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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Evangelio del día: Dios sana con amor y compasión, pero debes tener fe

Mateo 9,18-26 – XIV lunes tiempo ordinario: Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado
Evangelio según San Mateo 9,18-26

 

Sanación de una mujer y resurrección de una niña: “En aquel tiempo, mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¡Nuestra fe puede todo! ¡Es victoria! Y esto sería bello que lo repitiéramos, también a nosotros, porque tantas veces somos cristianos derrotados.

Jesús ha alabado mucho la fe de la hemorroísa, de la cananea o del ciego de nacimiento y decía que quien tiene fe como una semilla de mostaza puede mover montañas.

Esta fe nos pide a nosotros dos actitudes: confesar y encomendarnos.

Confesar.

La fe es confesar a Dios, pero al Dios que se ha revelado a nosotros, desde el tiempo de nuestros padres hasta ahora; al Dios de la historia. Y esto es lo que todos los días rezamos en el Credo.

Y una cosa es rezar el Credo desde el corazón y otra como papagayos, ¿no? Creo, creo en Dios, creo en Jesucristo, creo… ¿Yo creo en lo que digo?

Esta confesión de fe ¿es verdadera o yo la digo un poco de memoria, porque se debe decir? ¿O creo a medias? ¡Confesar la fe! ¡Toda, no una parte! ¡Toda!…

Nosotros sabemos cómo pedir a Dios, cómo agradecer a Dios, pero adorar a Dios, ¡adorar a Dios es algo más! Sólo quien tiene esta fe fuerte es capaz de la adoración…

Encomendarse.

El hombre o la mujer que tiene fe se encomienda a Dios: ¡se encomienda! Pablo, en un momento oscuro de su vida, decía: “Yo sé bien a quién me he encomendado”. A Dios. Al Señor Jesús. Encomendarse: y esto nos lleva a la esperanza.

Así como la confesión de la fe nos lleva a la adoración y a la alabanza de Dios, el encomendarse a Dios nos lleva a una actitud de esperanza.

Hay tantos cristianos con una esperanza con demasiada agua, no fuerte: una esperanza débil. ¿Por qué? Porque no tienen la fuerza y el coraje de encomendarse al Señor.

Pero si nosotros los cristianos creemos confesando la fe, y también custodiando la fe, y encomendándonos a Dios, al Señor, seremos cristianos vencedores. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe!. (Homilía en Santa Marta, 10 de enero de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, Tú caminas conmigo por los senderos de mi historia y me pides que mantenga la fe y que nunca la pierda a pesar de los problemas.

Cuánto bien me enseña tu compasión y la actitud de aquellos enfermos que se acercaron a Ti, y que por su fe y tu misericordia, recuperaron su salud.

Sé que también yo podré recuperar la paz, la salud, el ánimo, y la alegría si vivo afianzado en el amor y la roca firme de la fe que es tu Palabra.

Tú quieres la vida, no la enfermedad. Estás siempre dispuesto a defenderme de aquellos que me gritan: “acéptalo”, “no podrás”, “baja los brazos”.

Padre amado, no dejes que caiga en el sepulcro vacío de la desesperanza, del que es tan difícil salir pues mantiene al espíritu prisionero de la tristeza.

No permitas que caiga en ese profundo pozo en el que habita lo efímero, en el que habita la desesperación que mata el alma y corroe mis fuerzas.

Hazme dócil y puro, hazme sentir ese amor paternal con el que no me siento abandonado jamás y con el que restauras y sanas todas mis dolencias.

Tú quieres mi felicidad y sé que puedo encontrarla haciendo tu voluntad, entregándome a ella y confiando en tu amor que abriga y consuela. Amén

Propósito para hoy

Examinaré mis errores de actitud frente a los demás y me propondré mejorar mi comportamiento silenciándome unos 15 minutos cuando esté en casa.

Frase de reflexión

“Jesús ha conservado sus llagas para hacernos ver su misericordia. Ésta es nuestra fuerza y nuestra esperanza”. Papa Francisco

¿Cómo ayuda la Iglesia a niños a “reparar el alma dañada” por la guerra en Medio Oriente?

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha financiado varios cursos y campamentos de verano entre junio y septiembre para ayudar espiritualmente a miles de niños y jóvenes cristianos de países como Irak y Siria que sufren por los estragos de la guerra.

En información enviada a ACI Prensa, ACN indicó que desde hace varios años promueve esta iniciativa en países como Israel, Palestina y Jordania y que en esta ocasión decidieron implementarla en las ciudades de Alepo, en Siria, y en Alqosh, en Irak, porque estas zonas han sido liberadas del control de los terroristas hace más de seis meses.

Actividades durante los campamentos de verano / Foto: Ayuda a la Iglesia Necesita
La fundación pontificia indicó que además de ayudar a reconstruir los hogares de los cristianos en estos lugares, también se necesita restaurar “las almas y el espíritu de las personas, sobre todo de los niños y los jóvenes que tanto han sufrido”.

Explicaron que los campamentos de verano en Irak buscan que los jóvenes provenientes de las aldeas cristianas en la Llanura del Nínive superen el trauma ocasionado por la ocupación del Estado Islámico (ISIS) durante más de dos años.

