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Editorial SAN PABLO
 
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TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la “espera vigilante”

En una nueva Audiencia General, el Papa Francisco habló de la espera que vive todo cristiano ante la llegada de Jesús y pidió no caer en actitudes pesimistas.

“No nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible”, sostuvo Francisco.

A continuación, el texto completo del Papa:

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Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera detenerme en aquella dimensión de la esperanza que es la espera vigilante. El tema de la vigilancia es uno de los hilos conductores del Nuevo Testamento. Jesús predica a sus discípulos: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta» (Lc 12,35-36). En este tiempo que sigue a la resurrección de Jesús, en el cual se alternan en continuación momentos serenos y otros angustiantes, los cristianos no descansan jamás. El Evangelio exige ser como los siervos que no van jamás a dormir, hasta que su señor no haya regresado. Este mundo exige nuestra responsabilidad, y nosotros la asumimos toda y con amor. Jesús quiere que nuestra existencia sea laboriosa, que bajemos jamás la guardia, para recibir con gratitud y maravilla cada nuevo día donado por Dios. Cada mañana es una página blanca que el cristiano comienza a escribir con las obras de bien. Nosotros hemos ya sido salvados por la redención de Jesús, pero ahora esperamos la plena manifestación de su señoría: cuando finalmente Dios será todo en todos (Cfr. 1 Cor 15,28). Nada es más cierto, en la fe de los cristianos, de esta “cita”, este encuentro con el Señor, cuando Él regrese. Y cuando este día llegará, nosotros cristianos queremos ser como aquellos siervos que han pasado la noche ceñidos y con las lámparas encendidas: es necesario estar listos para la salvación que llega, listos para el encuentro. Ustedes, ¿han pensado cómo será este encuentro con Jesús, cuando Él regrese? ¡Será un abrazo, una alegría enorme, un gran gozo! Este encuentro: nosotros debemos vivir en espera de este encuentro.

El cristiano no está hecho para el aburrimiento; en todo caso para la paciencia. Sabe que incluso en la monotonía de ciertos días siempre iguales está escondido un misterio de gracia. Existen personas que con la perseverancia de su amor se convierten en pozos que irrigan el desierto. Nada sucede en vano, y ninguna situación en la cual un cristiano se encuentra inmerso es completamente refractaria al amor. Ninguna noche es tan larga de hacer olvidar la alegría de la aurora. Y cuando más oscura es, más cerca está la aurora. Si permanecemos unidos a Jesús, el frio de los momentos difíciles no nos paraliza; y si incluso el mundo entero predicara contra la esperanza, si dijera que el futuro traerá sólo nubes oscuras, el cristiano sabe que en ese mismo futuro existe el regreso de Cristo. ¿Cuándo sucederá esto? Nadie sabe el tiempo, no lo sabe, pero el pensamiento que al final de nuestra historia está Jesús Misericordioso, basta para tener confianza y no maldecir la vida. Todo será salvado. Todo. Sufriremos, habrán momentos que suscitan rabia e indignación, pero la dulce y poderosa memoria de Cristo expulsará la tentación de pensar que esta vida es equivocada.

Después de haber conocido a Jesús, nosotros no podemos hacer otra cosa que observar la historia con confianza y esperanza. Jesús es como una casa, y nosotros estamos adentro, y por las ventanas de esta casa nosotros vemos el mundo. Por esto, no nos encerremos en nosotros mismos, no nos arrepintamos con melancolía un pasado que se presume dorado, sino miremos siempre adelante, a un futuro que no es sólo obra de nuestras manos, sino que sobre todo es una preocupación constante de la providencia de Dios. Todo lo que es opaco un día se convertirá en luz.

Y pensemos que Dios no se contradice a sí mismo. Jamás. Dios no defrauda jamás. Su voluntad en relación a nosotros no es nublada, sino es un proyecto de salvación bien delineado: «porque Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4). Por lo cual no nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible.
Quien trae esperanza al mundo no es jamás una persona remisiva. Jesús nos pide esperarlo sin estar con las manos cruzadas: «¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!» (Lc 12,37). No existe un constructor de paz que al final de la cuenta no haya comprometido su paz personal, asumiendo problemas de los demás. Este no es un constructor de paz: este es un ocioso, este es un acomodado. No es constructor de paz quien, al final de la cuenta, no haya comprometido su paz personal asumiendo los problemas de los demás. Porque el cristiano arriesga, tiene valentía para arriesgar para llevar el bien, el bien que Jesús nos ha donado, nos ha dado como un tesoro.

Cada día de nuestra vida, repitamos esta invocación que los primeros discípulos, en su lengua aramea, expresaban con las palabras Marana-tha, y que lo encontramos en el último versículo de la Biblia: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20). Es el estribillo de toda existencia cristiana: en nuestro mundo no tenemos necesidad de otra cosa sino de una caricia de Cristo. Que gracia sí, en la oración, en los días difíciles de esta vida, sentimos su voz que responde y nos consuela: «¡Volveré pronto!» (Ap 22,7). Gracias.

Evangelio del día: Confiar en el poder de la oración y en un Dios generoso

Lucas 11,1-4 – XXVII miércoles tiempo ordinario: La primera palabra para orar es decir: ¡Padre! ésta es la clave de la oración
Santo Evangelio según San Lucas 11,1-4

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Oración de confianza al Padre: En aquellos tiempos, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada día nuestro pan de cada día; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Jesús nos da inmediatamente un consejo en la oración, a saber, “no derrochar palabras, no hacer rumor”, “el rumor de carácter mundano, los rumores de la vanidad”. Y advirtió que la “oración no es una cosa mágica, no se hace magia con la oración”.

Alguien me dice que cuando uno va a ver a un brujo éste le dice tantas palabras para curarlo. Pero ese es un pagano. A nosotros, Jesús nos enseña que no debemos ir a Él con tantas palabras, porque Él sabe todo. La primera palabra es “Padre”, ésta es la clave de la oración. Sin decir, sin sentir esta palabra no se puede rezar.

