplo y expiran,/ y retornan al polvo que son. // Si envías tu aliento, son creados, / y renuevas la faz de la tierra”. Al respecto, acentuando quién es el sujeto de esta renovación, comentaba san Agustín: “Precisamente aquel que te ha formado será tu reformador”.

 

  1. La ceniza es el resultado del fuego que arde

La ceniza es el polvo que resulta de un proceso de descomposición total que ha pasado por el fuego: algo estaba entero y ha sido quemado. ¿Qué se quiere evocar con ello? Las Palabras de la Escritura nos responden… Así también se deshace nuestro cuerpo Como el árbol exuberante, verde y frondoso, que una vez abatido y quemado se hace ceniza, así ocurre con nuestro cuerpo al volver a la tierra.

Recordemos la ocasión en que el profeta Jeremías contempla el cementerio que está en las afueras de Jerusalén y lo visiona como “el valle de los cadáveres y de la ceniza” (31, 40).

Para Pablo somos como una casa “que se desmorona” (2 Cor 5, 1) “hasta el suelo del que fuimos formados”, como le dice el Creador a Adán: “Porque eres polvo y al polvo tornarás” (Gn 3, 19).

Así también nos presentamos ante Dios

El tomar conciencia de quiénes somos reaviva nuestro sentido de creaturalidad y a la certeza de que no somos barro despreciado. De aquí viene el primer impulso: con humildad nos abandonamos como creaturas en las manos amorosas del 3 Creador, como Abraham ante Dios en su oración: “Mira que soy polvo y ceniza” (Gn 18, 27).

 

  1. Con la ceniza nos hacemos solidarios con tanto dolor que nos circunda

Cuando en la Biblia una persona se “pone la ceniza” quiere decir que estásintiendo un gran dolor, que está de luto por la muerte o la desgracia de otros y también por las propias. Es imagen cruda del sufrimiento: “Ceniza en vez de pan, mezclo mi bebida con lágrimas” (Sal 102, 10). La ceniza simboliza aquello que fue y ya no es, la sensación de un vacío o una pérdida.

En los rituales de duelo, el sufriente se vestía con ropa desgarrada, se ponía de rodillas o se arrojaba al suelo así como la ceniza o el polvo esparcido…

…Como cuando Tamar fue violada por su hermano y, peor, cuando no la tomaron en serio cuando lo contó. Dice el narrador que entonces “Tamar se echó ceniza sobre la cabeza, rasgó la túnica de mangas que llevaba, puso sus manos sobre la cabeza y se fue gritando mientras caminaba” (2 Samuel 13, 19).

 

  1. Con la ceniza la suciedad se limpia

Paradójicamente la ceniza en la Biblia también hacía parte de los ritos de purificación en el Templo (Ex 23, 3). El sacerdote ponía aparte las cenizas del animal sacrificado y quemado en el altar: “las depositará a un lado del altar. Después se quitará las vestiduras y se pondrá otras para llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar puro” (Lv 6, 3-5).

Quien presidía la liturgia tenía que estar puro e igualmente el lugar donde se guardaba la ceniza. La Ley había establecido queestas cenizas “servirán a la 4 comunidad de los israelitas para el rito de agua lustral: es un sacrificio por el pecado” (Nm 19, 9). Enseguida el rito del lavado con agua/ceniza se describe con detalle (ver Nm 19, 17-22).

 

  1. Con la ceniza emprendemos el camino de regreso a Dios

En la Escritura la ceniza no sólo es signo de la santidad que Dios concede sino también de la actitud penitencial. Ella representa externamente la contrición del pecador quien, humilde (o humillado) como la ceniza, vuelve a los brazos de su Señor que es Creador y Juez: “Me dirigí hacia el Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza… Y le hice esta confesión…” (Dn 9, 3- 4). La ceniza indica, entonces, que se le ha puesto punto final a una situación de pecado: esta ya no tiene valor, la desechamos, la aborrecemos.