Los participantes han sido separados por edades y son atendidos por un “padre espiritual” que los ayudará a fortalecer su fe y esperanza ya que la comunidad cristiana en ese país está en riesgo de desaparecer porque muchos de los fieles huyeron del país o han sido asesinados por los terroristas.
Los jóvenes también reciben apoyo psicológico para que sepan cómo enfrentar los retos que tendrán en el futuro, como proseguir con normalidad su vida tras la liberación del control de ISIS.

Mientras tanto en Alepo, Siria, en el convento de Nuestra Señora de la Asunción se realizan unos cursos de sanación que tienen doce sesiones y se dictan una vez a la semana.

En estos no solo participan los niños y jóvenes sino también las familias ya que los cristianos de esa ciudad han sufrido durante cuatro años por la guerra al vivir sitiados, con hambre y sin agua ni luz.

En total hay más de 960 participantes provenientes de todos los ritos e iglesias cristianas de Alepo.

Otro de los países donde tiene lugar esta iniciativa es Egipto, donde actualmente los cristianos son víctimas de los ataques de los fundamentalistas islámicos.

ACN indicó que el patriarcado católico copto ha organizado cinco campamentos para grupos de hasta 95 jóvenes donde se tratará el tema “Quién es Dios para nosotros”.

El responsable de este proyecto en Egipto, el P. Hanni Bakhoum, comentó a ACN que esta experiencia no solo beneficia a los jóvenes sino también a sus familias.

ACN también patrocina en Egipto otro campamento donde se atiende espiritualmente a unos 70 niños provenientes de 36 parroquias de diferentes regiones.
La fundación pontificia indicó que estos pequeños necesitan cuidados especiales y que sufren el abandono y marginación de la sociedad e incluso de sus familias.

En otros países como Kazajstán, Ucrania, Georgia, Armenia, Letonia, Estonia o Lituania estos campamentos de verano y cursos de formación contribuyen a que los niños y jóvenes que son huérfanos, pobres, viven en pueblos lejanos o en zonas donde hay graves problemas sociales, tengan la oportunidad de vivir una experiencia enriquecedora.

Una religiosa de las Hermanas de la Inmaculada Concepción en Armenia, Sor Arousiag, dijo a ACN que muchos de los niños y jóvenes que participan “consideran esta actividad como lo mejor que les pasa en todo el año, a veces en toda su vida”.

Por otro lado, ACN señaló que estos proyectos también pueden dar frutos inesperados. Contaron el caso de un joven originario de Etiopía que participó en un campamento de verano que en el sur de su país y que regresó a su casa con una inquietud vocacional. Actualmente es un religioso de la Comunidad de San Juan.

Para este año, la fundación pontificia aportará 180 mil euros para realizar más de 20 cursos y campamentos de verano entre junio y septiembre en varios de estos países mencionados.

Evangelio del día: Dios perdona con caricias, amor y ternura

Mateo 9,1-8 – XIII jueves tiempo ordinario: Tus pecados te son perdonados. Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa
Evangelio según San Mateo 9,1-8
 

Dios perdona por su inmensa misericordia: “Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados – dijo al paralítico – levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La misericordia es algo difícil de comprender. Alguien podría decir: “Pero, Padre, la misericordia ¿borra los pecados?”. “No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios”

La misericordia es el modo con que Dios perdona. Porque Jesús podía decir: “Yo te perdono. Ve”, como dijo a aquel paralítico que le habían presentado desde el techo: “¡Te son perdonados tus pecados!”. Aquí dice: “¡Ve en paz!”.

Jesús va más allá. Aconseja que no peque más. Aquí se ve la actitud misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos; defiende al pecador de una condena justa.

También nosotros, cuántos de nosotros, quizá deberíamos ir al infierno, ¿cuántos de nosotros? Y esa condena es justa… y Él perdona más allá. ¿Cómo? ¡Con esta misericordia!.

La misericordia va más allá y hace la vida de una persona de tal modo que el pecado es arrinconado. Es como el cielo.

Nosotros miramos el cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando sale el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven.

Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios perdona pero no con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está implicado en el perdón, está implicado en nuestra salvación. (Homilía en Santa Marta, 07 de abril de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, aumenta mi fe de tal modo que yo siempre pueda fiarme de tu providencia y de tu infinito poder para alcanzar todos mis objetivos.

Bendice a cada uno de los que amo y que me ven como su apoyo, no quiero fallarles. Cobija mi corazón y dame fuerzas para ser luz para todos ellos.

Que a través de mis acciones, Tú les hagas sentir todo el poder sanador de tu perdón y de tu amor y que pueden superar cualquier problema a tu lado.

Quiero vivir y sentir tu presencia en mi vida. Ábreme el corazón al perdón para desechar todo resto de dolor que me hace guardar rencor.

Quiero renovar hoy mi alianza Contigo. Confiar en tus bendiciones, en que me proteges con tu divino amor para que ningún mal pueda hacerme daño.

Sé que no me abandonarás, aunque vuelva a fallarte una y otra vez, y mis errores me pesen de por vida. Tu poder me levanta y me brindas vida nueva.

Tú eres mi Refugio que purifica y santifica mi corazón. Te pido que abras caminos de esperanza para mí y me ayudes a vencer las dificultades.

