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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 27/02/2018

ASUME EL RETO: II Semana de Cuaresma

El desafío de vencernos a nosotros mismos continúa, por eso avanzamos en esta segunda semana de Cuaresma, con el desafío de Católicos con Acción,  que nos ofrece un itinerario de retos para el crecimiento espiritual y en SAN PABLO te las compartiremos, semana a semana.

Puedes consultar los retos de la semana anterior porque si quieres incorporarlos o combinarlos. La Cuaresma es un momento de ejercicio perfecto para crecer en el encuentro contigo, con el hermano y con Dios. Lo importante no es si recaes, sino levantarte, empezar de nuevo con humildad y disposición.

A continuación, la propuesta para esta primera semana de Cuaresma:

 

RETO CUARESMARIO 2018: II Semana de Cuaresma

 

 

LUNES 26 DE FEBRERO

CONFLICTOS: Evita pelear o provocar un conflicto

En este día procura mantener controladas tus emociones, evitando a toda costa las discusiones que generen conflictos mayores.

 

MARTES 27 DE FEBRERO

DEFIÉNDELOS: Ora por los bebés en peligro de ser abortados

Muestra solidaridad por los indefensos, los que a falta de una voz audible, se le vulnera el derecho más fundamental de todo ser humano: la vida.

 

MIÉRCOLES 28 DE FEBRERO

SANTA ROSA DE LIMA: “Aparte de la cruz, no hay otra escalera por la que podamos llegar al cielo”

A ejemplo de nuestra santa peruana podamos en este día admitir en nuestra vida el sufrimiento como vehículo para llegar a la paz y el amor verdadero.

JUEVES 01 DE MARZO

JUSTICIA: Ora por las injusticias que se cometen contra nuestros seres queridos

Pon todo tu esfuerzo en mirar las situaciones injustas que ocurren a tu alrededor poniendo tu corazón en ello más que en ti.

 

VIERNES 02 DE MARZO

PREOCUPACIONES: Déjale todo a Dios y confía más

Lucha contra esa necesidad de tomar el control de todo y sufrir por no conseguirlo. Este día abandona tu voluntad y pon tu vida en manos de Dios.

 

SÁBADO 03 DE MARZO

SÉ AGRADECIDO: Dale gracias a Dios por 5 bendiciones que tengas en tu vida

Aunque parezca difícil, haz una lista de bondades que te ocurren y ten presente que otros carecen de ellas.

 

DOMINGO 04 DE MARZO

EVITA LA VANAGLORIA: Llénate de humildad y ayuna de darte importancia a ti mismo

El ego quedará durante este día relegado al olvido. Como ejercicio, exalta las virtudes de los otros antes que las tuyas. No se trata de menospreciarte pero sí de mirar la bondad en otros.

 

Recuerda que no se trata de una competencia, es una invitación de amor a hacer cambio en tu vida a través de prácticas guías como estas, así como algunos textos de reflexiones y oraciones propias de  este tiempo litúrgico que puedes ubicar como siempre visitando nuestra Librería Virtual en el siguiente link http://bit.ly/2ogxtII

3 beneficios especiales de la confesión

El papa Francisco hizo una invitación a ver sólo el perdón del Padre Dios en la confesión, a través de un Jesús que no amenaza ni condena, como parte del ánimo que brindó durante la homilía de la Misa celebrada este martes 27 de febrero en la Casa Santa Marta.

El Sacramento de la confesión es un acto que muy pocos entendemos y conocemos a fondo. Los católicos, muchas veces no lo entendemos bien y los que no son católicos, pues menos lo entienden, reflexiona  Qriswell Quero, en el portal Píldoras de Fe.

¿Sabes qué es la confesión?:

La confesión es el Sacramento de la Reconciliación, un Sacramento instituido por el mismo Jesucristo para perdonar los pecados (Juan 20,21-23).

La confesión tiene 3 beneficios importantes: Perdona, Sana y Libera a todos aquellos que con sincero arrepentimiento se acercan a este sacramento.

La confesión perdona

Cuando alguien confiesa sus pecados con humildad y arrepentimiento, Cristo mismo le da su perdón y su amistad y lo reincorpora nuevamente en su gracia que con el pecado había sido interrumpida, y lo hace a través de uno de sus ministros, continuador del ministerio de los Apóstoles.

De los tres, el perdón es el más conocido y evidente pero ¿sabías que la Iglesia Católica, en el Catecismo, tiene catalogado al sacramento de la Confesión como un Sacramento de sanación?

La confesión sana

(Catecismo n° 1421): “El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo (Marcos 2,1-12), quiso que su Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros. Esta es la finalidad de los dos sacramentos de curación: del sacramento de la Confesión y el de la Unción de los enfermos.

La Iglesia lo afirma entonces: el Sacramento de la Confesión es un Sacramento de Sanación. Casi nadie sabe eso, ni lo toman en consideración a la hora de sanar heridas emocionales. La Confesión es fuente de Sanación y todos tenemos que aprovecharla.

 

La confesión libera

 

Hay también otras enfermedades que las causa el demonio.

Marco 5,9-15 – Curación del endemoniado de Gerasa

“Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». El respondió: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región. Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: «Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos». Él se lo permitió.

Entonces, la Confesión también te libera: Las ataduras del demonio quedan rotas con el perdón de los pecados.

Jesús sanó de estas 3 formas:

  • Perdonando pecados,
    • Sanando físicamente
    • Expulsando demonios (liberando)

El Sacramento de la Confesión: perdona, sana y libera. ¿Por qué entonces somos tan renuentes de ir a la confesión?

A veces no somos conscientes de las faltas que hemos cometido y, al meditar en la pasión a través de los vía crucis, podemos llegar a descubrirlo. En  nuestra Librería Virtual SAN PABLO tenemos algunos textos que pueden ayudarte en el siguiente link los consigues  http://bit.ly/2ogxtII

 

Fuente: Píldoras de fe

 

Ecología: El Papa renueva nuestro compromiso

Siguiendo en sintonía con la visita del papa Francisco al Perú, refrescando su importante mensaje a nuestra región, conscientes de vivir en una casa común y la responsabilidad compartida en la preservación de la ecología, el Centro Bíblico SAN PABLO ofrecerá este martes 27 de febrero su cuarta conferencia presencial del mes.

 

Los asistentes contarán con la importante presencia de la conferencista María Rosa Lorbés, Educadora y Comunicadora de nacionalidad española, radicada en Perú hace más de 40 años, quien además cuenta entre sus aportes con numerosos artículos, ensayos y libros publicados, estará encargada de liderar la reflexión sobre la conversión y los retos que eso implica en la preservación de nuestro ambiente.

Dos temas que parecieran estar desligados uno del otro, pero que, a la luz de la encíclica Laudato Si y el reciente discurso del Santo Padre en su visita a Perú, nos invita a profundizar durante la cuaresma el llamado a ser partícipes de este compromiso de vida.

 

Como cada martes, el Centro Bíblico abre sus puertas para el debate, reflexión e internalización del llamado de la Iglesia a convertirnos, a cambiar nuestro modo de vida, encontrando el sabor en el beneficio personal, espiritual y colectivo de esos cambios que realicemos.

 

“Alabado seas” traduce el título de este documento del Papa, que junto a sus mensaje durante la visita apostólica, sirven de base al estudio de alternativas para evitar el deterioro del planeta, a ofrecer respuestas de compromiso real como corresponsables del regalo de la creación y establecer así nuestro vínculo directo como miembros de una misma sociedad global.