Todos recordamos el gesto escénico del rey de Nínive que, ante la predicación de Jonás, decretó un tiempo de penitencia para implorar la misericordia de Dios, cómo fue él quien dio el primer paso: “El rey de Nínive se levantó, se despojó de su vestido, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza” (Jon 3, 6).

O también la figura desgreñada de Job que se rinde ante Dios después del litigio y pronuncia estás últimas palabras: “Sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto y me arrepiento echado en el polvo y la ceniza” (Job 42, 5-6).

Pero si la ceniza no va acompañada de voluntad de cambio –conversión– no tiene sentido, se vuelve acto vacío y pantomima religiosa. Bien lo advierte Isaías: “¿Creéis que ése es el ayuno que deseo, que el hombre se humille todo el día, agachado como un junco la cabeza, tumbado en un saco entre ceniza?” (58, 5).

 

  1. La ceniza es una parábola actuada de la existencia cristiana: está destinada a la resurrección que es una “nueva creación”

La ceniza que nos recuerda el final de nuestra vida nos remite también a un comienzo nuevo cuyo referente es nuestro encuentro con Jesús.

En la Iglesia católica el rito de la imposición de la ceniza ha enriquecido su significado con las palabras de Jesúsal comienzo de su predicación: “Conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15). Se trata de un volver al amor primero que nos ha elegido y, en el seguimiento de Jesús, recorrer el camino que tiene como cumbre la victoria sobre la ceniza, ¡la resurrección! ¡la manifestación de Hombre Nuevo, Pleno y Definitivo”.

En nuestra Pascua esta carne renacerá y la misericordia de Dios como fuego consumirá en la muerte nuestros pecados. Nos enseña Pablo que:

– “Del mismo modo que por Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo”…

– “Se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza”…

– “Seremos transformados. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad” (1 Cor 15, 22. 43. 52-53).

– “Él transfigurará nuestro pobre cuerpo a imagen de su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas” (Flp 3, 21).

Al aceptar la ceniza invitamos al fuego del amor de Dios para que venga sobre nosotros, consuma nuestro pecado y haga surgir el hombre nuevo (cf. 2 Cor 4, 6):

  • Si ponemos la ceniza en nuestras manos entenderemos que el peso de nuestros pecados, consumados por la misericordia de Dios, deja de pesar.
  • Si la ponemos ante nuestros ojos proclamaremos nuestra fe pascual: seremos ceniza, sí, pero destinada a la resurrección.
  • Y si hacemos esto invocando el Espíritu Santo, entonces se impregnará en nuestro cuerpo y hasta el corazón, porque la conversión, al fin y al cabo, es más su obra que la nuestra.

 

En fin…

La cuaresma comienza con este sencillísimo signo, ¡pero qué riqueza de contenido el que tiene! ¡Y de tanto sabor para el carismático! Al tiempo que reconocemos que somos creatura frágil pero destinada a la plenitud, declaramos que aceptamos con feel gran regalo de ser reconciliados con Dios por Jesucristo y avivamos nuestra esperanza de ser resucitados un día con Él para la vida eterna, cuando el amor no tendrá fin. Es la experiencia de la verdad de la Palabra y respuesta a lo que 6 pedimos en el Salmo: “Crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu (Ruah) firme” (51,12).

El miércoles “de ceniza” es el anuncio de la Pascua que esperamos, el paso de renovación que damos pascualmente y que será completo un día, lo sabemos, ese día lleno de luz, gozo e infinita belleza en que el Señor nos “dará diadema en vez de ceniza” (Is 61, 3).

 

  1. Fidel Oñoro, eudista Salamanca 2015

“Un amor de manos tendidas” pidió el Papa al Perú

A casi un mes de este emotivo encuentro, siguen resonando en nuestros corazones las palabras de aliento y exhortación del Papa Francisco, y ha sido el propósito que el Centro Bíblico SAN PABLO ha querido incentivar con la segunda conferencia presencial: La conversión en los mensajes del Papa Francisco en su visita al Perú.

El compromiso en esta oportunidad estuvo a cargo de Efraín Espinoza Carrasco, especialista en Teología Sistemática, Mariología y profesor de Ciencias Religiosas, quien introdujo a las 38 personas participantes en un auto-encuentro de revisión fraternal.

