Facebook Twitter Google + YouTube  Perú   Perú 
Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Evangelio del día: Las Bienaventuranzas: el verdadero camino a la Felicidad

Mateo 5,1-12 – X lunes tiempo ordinario: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos
Evangelio según san Mateo 5,1-12

Resultado de imagen para papa francisco

Las Bienvanturanzas son el camino a la felicidad: “En aquel tiempo, Viendo la muchedumbre, Jesús subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: “Bienaventurados los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Bienaventurado los afligidos, porque serán consolados. Bienaventurado los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Bienaventurado los que tienen hambre y sed Isaías de justicia, porque serán saciados. Bienaventurado los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Bienaventurado los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Bienaventurado los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurado los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Bienaventurado ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Siempre nos hace bien leer y meditar las Bienaventuranzas. Jesús las proclamó en su primera gran predicación, a orillas del lago de Galilea.

Había un gentío tan grande, que subió a un monte para enseñar a sus discípulos; por eso, esa predicación se llama el “sermón de la montaña”.

En la Biblia, el monte es el lugar donde Dios se revela, y Jesús, predicando desde el monte, se presenta como maestro divino, como un nuevo Moisés.

Y ¿qué enseña? Jesús enseña el camino de la vida, el camino que Él mismo recorre, es más, que Él mismo es, y lo propone como camino para la verdadera felicidad.

En toda su vida, desde el nacimiento en la gruta de Belén hasta la muerte en la cruz y la resurrección, Jesús encarnó las Bienaventuranzas. Todas las promesas del Reino de Dios se han cumplido en Él.

Al proclamar las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna.

No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos. (Mensaje para el XXIX Jornada Mundial de la Juventud).

Oración de sanación

Señor mío, gracias por el gran Poder con que el que actúas en mi vida y con el que vas dirigiendo cada una de mis acciones. Dame hoy tu bendición.

Dame la Sabiduría para aprender a discernir las cosas correctas y que son agradables a Ti. No quiero fallarte ni rendirme en el camino. Te necesito.

Me has dicho que son Bienaventurados los pobres de espíritu, por eso, líbrame de egoísmos, despójame de vicios y apegos que no traen beneficios a mi alma.

Regálame la capacidad de ser un servidor alegre, que sepa acompañar y consolar. Permíteme ser un reflejo de tu amor para mi comunidad.

Quiero alcanzar la verdadera felicidad y para eso Tú me propones un camino: las Bienaventuranzas. Dame valentía para seguirlas y vivir de acuerdo a ellas.

Clamo por tu auxilio celestial. Úngeme con el Espíritu Santo de fuego para que la lama de mi fe nunca se agote en el deseo de hacer el bien.

Tú lo eres todo para mí. Tu voz es aliento de vida que me impulsa a querer alcanzar mis sueños para lograr la bendición de los míos.

Te amor Señor. Sé que no me abandonarás; más bien, me consolarás y darás a mi alma las herramientas para lograr la victoria espiritual. Amén

Propósito para hoy

Hoy, iré a la Iglesia más cercana y justo al frente me detendré 5 segundos para decirle al Señor: “Gracias Señor por tanto amor”.

Frase de reflexión

“La presencia materna de María nos recuerda que Dios nunca se cansa de inclinarse con misericordia sobre la humanidad”. Papa Francisco

COMENTARIOS