 

PRÓXIMA CONFERENCIA:

 

Tema: La conversión desde la Laudato Si

Ponente: María Rosa Lorbés, Coordinadora del Observatorio

Socio-Eclesial de la Universidad Ruiz de Montoya

Martes 27 de febrero

Hora: 6:30 pm a 8:00 pm

 

 

MARZO: SEMANA SANTA DESDE EL EVANGELIO DE MARCOS

 

06 DE MARZO Un rey entra a la ciudad: la entrada mesiánica a Jerusalén y su enseñanza en el templo

13 DE MARZO Jesús nos deja una comida: La Eucaristía, el rito de la nueva alianza

20 DE MARZO Mis actitudes en Cuaresma: La indiferencia y abandono a Jesús en la Pasión

27 DE MARZO Ha resucitado, no está aquí: la crucifixión y resurrección de Jesús

 

*Puedes confirmar disponibilidad de cupos vía telefónica o por email a los siguientes contactos:

 

 

Av. Armendáriz 527, Miraflores.
Lima 18 – Perú.
Tel.: (01) 446-0017 anexo 123/124  Cel.: 997585305
Correo: centrobiblico@sanpabloperu.com.pe

 

 

EL DESAFÍO: JMJ es para los valientes

“No temas” es la primera invitación que realiza el papa Francisco en su mensaje previo a la JMJ Panamá 2019, donde a semejanza del llamado del ángel a María, pide a la juventud no tener miedo ante el llamado de Dios al servicio y entrega total.

Como preámbulo a esa gran jornada internacional, este 22 de febrero ha sido publicado el mensaje de Santo Padre para la 33° Jornada Mundial de la Juventud a desarrollarse el venidero 25 de marzo de 2018, Domingo de Ramos.

“La JMJ es para los valientes, no para jóvenes que sólo buscan comodidad y que retroceden ante las dificultades. ¿Aceptáis el desafío?” pregunta el Papa a la juventud cristiana, como quien lanza un reto que lejos de excluir, desea incentivar a mover la fibra emprendedora característica de la juventud.

A continuación el mensaje completo de su Santidad:

 

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PARA LA XXXIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

(Domingo de Ramos, 25 de marzo de 2018)

 

«No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30)

Queridos jóvenes:

La Jornada Mundial de la Juventud de 2018 es un paso más en el proceso de preparación de la Jornada internacional, que tendrá lugar en Panamá en enero de 2019. Esta nueva etapa de nuestra peregrinación cae en el mismo año en que se ha convocado la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Es una buena coincidencia. La atención, la oración y la reflexión de la Iglesia estarán puestas en vosotros, los jóvenes, con el deseo de comprender y, sobre todo, de «acoger» el don precioso que representáis para Dios, para la Iglesia y para el mundo.

Como ya sabéis, hemos elegido a María, la joven de Nazaret, a quien Dios escogió como Madre de su Hijo, para que nos acompañe en este viaje con su ejemplo y su intercesión. Ella camina con nosotros hacia el Sínodo y la JMJ de Panamá. Si el año pasado nos sirvieron de guía las palabras de su canto de alabanza: «El Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1,49), enseñándonos a hacer memoria del pasado, este año tratamos de escuchar con ella la voz de Dios que infunde valor y da la gracia necesaria para responder a su llamada: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30). Son las palabras pronunciadas por el mensajero de Dios, el arcángel Gabriel, a María, una sencilla jovencita de un pequeño pueblo de Galilea.

  1. No temas

Es comprensible que la repentina aparición del ángel y su misterioso saludo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28) hayan causado una fuerte turbación en María, sorprendida por esta primera revelación de su identidad y de su vocación, desconocida para ella entonces. María, como otros personajes de las Sagradas Escrituras, tiembla ante el misterio de la llamada de Dios, que en un instante la sitúa ante la inmensidad de su propio designio y le hace sentir toda su pequeñez, como una humilde criatura. El ángel, leyendo en lo más profundo de su corazón, le dice: «¡No temas!». Dios también lee en nuestro corazón. Él conoce bien los desafíos que tenemos que afrontar en la vida, especialmente cuando nos encontramos ante las decisiones fundamentales de las que depende lo que seremos y lo que haremos en este mundo. Es la «emoción» que sentimos frente a las decisiones sobre nuestro futuro, nuestro estado de vida, nuestra vocación. En esos momentos nos sentimos turbados y embargados por tantos miedos.

Y vosotros jóvenes, ¿qué miedos tenéis? ¿Qué es lo que más os preocupa en el fondo? En muchos de vosotros existe un miedo de «fondo» que es el de no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que sois. Hoy en día, muchos jóvenes se sienten obligados a mostrarse distintos de lo que son en realidad, para intentar adecuarse a estándares a menudo artificiales e inalcanzables. Hacen continuos «retoques fotográficos» de su imagen, escondiéndose detrás de máscaras y falsas identidades, hasta casi convertirse ellos mismos en un «fake». Muchos están obsesionados con recibir el mayor número posible de «me gusta». Y este sentido de inadecuación produce muchos temores e incertidumbres. Otros tienen miedo a no ser capaces de encontrar una seguridad afectiva y quedarse solos. Frente a la precariedad del trabajo, muchos tienen miedo a no poder alcanzar una situación profesional satisfactoria, a no ver cumplidos sus sueños. Se trata de temores que están presentes hoy en muchos jóvenes, tanto creyentes como no creyentes. E incluso aquellos que han abrazado el don de la fe y buscan seriamente su vocación tampoco están exentos de temores. Algunos piensan: quizás Dios me pide o me pedirá demasiado; quizás, yendo por el camino que me ha señalado, no seré realmente feliz, o no estaré a la altura de lo que me pide. Otros se preguntan: si sigo el camino que Dios me indica, ¿quién me garantiza que podré llegar hasta el final? ¿Me desanimaré? ¿Perderé el entusiasmo? ¿Seré capaz de perseverar toda mi vida?

En los momentos en que las dudas y los miedos inundan nuestros corazones, resulta imprescindible el discernimiento. Nos permite poner orden en la confusión de nuestros pensamientos y sentimientos, para actuar de una manera justa y prudente. En este proceso, lo primero que hay que hacer para superar los miedos es identificarlos con claridad, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia. Por esto, os invito a mirar dentro de vosotros y «dar un nombre» a vuestros miedos. Preguntaos: hoy, en mi situación concreta, ¿qué es lo que me angustia, qué es lo que más temo? ¿Qué es lo que me bloquea y me impide avanzar? ¿Por qué no tengo el valor para tomar las decisiones importantes que debo tomar? No tengáis miedo de mirar con sinceridad vuestros miedos, reconocerlos con realismo y afrontarlos. La Biblia no niega el sentimiento humano del miedo ni sus muchas causas. Abraham tuvo miedo (cf. Gn 12,10s.), Jacob tuvo miedo (cf. Gn 31,31; 32,8), y también Moisés (cf. Ex 2,14; 17,4), Pedro (cf. Mt 26,69ss.) y los Apóstoles (cf. Mc 4,38-40, Mt 26,56). Jesús mismo, aunque en  un nivel incomparable, experimentó el temor y la angustia (Mt 26,37, Lc 22,44).

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (Mc 4,40). Este reproche de Jesús a sus discípulos nos permite comprender cómo el obstáculo para la fe no es con frecuencia la incredulidad sino el miedo. Así, el esfuerzo de discernimiento, una vez identificados los miedos, nos debe ayudar a superarlos abriéndonos a la vida y afrontando con serenidad los desafíos que nos presenta. Para los cristianos, en concreto, el miedo nunca debe tener la última palabra, sino que nos da la ocasión para realizar un acto de fe en Dios… y también en la vida. Esto significa creer en la bondad fundamental de la existencia que Dios nos ha dado, confiar en que él nos lleva a un buen final a través también de las circunstancias y vicisitudes que a menudo son misteriosas para nosotros. Si por el contrario alimentamos el temor, tenderemos a encerrarnos en nosotros mismos, a levantar una barricada para defendernos de todo y de todos, quedando paralizados. ¡Debemos reaccionar! ¡Nunca cerrarnos! En las Sagradas Escrituras encontramos 365 veces la expresión «no temas», con todas sus variaciones. Como si quisiera decir que todos los días del año el Señor nos quiere libres del temor.