¿A quién rezo? ¿A Dios Omnipotente? Demasiado lejano. Ah, esto yo no lo siento. Ni siquiera Jesús lo sentía. ¿A quién rezo? ¿Al Dios cósmico? Un poco habitual, en estos días, ¿no?… rezar al Dios cósmico, ¿no? Esta modalidad politeísta que llega con esta cultura “Light”… Tú debes rezar al Padre.

Padre es una palabra fuerte. Tú debes rezar al que te ha generado, al que te ha dado la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti. A mí. Y también al que te acompaña en tu camino: al que conoce toda tu vida. Todo: aquel que es bueno, aquel que no es tan bueno. Conoce todo.

Si nosotros no comenzamos la oración con esta palabra, no dicha por los labios, sino dicha de corazón, no podemos rezar en cristiano.

Padre es una palabra fuerte pero abre las puertas. En el momento del sacrificio Isaac se da cuenta de que algo no iba, porque faltaba la ovejita, pero se fía de su padre y su preocupación la dejó en el corazón de su padre. “Padre”, es la palabra que ha pensado decir aquel hijo que se fue con la herencia y después quería volver a su casa.

Y aquel padre lo ve llegar y sale corriendo a su encuentro, se le tira al cuello, para caer sobre él con amor. Padre, he pecado: es ésta la clave de toda oración, sentirse amados por un Padre.

[…] Todos estos afanes, todas estas preocupaciones que nosotros podemos tener, dejémoselos al Padre: Él sabe de qué cosa tenemos necesidad…

De este modo se explica el hecho de Jesús, después de habernos enseñado el Padrenuestro, subraye que sI nosotros no perdonamos a los demás, ni siquiera el Padre perdonará nuestras culpas.

Es tan difícil perdonar a los demás, es verdaderamente difícil, porque nosotros siempre tenemos ese pesar dentro. Pensemos: “Me la hiciste, espera un poco… para volver a darle el favor que me había hecho”…

No se pude rezar con enemigos en el corazón, con hermanos y enemigos en el corazón: no se puede rezar. Esto es difícil: sí, es difícil, no es fácil…

Pero Jesús nos ha prometido al Espíritu Santo: es Él quien nos enseña, desde dentro, del corazón, como decir “Padre” y como decir “Nuestro”

Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir “Padre” y a decir “Nuestro”, haciendo la paz con todos nuestros enemigos. (Homilía en Santa Marta, 08 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor de mi vida, abro mi corazón y mi mente a tu acción restauradora para dejarme llenar de tu luz y así crecer con una esperanza firme y segura.

Quiero creer en el Poder de tu Palabra, una Palabra que disipa toma emoción negativa y me fortalece, pues me reconozco débil e inestable sin Ti.

Señor contigo soy un vencedor. Por tu sacrificio de amor me has convertido en tu hijo y eso me da las fuerzas para serte fiel ante los retos de la vida.

Libera mi alma de la ceguera espiritual que no me permite amarte con todo mi corazón. Tú eres el Dios de la vida, el que todo lo puede y todo lo restaura.

Confío en el poder de oración, en el poder de tu promesa: “llama y se te abrirá”. Ruego que tu Gracia venga a mí y me modele según tus designios.

Sana la dureza de mi alma, dame la capacidad ser insistente y nunca dejar de confiar en que Tú eres el gran proveedor que sabes dar cosas a tus hijos.

Te pido perdón también por haberte fallado en otras ocasiones pensando que me dejarías abandonado en la necesidad.

Dame un corazón como el tuyo, perdonador, amante, entregado, generoso, para así, yo también pueda acudir al clamor de mis hermanos. Amén

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Propósito para hoy

Rezaré una decena del Santo Rosario por las intenciones del Papa y la Iglesia

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Frase de reflexión

“Hay mucha indiferencia ante el sufrimiento. Esta indiferencia debe ser contrastada con actos concretos de caridad”. Papa Francisco

¿Miras hacia otro lado cuando alguien necesita ayuda?, pregunta el Papa Francisco

La conocida parábola del Buen Samaritano centró la homilía del Papa Francisco en la Casa Santa Marta, un ejemplo de cómo debe actuar todo cristiano cuando alguien necesita ayuda, según dijo.

 

El Papa durante la Misa. Foto: L'Osservatore Romano

Jesús responde con esta historia a los doctores de la ley que querían probar, como en otras ocasiones, a Jesús.

El Papa describió el comportamiento de las personas que pasan delante del herido sin prestarle ayuda: “Es una actitud muy habitual entre nosotros: observar una calamidad, mirar algo feo y pasar de largo. Y después, leerla en los periódicos, un poco adornada de escándalo o sensacionalismo”, dijo.

Sin embargo, el pecador “lo ve y no pasa de largo, tiene compasión”. “No se alejó, se acercó. Le curó las heridas vertiendo en ellas aceite y vino, pero no lo dejó ahí diciendo ‘he hecho mi trabajo y le dejo’”.

Este “es el misterio de Cristo”, que “se ha hecho siervo, se abajó, se hizo nada y murió por nosotros”. “No es un cuento para niños” sino “el misterio de Jesucristo”.

“Y viendo esta parábola entenderemos mejor la profundidad, hasta donde llega el misterio de Jesucristo. El doctor de la ley se fue, callado, lleno de vergüenza, no entendió. No entendió el misterio de Cristo. Quizás habrá entendido el principio humano que nos acerca a entender el misterio de Cristo: que cada hombre mira a otro hombre desde arriba hacia abajo, solo cuando debe ayudarlo a alzarse. Y si alguno hace esto, está en el buen camino, hacia Jesús”.