Necesito de la guía de tu Espíritu Santo para poder corresponder con amor a todas tus obras y descansar feliz en tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: ¡Ven Espíritu Santo! inflama mi corazón con el fuego divino de tu amor. Amén

Frase de reflexión

“El Crucifijo no nos habla de derrota, de fracaso; nos habla de un Amor que vence al mal y al pecado”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios ha venido a liberarnos de la esclavitud del demonio

Mateo 8,28-34 – XIII miércoles tiempo ordinario: La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio
Evangelio según San Mateo 8,28-34
 

Jesús expulsa a unos demonios: “Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?” A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: “Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara”. Él les dijo: “Vayan”. Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: “Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental”. No leen esto aquí, ¿no?

Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; pero también es cierto que existía el demonio. Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: “Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales”. ¡No!

La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio. Por esta razón no debemos ser ingenuos.

El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones.

Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo – dice el Señor – o estás contra mí.

Jesús ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y, no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros.

Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar, vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: “¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?”

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. La vigilancia

Pero, tres criterios, ¡eh! No hay que confundir la verdad. Jesús lucha contra el demonio: primer criterio.

Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.

Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. ¡Jamás ha sido expulsado para siempre! Sólo el último día lo será. (Homilía en Santa Marta, 11 de octubre de 2013)

Oración de sanación

Señor, quiero seguirte aun en medio de las tribulaciones, ser fiel a tus mandatos y aprovechar todos los talentos con los que me has capacitado.

Quiero que mis pensamientos y acciones estén centrados en Ti. Te alabo por todo lo bueno que me das, pues de Ti me vienen las fuerzas para ser feliz.

Tu Palabra es fuente de Sabiduría, pero también está llena de poder. Es Palabra que protege del mal, que desecha y expulsa toda oscuridad.

No hay mal que no quede sometido ante Ti. Por eso, confío en que Tú puedes acabar con todas mis angustias, miedos y preocupaciones.

Contigo de mi lado, esos malos deseos y emociones negativas, no se apoderarán de mi corazón, pues Tú eres mi fortaleza y escudo impenetrable.

Dame de tu fuerza para no dejarme vencer por las dificultades de la vida. Aparta todo aquello que no me permite estar equilibrado en tu amor.

Toca mi mente y mi corazón, que siempre esté dispuesto a dar lo mejor de mí. Dame la gracia para renunciar a todo lo que no me lleva cerca de Ti.

Gracias por las bendiciones que en este momento derramas sobre mí. Te amo y acepto con amor todo lo que hoy estés dispuesto a darme. Amén

Propósito para hoy

Voy a buscar acercarme, y pedir perdón si es necesario, a ese miembro de la familia del que me encuentro alejado.

Frase de reflexión

“El sufrimiento es una llamada a la conversión: nos recuerda que somos débiles y vulnerables”. Papa Francisco

El Papa nombra a su enviado en la clausura del IV Centenario de Santa Rosa de Lima

El Papa Francisco nombró al Cardenal Raúl Eduardo Vela Chiriboga, Arzobispo Emérito de Quito, Ecuador, Enviado Especial Pontificio en la celebración de clausura del Jubileo Arquidiocesano de Lima, Perú, con motivo del IV Centenario de la muerte de Santa Rosa de Lima, Patrona de las Américas, Indias y Filipinas.

La Misa de acción de gracias por el IV Centenario tendrá lugar el 30 de agosto en la Plaza Mayor de Lima y estará presidida por el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani.

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Las actividades del IV Centenario comenzarán el lunes 29 de agosto a las 05.00 p.m. con la procesión de las reliquias de la Santa desde la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo hasta la Catedral de Lima, donde además se celebrarán las vísperas solemnes y una Misa a las 06:30 p.m.

La procesión contará con la participación de las principales autoridades del país; el P. Bruno Cadoré, sucesor 86 de Santo Domingo de Guzmán como Maestro de la Orden de Predicadores; los miembros de la Policía Nacional del Perú; y varias parroquias.

Asimismo, a partir del 26 de agosto se han programado visitas nocturnas al Museo del Convento de Santo Domingo, donde se encuentra la cripta que inicialmente sirvió de sepulcro de Santa Rosa de Lima. Esta cripta fue reabierta al público para su veneración. La visita contará con fotos nunca inéditas de la querida santa.

Evangelio del día: Hay que ser valientes cuando enfrentamos la debilidad

Mateo 8,23-27 – XIII martes tiempo ordinario: ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos! El respondió, ¿Por qué temen, hombres de poca fe?
Evangelio según San Mateo 8,23-27

 

¡No tengan miedo!: “En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: “¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!” Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?” Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Cuando hay una gran agitación en el mar, el barco se cubría por las olas “¡Sálvanos, Señor, que estamos perdidos!”, dicen. ¡El miedo! Incluso aquella es una tentación del diablo: tener miedo de avanzar en el camino del Señor.

Hay una tentación que dice que es “mejor quedarse aquí”, donde estoy seguro. Pero esto es el Egipto de la esclavitud!. Tengo miedo de seguir adelante, tengo miedo de hacia donde me llevará el Señor.

El temor, sin embargo, no es un buen consejero. Jesús muchas veces, ha dicho: “¡No tengan miedo!”. El miedo no nos ayuda.

Cuando Jesús trae la calma al agitado mar, los discípulos en la barca se llenaron de temor. Siempre, ante el pecado, delante de la nostalgia, ante el temor, debemos volver al Señor.