El discernimiento se vuelve indispensable cuando se trata de encontrar la propia vocación. La mayoría de las veces no está clara o totalmente evidente, pero se comprende poco a poco. El discernimiento, en este caso, no pretende ser un esfuerzo individual de introspección, con el objetivo de aprender más acerca de nuestros mecanismos internos para fortalecernos y lograr un cierto equilibrio. En ese caso, la persona puede llegar a ser más fuerte, pero permanece cerrada en el horizonte limitado de sus posibilidades y de sus puntos de vista. La vocación, en cambio, es una llamada que viene de arriba y el discernimiento consiste sobre todo en abrirse al Otro que llama. Se necesita entonces el silencio de la oración para escuchar la voz de Dios que resuena en la conciencia. Él llama a la puerta de nuestro corazón, como lo hizo con María, con ganas de entablar en amistad con nosotros a través de la oración, de hablarnos a través de las Sagradas Escrituras, de ofrecernos su misericordia en el sacramento de la reconciliación, de ser uno con nosotros en la comunión eucarística.

Pero también es importante hablar y dialogar con otros, hermanos y hermanas nuestros en la fe, que tienen más experiencia y nos ayudan a ver mejor y a escoger entre las diversas opciones. El joven Samuel, cuando oyó la voz del Señor, no lo reconoció inmediatamente y por tres veces fue a Elí, el viejo sacerdote, quien al final le sugirió la respuesta correcta que debería dar a la llamada del Señor: «Si te llama de nuevo, di: “Habla Señor, que tu siervo escucha”» (1 S 3,9). Cuando dudéis, sabed que podéis contar con la Iglesia. Sé que hay buenos sacerdotes, consagrados y consagradas, fieles laicos, muchos de ellos jóvenes a su vez, que pueden acompañaros como hermanos y hermanas mayores en la fe; movidos por el Espíritu Santo, os ayudarán a despejar vuestras dudas y a leer el designio de vuestra vocación personal. El «otro» no es únicamente un guía espiritual, sino también el que nos ayuda a abrirnos a todas las riquezas infinitas de la existencia que Dios nos ha dado. Es necesario que dejemos espacio en nuestras ciudades y comunidades para crecer, soñar, mirar nuevos horizontes. Nunca perdáis el gusto de disfrutar del encuentro, de la amistad, el gusto de soñar juntos, de caminar con los demás. Los cristianos auténticos no tienen miedo de abrirse a los demás, compartir su espacio vital transformándolo en espacio de fraternidad. No dejéis, queridos jóvenes, que el resplandor de la juventud se apague en la oscuridad de una habitación cerrada en la que la única ventana para ver el mundo sea el ordenador y el smartphone. Abrid las puertas de vuestra vida. Que vuestro ambiente y vuestro tiempo estén ocupados por personas concretas, relaciones profundas, con las que podáis compartir experiencias auténticas y reales en vuestra vida cotidiana.

  1. María

«Te he llamado por tu nombre» (Is 43,1). El primer motivo para no tener miedo es precisamente el hecho de que Dios nos llama por nuestro nombre. El ángel, mensajero de Dios, llamó a María por su nombre. Poner nombres es propio de Dios. En la obra de la creación, él llama a la existencia a cada criatura por su nombre. Detrás del nombre hay una identidad, algo que es único en cada cosa, en cada persona, esa íntima esencia que sólo Dios conoce en profundidad. Esta prerrogativa divina fue compartida con el hombre, al cual Dios le concedió que diera nombre a los animales, a los pájaros y también a los propios hijos (Gn 2,19-21; 4,1). Muchas culturas comparten esta profunda visión bíblica, reconociendo en el nombre la revelación del misterio más profundo de una vida, el significado de una existencia.

Cuando Dios llama por el nombre a una persona, le revela al mismo tiempo su vocación, su proyecto de santidad y de bien, por el que esa persona llegará a ser alguien único y un don para los demás. Y también cuando el Señor quiere ensanchar los horizontes de una existencia, decide dar a la persona a quien llama un nombre nuevo, como hace con Simón, llamándolo «Pedro». De aquí viene la costumbre de asumir un nuevo nombre cuando se entra en una orden religiosa, para indicar una nueva identidad y una nueva misión. La llamada divina, al ser personal y única, requiere que tengamos el valor de desvincularnos de la presión homogeneizadora de los lugares comunes, para que nuestra vida sea de verdad un don original e irrepetible para Dios, para la Iglesia y para los demás.

Queridos jóvenes: Ser llamados por nuestro nombre es, por lo tanto, signo de la gran dignidad que tenemos a los ojos de Dios, de su predilección por nosotros. Y Dios llama a cada uno de vosotros por vuestro nombre. Vosotros sois el «tú» de Dios, preciosos a sus ojos, dignos de estima y amados (cf. Is 43,4). Acoged con alegría este diálogo que Dios os propone, esta llamada que él os dirige llamándoos por vuestro nombre.

  1. Has encontrado gracia ante Dios

El motivo principal por el que María no debe temer es porque ha encontrado gracia ante Dios. La palabra «gracia» nos habla de amor gratuito e inmerecido. Cuánto nos anima saber que no tenemos que conseguir la cercanía y la ayuda de Dios presentando por adelantado un «currículum de excelencia», lleno de méritos y de éxitos. El ángel dice a María que ya ha encontrado gracia ante Dios, no que la conseguirá en el futuro. Y la misma formulación de las palabras del ángel nos da a entender que la gracia divina es continua, no algo pasajero o momentáneo, y por esto nunca faltará. También en el futuro seremos sostenidos siempre por la gracia de Dios, sobre todo en los momentos de prueba y de oscuridad.

La presencia continua de la gracia divina nos anima a abrazar con confianza nuestra vocación, que exige un compromiso de fidelidad que hay que renovar todos los días. De hecho, el camino de la vocación no está libre de cruces: no sólo las dudas iniciales, sino también las frecuentes tentaciones que se encuentran a lo largo del camino. La sensación de no estar a la altura acompaña al discípulo de Cristo hasta el final, pero él sabe que está asistido por la gracia de Dios.

Las palabras del ángel se posan sobre los miedos humanos, disolviéndolos con la fuerza de la buena noticia de la que son portadoras. Nuestra vida no es pura casualidad ni mera lucha por sobrevivir, sino que cada uno de nosotros es una historia amada por Dios. El haber «encontrado gracia ante Dios» significa que el Creador aprecia la belleza única de nuestro ser y tiene un designio extraordinario para nuestra vida. Ser conscientes de esto no resuelve ciertamente todos los problemas y no quita las incertidumbres de la vida, pero tiene el poder de transformarla en profundidad. Lo que el mañana nos deparará, y que no conocemos, no es una amenaza oscura de la que tenemos que sobrevivir, sino que es un tiempo favorable que se nos concede para vivir el carácter único de nuestra vocación personal y compartirlo con nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia y en el mundo.

  1. Valentía en el presente

La fuerza para tener valor en el presente nos viene de la convicción de que la gracia de Dios está con nosotros: valor para llevar adelante lo que Dios nos pide aquí y ahora, en cada ámbito de nuestra vida; valor para abrazar la vocación que Dios nos muestra; valor para vivir nuestra fe sin ocultarla o rebajarla.

Sí, cuando nos abrimos a la gracia de Dios, lo imposible se convierte en realidad. «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?» (Rm 8,31). La gracia de Dios toca el hoy de vuestra vida, os «aferra» así como sois, con todos vuestros miedos y límites, pero también revela los maravillosos planes de Dios. Vosotros, jóvenes, tenéis necesidad de sentir que alguien confía realmente en vosotros. Sabed que el Papa confía en vosotros, que la Iglesia confía en vosotros. Y vosotros, ¡confiad en la Iglesia!

A María, joven, se le confió una tarea importante, precisamente porque era joven. Vosotros, jóvenes, tenéis fuerza, atravesáis una fase de la vida en la que sin duda no faltan las energías. Usad esa fuerza y esas energías para mejorar el mundo, empezando por la realidad más cercana a vosotros. Deseo que en la Iglesia se os confíen responsabilidades importantes, que se tenga la valentía de daros espacio; y vosotros, preparaos para asumir esta responsabilidad.