“¿Qué hago yo?, ¿soy un bandido, un impostor, un corrupto?”, invitó a cuestionarse. “¿Soy un sacerdote que observa, ve y mira hacia otro lado y pasa de largo?; ¿o un dirigente católico que hace lo mismo?; ¿O soy un pecador?, ¿uno que tiene que ser condenado por sus propios pecados?”

“¿Y me acerco, me hago próximo, presto atención al que tiene necesidad?, ¿cómo hago ante tantas heridas, ante tantas personas heridas con las que me encuentro todos los días?, ¿hago como Jesús?, ¿Tomo la forma de siervo?”.

“Nos hará bien esta reflexión, leyendo y releyendo este pasaje. Aquí se manifiesta el misterio de Jesucristo, que siendo pecadores ha venido por nosotros, para sanarnos y dar la vida por nosotros”.

Evangelio comentado por el Papa:

Lucas 10:25-37
25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»
26 El le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»
27 Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»
28 Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.»
29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?»
30 Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.
31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.
32 De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.
33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión;
34 y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.
35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.”
36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?»
37 El dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

Evangelio del día: Dios quiere que tengas misericordia en el corazón

Lucas 10,25-37 – Reflexión del Papa: Dios es misericordioso y sabe comprender bien nuestras miserias, dificultades y nuestros pecados
Evangelio según San Lucas 10,25-37

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El buen samaritano: “En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?”. El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”. El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: “Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso”. “¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?”. El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”. Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Estamos en el capítulo 10 de Lucas, es la famosa parábola del buen samaritano. ¿Quién era este hombre? Era una persona cualquiera, que bajaba de Jerusalén hacia Jericó por el camino que atravesaba el desierto de Judea. Poco antes, por ese camino, un hombre había sido asaltado por bandidos, le robaron, golpearon y abandonaron medio muerto.

Antes del samaritano pasó un sacerdote y un levita, es decir, dos personas relacionadas con el culto del Templo del Señor. Vieron al pobrecillo, pero siguieron su camino sin detenerse.

En cambio el samaritano, cuando vio a ese hombre, sintió compasión, dice el Evangelio. Se acercó, le vendó las heridas, poniendo sobre ellas un poco de aceite y de vino; luego lo cargó sobre su cabalgadura, lo llevó a un albergue y pagó el hospedaje por él… En definitiva, se hizo cargo de él: es el ejemplo del amor al prójimo.

Pero, ¿por qué Jesús elige a un samaritano como protagonista de la parábola? Porque los samaritanos eran despreciados por los judíos, por las diversas tradiciones religiosas.

Sin embargo, Jesús muestra que el corazón de ese samaritano es bueno y generoso y que, a diferencia del sacerdote y del levita, él pone en práctica la voluntad de Dios, que quiere la misericordia más que los sacrificios.

Dios siempre quiere la misericordia y no la condena hacia todos. Quiere la misericordia del corazón, porque Él es misericordioso y sabe comprender bien nuestras miserias, nuestras dificultades y también nuestros pecados.

A todos nos da este corazón misericordioso. El Samaritano hace precisamente esto: imita la misericordia de Dios, la misericordia hacia quien está necesitado… (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 14 de julio de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, enséñame a orar siempre con esa confianza en la que creo con firmeza que siempre me darás lo que necesito para mi salvación

Quiero ser instrumento tuyo para sanar la vida de los demás con mis palabras y acciones, pues sé que Tú quieres que mi fe se traduzca en obras

Ayúdame a experimentar la alegría de tu perdón, a saber corresponderte con un corazón humilde y generoso y librar mi alma de esas asperezas egoístas.

Quiero crecer en la fe sabiendo que todo aquel que cumple tu voluntad alcanza tu felicidad mediante la compasión y la generosidad

Tú no temes acercarte a nuestras dolencias y enfermedades, por el contrario, palpas nuestras llagas, tocas nuestro dolor, y nos infundes esperanzas.

Señor, entiendo que cada derrota es una vivencia de la que tengo que aprender cómo levantarme e intentarlo de nuevo con más fuerza

Dame la fortaleza de acercarme al que sufre, al golpeado por la sociedad, al afligido, para consolarlos y ayudarlos a que se sientan vivos y valiosos.

Que no tenga miedo de tocar sus heridas y compartir sus dolores, llevándolos a Ti, al Médico de médicos, al que todo lo limpia y todo lo restaura. Amén

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Propósito para hoy

Dedicaré 5 minutos para orar por los que trabajan en las casas hogares, refugios y ancianatos. Si es posible escribir una pequeña oración en las redes sociales para que otros se unan en oración

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Frase de reflexión

“A veces descartamos a los ancianos, pero ellos son un tesoro precioso: descartarlos es injusto y una pérdida irreparable”. Papa Francisco

Papa Francisco: El don más grande que nos ha dado Dios es la vida

En un encuentro con el Instituto Italiano de Donación con motivo del Día del Don, que se celebra en toda Italia el 4 de octubre, el Papa Francisco subrayó que “el don más grande que Dios ha hecho a cada uno de nosotros es la vida” por lo que invitó a protegerla.

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“Tenemos el compromiso de conservar y entregar íntegro a las futuras generaciones el planeta que hemos recibido como don gratuito de la bondad de Dios” y sobre todo “frente a la crisis ecológica que estamos viviendo”.

“El don de la vida y el don de la creación provienen del amor de Dios por la humanidad, es más, a través de estos dones Dios nos ofrece su amor”, sostuvo durante la audiencia.

El Papa bendice a una mujer embarazada. Foto: L'Osservatore Romano

Por ello, “en la medida en que nos abramos y lo acojamos, podemos ser a su vez donde amor para los hermanos”.

Afirmó igualmente que el amor de Jesús es “un amor que se traduce en el servicio a los demás”. “Un amor que rechaza toda forma de violencia, respeta la libertad, promueve la dignidad, rechaza toda discriminación”. “Un amor desarmado, que se rebela más fuerte que el odio”, añadió.