Mirar al Señor, contemplar al Señor. Esto nos da estupor, tan hermoso, por un nuevo encuentro con el Señor. “Señor, tengo esta tentación: quiero quedarme en esta situación de pecado; Señor, tengo la curiosidad de saber cómo son estas cosas; Señor, tengo miedo”. Y ellos vieron al Señor: “¡Sálvanos, Señor, estamos perdidos!” Y llegó la sorpresa del nuevo encuentro con Jesús.

No somos ingenuos ni cristianos tibios, somos valientes, valerosos. Somos débiles, pero hay que ser valientes en nuestra debilidad. Y nuestro valor muchas veces debe expresarse en una fuga y no mirar hacia atrás, para no caer en la mala nostalgia. ¡No tener miedo y mirar siempre al Señor!”. (Homilía en Santa Marta, 02 de julio de 2013)

Diálogo con Jesús

Mi Jesús, dame hoy tu bendición y la gracia de poder confiar en Ti en todo momento y circunstancia, en cada situación difícil por la que atraviese.

Te pido con humildad que aumentes mi fe y creer en tu protección divina. No permitas que los miedos me separen de Ti. Ven y permanece a mi lado.

No hay tempestad que no quede sometida a tu poder, porque todo se rige bajo tu dominio; en cambio yo, pecador rebelde, elijo caminos contrarios a Ti.

Ven Señor, calma las emociones descontroladas de este corazón apegado a cosas pasajeras y que no me permite confiar en tu Señorío absoluto.

Quiero que Tú, Señor, seas siempre mi fortaleza y que la barca de mi vida no vaya a la deriva por mi falta de fe y debilidad a causa de mis pecados.

Sólo Tú tienes el poder de desintegrar todas mis fragilidades. Sólo en Ti podré conseguir paz y seguridad en medio de todas mis tormentas.

¡Sálvame Señor! Confío en que Tú todo lo restauras y haces que llegue la calma, y por eso te alabo y te bendigo en todo momento.

Como María, quiero aprender a confiar plenamente en que Tú todo lo puedes y quedar admirado de tu grandeza y de tu poder. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un misterio del Rosario ofreciéndolo por todos aquellos que están en pecado mortal y han debilitado por completo su fe.

Frase de reflexión

“Seguir a Jesús significa ponerlo en primer lugar, despojándonos de tantas cosas que ahogan nuestro corazón”. Papa Francisco

Papa Francisco dona 50 mil euros para víctimas de terremoto en Lesbos, Grecia

El Papa Francisco ha tenido un nuevo gesto de ayuda, esta vez con las del terremoto que golpeó la isla de Lesbos (Grecia) el pasado 12 de junio: la donación de 50 mil euros.

La Nunciatura Apostólica de Atenas confirmó este hecho como muestra de la cercanía del Pontífice al pueblo que ha sufrido las consecuencias del terremoto, según aseguró Mons. Nikolaos Printezis, Obispo de Naxos, Andros, Tinos y Mykonos.

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Además, la Nunciatura ha revelado que el Obispo de Roma recibió hace unos días detallados informes de todo lo ocurrido.

En los próximos días Mons. Printezi visitará Lesbos y entregará el dinero donado por el Papa.

El pasado 12 de junio, un fuerte terremoto de magnitud 6,3 golpeó la costa occidental de Turquía y la isla griega de Lesbos, matando a una mujer y destruyendo infraestructuras desde la provincia turca del Egeo, Esmirna, a la capital griega, Atenas.

El epicentro del terremoto se localizó a unos 84 kilómetros al noroeste de la ciudad costera turca de Esmirna y a 15 kilómetros al sur de Lesbos, según informó el Centro Sismológico Europeo-Mediterráneo (EMSC).

Evangelio del día: No hay refugio más seguro que las llagas de Jesús

Juan 20,24-29 – XIII lunes tiempo ordinario: Trae acá tu mano y métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree
Evangelio según San Juan 20,24-29

Dichoso el que cree sin haber visto: “Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no lo creeré”. Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego dijo a Tomás: “Aquí están mis manos, acerca tu dedo. Trae acá tu mano y métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús añadió: «Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto»” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Jesús invita a Tomás a meter su mano en las llagas de sus manos y de sus pies y en la herida de su costado.

También nosotros podemos entrar en las llagas de Jesús, podemos tocarlo realmente; y esto ocurre cada vez que recibimos los sacramentos. San Bernardo, en una bella homilía, dice:

“A través de estas hendiduras, puedo libar miel silvestre y aceite de rocas de pedernal, es decir, puedo gustar y ver qué bueno es el Señor”. (Sermón 61, 4. Sobre el libro del Cantar de los cantares).

Es precisamente en las heridas de Jesús que nosotros estamos seguros, ahí se manifiesta el amor inmenso de su corazón. Tomás lo había entendido.

San Bernardo se pregunta:

“¿En qué puedo poner mi confianza? ¿En mis méritos? Pero mi único mérito es la misericordia de Dios. No seré pobre en méritos, mientras él no lo sea en misericordia. Y, porque la misericordia del Señor es mucha, muchos son también mis méritos”. (ibid, 5)

Esto es importante: la valentía de confiarme a la misericordia de Jesús, de confiar en su paciencia, de refugiarme siempre en las heridas de su amor. San Bernardo llega a afirmar:

“Y, aunque tengo conciencia de mis muchos pecados, si creció el pecado, más desbordante fue la gracia (Rm 5,20)”. (ibid.)