Os invito a seguir contemplando el amor de María: un amor atento, dinámico, concreto. Un amor lleno de audacia y completamente proyectado hacia el don de sí misma. Una Iglesia repleta de estas cualidades marianas será siempre Iglesia en salida, que va más allá de sus límites y confines para hacer que se derrame la gracia recibida. Si nos dejamos contagiar por el ejemplo de María, viviremos de manera concreta la caridad que nos urge a amar a Dios más allá de todo y de nosotros mismos, a amar a las personas con quienes compartimos la vida diaria. Y también podremos amar a quien nos resulta poco simpático. Es un amor que se convierte en servicio y dedicación, especialmente hacia los más débiles y pobres, que transforma nuestros rostros y nos llena de alegría.

Quisiera terminar con las hermosas palabras de san Bernardo en su famosa homilía sobre el misterio de la Anunciación, palabras que expresan la expectativa de toda la humanidad ante la respuesta de María: «Oíste, Virgen, que concebirás y darás a luz a un hijo; oíste que no será por obra de varón, sino por obra del Espíritu Santo. Mira que el ángel aguarda tu respuesta. También nosotros esperamos, Señora, esta palabra de misericordia. Por tu breve respuesta seremos ahora restablecidos para ser llamados de nuevo a la vida. Esto mismo te pide el mundo todo postrado a tus pies. Oh Virgen, da pronto tu respuesta» (Homilía 4, 8-9: Opera Omnia, Ed. Cisterciense, 4 [1966] 53-54).

Queridos jóvenes: el Señor, la Iglesia, el mundo, esperan también vuestra respuesta a esa llamada única que cada uno recibe en esta vida. A medida que se aproxima la JMJ de Panamá, os invito a prepararos para nuestra cita con la alegría y el entusiasmo de quien quiere ser partícipe de una gran aventura. La JMJ es para los valientes, no para jóvenes que sólo buscan comodidad y que retroceden ante las dificultades. ¿Aceptáis el desafío?

 

Vaticano, 11 de febrero de 2018, VI Domingo del Tiempo Ordinario.

Memoria de Nuestra Señora de Lourdes.

Francisco

Un niño que pinta es más feliz e inteligente

Psicológicamente está comprobado que existen múltiples beneficios para el niño que colorea. Además de avanzar en su destreza motriz, desarrolla otras habilidades que estimulan su cerebro para la imaginación.

En etapainfantil.com nos recuerdan que “los niños suelen tener un instinto natural para la pintura. De hecho, la mayoría de los niños desde que son pequeños adoran pintar ya que a través del dibujo pueden comprender mejor el mundo que les rodea, se comunican con mayor facilidad con los adultos y pueden expresar lo que sienten con mayor libertad”

Pero además de ver dibujar sonrisas tanto en el papel como en su cara, la actividad relajante de mantenerlo coloreando trae además 5 beneficios de aprendizaje para el desarrollo integral del niño. A continuación te los compartimos:

 

5 beneficios de colorear para los niños

 

  1. Mejora las habilidades motoras

Se ha demostrado que colorear es un ejercicio excelente para desarrollar la coordinación motora fina y la coordinación óculo-manual en los niños. El hecho de no poder salirse de los contornos le permite al niño perfeccionar la precisión de los movimientos de la mano y potencia la maduración de los circuitos cerebrales que están involucrados en el desarrollo de sus habilidades motoras finas. De hecho, podrás notar que a medida que el pequeño perfecciona su técnica de dibujo también va ganando en destreza, agilidad y precisión manual.

 

  1. Fomenta la autoestima

Colorear es una actividad muy divertida, sobre todo si se practica en grupo. Y ni siquiera es importante que el niño tenga grandes habilidades para el dibujo, es suficiente con estar en compañía con sus contemporáneos y tener unas crayolas o lápices de colores a mano.

 

En este sentido, estudios recientes han encontrado que si los niños colorean en un ambiente no competitivo, la pintura se convierte en una fuente de alegría y satisfacción, por lo que contribuye a potenciar su autoestima.

 

De hecho, la mayoría de los niños suelen percibir sus creaciones artísticas como un éxito y se sienten orgullosos de ellas, sobre todo si reciben el elogio de sus padres o los adultos.

 

  1. Desarrolla el pensamiento abstracto y la inteligencia emocional

Se ha demostrado que colorear es un método excelente para estimular la inteligencia emocional de los pequeños ya que esta actividad les ayuda a comprender mejor el mundo. Un estudio realizado por investigadores del Dartmouth College de Hanover, en Estados Unidos, desveló que el dibujo también fomenta el desarrollo de la percepción visual, la creatividad, el pensamiento abstracto y la capacidad ejecutora.

Los investigadores explicaron que esto se debe a que la pintura estimula ambos hemisferios cerebrales: el izquierdo responsable del pensamiento lógico y el derecho, relacionado con la imaginación y la creatividad.

 

  1. Mejora el aprendizaje

Un estudio realizado en la Universidad Deakin, en Australia, ha desvelado que la pintura le permite al niño desarrollar un papel más activo en su proceso de aprendizaje. Esto significa que no solo aprende más sino que también comprende mejor el mundo que le rodea y se siente más motivado por aprender.

 

De hecho, los investigadores encontraron que el acto de dibujar y colorear en la primera infancia puede ser el precedente de los modelos visuales y diagramas que, más tarde, le permiten al niño representar la realidad de su entorno en el contexto educativo.

 

  1. Estimula el autocontrol y la concentración

Si tu hijo tiene problemas para concentrarse o gestionar sus emociones, colorear puede ser una estrategia muy útil para ayudarlo. Se ha demostrado que el dibujo es un ejercicio estupendo para estimular la concentración y lograr que el pequeño aprenda a hacer caso omiso de las distracciones que provienen del entorno.

 

De hecho, la pintura estimula la atención selectiva desde edades tempranas. Asimismo, colorear es un método excelente para potenciar el autocontrol y la autorregulación emocional ya que constituye una vía para canalizar las emociones de los pequeños, sobre todo cuando están demasiado excitados.

Excelente herramienta

 

No obstante, debes tener en cuenta que la pintura también puede ser una oportunidad para enseñarle nuevos conocimientos al niño e inculcarle buenos valores. Basta que elijas dibujos atractivos relacionados con las temáticas que quisieras enseñarles.

En nuestras Librerías SAN PABLO, ya tenemos disponibles la colección Aprende, colorea y ora, cuatro simpáticas historietas que ofrecen una forma divertida de contarles la vida de nuestros santos peruanos Santa Rosa de Lima, San Juan Macías, San Martín de Porres, y la vida del Papa Francisco. Una dinámica manera de mostrar que es posible ser buenos, si tenemos modelos a seguir, mientras se entretienen estimulando los beneficios de colorear estos comics.

Disponibles en nuestra Librería Virtual  http://bit.ly/2sHqD4z  y demás librerías SAN PABLO en todo el país.

 

LIMA

*Jr. Junín 260 Lima Telf.: (01) 426 3880

*Porta 129 Miraflores Telf.: (01) 445 2943

*Sucre 1148 Pueblo Libre Telf.: (01) 461 3820

CUSCO  *Santa Clara 473 Telf.: (084) 248 602

TRUJILLO  *Junín 430 Telf.: (044) 508 282

HUANCAYO   *Jr. Puno 321 Telf.: (064) 224 357

 

EDITORIAL, DISTRIBUIDORA, CENTRO BÍBLICO SAN PABLO

Av. Armendáriz 527 Miraflores, Lima Telf.: (01) 446 0017

Cuaresma: caminar alegres por el desierto

Iluminar nuestro transitar cuaresmal con una sonrisa que brote de un corazón que se sabe amado, es el objetivo trazado por el papa Francisco en la Evangelii Gaudium (La alegría del evangelio), tema de la conferencia presencial dictada en el Centro Bíblico SAN PABLO este martes 20 de febrero, y que no pierde vigencia en este importante tiempo litúrgico.

La Cuaresma no implica tristeza, muy al contrario, esa introspección que nos pide la Iglesia cada año, representada por el color morado, no nos lleva a un pensamiento de desesperanza sino de “alegría mesiánica”, debemos avanzar convencidos con “la alegría producto de la salvación/liberación que Dios da a su pueblo”, aclaraba desde el inicio el licenciado Luis Breña, tutor del Centro Bíblico, responsable de la tercera conferencia presencial del mes de febrero.