El Sucesor de Pedro indicó que tanto niños como jóvenes “están llamados a hacer la estupenda experiencia de hacer una ofrenda. Se trata de una experiencia educativa, que hace crecer humana y espiritualmente, abriendo la mente y el corazón a los amplios espacios de la fraternidad y del compartir”.
“Donar nos hace sentir más felices a nosotros y a los demás; donando se crean lazos y relaciones que fortifican la esperanza en un mundo mejor”, concluyó.

Evangelio del día: El camino del cristiano no es un camino de venganza

Lucas 9,51-56 – XXVI martes tiempo ordinario: Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura, con amor, con la caridad… Estamos en su manos
Evangelio según San Lucas 9,51-56

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La venganza es reprochable: “Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco mirando hacia abajo triste orando

Jesús reprocha a estos dos apóstoles, Santiago y Juan, porque querían que bajara fuego del cielo sobre quienes no habían querido recibirle en una aldea de samaritanos. Y tal vez en su imagen estaba el arquetipo del fuego que bajó sobre Sodoma y Gomorra y destruyó todo.

Los dos apóstoles, sentían que cerrar la puerta a Jesús era una gran ofensa: estas personas debían ser castigadas. Pero el Señor se giró y les reprochó: éste no es nuestro espíritu.

De hecho el Señor va siempre adelante, nos hace conocer cómo es el camino del cristiano. No es, en este caso, un camino de venganza. El Espíritu cristiano es otra cosa, dice el Señor. Es el espíritu que Él nos hará ver en el momento más fuerte de su vida, en la pasión: espíritu de humildad, espíritu de mansedumbre.

[…] Nos hará bien pensar en este espíritu de humildad, de ternura, de bondad. Este espíritu manso propio del Señor que lo quiere de todos nosotros.

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¿Dónde está la fuerza que nos lleva a este espíritu? Precisamente en el amor, en la caridad, en la conciencia de que nosotros estamos en las manos del Padre.

Como leíamos al inicio de la misa: el Señor nos lleva, nos hace ir adelante, está con nosotros, nos guía.

El libro del Deuteronomio dice que Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura. Cuando se oye esto, no hay ganas de hacer que baje fuego del cielo. No; no las hay. Viene el otro espírit»: el espíritu de esa caridad que todo sufre, todo perdona, que no se engríe, que es humilde, que no se busca a sí misma. (Homilía en Santa Marta, 01 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Mi Señor, abro mi corazón en este día a todas las oportunidades que tienes preparadas para mí. Que tu amor descanse y haga presencia en mi vida

Quiero caminar confiado sabiendo que me llevas por caminos de paz. Gracias por ese amor tan inmenso que me das que me llena completo de Ti.

Borra de mi alma todo dolor. Que no tome acciones equivocadas en base a la ira. Sólo Tú amor puede ayudarme a superar esas malas emociones.

Ayúdame a eliminar de mi vida todo deseo de venganza que se haya anidado en mi corazón que me hace actuar con impulsividad alejándome de tu gracia

Ayúdame a corregir mis fallas, a buscar senderos de luz y saber que, sólo siguiendo tus pasos, es que puedo ser útil a los míos y al mundo entero

Sana mis dolencias, llévate todo el daño que otros han causado en mí para así ser un reflejo de Ti. Sé que tu amor todo lo restaura y lo hace nuevo.

Permíteme crecer en la esperanza de tu amor, crecer sin odios, sin vacíos y vivir mi vida libre de la atadura del rencor y el deseo de venganza.

Gracias por cuidarme y consolarme. Todo te lo entrego. Renueva, sana e ilumina mi vida y hazme sentir siempre liberado y amado. Amén

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Propósito para hoy

Hoy, tomaré conciencia de cada uno de mis actos pasados y pediré perdón a Dios por aquellos momentos en que he sentido ira y deseo de venganza hacia mi prójimo

Frase de reflexión

“A veces nos encerramos en nosotros mismos… Señor, ayúdanos a salir al encuentro de los demás, a servir a los más débiles”. Papa Francisco

Mensaje de los Obispos del Perú

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La llegada del Santo Padre a nuestro país, en enero del próximo 2018, nos ha llenado el corazón de alegría y esperanza. Todos los fieles y personas de buena voluntad debemos y queremos estar listos para su llegada, y prepararnos de manera espiritual para este gran recibimiento que todos los peruanos daremos al Papa Francisco. De esa manera, estaremos dispuestos para recibir al Santo Padre y acoger el testimonio de fe y esperanza que trae a nuestro país en nombre del Señor Jesús.

Abrigamos la esperanza de que la llegada del Papa y su mensaje a todos los peruanos, con su calidez, su ternura, y su testimonio de vida, contribuirá a que la fe del pueblo se incremente y nos renueve para una mejor experiencia de vida.

La Iglesia Católica muestra su alegría y regocijo por la llegada del Sumo Pontífice, puesto que uno de los pilares de nuestra Iglesia es la evangelización, la que se realiza para llevar el mensaje de Dios a todos los rincones del planeta. Siguiendo este camino de manera ejemplar, el Papa Francisco recorre diferentes países con su mensaje de fe, alegría y esperanza.

En enero de 2018, el Papa Francisco llegará a Perú y visitará las ciudades de Lima, Trujillo y Puerto Maldonado, pero sabemos que su bondadosa presencia inundará todos los rincones de nuestro país, e iluminará cada espacio del corazón de los fieles peruanos. Por eso nos sentimos contentos por su llegada.

Que el Señor de los Milagros, por la intersección de Nuestra Señora de la Merced, y de los santos peruanos, Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, derrame sus bendiciones en cada uno de ustedes y en cada hogar peruano de todo el territorio nacional y de los compatriotas que viven en el extranjero.