Tal vez alguno de nosotros puede pensar: mi pecado es tan grande, mi lejanía de Dios es como la del hijo menor de la parábola, mi incredulidad es como la de Tomás; no tengo las agallas para volver, para pensar que Dios pueda acogerme y que me esté esperando precisamente a mí.

Pero Dios te espera precisamente a ti, te pide sólo el valor de regresar a Él.

Cuántas veces en mi ministerio pastoral me han repetido: “Padre, tengo muchos pecados”; y la invitación que he hecho siempre es:

“No temas, ve con Él, te está esperando, Él hará todo”.

Cuántas propuestas mundanas sentimos a nuestro alrededor. Dejémonos sin embargo aferrar por la propuesta de Dios, la suya es una caricia de amor.

Para Dios no somos números, somos importantes, es más somos lo más importante que tiene; aun siendo pecadores, somos lo que más le importa. (Homilía del segundo domingo de pascua, 08 de abril de 2013)

Oración de sanación

Señor mío, Dios mío, quiero acercarme siempre a Ti con la plena confianza de que, en todas mis necesidades, Tú me brindas tu mano amiga y generosa.

Confío en que tu amor vive dentro de mí. Aumenta cada día mi fe para nunca dudar y no necesitar que mis ojos puedan verte para poder creer.

Abro mi corazón a Ti y me entrego con una actitud llena de fe y esperanzas, siendo perseverante y fiel, aunque pase por mil y una tormentas en mi vida.

Creo en Ti, en tu poder. Te pido que vengas a mi vida, y sanes todas mis heridas que tienen a mi alma viviendo en angustia y desespero.

A través de tus llagas esparciste la misericordia al mundo, acogiendo a los pecadores que te buscan de corazón y quieren dejar atrás los malos hábitos.

Tus llagas han renovado en mí el deseo ardiente por seguirte. Quiero tocar tus llagas en los marginados y enfermos, llevarlos a tu dulce corazón.

Ven y lléname de optimismo para vencer esa tibieza que me mantiene atorado en una vida cómoda, vacía y sin sentido.

Me encomiendo a tu corazón, cobíjame en tus heridas y en ellas dame el alivio necesario para restaurar la fe que se ha debilitado en mi vida. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la unidad y la paz en todos los hogares donde hay división, sobre todo en aquellos que han perdido sus valores cristianos.

Frase de reflexión

“Toda comunidad cristiana debería ser un hogar acogedor para cuantos buscan a Dios o necesitan un hermano que los escuche”. Papa Francisco

Evangelio del día: Por sus frutos los reconocerán

Mateo 7,15-20 – XII miércoles tiempo ordinario: Mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración Evangelio según San Mateo 7,15-20 Por los frutos serán reconocidos: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Injertados en Cristo con el Bautismo, los cristianos hemos recibido gratuitamente de Él el don de la vida nueva; y gracias a la Iglesia podemos permanecer en comunión vital con Cristo. Es necesario mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración, la escucha y la docilidad a su Palabra, leer el Evangelio, la participación a los Sacramentos, especialmente a la Eucaristía y a la Reconciliación. Si uno está íntimamente unido a Jesús, goza de los dones del Espíritu Santo, que – como nos dice san Pablo – son «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia» (Gal 5,22); y en consecuencia hace tanto bien al prójimo y a la sociedad, como un verdadero cristiano. De estas actitudes, de hecho, se reconoce que uno es un verdadero cristiano, así como por los frutos se reconoce al árbol. Los frutos de esta unión profunda con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es trasformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo. Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se convierte también en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Entonces, con su corazón, como Él lo ha hecho, podemos amar a nuestros hermanos, a partir de los más pobres y sufrientes, y así dar al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz. [...] Confiémonos a la intercesión de la Virgen María, para que podamos ser sarmientos vivos en la Iglesia y testimoniar de manera coherente nuestra fe, coherencia de vida y de pensamiento. De vida y de fe. Conscientes que todos, según nuestras vocaciones particulares, participamos de la única misión salvífica de Jesucristo (Reflexión antes del rezo del Regina Coeli, 03 de mayo de 2015)

Oración de sanación

Señor, gracias por sembrar el bien en mi corazón. Quiero que hoy me hagas comprender que, a tu lado, puedo salir adelante y vencer todos mis miedos. Ayúdame a poner todos mis talentos al servicio de los demás, hablar de tu verdad y tu justicia, consolando a mis hermanos en sus penas y sufrimientos. Dame la bendición de tener un corazón noble, que guarde tu Palabra y la ponga en práctica para darte frutos que ayuden a construir un mundo mejor. Quiero perseverar en la fe, ser santo como Tú lo eres, ir por el mundo aliviando heridas, consolando a los afligidos y asistiendo a los necesitados. Quiero ser coherente con lo que predico, dar ejemplo de Ti en todos mis ambientes, ser valiente y entusiasta cuando hablo de Ti a los otros. Que yo pueda ser testimonio vivo de tu bondad. Renuncio a todo aquello que no me deja crecer. Dame de tu poder y tu fuerza para no darme por vencido. Que mi amor y mi fe se fortalezcan en la medida que predico y practico lo que me pides, abriéndome paso a las maravillas de tu poder. Te entrego mis problemas y dificultades, sé que contigo puedo superar todo obstáculo que no me permita anunciarte como corresponde. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar las actividades del día, invitar a la familia a rezar unidos el Salmo 23

Frase de reflexión

“El secreto de la vida cristiana es el amor. Sólo el amor llena los vacíos, las profundidades negativas que el mal crea en los corazones”. Papa Francisco

Hoy el Papa Francisco cumple 25 años de obispo

El Papa Francisco cumple hoy 25 años de su consagración como Obispo Auxiliar de Buenos Aires, conferida por el Cardenal Antonio Quarracino, Arzobispo de la capital argentina, el 27 de junio de 1992.