Motivados por el profundo deseo de ver una Iglesia peruana fortalecida en la fe, con sólidas bases doctrinales y especialmente bíblicas, durante este mes el centro formativo ha ofrecido temas variados a la luz del Santo Padre, difundiendo la voz de Dios a través de sus escritos, discursos, encíclicas y exhortaciones apostólicas.

La conversión, eje central de esta cuarentena, fue ampliamente revisada desde la perspectiva de la alegría mostrada en todos los aspectos de la vida cotidiana y pastoral. La interpelación a nuestra actitud misionera, salir con entusiasmo a brindar regocijo a quien padece, la inclusión de los más desvalidos, fueron tan sólo alguno de los temas reflexionados durante este encuentro de fe.

Si deseas unirte a este grupo de fieles, religiosas, sacerdotes y laicos comprometidos que todos los martes dedican un espacio a crecer en la fe, puedes solicitar más información reservando tu asistencia a los temas de tu mayor interés.

 

SIGUIENTES TEMÁTICAS:

 

FEBRERO: LA CUARESMA A LA LUZ DEL PAPA FRANCISCO

27 DE FEBRERO LA CONVERSIÓN DESDE LA ENCÍCLICA LAUDATO SÍ

 

MARZO: SEMANA SANTA DESDE EL EVANGELIO DE MARCOS

06 DE MARZO UN REY ENTRA A LA CIUDAD: LA ENTRADA MESIÁNICA A JERUSALÉN Y SU ENSEÑANSA EN EL TEMPLO

 

13 DE MARZO JESÚS NOS DEJA UNA COMIDA: LA ECUCARISTÍA EL RITO DE LA NUEVA ALIANZA

 

20 DE MARZO MIS ACTITUDES EN CUARESMA: LA INDIFERENCIA Y ABANDONO A JESÚS EN LA PASIÓN

 

27 DE MARZO HA RESUCITADO, NO ESTÁ AQUÍ: LA CRUSIFIXIÓN Y RESURRECCIÓN DE JESÚS

 

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¿Es posible el ayuno virtual?

“No se trata de incentivar la fuga del mundo o de demonizar ciertos instrumentos, sino de reencontrar la justa medida”, afirma la autora de este artículo recientemente publicado y que a su vez plantea el reto de ayuno más grande de la era digital: dejar a un lado el celular ¿Lo lograrías?

A continuación te compartimos el reportaje completo que te ayudará a decidir si eres capaz de ofrecer este ayuno y detectar el propio beneficio que pudieras tener con este interesante reto actualizado para una Cuaresma diferente.

El diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, presentó en su edición del 19 de febrero un artículo titulado “Totalitarismo digital”, que destaca la importancia de la soledad, el silencio y el ayuno para vivir la Cuaresma en la era de las redes sociales.

La autora del artículo es Antonella Lumini, que recuerda que “cada año, el tiempo fuerte de Cuaresma invita a vivir momentos de recogimiento, reclama el desierto, y si la soledad, el silencio, el ayuno, en la era de las redes sociales, pueden parecer del todo impracticables, en realidad se hacen siempre más necesarios para salvaguardar el equilibrio psicofísico del individuo”.

“No se trata de incentivar la fuga del mundo o de demonizar ciertos instrumentos, sino de reencontrar la justa medida. En una época en la que prevalece el consumo descontrolado de todo, en la que es normal el comportamiento convulsivo hacia la interacción en redes, sería bueno redescubrir la soledad y el ayuno como caminos a recorrer para volver a lo profundo”.

Lumini recuerda que San Agustín invitaba a no “dispersarse, sino a volver a uno mismo porque la verdad que anhelamos reside en lo íntimo”.

La autora escribe también que “mientras estemos abrumados por todo lo que consumimos, incluido el exceso de alimento y el uso excesivo de las redes sociales, no podremos percibir la sed de infinito contenida en el alma: se hace así imposible penetrar en ese misterioso mundo interior que constituye la verdadera riqueza que ninguna cosa exterior podrá sustituir”.

“La soledad le permite a uno experimentar eso solo, desenmascarando, desvistiendo, favoreciendo la relación con el Espíritu, con ese fondo luminoso en el cual el ego se abre a la conciencia, se expande hacia lo insondable. El yo se abre al Yo Soy, el nombre revelado de Dios asumido por Jesús, o se cierra haciéndose centro de sí mismo”, señaló.

En ese sentido, “el ayuno, entendido no solo como abstinencia de alimento, sino también del celular y las conexiones digitales, se convierte entonces en medio capaz de hacer un alto a los círculos viciosos que crean dependencia”.

En la relación personal con Dios, prosigue Antonella Lumini, el “sujeto es alentado a crecer espiritualmente. Al contrario, la constante interacción en red intensifica el proceso de masificación y homologación de las conciencias y produce una regresión (…) en la que la individualidad se pierde”.

Entre los riesgos de no responder a su sed interior, Lumini alerta que la persona puede caer en la “agresividad, la violencia y la tristeza, la depresión y el malestar físico”.

“Una forma alterada y excesiva de relaciones sin verdadera interacción humana anestesia las conciencias, produce una esclavitud tortuosa, seductora, que no es inmediatamente reconocible, que está camuflada. Pero esta esclavitud del totalitarismo digital no se compara con la de los regímenes totalitarios que privan de toda libertad”.

Ante esta situación, alentó, “toca despertar del entumecimiento. La soledad y el ayuno revelan el vacío interior y por eso dan miedo”.

Lumini concluye el artículo afirmando que “como enseñan los padres y madres del desierto, los demonios son vicios, círculos viciosos que aprisionan en una corriente de la que ya no podemos salir. A veces el vicio es presentado como virtud. El silencio, la soledad y el ayuno constituyen entonces el antídoto”.

Antonella Lumini reside en Florencia (Italia), y desde hace 30 años vive como “eremita urbana”.

En 2016 escribió, con el vaticanista Paolo Rodari, el libro “La custodia del silencio”, en el que comparte sus reflexiones sobre el tema.

En opinión de Rodari, “el mensaje fundamental de Antonella Lumini es que el Espíritu habla en todo lugar y habla siempre, basta saberlo escuchar. Para aprender a escucharlo es necesario aprender a hacer silencio”.

 

Fuente: ACI Prensa

ASUME EL RETO: I Semana de Cuaresma

El desafío más grande que enfrenta el ser humano tiene que ver con vencerse a sí mismo, es por ello que muy propicio al tiempo de Cuaresma, por quinto año consecutivo, Católicos con Acción, nos ofrece un itinerario de retos para el crecimiento y en SAN PABLO te las compartiremos, semana a semana.

La Cuaresma es un momento de ejercicio perfecto para crecer en el encuentro contigo, con el hermano y con Dios. Proponte cada día crecer en cada uno de los aspectos sugeridos y, en la medida que avanzan los días, no abandones lo alcanzado. Recuerda que si recaes, siempre podrás levantarte y empezar de nuevo.

A continuación, la propuesta para esta primera semana de Cuaresma:

 

RETO CUARESMARIO 2018: I Semana de Cuaresma

 

LUNES 19 DE FEBRERO

SANA: Ora por tu sanación espiritual

Antes de salir a servir a los demás, es necesario limpiar la propia casa, fortalecer el propio espíritu y por ello empieza hoy por elevar tus súplicas durante todo el día por tu propia sanación. Empieza por pedir sanarte de egoísmos, rencores y cualquier atadura que te pueda mantener aislado.

 

MARTES 20 DE FEBRERO

QUEJAS: Evita caer en ellas

Aleja la negatividad no sólo de tus labios sino del pensamiento. Quejarte por lo que no tienes no alivia la realidad, más bien la empeora. El ejercicio de evitar la queja, te obligará a buscar el lado positivo de los acontecimientos de ese día.

 

MIÉRCOLES 21 DE FEBRERO

SAN MARTÍN DE PORRES: “Seguiría barriendo”

A ejemplo de este Santo, proponte este día mantenerte humilde en el servicio. Tal vez te pidan hacer alguna tarea que no está en tus funciones y te parezca fuera de lugar o muy simple para ti. Acéptala como ejercicio de sencillez en el servicio, y además, hazlo con una sonrisa.