“Qué linda pregunta que nos puede hacer el Señor a cada uno de nosotros al final del día: ¿cuántas lágrimas has secado hoy?”, destacaba Espinoza en su ponencia al citar esta frase del Santo Padre que interpela nuestro actuar de la forma más tierna y amorosa que sólo Dios conoce.

“Con Él (Jesús) todo es una oportunidad para la esperanza”, resaltó de manera especial al recordar el mensaje de Francisco en su paso por Trujillo y las zonas devastadas por los fenómenos naturales. Valorando la expresión espontánea de solidaridad, el Papa invitó al mismo tiempo a no dejar que eso se enfríe en la cotidianidad porque “Él lo transforma todo, lo renueva todo, lo conforta todo”.

Esta conferencia estuvo marcada por el reconocimiento de nuestro compromiso como sociedad, más allá del cumplimiento de una ley sino como expresión del “amor maternal” de Dios que nos vincula como hermanos y nos invita a revisar constantemente la pregunta hecha a Caín “¿Dónde está tu hermano?”

La fraternidad y solidaridad fueron los ejes centrales del mensaje de cambio y conversión al que fuimos llamados, como signo evidente de un ser que se siente amado y por ende, comparte lo que recibe. A estar atentos ante la tentación de la indiferencia y estar alerta a “no naturalizar lo que seca el espíritu, y lo que es peor, nos roba la esperanza”.

Finalmente destacó la interpelación del Papa a través de un llamado a vivir la fe con una raíz verdadera, con frutos visibles porque “La fe sin solidaridad es una fe sin Cristo, una fe sin Dios, una fe sin hermanos”, enfatizó.

 

 

PRÓXIMAS CONFERENCIAS PRESECIALES:

*20 de febrero: La conversión desde la Evangelii Gaudium

*27 de febrero: la conversión de la Encíclica Laudato Si

 

Para confirmar disponibilidad de cupos:

Av. Armendáriz 527, Miraflores.
Lima 18 – Perú.
Tel.: (01) 446-0017 anexo 123/124  Cel.: 997585305
Correo: centrobiblico@sanpabloperu.com.pe

3 cosas que tal vez no sabes del Miércoles de Ceniza

Cuántas veces hemos acudido a hacer acciones por tradición, costumbre o imitación, sin aclarar individualmente lo que eso significa, y esto incluye al Miércoles de Ceniza. No es sólo el inicio de la Cuaresma sino un día cargado de gran significado encerrado en un solo gesto: la imposición de la ceniza.

Los símbolos no siempre son claros, a veces requieren ser explicados para poder entender la profundidad de su esencia, y es precisamente lo que sucede con los ritos que la Iglesia Católica ha vivido durante años; incluso, el resto de la humanidad antes de Cristo.

A continuación te compartimos 3 curiosidades que tal vez desconozcas de este día que marca el punto de partida de un camino de cambios, transformación y crecimiento. ¿Qué hay más allá de una sencilla cruz en la frente?

 

  1. Las cenizas tienen varios significados

La palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

Es necesario pasar por la combustión completa para quedar reducido a cenizas. Es por ello que este significado comparativo requiere de un “pasar por el fuego”, cambiar totalmente de forma, reducirse a la mínima expresión de sencillez.

El ser humano por naturaleza frente a la muerte es cuando más cuestiona la vida, al parecer, la real o posible ausencia de algo nos permite valorarlo. Es esa proximidad a la experiencia de la muerte la que desea la Iglesia que vivamos, así revisamos nuestra vida y nos proponemos un camino de cambio durante esos siguientes 40 días.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19). Aunque algunos no cristianos o científicos puedan rechazar la idea del origen del hombre que plantea la Biblia, lo que sí es innegable, es que nuestro fin terrenal nos convierte en polvo.

“Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás” (Génesis 3,19) es la frase que el sacerdote repetirá cada vez que aplique la ceniza en la frente: “Polvo eres, y en polvo te convertirás”.