Papa: por que chamar Deus de Pai

Junto con el Cardenal Quarracino, participaron en la Misa de la consagración episcopal en la Catedral de Buenos Aires el entonces Nuncio Apostólico en Argentina, Mons. Ubaldo Calabresi; y Mons. Emilio Ogñénovich, Obispo de Mercedes.
El P. Jorge Mario Bergoglio supo que sería Obispo Auxiliar de Buenos Aires el 13 de mayo de 1992, como lo relató años después en el libro biográfico “El Jesuita”, escrito por los periodistas Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti.

Al conocer la noticia de su nombramiento, el Santo Padre dijo que su primera reacción fue de sorpresa. “Me bloqueé. Como señalé antes, como consecuencia de un golpe, bueno o malo, siempre me bloqueo. Y mi primera reacción es, también, siempre mala”.

El nombramiento como Obispo Auxiliar de Buenos Aires, aprobado por el Papa San Juan Pablo II, se hizo público el 20 de mayo.

En mayo de 1997, cinco años después de su ordenación, fue el mismo Nuncio Calabresi quien le informó que el Papa peregrino había decidido que fuera el nuevo Arzobispo Coadjutor de Buenos Aires, diócesis en la que sirvió hasta 2013, año en el que fue elegido como Sucesor de San Pedro.

Evangelio del día: Jesús es la puerta que nos hace entrar en la familia de Dios

Mateo 7,6.12-14 – XII martes tiempo ordinario: Ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición
Evangelio según San Mateo 7,6.12-14

Caminar por la puerta estrecha: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sean que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resume la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida, y que pocos son los que lo encuentran” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor.

Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Y esa puerta es el mismo Jesús (Cfr. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre.

Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios.

Porque saben, Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme: “pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida…” No, no estás excluido.

Precisamente por esto eres el preferido. Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta.

Todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que duran un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro.

Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás.

A la Virgen María, Puerta del Cielo, le pedimos que nos ayude a pasar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como ha transformado la suya para llevar a todos la alegría del Evangelio (Homilía en Santa Marta, 25 de agosto de 2013)

Oración de sanación

Jesús mío, gracias por esa paz y consuelo que trae el sentir tu presencia cada día cuando cierro mis ojos al mundo y pienso en todas tus bendiciones.

Seguirte no es tan sencillo; el mundo me abre tantas puertas de fantasías que a veces me deslumbran tanto que me desorientan y pierdo tu camino.

Debo entender que esas maravillas terrenales son solo ilusiones pasajeras que me distraen de mi verdadero objetivo: buscar tu Reino y tu Justicia.

Tú me enseñas que debo tratar a los demás como yo quiero ser tratado, es una regla de oro para poder entrar por esa puerta estrecha que me ofreces.

No quiero sentir miedo de abrir la puerta de mi corazón a todos cuantos necesiten descubrirte, pues tu alegría y salvación es para todos.

Aumenta mi deseo de servir y amar, pues en esa donación, encontraré la puerta que me da la vida en abundancia, la Puerta de tu Corazón.

Comprendo que, para seguirte, debo amar y tener esa empatía con los demás como Tú la has tenido conmigo. Por eso, límpiame de egoísmos.

Haz crecer en mi corazón ese desprendimiento del mundo para poder donarme por completo y proclamar las maravillas del Cielo. Amén

Propósito para hoy

Antes de llegar a casa, regalaré un pequeño detalle a una persona o un vecino(a) cercano.

Frase de reflexión

“La misericordia es lo único que puede salvar al hombre y al mundo del pecado y del mal”. Papa Francisco

El Papa a asociación contra el cáncer: Hay que difundir una cultura de la vida

El Papa Francisco pidió más medios para luchar contra el cáncer, y dinfundir una “cultura de la vida”, porque “la salud constituye un bien primario y fundamental de toda persona”.

Imagen referencial. Foto: Bohumil Petrik / ACI Prensa

“Es deseable que la prevención oncológica pueda ser para todos, gracias a la colaboración entre los servicios públicos y privados, las iniciativas de la sociedad civil y las caritativas”, dijo también.

Al recibir en audiencia en los miembros de la Liga Italiana para la Lucha contra los Tumores, el Pontífice agradeció su compromiso: “Contribuyen a formar en las personas y en las familias un estilo de prevención, es decir, favorecen la mentalidad de que la prevención oncológica es ante todo un estilo de vida”. Y al mismo tiempo, “alimentan el voluntariado, una expresión emblemática de esa gratuidad que debería incidir cada vez más en el vivir cotidiano”.
“Hay mucha necesidad de difundir una cultura de la vida, hecha de actitudes, de comportamientos. Una verdadera cultura popular, seria, accesible a todos, y no basada en intereses comerciales”.

Francisco observó que, en concreto, “las familias tienen necesidad de ser acompañadas en un camino de prevención, un camino que involucre a las diversas generaciones en un ‘pacto’ solidario, un camino que valoriza la experiencia de quien ha vivido, junto a sus familiares, el fatigoso recorrido de la patología oncológica”.