 

JUEVES 22 DE FEBRERO

EXCUSAS: No las busques

Éste es uno de los actos más inconscientes que nos ocurren a diario, una batalla no tan fácil de librar porque es cotidiano mantener una actitud evasiva ante los retos o responsabilidades. Siempre es más fácil evitar asumir y la excusa es una forma perfecta para hacerlo. Permanece atento a tus respuestas.

 

VIERNES 23 DE FEBRERO

ENFERMOS: Dedica tu oración por ellos

Tal vez por tu día de trabajo o estudios no puedes dedicar este tiempo a visitarlos pero puedes elevar tu oración. Sentir empatía por la soledad, tristeza, debilidad o cualquier otro sentimiento que pueda experimentar un enfermo te ayudará al mismo tiempo a desarrollar más sensibilidad con el que padece.

Recuerda que además es el día convocado por el papa Francisco para orar de manera especial por la Paz.

 

SÁBADO 24 DE FEBRERO

MENTIRAS: Un día sin mentiras, ni grandes ni pequeñas

Así como las excusas, las mentiras se han convertido en el pan de cada día. Tu reto será intensificar tu detector de ellas, y desarrollar la fortaleza suficiente para evitar decirlas. Asumir la verdad, será tu acto de valentía en este día.

 

DOMINGO 25 DE FEBRERO

AMIGO: Ora por la conversión de un amigo

No hay mejor regalo que le puedas hacer a ese compañero de vida que ha estado contigo en las buenas y las malas que una oración sincera. Así como tú, él o ella están pasando por este tiempo de necesidad de cambio y tienen su propia batalla que librar. Ayúdale con tu oración a alcanzar esa fortaleza.

 

Recuerda que esta es una guía sugerida, no es un manual estricto, pero te puede acompañar es tu propósito de cambio diario, así como algunos textos de oraciones propias de  este tiempo litúrgico que puedes ubicar en nuestra Librería Virtual en el siguiente link http://bit.ly/2ogxtII

¿Sabes cuál es el sentido bíblico de la ceniza?

Parece contradictorio cómo algo reducido casi a la nada pueda generar vida, estar asociado a la renovación de ella y ése es justamente el significado más profundo que la Iglesia consigue en la Biblia sobre la ceniza.

A continuación les compartimos la reflexión y enseñanza que escribiera el P. Fidel Oñoro, eudista, en Salamanca hace tres años. Contenido que no pierde vigencia y que es posible te brinde una nueva perspectiva del uso y significado de la ceniza hoy en día.

Renovados bajo el signo de la ceniza

Una invitación a la Cuaresma como tiempo de renovación en el Espíritu

Al aceptar la ceniza invitamos al fuego del amor de Dios para que venga sobre nosotros, consuma nuestro pecado y haga surgir el hombre nuevo

Para nuestros hermanos que viven en el sur del continente americano la lluvia de ceniza del volcán no es nada buena. Sin embargo, para la Biblia dejar caer un poco de ceniza sobre el cuerpo es gesto elocuente y evocador. Un gesto vale más que mil palabras. Los cristianos marcamos así el comienzo de la cuaresma, con el día que lleva precisamente este nombre “de ceniza”.

Para nosotros este signo también forma parte del universo simbólico que nos da identidad: fuego y agua, por una parte; barro y hombre nuevo, por la otra. Nadie, absolutamente nadie, se renueva verdaderamente si no es el Señor en persona por medio de la potencia de su Espíritu Santo quien lo transforma.

Sólo el Creador renueva la creatura que ha salido de sus manos, porque sólo él la conoce a fondo y sabe para qué ha sido destinada, como bien describe el Salmo 104,29-30 en ese doble movimiento radical en que muerte y vida dependen del don de la “Rúah” del Señor: “Si escondes tu rostro, desaparecen,/ les retiras tu soplo y expiran,/ y retornan al polvo que son. // Si envías tu aliento, son creados, / y renuevas la faz de la tierra”. Al respecto, acentuando quién es el sujeto de esta renovación, comentaba san Agustín: “Precisamente aquel que te ha formado será tu reformador”.

 

  1. La ceniza es el resultado del fuego que arde

La ceniza es el polvo que resulta de un proceso de descomposición total que ha pasado por el fuego: algo estaba entero y ha sido quemado. ¿Qué se quiere evocar con ello? Las Palabras de la Escritura nos responden… Así también se deshace nuestro cuerpo Como el árbol exuberante, verde y frondoso, que una vez abatido y quemado se hace ceniza, así ocurre con nuestro cuerpo al volver a la tierra.

Recordemos la ocasión en que el profeta Jeremías contempla el cementerio que está en las afueras de Jerusalén y lo visiona como “el valle de los cadáveres y de la ceniza” (31, 40).

Para Pablo somos como una casa “que se desmorona” (2 Cor 5, 1) “hasta el suelo del que fuimos formados”, como le dice el Creador a Adán: “Porque eres polvo y al polvo tornarás” (Gn 3, 19).

Así también nos presentamos ante Dios

El tomar conciencia de quiénes somos reaviva nuestro sentido de creaturalidad y a la certeza de que no somos barro despreciado. De aquí viene el primer impulso: con humildad nos abandonamos como creaturas en las manos amorosas del 3 Creador, como Abraham ante Dios en su oración: “Mira que soy polvo y ceniza” (Gn 18, 27).

 

  1. Con la ceniza nos hacemos solidarios con tanto dolor que nos circunda

Cuando en la Biblia una persona se “pone la ceniza” quiere decir que estásintiendo un gran dolor, que está de luto por la muerte o la desgracia de otros y también por las propias. Es imagen cruda del sufrimiento: “Ceniza en vez de pan, mezclo mi bebida con lágrimas” (Sal 102, 10). La ceniza simboliza aquello que fue y ya no es, la sensación de un vacío o una pérdida.

En los rituales de duelo, el sufriente se vestía con ropa desgarrada, se ponía de rodillas o se arrojaba al suelo así como la ceniza o el polvo esparcido…

…Como cuando Tamar fue violada por su hermano y, peor, cuando no la tomaron en serio cuando lo contó. Dice el narrador que entonces “Tamar se echó ceniza sobre la cabeza, rasgó la túnica de mangas que llevaba, puso sus manos sobre la cabeza y se fue gritando mientras caminaba” (2 Samuel 13, 19).

 

  1. Con la ceniza la suciedad se limpia

Paradójicamente la ceniza en la Biblia también hacía parte de los ritos de purificación en el Templo (Ex 23, 3). El sacerdote ponía aparte las cenizas del animal sacrificado y quemado en el altar: “las depositará a un lado del altar. Después se quitará las vestiduras y se pondrá otras para llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar puro” (Lv 6, 3-5).

Quien presidía la liturgia tenía que estar puro e igualmente el lugar donde se guardaba la ceniza. La Ley había establecido queestas cenizas “servirán a la 4 comunidad de los israelitas para el rito de agua lustral: es un sacrificio por el pecado” (Nm 19, 9). Enseguida el rito del lavado con agua/ceniza se describe con detalle (ver Nm 19, 17-22).

 

  1. Con la ceniza emprendemos el camino de regreso a Dios

En la Escritura la ceniza no sólo es signo de la santidad que Dios concede sino también de la actitud penitencial. Ella representa externamente la contrición del pecador quien, humilde (o humillado) como la ceniza, vuelve a los brazos de su Señor que es Creador y Juez: “Me dirigí hacia el Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza… Y le hice esta confesión…” (Dn 9, 3- 4). La ceniza indica, entonces, que se le ha puesto punto final a una situación de pecado: esta ya no tiene valor, la desechamos, la aborrecemos.

Todos recordamos el gesto escénico del rey de Nínive que, ante la predicación de Jonás, decretó un tiempo de penitencia para implorar la misericordia de Dios, cómo fue él quien dio el primer paso: “El rey de Nínive se levantó, se despojó de su vestido, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza” (Jon 3, 6).