 

  1. Las cenizas también pueden imponerse sin Misa

Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.

Sin embargo, por ser un sacramental y no un sacramento, también puede imponerse a personas no cristianas. Al ser una de las celebraciones eucarísticas que más recibe visitantes, es una invitación que no requiere profesión de fe para ser recibida. En cambio, se convierte en la excusa perfecta para un acercamiento a la transformación de cualquier ser humano.

 

  1. La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

Al recordar la sencillez y lo efímero que es el tiempo de la vida humana, también genera la necesidad de asistencia para poder valorarla de la mejor manera. Al fin y al cabo, todos estamos de paso y no nacimos con un manual de vida.

La ceniza se convierte entonces en ese día como un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza”.

Tiene su origen bien remoto y de mayor repercusión visible “Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios”, expresa claramente el mismo artículo.

El compromiso como comunidad de fe, es transmitir a otros el significado más profundo y reflexivo “Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”, nos enfatiza el magisterio de la Iglesia a través de este documento.

El llamado está hecho, corresponde a cada uno de nosotros dejarlo pasar como un simple gesto exterior o dejar que con esa cruz de ceniza, inicie un camino de verdadero cambio en mi vida. Desde SAN PABLO, y con profundo deseo de ayudar en ese caminar, hemos editado algunos textos que pueden ayudarte. Puedes visualizarlo en el siguiente link http://bit.ly/2Hd48HC  visitando nuestra Librería Virtual o la más cercana a tu domicilio.

 

¡A prepararnos para una Cuaresma que marque nuestras vidas!

Papa Francisco se inscribe en la JMJ Panamá 2019

Demostrando siempre una apertura a las nuevas tecnologías, mundo especialmente frecuentado por los jóvenes, el Papa Francisco se inscribió en línea en la masiva convocatoria que reúne a miles de chicos creyentes: la Jornada Mundial de la Juventud.

Este domingo 11 de febrero, el Santo Padre motivó con su ejemplo a disponerse desde ya al anhelo de participar “a vivir con fe y entusiasmo este evento de gracia y fraternidad ya sea yendo a Panamá o participando desde la propia comunidad”, invitó el Papa.

“Su Santidad el Papa Francisco se inscribió hoy (domingo) de manera sorpresiva como el primer peregrino de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 (JMJ), y dio inicio así al proceso de registro de este evento global”, informó el comité organizador local al tiempo que anunciaban que ese acto simbólico dio apertura al proceso de inscripciones desde este lunes 12 de febrero.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la Jornada, Víctor Chang, informó que luego de las pruebas finales a la plataforma electrónica y a partir de este lunes a las 08:00 hora local de Panamá (13:00 GMT) se abren las inscripciones.

“¡Nos tenemos que preparar!”, exclamó el Papa con gran entusiasmo frente a la Tablet que le permitió ser el primer peregrino en confirmar su asistencia a este multitudinario encuentro juvenil de la fe.

¿Cómo participar en la JMJ Panamá 2019?

La Jornada es organizada por la Iglesia Católica cada tres años y la cita de Panamá se celebrará entre el 22 y el 27 de enero de 2019 y se espera que viaje el papa Francisco.

Los peregrinos deben aportar un mínimo de 50 dólares y un máximo de 250 dólares para su participación, de acuerdo con los paquetes que preparó el comité organizador, que también alertó esta semana de intentos de estafa que circulan en las redes sociales ofreciendo hospedaje para dos personas en un hotel por 50 dólares.

La Iglesia católica de Panamá ha anunciado que 280.000 casas de familias se han ofrecido para alojar a peregrinos durante el evento masivo que se celebrará en la capital del 22 al 27 de enero de 2019.

Se estiman que unos 300.000 visitantes, entre periodistas, representantes de Gobiernos y jefes de Estado acudirán a la cita eclesiástica.

 

¿Cómo prepararme para ese gran encuentro de fe?

