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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: No a la hipocresía. Sólo el camino del amor conduce a Dios

Lucas 14,1-6 – XXX viernes tiempo ordinario: El camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, lleva a la santidad
Evangelio según San Lucas 14,1-6

Otra curación de Jesús en sábado: Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía. Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Está permitido curar en sábado o no?” Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?” A esto no pudieron responder nada”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús estaba en la casa de uno de los jefes de los fariseos para almorzar con ellos; y le observaban para ver qué hacía. Sobre todo buscaban encontrarle un error, incluso con trampas.

E irrumpe en la escena un hombre enfermo. En ese momento Jesús les dice a los fariseos: “¿Es lícito curar los sábados, o no?”. La pregunta de Jesús es una pregunta sencilla pero, como todos los hipócritas, callaron, no dijeron nada.

Pero lo demás callaban siempre cuando Jesús los ponía ante la verdad aunque después hablaban mal por detrás y buscaban cómo hacer caer a Jesús.

En concreto, esta gente estaba tan apegada a la ley que había olvidado la justicia; tan apegada a la ley que había olvidado el amor. Pero no sólo a la ley; estaban apegados a las palabras, a las letras de la ley..

Precisamente, este modo de vivir, apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia: cuidaban la ley, descuidaban la justicia; cuidaban la ley, descuidaban el amor. Sin embargo, eran los modelos.

Pero Jesús, para esta gente, encuentra solamente una palabra: Hipócritas. No se puede ir por todo el mundo buscando prosélitos y luego cerrar la puerta.

Para el Señor se trataba de hombres cerrados, hombres muy apegados a la ley, a la letra de la ley: no a la ley, porque la ley es amor. Eran hombres que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación; hombres que solamente sabían cerrar.

A este punto hay que preguntarse: ¿cuál es el camino para ser fieles a la ley sin descuidar la justicia, sin descuidar el amor?. La respuesta es precisamente el camino que viene de lo opuesto:

“Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo”. (Filipenses 1,9-10)

Es precisamente el camino contrario: del amor a la integridad, del amor al discernimiento, del amor a la ley. Pablo, en efecto, afirma que hay que rezar para que vuestra caridad, vuestro amor, vuestras obras de caridad os lleven al conocimiento y al pleno discernimiento.

Precisamente este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente opuesto al camino de los doctores de la ley. Y este camino, del amor a la justicia, lleva a Dios.

Sólo el camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, a la realización plena, lleva a la santidad, a la salvación, al encuentro con Jesús… (Homilía en Santa Marta, 31 de octubre de 2014)

Diálogo con Jesús

Señor mío, te doy gracias por darme paz y alivio en tus Palabras y porque iluminas mi sendero de vida cuando se me agotan las esperanzas.

Te entrego mi corazón para que lo sanes y liberes de todo miedo y angustia que lo hace ponerse inseguros ante las situaciones del mundo.

Ayúdame a cuidarlo, para que cada una de las palabras que emergen de él, sean una completa alabanza para y de provecho para todos.

Que hable siempre con prudencia y caridad. Tú, como buen dador, te acercas a mis dolores, eres el primero en auxiliarme y curar las heridas de mi alma.

Fijo la mirada desde ahora en Ti, en el Amor que proviene de tu sacrificio divino en la Cruz, en el consuelo y sanación de tus palabras de esperanzas.

Quiero transformarme por Ti y para Ti, transformarme en un discípulo amado que sepa aliviar las necesidades de los otros con compasión

No puedo decir que te amo sino amo a los que sufren, tampoco puedo poner la Ley o días de descansos por encima del sufrimiento de mi prójimo.

Tu ley de amor es universal, y esta ley es la del amor, de la caridad, una ley que sobrepasa mis sentidos y me hace más merecedor de ser tu hijo. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré 1 Rosario por la conversión de aquellos amigos o amigas que me han dado la espalda sólo porque decidí seguir al Señor.

Frase de reflexión

“Cuando nos inunda el amor de Dios, la vida adquiere otro sabor”. Papa Francisco

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