El Papa también destacó la necesidad de “vivir el servicio” junto al que sufre, desde “la humildad y el silencio”. “El bien realiza y se hace eficaz sobre todo cuando está hecho sin la búsqueda de recompensa y del aparentar, en las situaciones cotidianas de la vida”.
También los invitó a ir a las periferias, donde “cada hombre y mujer vive en condiciones de marginación” y se encuentran “al margen de la sociedad y de las relaciones”.

“El ‘tomar a cargo’, testimoniado en lo ordinario y compartido con tantas personas enfermas es una riqueza inestimable para la sociedad: recuerda a la sociedad civil y eclesial que no debe tener miedo a la proximidad, a la ternura, no tener miedo de ‘perder tiempo’ con uniones que ofrezcan y acojan ayuda y consuelo recíproco, espacios de solidaridad auténticos y no formales”.

Evangelio del día: El que murmura contra el hermano es un homicida

Mateo 7,1-5 – XII lunes tiempo ordinario: ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no miras en el tuyo propio?
Evangelio según San Mateo 7,1-5

Con el criterio que midas serás medido: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Aquellos que viven juzgando el prójimo, hablando mal del prójimo, son hipócritas, porque no tienen la fuerza, el coraje de mirar los propios defectos. Sobre esto el Señor no dice tantas palabras.

Luego dirá, más adelante, que aquel que en su corazón guarda un poco de odio contra el hermano es un homicida… También el Apóstol Juan, en su primera Carta, lo dice, claramente:

“Aquel que odia a su hermano, camina en las tinieblas; quien juzga al hermano, camina en las tinieblas”.

Cada vez que nosotros juzgamos en nuestro corazón a nuestros hermanos, es peor, cuando hablamos de esto con los otros somos cristianos homicidas: Un cristiano homicida … No lo digo yo, ¿eh?, lo dice el Señor. Y sobre este punto, no hay lugar para los matices.

Si tú hablas mal del hermano, matas al hermano. Y nosotros, cada vez que lo hacemos, imitamos aquel gesto de Caín, el primer homicida de la Historia.

En este tiempo en el que se habla de guerras y se pide tanto la paz, es necesario un gesto nuestro de conversión. Las murmuraciones siempre van sobre esta dimensión de la criminalidad. No hay habladurías inocentes.

La lengua es para alabar a Dios, pero cuando usamos nuestra lengua para hablar mal del hermano o de la hermana, la usamos para matar a Dios, la imagen de Dios en el hermano.

Alguno podría decir que una persona se merezca las habladurías. Pero no debe ser así. “Pero ¡anda, reza por él! ¡Anda, haz penitencia por ella! Y luego, si es necesario, habla a aquella persona para que pueda remediar el problema. Pero, no decirlo a todos”.

Pablo fue un pecador fuerte, y dice de sí mismo:

“Antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero fui tratado con misericordia”.

Quizás ninguno de nosotros blasfema, quizás. Pero si alguno de nosotros murmura, ciertamente es un perseguidor y un violento.

Pidamos para nosotros, para la Iglesia toda, la gracia de la conversión de la criminalidad de las habladurías al amor, a la humildad, a la mansedumbre, a la docilidad, a la magnanimidad del amor hacia el prójimo (Homilía en Santa Marta, 13 de septiembre de 2013)

Oración de sanación

Padre bueno, graba en mi vida las leyes de tu amor, para que mi corazón sólo pueda moverse en la justicia, equidad, perdón, amor y misericordia.

Ayúdame a tener un espíritu fuerte, ser un verdadero cristiano, compasivo, que no juzga ni condena, que siempre perdona e invita a la esperanza.

No permitas que caiga en la tentación de juzgar y criticar a los demás. Yo también me equivoco y fallo y debo corregirme primero antes que a otros.

Enséñame a descubrir en los demás lo mejor de cada uno, sus buenas obras y acciones en vez de asesinarlos con el mal de las murmuraciones.

Que pueda olvidar fácilmente todo cuanto me han ofendido. Ven y ayúdame a apartar de mi vida todo sentimiento negativo y de rencor.

Que con tu fuerza pueda tener la sabiduría necesaria para vencer esos impulsos desenfrenados de mi lengua y evitar causar daño con ella.

Toca mi corazón, hazlo puro y libre para que siempre esté dispuesto a amar con libertad, sin prejuicios y ganar así la batalla contra el resentimiento.

Confío en tu bendición que en este momento derramas sobre mí para luchar con todas mis fuerzas y ofrecer a los demás una mejor versión de mí. Amén

Propósito para hoy

Este día ayudaré a mi prójimo en la necesidad que le surja. Mostraré la alegría que el Señor me dado y la compartiré con los demás, para comunicarles ese amor de Dios.

Frase de reflexión

“Queridos jóvenes, ustedes tienen muchos proyectos y sueños para el futuro. ¿Ponen a Cristo en el centro de sus proyectos y de sus sueños?”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios ofrece alivio y consuelo ante el sufrimiento

Mateo 11,25-30 – Solemnidad Sagrado Corazón de Jesús: Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré

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Evangelio según San Mateo 11,25-30
Jesús manos y humilde de corazón: ”En aquel tiempo, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt. 11,28). Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente simple, pobres, enfermos, pecadores, marginados… esta gente siempre le siguió para escuchar su palabra -¡una palabra que daba esperanza!