El llamado a renovarnos y fortalecer la fe es constante, no sólo en ciertos tiempos litúrgicos, sino que a diario -como nos recuerda el papa Francisco- estamos invitados a buscar en el interior y avanzar con renovadas fuerzas hacia una vida plena. Te sugerimos algunos textos que pueden ayudarte a conseguir esos anhelados cambios, en un viaje íntimo con Dios en el siguiente link  http://bit.ly/2BrnGb6

Fuentes: Vatican News, El Nuevo Diario

¿Perdona Dios si confiesas el mismo pecado una y otra vez?

Tal como invoca el salmo más famoso de toda la historia, el que comete falta y tiene presente su pecado, implora el perdón “porque yo reconozco mi culpa y tengo presente mi pecado” confesión que refleja el salmo 50 y en su paso por la tierra Jesús mismo también invitó a perdonar setenta veces siete. ¿Por qué no sucedería igual de parte de Dios hacia nosotros?

Esta misma interrogante fue planteada por un lector a aleteia.org “Dios perdona siempre al pecador arrepentido. Si el arrepentimiento es sincero, no hay límite en el número de veces que se puede recibir el perdón divino en el sacramento de la Penitencia, y eso no cambia aunque se repita el tipo de pecado” respondía el portal a la inquietud sobre el perdón ante un pecado reiterativo.

Sin embargo, insisten en aclarar que  “no hay pecado sin quererlo. Siempre hay una intervención de la voluntad consintiéndolo; de lo contrario, no se podría hablar de pecado”, haciendo énfasis en un propósito de enmienda real y si hay recaída; un arrepentimiento sincero.

“Lo que sucede en realidad es que el ser humano depende mucho –desde luego, más de lo que solemos estar dispuestos a reconocer- de los hábitos. Éstos, según sean buenos o malos, facilitan o dificultan el buen comportamiento” explica el portal dando respuesta al planteamiento sobre la reincidencia de un mismo pecado. Debe por tanto, descubrirse la raíz del mismo y proponerse cambios del hábito que conduce al vicio o pecado.

¿Sólo con Dios o ante el sacerdote?

Por su parte, en el 2014 en una de sus acostumbradas catequesis en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco explicó la importancia y la necesidad de confesarse y hacerlo bien porque “alguno puede decir: ‘Yo me confieso solamente con Dios’. Sí, tú puedes decir a Dios: ‘Perdóname’, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote”, explicaba el Santo Padre.

Además se trata de una experiencia individual liberadora “Cuando yo voy a confesarme, es para sanarme: sanarme el alma, sanarme el corazón por algo que hice no está bien. El ícono bíblico que los representa mejor, en su profundo vínculo, es el episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo médico de las almas y de los cuerpos” manifestaba el Papa compartiendo su propia vivencia.

Inician conferencias presenciales “La Cuaresma a la luz del papa Francisco”

Este y todos los martes del mes de febrero el Centro Bíblico San Pablo, estará ofreciendo su ciclo de conferencias presenciales dirigidas a profundizar el sentido de la Cuaresma desde el punto de vista de la Santo Padre, como instrumento de evangelización y crecimiento espiritual.

 

Las temáticas recopilan la visión del Papa sobre la conversión en distintas encíclicas y mensajes durante su visita al Perú. El primer ponente invitado será el padre Alberto Scalenghe SSP, director general de Editorial San Pablo, quien ofrece un paseo general por los mensajes de Cuaresma de los últimos años hasta el actual.

Respondiendo el momento litúrgico y la necesidad de los fieles por seguir conociendo el mensaje catequético del Santo Padre para la Iglesia, se proponen estas conferencias presenciales dirigidas a catequistas, laicos, religiosos y religiosas.

La formación también es abierta al público general que puede incorporarse a las siguientes convocatorias, previa comprobación de disponibilidad de cupo vía telefónica. Las próximas temáticas muestran la propuesta de Francisco en distintos documentos, que plantea cómo transformar nuestras vidas y la sociedad por medio de la justicia y el amor de Dios.

