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Editorial SAN PABLO
 
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3 cosas que tal vez no sabes del Miércoles de Ceniza

Cuántas veces hemos acudido a hacer acciones por tradición, costumbre o imitación, sin aclarar individualmente lo que eso significa, y esto incluye al Miércoles de Ceniza. No es sólo el inicio de la Cuaresma sino un día cargado de gran significado encerrado en un solo gesto: la imposición de la ceniza.

Los símbolos no siempre son claros, a veces requieren ser explicados para poder entender la profundidad de su esencia, y es precisamente lo que sucede con los ritos que la Iglesia Católica ha vivido durante años; incluso, el resto de la humanidad antes de Cristo.

A continuación te compartimos 3 curiosidades que tal vez desconozcas de este día que marca el punto de partida de un camino de cambios, transformación y crecimiento. ¿Qué hay más allá de una sencilla cruz en la frente?

 

  1. Las cenizas tienen varios significados

La palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

Es necesario pasar por la combustión completa para quedar reducido a cenizas. Es por ello que este significado comparativo requiere de un “pasar por el fuego”, cambiar totalmente de forma, reducirse a la mínima expresión de sencillez.

El ser humano por naturaleza frente a la muerte es cuando más cuestiona la vida, al parecer, la real o posible ausencia de algo nos permite valorarlo. Es esa proximidad a la experiencia de la muerte la que desea la Iglesia que vivamos, así revisamos nuestra vida y nos proponemos un camino de cambio durante esos siguientes 40 días.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19). Aunque algunos no cristianos o científicos puedan rechazar la idea del origen del hombre que plantea la Biblia, lo que sí es innegable, es que nuestro fin terrenal nos convierte en polvo.

“Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás” (Génesis 3,19) es la frase que el sacerdote repetirá cada vez que aplique la ceniza en la frente: “Polvo eres, y en polvo te convertirás”.

 

  1. Las cenizas también pueden imponerse sin Misa

Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.

Sin embargo, por ser un sacramental y no un sacramento, también puede imponerse a personas no cristianas. Al ser una de las celebraciones eucarísticas que más recibe visitantes, es una invitación que no requiere profesión de fe para ser recibida. En cambio, se convierte en la excusa perfecta para un acercamiento a la transformación de cualquier ser humano.

 

  1. La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

Al recordar la sencillez y lo efímero que es el tiempo de la vida humana, también genera la necesidad de asistencia para poder valorarla de la mejor manera. Al fin y al cabo, todos estamos de paso y no nacimos con un manual de vida.

La ceniza se convierte entonces en ese día como un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza”.

Tiene su origen bien remoto y de mayor repercusión visible “Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios”, expresa claramente el mismo artículo.

El compromiso como comunidad de fe, es transmitir a otros el significado más profundo y reflexivo “Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”, nos enfatiza el magisterio de la Iglesia a través de este documento.

El llamado está hecho, corresponde a cada uno de nosotros dejarlo pasar como un simple gesto exterior o dejar que con esa cruz de ceniza, inicie un camino de verdadero cambio en mi vida. Desde SAN PABLO, y con profundo deseo de ayudar en ese caminar, hemos editado algunos textos que pueden ayudarte. Puedes visualizarlo en el siguiente link http://bit.ly/2Hd48HC  visitando nuestra Librería Virtual o la más cercana a tu domicilio.

 

¡A prepararnos para una Cuaresma que marque nuestras vidas!

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