O también la figura desgreñada de Job que se rinde ante Dios después del litigio y pronuncia estás últimas palabras: “Sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto y me arrepiento echado en el polvo y la ceniza” (Job 42, 5-6).

Pero si la ceniza no va acompañada de voluntad de cambio –conversión– no tiene sentido, se vuelve acto vacío y pantomima religiosa. Bien lo advierte Isaías: “¿Creéis que ése es el ayuno que deseo, que el hombre se humille todo el día, agachado como un junco la cabeza, tumbado en un saco entre ceniza?” (58, 5).

 

  1. La ceniza es una parábola actuada de la existencia cristiana: está destinada a la resurrección que es una “nueva creación”

La ceniza que nos recuerda el final de nuestra vida nos remite también a un comienzo nuevo cuyo referente es nuestro encuentro con Jesús.

En la Iglesia católica el rito de la imposición de la ceniza ha enriquecido su significado con las palabras de Jesúsal comienzo de su predicación: “Conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15). Se trata de un volver al amor primero que nos ha elegido y, en el seguimiento de Jesús, recorrer el camino que tiene como cumbre la victoria sobre la ceniza, ¡la resurrección! ¡la manifestación de Hombre Nuevo, Pleno y Definitivo”.

En nuestra Pascua esta carne renacerá y la misericordia de Dios como fuego consumirá en la muerte nuestros pecados. Nos enseña Pablo que:

– “Del mismo modo que por Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo”…

– “Se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza”…

– “Seremos transformados. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad” (1 Cor 15, 22. 43. 52-53).

– “Él transfigurará nuestro pobre cuerpo a imagen de su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas” (Flp 3, 21).

Al aceptar la ceniza invitamos al fuego del amor de Dios para que venga sobre nosotros, consuma nuestro pecado y haga surgir el hombre nuevo (cf. 2 Cor 4, 6):

  • Si ponemos la ceniza en nuestras manos entenderemos que el peso de nuestros pecados, consumados por la misericordia de Dios, deja de pesar.
  • Si la ponemos ante nuestros ojos proclamaremos nuestra fe pascual: seremos ceniza, sí, pero destinada a la resurrección.
  • Y si hacemos esto invocando el Espíritu Santo, entonces se impregnará en nuestro cuerpo y hasta el corazón, porque la conversión, al fin y al cabo, es más su obra que la nuestra.

 

En fin…

La cuaresma comienza con este sencillísimo signo, ¡pero qué riqueza de contenido el que tiene! ¡Y de tanto sabor para el carismático! Al tiempo que reconocemos que somos creatura frágil pero destinada a la plenitud, declaramos que aceptamos con feel gran regalo de ser reconciliados con Dios por Jesucristo y avivamos nuestra esperanza de ser resucitados un día con Él para la vida eterna, cuando el amor no tendrá fin. Es la experiencia de la verdad de la Palabra y respuesta a lo que 6 pedimos en el Salmo: “Crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu (Ruah) firme” (51,12).

El miércoles “de ceniza” es el anuncio de la Pascua que esperamos, el paso de renovación que damos pascualmente y que será completo un día, lo sabemos, ese día lleno de luz, gozo e infinita belleza en que el Señor nos “dará diadema en vez de ceniza” (Is 61, 3).

 

  1. Fidel Oñoro, eudista Salamanca 2015

“Un amor de manos tendidas” pidió el Papa al Perú

A casi un mes de este emotivo encuentro, siguen resonando en nuestros corazones las palabras de aliento y exhortación del Papa Francisco, y ha sido el propósito que el Centro Bíblico SAN PABLO ha querido incentivar con la segunda conferencia presencial: La conversión en los mensajes del Papa Francisco en su visita al Perú.

El compromiso en esta oportunidad estuvo a cargo de Efraín Espinoza Carrasco, especialista en Teología Sistemática, Mariología y profesor de Ciencias Religiosas, quien introdujo a las 38 personas participantes en un auto-encuentro de revisión fraternal.

“Qué linda pregunta que nos puede hacer el Señor a cada uno de nosotros al final del día: ¿cuántas lágrimas has secado hoy?”, destacaba Espinoza en su ponencia al citar esta frase del Santo Padre que interpela nuestro actuar de la forma más tierna y amorosa que sólo Dios conoce.

“Con Él (Jesús) todo es una oportunidad para la esperanza”, resaltó de manera especial al recordar el mensaje de Francisco en su paso por Trujillo y las zonas devastadas por los fenómenos naturales. Valorando la expresión espontánea de solidaridad, el Papa invitó al mismo tiempo a no dejar que eso se enfríe en la cotidianidad porque “Él lo transforma todo, lo renueva todo, lo conforta todo”.

Esta conferencia estuvo marcada por el reconocimiento de nuestro compromiso como sociedad, más allá del cumplimiento de una ley sino como expresión del “amor maternal” de Dios que nos vincula como hermanos y nos invita a revisar constantemente la pregunta hecha a Caín “¿Dónde está tu hermano?”

La fraternidad y solidaridad fueron los ejes centrales del mensaje de cambio y conversión al que fuimos llamados, como signo evidente de un ser que se siente amado y por ende, comparte lo que recibe. A estar atentos ante la tentación de la indiferencia y estar alerta a “no naturalizar lo que seca el espíritu, y lo que es peor, nos roba la esperanza”.

Finalmente destacó la interpelación del Papa a través de un llamado a vivir la fe con una raíz verdadera, con frutos visibles porque “La fe sin solidaridad es una fe sin Cristo, una fe sin Dios, una fe sin hermanos”, enfatizó.

 

 

PRÓXIMAS CONFERENCIAS PRESECIALES:

*20 de febrero: La conversión desde la Evangelii Gaudium

*27 de febrero: la conversión de la Encíclica Laudato Si

 

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3 cosas que tal vez no sabes del Miércoles de Ceniza

Cuántas veces hemos acudido a hacer acciones por tradición, costumbre o imitación, sin aclarar individualmente lo que eso significa, y esto incluye al Miércoles de Ceniza. No es sólo el inicio de la Cuaresma sino un día cargado de gran significado encerrado en un solo gesto: la imposición de la ceniza.

Los símbolos no siempre son claros, a veces requieren ser explicados para poder entender la profundidad de su esencia, y es precisamente lo que sucede con los ritos que la Iglesia Católica ha vivido durante años; incluso, el resto de la humanidad antes de Cristo.

A continuación te compartimos 3 curiosidades que tal vez desconozcas de este día que marca el punto de partida de un camino de cambios, transformación y crecimiento. ¿Qué hay más allá de una sencilla cruz en la frente?

 

  1. Las cenizas tienen varios significados

La palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

Es necesario pasar por la combustión completa para quedar reducido a cenizas. Es por ello que este significado comparativo requiere de un “pasar por el fuego”, cambiar totalmente de forma, reducirse a la mínima expresión de sencillez.

El ser humano por naturaleza frente a la muerte es cuando más cuestiona la vida, al parecer, la real o posible ausencia de algo nos permite valorarlo. Es esa proximidad a la experiencia de la muerte la que desea la Iglesia que vivamos, así revisamos nuestra vida y nos proponemos un camino de cambio durante esos siguientes 40 días.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19). Aunque algunos no cristianos o científicos puedan rechazar la idea del origen del hombre que plantea la Biblia, lo que sí es innegable, es que nuestro fin terrenal nos convierte en polvo.

“Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás” (Génesis 3,19) es la frase que el sacerdote repetirá cada vez que aplique la ceniza en la frente: “Polvo eres, y en polvo te convertirás”.

 

  1. Las cenizas también pueden imponerse sin Misa

Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.

Sin embargo, por ser un sacramental y no un sacramento, también puede imponerse a personas no cristianas. Al ser una de las celebraciones eucarísticas que más recibe visitantes, es una invitación que no requiere profesión de fe para ser recibida. En cambio, se convierte en la excusa perfecta para un acercamiento a la transformación de cualquier ser humano.

 

  1. La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

Al recordar la sencillez y lo efímero que es el tiempo de la vida humana, también genera la necesidad de asistencia para poder valorarla de la mejor manera. Al fin y al cabo, todos estamos de paso y no nacimos con un manual de vida.