La Visita Pastoral

01-20202

Francisco llega al Perú en una visita pastoral de tres días como Pastor de la Iglesia Universal, para confirmar nuestra fe en Cristo, Nuestro Señor, y para suscitarla en los que todavía no la han recibido. Este enorme regalo para los peruanos se convierte en una nueva oportunidad que nos da Dios para vivir el gozo del Evangelio y para construir nuevos esfuerzos en favor de la vida, del bienestar de la persona humana y del bien común.

Bajo el lema “Unidos por la Esperanza” recibimos al Santo Padre, porque nos trae un mensaje de amor, de trabajo por la unidad y seguridad en que nuestro futuro será pleno de bendiciones si vivimos nuestra condición de discípulos y misioneros de Cristo, mensaje que debe resonar en todos los corazones, de manera particular en los que viven situaciones de vulnerabilidad.

Durante su visita apostólica, el papa Francisco recorrerá las ciudades de Lima (capital del Perú); Puerto Maldonado (Región Madre de Dios) y Trujillo (Región La Libertad).

Lima, capital de la República y cuna de santos peruanos. La ciudad de Puerto Maldonado como símbolo de toda la Amazonía y donde quiere ser eco de la gran preocupación de recordarnos que “la humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (Carta Encíclica Laudato si´. La ciudad de Trujillo, declarada “Ciudad Eucarística” y ubicada en el corazón del norte del Perú, como expresión de cercanía con los damnificados por el reciente fenómeno de El Niño Costero.

Que la visita de su Santidad, el Papa Francisco, sea una ocasión propicia de encuentro con el Señor Jesús y de unidad entre todos los peruanos como ciudadanos y hermanos de una misma tierra en la construcción de un Perú cada vez más justo, más cercano, más integrado y solidario.

ORACIÓN NACIONAL

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Dios, Padre misericordioso:
Llenos de alegría,
elevamos hacia Ti
nuestra oración de acción de gracias
por el don de la visita pastoral
del Papa Francisco.

Señor Jesucristo:
Te pedimos que nos concedas prepararnos,
con la oración y los sacramentos,
para acoger a quien viene en tu nombre
a confirmarnos en la fe.

Espíritu Santo,
guía de la Iglesia:
haznos vivir, como discípulos y misioneros,
el Evangelio de la creación,
la vida, la familia y la paz.

Virgen María,
Madre de la Iglesia:
acompaña al Sucesor de Pedro,
que nos animará para que
unidos por la esperanza,
peregrinemos por el testimonio
de nuestros santos:
Rosa de Lima, Toribio de Mogrovejo,
y Martín de Porres.

Amén

#PrayforLasVegas: Al menos 50 muertos en el tiroteo más grande en la historia de EEUU

Alrededor de las 10:08 p.m. (hora local) del 1 octubre, un atacante abrió fuego en los alrededores de un hotel en Las Vegas, dejando al menos 50 fallecidos y unos 400 heridos, en lo que constituye el tiroteo más grande de la historia de Estados Unidos.

El tiroteo ocurrió cerca al hotel Mandalay Bay Casino, en la zona conocida como The Strip, donde se realizaba un festival de música country.

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La policía de Las Vegas ha identificado como autor del tiroteo a Stephen Paddock, un hombre de 64 años que abrió el fuego desde el piso 32 del hotel.
Tras el ataque, la policía buscó al hombre en su cuarto de hotel, donde también encontraron varios rifles automáticos. En declaraciones a CNN, el Sheriff Joseph Lombardo, del Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas, dijo que “creemos que el individuo se suicidó”.

Mons. Edward Burns, Obispo de Dallas en el estado de Texas, elevó sus oraciones por los fallecidos y manifestó que toda su “preocupación está con todos los afectados por el horrendo tiroteo en Las Vegas. Que Dios, el dador de toda vida, nos sostenga”.

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Por su parte, Mons. Michael Burbidge, Obispo de Arlinton, dijo en su cuenta de Twitter que “estamos unidos en oración por los asesinados y heridos anoche en el terrible tiroteo en Las Vegas. Que Dios los reciba en su amor”.

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De otro lado, Mons. Paul Bradley, Obispo de Kalamazoo, escribió: “Dios de amor, por favor libra a la humanidad de la creciente tendencia de usar la violencia, el odio y la venganza contra los demás. Que haya paz en la tierra”.

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Evangelio del día: Seamos como niños y nuestro Ángel mirará el rostro del Padre

Mateo 18,1-5.10 – Fiesta de los Ángeles Custodios: Les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre
Evangelio según San Mateo 18,1-5.10

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La infancia espiritual y los ángeles custodios: En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?” Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco besa a una bebe en papamovil

No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los «pequeños». Este término «pequeños» se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños. Por ejemplo Jesús dice:

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial”.

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón.

Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos: incluso cuando se llega a la edad de adulto, o anciano, también si se convierte en padre, si ocupa un sitio de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo.

Todos somos hijos. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido.

[…] Los niños portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y en la mamá; y tiene una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen.

Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las incrustaciones de la vida que endurecen el corazón.

Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior. Pero los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente.

Y muchas veces ponen en dificultad a los padres, manifestando delante de otras personas: “Esto no me gusta porque es feo”. Pero los niños dicen lo que ven, no son personas dobles, no han cultivado aún esa ciencia de la doblez que nosotros adultos lamentablemente hemos aprendido.

Los niños, en su sencillez interior, llevan consigo, además, la capacidad de recibir y dar ternura…

Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos, cuando los tomo para abrazarlos, sonríen; otros me ven vestido de blanco y creen que soy el médico y que vengo a vacunarlos, y lloran, pero espontáneamente.

Los niños son así: sonríen y lloran, dos cosas que en nosotros, los grandes, a menudo se bloquean, ya no somos capaces…

Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a hacerse como niños, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. (Catequesis, audiencia general, 18 de marzo de 2015)

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Oración de sanación

Señor de mi vida, quiero grabar en mi mente y en mi corazón todas esas palabras de amor que me dices y meditarlas profundamente en el corazón.