¡Las palabras de Jesús dan siempre esperanza! y también para tocar aunque solo fuese el borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes extenuadas y dispersas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9:35-36): así dice Él, y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para sanar a muchos de ellos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: “Vengan a mí”, y les promete alivio y refrigerio.

Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y, a veces privados de auténticos puntos de referencia.

En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas desamparadas y dispersas bajo el peso insoportable del abandono y de la indiferencia.

A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: “Vengan a mí, todos ustedes“. Pero también lo dice a los que poseen todo. Pero cuyo corazón está vacío. Está vacío. Corazón vacío y sin Dios. También a ellos, Jesús dirige esta invitación: “Vengan a mí”.

La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.

Jesús promete reconfortar a todos, pero también nos hace una invitación, que es como un mandamiento: “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón“ (Mt 11,29).

El “yugo” del Señor ¿en qué consiste? Consiste en cargar el peso de los otros con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y consuelo de Cristo, estamos llamados también nosotros a ser alivio y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro.

La mansedumbre y la humildad de corazón no sólo nos ayuda a soportar el peso de los otros, sino a no cargar sobre ellos con nuestros propios puntos de vista personales, nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 06 de julio de 2014)

Oración de Sanación
Señor, despierto alegre sabiéndome amado por Ti y reconociendo todas las obras maravillosas que has puesto en la vida de este pobre pecador.

Te ruego que vengas a mi corazón y me ayudes a tener claridad y sabiduría en todas las decisiones que tome y que influyen en los que más quiero.

Tú me invitas a acudir a Ti cuando me siento cansado, triste, afligido, para buscar alivio, pues Tú eres el único refugio seguro, el que protege y consuela.

Jamás he conocido compasión tan inmensa y llena de vida que pueda compararse a la dulzura de tu protección. Eres un Dios cercano y amigo.

Que mi corazón también arda de deseo como el tuyo por aliviar las tristezas y desolaciones de los demás. Que esté siempre listo para consolar y animar.

Dios mío, gran consolador de almas, mi sostén y mi amor, ven con tu gracia y destruye mi corazón de piedra e instaura en su lugar uno manso y humilde.

Dame, amado mío, un corazón que no juzgue, un corazón dulce y generoso que siempre abra paso al amor y cree caminos de reconciliación.

Ayúdame a serte útil, a ser tus manos y pies, a servir y aliviar, a entregarme sin medida a la eterna llama de tu compasión. Amén.

Propósito para hoy:

Me apartaré a un sitio silencioso por unos 5 minutos y ofreceré 10 Avemaría por las benditas almas de Purgatorio

Frase de reflexión

“Nunca hay motivos para perder la esperanza. Jesús dice: «Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”. Papa Francisco

Evangelio del día: Hacer el bien sin esperar recompensas, no como los hipócritas

Mateo 6,1-6.16-18 – XI miércoles tiempo ordinario: Cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18

Hacer obras sin esperar recompensa: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial. Por tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes hagan oración; no sean como los hipócritas a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que ahí en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estas ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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En el pasaje de Mateo, Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Y distingue el hecho externo del hecho interno, de ese llanto del corazón.

A lo largo del tiempo estas prescripciones habían sido corroídas por la herrumbre del formalismo exterior o, incluso, se habían transformado en un signo de superioridad social.

Jesús pone de relieve una tentación común en estas tres obras, que se puede resumir precisamente en la hipocresía (la nombra tres veces):

“Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas… Cuando recen, no sean como los hipócritas a quienes les gusta rezar de pie para que los vea la gente… Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas”.

Sepan, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de lágrimas.

Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción.

Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre que ve en lo secreto. (Homilía en Santa Marta, 23 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Jesús mío, Tú conoces a profundidad las intenciones de mi corazón. Quiero hacer el bien, aunque a veces haga el mal que no debo y daño a quien no quiero.

Ayúdame a ser justo ante tus ojos, a no buscar la adulación de demás, sino complacerte a Ti, que ves en lo secreto y conoces el valor de mi ofrecimiento.

Que mi corazón sea guiado por las leyes de tu amor, para así buscar la justicia y el perdón, resarcir los errores, buscar la paz y la reconciliación.

No quiero caer en la vanidad ni satisfacer mi ego en los halagos de los demás, esperando recompensas que no se relaciones a tu proyecto de vida.

Ayúdame a saber discernir lo que debo decir, contar con tu iluminación para perseguir el bien sin esperar nada a cambio. Sé Tú mi guía y protector.

Tu Palabra, que es sabiduría, me dice: “Que te alabe otro y no tu boca; que la alabanza provenga de un extraño y no de tus propios labios” (Prov. 27,2)

Que, ni mis ojos, ni mi corazón, sean seducidos por falsos ídolos que me hagan extraviar sin permitirme crecer en tu bondad y en la sencillez.

Desde ahora, buscaré ser el más pequeño de todos, que pueda pasar siempre desapercibido y que seas Tú, Jesús, quien brille para siempre. Amén.

Propósito para hoy

Dedicaré algo de tiempo a escuchar alegremente a un conocido que no me cae del todo bien (practicar la paciencia, la tolerancia y la caridad

Frase de reflexión

“Pidamos al Señor ternura para ver a los pobres con comprensión y amor, sin cálculos y sin temores”. Papa Francisco