La ceniza se convierte entonces en ese día como un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza”.

Tiene su origen bien remoto y de mayor repercusión visible “Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios”, expresa claramente el mismo artículo.

El compromiso como comunidad de fe, es transmitir a otros el significado más profundo y reflexivo “Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”, nos enfatiza el magisterio de la Iglesia a través de este documento.

El llamado está hecho, corresponde a cada uno de nosotros dejarlo pasar como un simple gesto exterior o dejar que con esa cruz de ceniza, inicie un camino de verdadero cambio en mi vida. Desde SAN PABLO, y con profundo deseo de ayudar en ese caminar, hemos editado algunos textos que pueden ayudarte. Puedes visualizarlo en el siguiente link http://bit.ly/2Hd48HC  visitando nuestra Librería Virtual o la más cercana a tu domicilio.

 

¡A prepararnos para una Cuaresma que marque nuestras vidas!

Papa Francisco se inscribe en la JMJ Panamá 2019

Demostrando siempre una apertura a las nuevas tecnologías, mundo especialmente frecuentado por los jóvenes, el Papa Francisco se inscribió en línea en la masiva convocatoria que reúne a miles de chicos creyentes: la Jornada Mundial de la Juventud.

Este domingo 11 de febrero, el Santo Padre motivó con su ejemplo a disponerse desde ya al anhelo de participar “a vivir con fe y entusiasmo este evento de gracia y fraternidad ya sea yendo a Panamá o participando desde la propia comunidad”, invitó el Papa.

“Su Santidad el Papa Francisco se inscribió hoy (domingo) de manera sorpresiva como el primer peregrino de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 (JMJ), y dio inicio así al proceso de registro de este evento global”, informó el comité organizador local al tiempo que anunciaban que ese acto simbólico dio apertura al proceso de inscripciones desde este lunes 12 de febrero.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la Jornada, Víctor Chang, informó que luego de las pruebas finales a la plataforma electrónica y a partir de este lunes a las 08:00 hora local de Panamá (13:00 GMT) se abren las inscripciones.

“¡Nos tenemos que preparar!”, exclamó el Papa con gran entusiasmo frente a la Tablet que le permitió ser el primer peregrino en confirmar su asistencia a este multitudinario encuentro juvenil de la fe.

¿Cómo participar en la JMJ Panamá 2019?

La Jornada es organizada por la Iglesia Católica cada tres años y la cita de Panamá se celebrará entre el 22 y el 27 de enero de 2019 y se espera que viaje el papa Francisco.

Los peregrinos deben aportar un mínimo de 50 dólares y un máximo de 250 dólares para su participación, de acuerdo con los paquetes que preparó el comité organizador, que también alertó esta semana de intentos de estafa que circulan en las redes sociales ofreciendo hospedaje para dos personas en un hotel por 50 dólares.

La Iglesia católica de Panamá ha anunciado que 280.000 casas de familias se han ofrecido para alojar a peregrinos durante el evento masivo que se celebrará en la capital del 22 al 27 de enero de 2019.

Se estiman que unos 300.000 visitantes, entre periodistas, representantes de Gobiernos y jefes de Estado acudirán a la cita eclesiástica.

 

¿Cómo prepararme para ese gran encuentro de fe?

El llamado a renovarnos y fortalecer la fe es constante, no sólo en ciertos tiempos litúrgicos, sino que a diario -como nos recuerda el papa Francisco- estamos invitados a buscar en el interior y avanzar con renovadas fuerzas hacia una vida plena. Te sugerimos algunos textos que pueden ayudarte a conseguir esos anhelados cambios, en un viaje íntimo con Dios en el siguiente link  http://bit.ly/2BrnGb6

Fuentes: Vatican News, El Nuevo Diario

¿Perdona Dios si confiesas el mismo pecado una y otra vez?

Tal como invoca el salmo más famoso de toda la historia, el que comete falta y tiene presente su pecado, implora el perdón “porque yo reconozco mi culpa y tengo presente mi pecado” confesión que refleja el salmo 50 y en su paso por la tierra Jesús mismo también invitó a perdonar setenta veces siete. ¿Por qué no sucedería igual de parte de Dios hacia nosotros?

Esta misma interrogante fue planteada por un lector a aleteia.org “Dios perdona siempre al pecador arrepentido. Si el arrepentimiento es sincero, no hay límite en el número de veces que se puede recibir el perdón divino en el sacramento de la Penitencia, y eso no cambia aunque se repita el tipo de pecado” respondía el portal a la inquietud sobre el perdón ante un pecado reiterativo.

Sin embargo, insisten en aclarar que  “no hay pecado sin quererlo. Siempre hay una intervención de la voluntad consintiéndolo; de lo contrario, no se podría hablar de pecado”, haciendo énfasis en un propósito de enmienda real y si hay recaída; un arrepentimiento sincero.

“Lo que sucede en realidad es que el ser humano depende mucho –desde luego, más de lo que solemos estar dispuestos a reconocer- de los hábitos. Éstos, según sean buenos o malos, facilitan o dificultan el buen comportamiento” explica el portal dando respuesta al planteamiento sobre la reincidencia de un mismo pecado. Debe por tanto, descubrirse la raíz del mismo y proponerse cambios del hábito que conduce al vicio o pecado.

¿Sólo con Dios o ante el sacerdote?

Por su parte, en el 2014 en una de sus acostumbradas catequesis en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco explicó la importancia y la necesidad de confesarse y hacerlo bien porque “alguno puede decir: ‘Yo me confieso solamente con Dios’. Sí, tú puedes decir a Dios: ‘Perdóname’, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote”, explicaba el Santo Padre.

Además se trata de una experiencia individual liberadora “Cuando yo voy a confesarme, es para sanarme: sanarme el alma, sanarme el corazón por algo que hice no está bien. El ícono bíblico que los representa mejor, en su profundo vínculo, es el episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo médico de las almas y de los cuerpos” manifestaba el Papa compartiendo su propia vivencia.

Inician conferencias presenciales “La Cuaresma a la luz del papa Francisco”

Este y todos los martes del mes de febrero el Centro Bíblico San Pablo, estará ofreciendo su ciclo de conferencias presenciales dirigidas a profundizar el sentido de la Cuaresma desde el punto de vista de la Santo Padre, como instrumento de evangelización y crecimiento espiritual.

 

Las temáticas recopilan la visión del Papa sobre la conversión en distintas encíclicas y mensajes durante su visita al Perú. El primer ponente invitado será el padre Alberto Scalenghe SSP, director general de Editorial San Pablo, quien ofrece un paseo general por los mensajes de Cuaresma de los últimos años hasta el actual.

Respondiendo el momento litúrgico y la necesidad de los fieles por seguir conociendo el mensaje catequético del Santo Padre para la Iglesia, se proponen estas conferencias presenciales dirigidas a catequistas, laicos, religiosos y religiosas.

La formación también es abierta al público general que puede incorporarse a las siguientes convocatorias, previa comprobación de disponibilidad de cupo vía telefónica. Las próximas temáticas muestran la propuesta de Francisco en distintos documentos, que plantea cómo transformar nuestras vidas y la sociedad por medio de la justicia y el amor de Dios.

 

SIGUIENTES TEMAS:

*13 de febrero: La conversión en los mensajes del Papa Francisco en su visita al Perú

*20 de febrero: La conversión desde la Evangelii Gaudium

*27 de febrero: la conversión de la Encíclica Laudato Si

 

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MENSAJE PAPAL CUARESMA 2018: ¿El amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Cada año, desde la Santa Sede, recibimos la guía del camino cuaresmal, el momento donde el papa Francisco nos muestra la senda que nos conduce por el desierto de los cuarenta días de cambio reflexivo y profundo. Este martes 6 de febrero, ha sido revelado el mensaje para esta Cuaresma 2018 centrado en el amor y sus tentaciones actuales, altos riesgos y claves para vencerlos.

A continuación, el mensaje completo del Papa Francisco:

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. Estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

 

Fuente: ACI Prensa