 

SIGUIENTES TEMAS:

*13 de febrero: La conversión en los mensajes del Papa Francisco en su visita al Perú

*20 de febrero: La conversión desde la Evangelii Gaudium

*27 de febrero: la conversión de la Encíclica Laudato Si

 

Para mayor información:

Av. Armendáriz 527, Miraflores.
Lima 18 – Perú.
Tel.: (01) 446-0017 anexo 123/124  Cel.: 997585305
Correo: centrobiblico@sanpabloperu.com.pe

MENSAJE PAPAL CUARESMA 2018: ¿El amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Cada año, desde la Santa Sede, recibimos la guía del camino cuaresmal, el momento donde el papa Francisco nos muestra la senda que nos conduce por el desierto de los cuarenta días de cambio reflexivo y profundo. Este martes 6 de febrero, ha sido revelado el mensaje para esta Cuaresma 2018 centrado en el amor y sus tentaciones actuales, altos riesgos y claves para vencerlos.

A continuación, el mensaje completo del Papa Francisco:

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. Estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

 

Fuente: ACI Prensa

23 de febrero: El Papa convoca Jornada Mundial de oración por la Paz

En ocasión de celebrarse el primer viernes de Cuaresma, el próximo 23 de febrero, el papa Francisco ha convocado una Jornada Mundial de Ayuno y Oración por la Paz, como intensión principal durante esta primera semana.

Esta convocatoria está motivada por las “trágicas situaciones de conflictos prolongados en diferentes lugares del mundo”, dirigiéndose de manera especial las oraciones y sacrificios por la población de la República Demócrata del Congo y Sudán del Sur, ambas con grandes conflictos civiles.

“Como en ocasiones anteriores –refiere el Santo Padre- invito también a los hermanos y hermanas no católicos y no cristianos a unirse a esta iniciativa en la modalidad que consideren más oportuna” una vez más invitando de manera ecuménica y fraterna a unirnos en un mismo amor.

Este llamado que realizó desde el rezo del Ángelus el pasado domingo 4 de febrero, se extiende a una actitud personal, a un compromiso profundo e individual, donde la paz se asuma más como una actitud constante.

“Dirijo un cordial llamado para que también nosotros escuchemos este grito y que, cada uno en su propia conciencia, ante Dios, nos preguntemos: ‘¿Qué puedo hacer yo por la paz?’. Seguramente podamos rezar, pero no solo: cada uno puede decir concretamente ‘no’ a la violencia por cuanto de él o de ella dependa”

Puedes encontrar algunos textos de oraciones y reflexiones de Cuaresma en nuestra Librería Virtual, que son un acompañamiento oportuno cuando queremos poner nuestras intenciones ante el Padre Dios y no sabemos cómo expresarlo. En el siguiente link puede mirarlos http://bit.ly/1V6behr

Papa Francisco afirma que la muerte “nos hará bien a todos”

Durante la homilía de la misa celebrada este jueves 1 de febrero en la Casa de Santa Marta, el papa Francisco invitó a reflexionar, sin temor alguno, sobre la muerte porque “es un hecho que nos impacta a todos. Llega más tarde o más temprano, pero llega”

El Sumo Pontífice aclaró que es bueno detenernos a pensar que “no somos ni eternos, ni efímeros: somos hombres y mujeres en el tiempo, tiempo que comienza, tiempo que termina”, a fin de mirar este paso sin ansiedad ni temor sino como hecho natural.

“La tentación del momento, que se apodera de la vida y te lleva a andar por ese laberinto de egoísmo, del momento sin futuro, siempre de ida y vuelta, de ida y vuelta. Y el camino termina en la muerte, todos lo sabemos. Por eso la Iglesia siempre ha tratado de reflexionar sobre este fin nuestro: la muerte”, continuó profundizando Francisco, al advertir esta sutil tentación que se presenta en la vida moderna.

Finalmente invitó a reflexionar sobre la muerte como una “memoria anticipada”, una proyección de nuestra vida “cuando muera ¿qué decisión me habría gustado tomar hoy?… iluminar con el hecho de la muerte la decisión que debo tomar cada día” puntualizó el Santo Padre.

Fuente: ACI Prensa