Desde que me despierto, quiero mantener vivo en mis pensamientos esa esperanza que Tú me prometes: “quien confía en Ti no quedará defraudado”.

En tus Palabras, encuentro consuelo, sabiduría y fortaleza para protegerme, con los cuales no daré lugar al miedo y a las distintas formas del mal.

Quiero vivir y responsabilizarme como adulto, pero confiar y disfrutar siempre con la sencillez y ternura de un niño por quienes Tú tienes predilección

Debo mantener el alma humilde para sentirte en cada una de las cosas que vivo y que mis acciones y palabras puedan ser siempre de tu agrado.

Los que te seguimos, debemos ser mansos y humildes, es por ello que te pido que ayudes a confiar como lo hace un niño, desde su pequeñez.

Ayúdame a entregarme a la vida con la misma dulzura con la que se entrega un niño en los brazos de su padre.

Sé que, con tu bendición y la asistencia de tus santos ángeles custodios, me sentiré seguro de alcanzar la perfección de la sencillez interior. Amén

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Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: “Ven Ángel de mi guarda custodio, protégeme e inflama mi corazón con el fuego divino del Espíritu Santo. Amén”

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Frase de reflexión

“Cuando no es posible ganarse el pan, se pierde la dignidad. Es un drama en nuestros días, especialmente para los jóvenes”. Papa Francisco

TEXTO: Catequesis del Papa Francisco sobre los enemigos de la esperanza

El Papa Francisco continúa dedicando las catequesis de la Audiencia General de los miércoles a la esperanza. En esta ocasión habló de aquello que a veces puede quitarla y animó a no quedarse hundido en la tristeza, sino acudir a Dios y pedirle ayuda.

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“Dios nos ha creado para la alegría y para la felicidad, y no para complacernos en pensamientos melancólicos. Es por esto que es importante cuidar el propio corazón, oponiéndonos a las tentaciones de infelicidad, que seguramente no provienen de Dios”, señaló.

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Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Durante este tiempo nosotros estamos hablando de la esperanza; pero hoy quisiera reflexionar con ustedes sobre los enemigos de la esperanza. Porque la esperanza tiene sus enemigos: como todo bien en este mundo, tiene sus enemigos.

Y me ha venido a la mente el antiguo mito del vaso de Pandora: la apertura del vaso desencadena tantas desgracias para la historia del mundo. Pocos, pero, recordando la última parte de la historia, que abre una rendija de luz: después de que todos los males han salido de la boca del vaso, un minúsculo don parece tomar la revancha ante todo ese mal que se difunde. Pandora, la mujer que tenía en custodia el vaso, lo entrevé al final: los griegos lo llaman elpìs, que quiere decir esperanza.

El Papa con algunos mexicanos en la Audiencia. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

Este mito nos narra porque es tan importante para la humanidad la esperanza. No es verdad que “hasta que hay vida, hay esperanza”, como se suele decir. En todo caso es al contrario: es la esperanza que tiene en pie la vida, la protege, la custodia y la hace crecer. Si los hombres no hubieran cultivado la esperanza, si no se hubieran sostenido en esta virtud, no habrían salido jamás de las cavernas, y no habrían dejado rastros en la historia del mundo. Es lo que más divino pueda existir en el corazón del hombre.

Un profeta francés – Charles Péguy – nos ha dejado páginas estupendas sobre la esperanza (Cfr. El pórtico del misterio de la segunda virtud). Él dice poéticamente que Dios no se maravilla tanto por la fe de los seres humanos, y mucho menos por su caridad; sino lo que verdaderamente lo llena de maravilla y emoción es la esperanza de la gente. «Que esos pobres hijos – escribe – vean como van las cosas y que crean que irá mejor mañana». La imagen del poeta evoca los rostros de tanta gente que ha transitado por este mundo – campesinos, pobres obreros, emigrantes en busca de un futuro mejor – que han luchado tenazmente no obstante la amargura de un hoy difícil, lleno de tantas pruebas, animado pero por la confianza que los hijos habrían tenido una vida más justa y más serena. Luchaban por sus hijos, luchaban en la esperanza.

La esperanza es el impulso en el corazón de quien parte dejando la casa, la tierra, a veces familiares y parientes – pienso en los migrantes –, para buscar una vida mejor, más digna para sí y para sus seres queridos. Y es también el impulso en el corazón de quien los acoge: el deseo de encontrarse, de conocerse, de dialogar… La esperanza es el impulso a “compartir el viaje”, porque el viaje se hace de a dos: los que vienen a nuestra tierra, y nosotros que vamos hacia sus corazones, para entenderlos, para entender su cultura, su lengua. Es un viaje de a dos, pero sin esperanza ese viaje no se puede hacer. La esperanza es el impulso a compartir el viaje de la vida, como nos recuerda la Campaña de Caritas que hoy inauguramos. ¡Hermanos, no tengamos miedo de compartir el viaje! ¡No tengamos miedo! ¡No tengamos miedo de compartir la esperanza!

La esperanza no es una virtud para gente con el estómago lleno. Es por esto que, desde siempre, los pobres son los primeros portadores de la esperanza. Y en este sentido podemos decir que los pobres, también los mendigos, son los protagonistas de la Historia. Para entrar en el mundo, Dios ha necesitado de ellos: de José y de María, de los pastores de Belén. En la noche de la primera Navidad había un mundo que dormía, recostado en tantas certezas adquiridas. Pero los humildes preparaban en lo escondido la revolución de la bondad. Eran pobres de todo, alguno emergía un poco sobre el umbral de la supervivencia, pero eran ricos del bien más precioso que existe en el mundo, es decir, el deseo de cambio.

A veces, haber tenido todo de la vida es una adversidad. Piensen en un joven al cual no le han enseñado la virtud de la espera y de la paciencia, que no ha tenido que sudar para nada, que ha quemado las etapas y a veinte años “sabe ya cómo va el mundo”; la ha sido destinada la peor condena: aquella de no desear más nada. Es esta, la peor condena. Cerrar la puerta a los deseos, a los sueños. Parece un joven, en cambio está ya cayendo el otoño sobre su corazón. Son los jóvenes del otoño.
Tener un alma vacía es el peor obstáculo a la esperanza. Es un riesgo al cual nadie puede estar excluido; porque ser tentados contra la esperanza puede suceder también cuando se recorre el camino de la vida cristiana. Los monjes de la antigüedad habían denunciado uno de los peores enemigos del fervor. Decían así: ese “demonio del mediodía” que va romper una vida de empeño, justamente cuando arde en lo alto el sol. Esta tentación nos sorprende cuando menos lo esperamos: las jornadas se hacen monótonas y aburridas, ningún valor más parece merecer la fatiga. Esta actitud se llama desidia, que corroe la vida desde dentro hasta dejarla como un contenedor vacío.

Cuando esto sucede, el cristiano sabe que esa condición debe ser combatida, jamás aceptada pasivamente. Dios nos ha creado para la alegría y para la felicidad, y no para complacernos en pensamientos melancólicos. Es por esto que es importante cuidar el propio corazón, oponiéndonos a las tentaciones de infelicidad, que seguramente no provienen de Dios. Y allí donde nuestras fuerzas parecieran débiles y la batalla contra la angustia particularmente dura, podemos siempre recurrir al nombre de Jesús. Podemos repetir esa oración sencilla, del cual encontramos rastros también en los Evangelios y que se ha convertido en el fundamento de tantas tradiciones espirituales cristianas: “¡Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de mi pecador!”. Bella oración. “¡Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de mi pecador!”. Esta es una oración de esperanza, porque me dirijo a Aquel que puede abrir las puertas y resolver los problemas y hacerme ver el horizonte, el horizonte de la esperanza.

Hermanos y hermanas, no estamos solos a combatir contra la desesperación. Si Jesús ha vencido al mundo, es capaz de vencer en nosotros todo lo que se opone al bien. Si Dios está con nosotros, nadie nos robará esa virtud de la cual tenemos absolutamente necesidad para vivir. Nadie nos robará la esperanza. ¡Vayamos adelante!

Evangelio del día: Los ángeles nos defienden y la Iglesia los honra

Juan 1,47-51 – Fiesta de los Santos Arcángeles: Verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
Evangelio según San Juan 1,47-51

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La grandeza de los Cielos: En aquel tiempo, al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

santos arcangeles miguel gabriel rafael vitral

Nosotros leemos en el Salmo 8: “Tú has hecho al hombre superior a los ángeles”, y esa inteligencia tan grande del ángel no podía llevar sobre sus espaldas esta humillación, que una criatura inferior fuera hecha superior; y trataba de destruirlo.

Por tanto, Satanás trata de destruir a la humanidad, a todos nosotros. Tantos proyectos, excepto los pecados propios, pero tantos, tantos proyectos de deshumanización del hombre, son obra suya, sencillamente porque odia al hombre. Es astuto: lo dice la primera página del Génesis; es astuto. Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción.

Y los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden al Hombre-Dios, al hombre superior, Jesucristo que es la perfección de la humanidad, el más perfecto.

Por esto la Iglesia honra a los ángeles, porque son los que estarán en la gloria de Dios, están en la gloria de Dios, porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir que el Verbo ha venido en la carne.

El deber del pueblo de Dios es custodiar en sí al hombre, al hombre Jesús porque es el hombre que da vida a todos los hombres. En cambio, en sus proyectos de destrucción, Satanás inventa explicaciones humanísticas que van, propiamente, contra el hombre, contra la humanidad y contra Dios.

La lucha es una realidad cotidiana en la vida cristiana: en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias… Si no se lucha, seremos vencidos. Pero el Señor ha dado esta tarea principalmente a los ángeles: luchar y vencer. Y el canto final del Apocalipsis, después de esta lucha, es tan bello:

“Ahora se ha cumplido la salvación, la fuerza y el Reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, aquel que los acusaba ante nuestro Dios día y noche”.

Hoy, los invitó a orar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a rezar esa oración antigua, pero tan bella, al arcángel Miguel, para que sigua luchando para defender el misterio más grande de la humanidad, que el Verbo se ha hecho Hombre, ha muerto y resucitado. Éste es nuestro tesoro. Que Él siga luchando para custodiarlo. (Homilía en Santa Marta, 29 de septiembre de 2014)

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Oración de Sanación

Señor, Tú conoces mis dolencias y los temores que invaden mi alma, por eso, pongo todo lo que tengo guardado en mi corazón en la inmensidad del tuyo.

Solicito tu asistencia divina para que no me dejes caer en desesperaciones en esas situaciones tensas que escapan de mi control y debilitan mi fe.

Concédeme la asistencia celestial de tus santos ángeles para que me bendigan y guíen por caminos de paz, dispersando de mi vida toda ansiedad.

Dame la fuerza y el poder de ser como los ángeles del Cielo, de llevar mensajes de esperanza, palabras de aliento y de fortaleza.

Quiero amarte con todas las fuerzas de mi corazón. Quiero sentir tu poder en mí para estar dispuesto a luchar por un mundo mejor y más justo para todos.

Clamo a los santos Arcángeles, Miguel, Rafael y Gabriel para que me ayuden a vencer las tentaciones y las pruebas que intentan doblegar mi espíritu.

Confió en que Tú me proteges, en que me quieres y me acompañas. Te doy mi vida y mi corazón, quiero vivir lleno de tu Gloria y de tu amor.

Que pueda hoy, por medio de la guía de los Santos Arcángeles, tener encuentros de amor a través del servicio y las buenas obras. Amén

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Propósito para hoy

Rezar la oración a San Miguel Arcángel pidiendo por la protección del Papa y de la Iglesia ante los ataques del enemigo malo.

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Frase de reflexión

“La paz es don de Dios, pero requiere nuestro compromiso. Seamos gente de paz con la oración y en la acción”. Papa Francisco

¿Sismos en México son castigo de Dios? Arzobispo responde

En un mensaje publicado en el sitio web de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de San Cristóbal de Las Casas en el estado de Chiapas, señaló que los recientes sismos que han afectado el centro y sur de México no son un castigo de Dios.

 

Mons. Arizmendi Esquivel lamentó que “con ocasión de los recientes terremotos en varias partes del país, no faltan quienes afirman que esto sucedió porque Dios quiere castigarnos. Que así como destruyó a Sodoma y Gomorra, así está enojado por tanta corrupción, por los crímenes del narcotráfico, por las leyes que favorecen el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo, por los pecados clericales, por los abusos contra la madre tierra, etc.”.

Edificio destruido en Ciudad de México tras sismo del 19 de septiembre. Foto: Cáritas Mexicana.

En las últimas semanas fuertes sismos han afectado México. El 7 de septiembre, un terremoto de 8.1 grados en el Tehuantepec, frente a las costas del estado mexicano de Chiapas, causó casi un centenar de muertes y más de 300 heridos.

El 19 de septiembre otro sismo, esta vez de 7.1 grados afectó los estados de Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Oaxaca, así como la capital del país, Ciudad de México. Se estima que al menos 330 personas fallecieron.

Mons. Arizmendi Esquivel subrayó que “desde luego que Dios no está de acuerdo con los pecados, y en Sodoma no había ni diez personas buenas. Pero aquí pereció mucha gente honrada; murieron o perdieron todo personas pacíficas, creyentes, trabajadoras y de buen corazón”.

“¡No! No es castigo de Dios. Sería injusto su proceder, y Él es la justicia misma”, aseguró.
El Arzobispo mexicano explicó que “los terremotos, al igual que los huracanes y la erupción de volcanes, son fenómenos naturales, previstos por el mismo Dios al crear nuestro mundo, y en particular nuestro planeta”.

 

El Prelado indicó que “estos movimientos telúricos no son algo que se le haya escapado a Dios al formar la tierra; que se haya distraído y no los hubiera previsto. Todo está planeado. Siempre ha habido terremotos; los hay y los seguirá habiendo, con mayor o menor intensidad”.

Lo importante ante estos desastres naturales, dijo, “es conocerlos, estar prevenidos y saber convivir con ellos, construyendo mejor las casas y los edificios, las iglesias y escuelas”.

El Arzobispo de San Cristóbal de las Casas señaló que estas desgracias deben “hacernos reflexionar, recapacitar y enderezar la vida. Como un hijo que había renegado de su madre, diciéndole que no la reconocía como tal, que se alejó del hogar y la hizo sufrir mucho, pero a raíz del temblor, regresó a casa y abrazó a su mamá, pidiéndole perdón”.

“O como un esposo que dejó a su mujer, se fue a vivir con otra, pero el sismo lo hizo cambiar; volvió a casa y pidió perdón a su esposa; ahora están tratando de recomponer la vida familiar. Del mal, hay que sacar bien”, dijo.

“En los acontecimientos, podemos descubrir la voz de Dios. ¿Qué nos quiere decir con los terremotos? Que nuestra vida es frágil, que no somos dioses, eternos y todopoderosos; que hemos de enderezar lo que esté torcido en nuestras vidas”, añadió.

Mons. Arizmendi Esquivel destacó luego “la solidaridad de tantas personas, sobre todo de los jóvenes. Este es el México real; no el que presentan los noticieros, como si todo estuviera podrido”.

“Algunos, sí, son católicos practicantes, otros son católicos ‘al agua de rosas’ –como decía mi abuela-, otros no saben si creen o no creen, pero esa inquietud los lleva a hacer algo por los demás, esa inquietud hace llenar los voluntariados de todo el mundo de rostros jóvenes”, indicó.
Al finalizar su mensaje, el Arzobispo mexicano exhortó a los fieles a que “enderecemos lo que tengamos que enderezar. Sigamos siendo solidarios con quienes más sufren. Y pongamos nuestras vidas en el corazón de Dios”.

 

La Conferencia del Episcopado Mexicano publicó hoy en su cuenta en Twitter un mensaje alentando a seguir ayudando “a nuestros hermanos damnificados” en el país, pues “la emergencia en México continúa”.

Evangelio del día: A Dios se le conoce en la oración, en el diálogo de rodillas

Lucas 9,7-9 – XXV jueves tiempo ordinario: No se puede conocer a Jesús en primera clase. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad
Evangelio según San Lucas 9,7-9

La incertidumbre de herodes frente a Jesús: En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¿Quién es éste, de dónde viene? es la pregunta que Herodes se plantea sobre Jesús. Un interrogante que en realidad se plantean todos los que encuentran a Jesús. Es una pregunta que se puede hacer por curiosidad o se puede hacer por seguridad.

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es éste que causa tantos problemas'”. Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas.

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase

A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… Conocer a Jesús.

Ciertamente se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años? Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo.

Pero no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente.

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, afirmó el Papa, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción.

He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, solo Tú tienes el poder de crear y transformar. Quiero sentir tu paz que tu presencia es capaz de darme y aliviar así a mi alma de toda aflicción.

Te doy gracias porque me has hecho descubrir tu grandeza y la fuerza de tu Palabra. Me has hecho criatura nueva, transformando mis penas en alegrías

Ven y forma parte de mis sueños y proyectos para que los bendigas y mantengas viva la esperanza de poder crear un mejor mundo para todos.

Mueve mi corazón y así pueda emprender acciones para enfrentar toda clase de situaciones. Confío en que me acompañas y me animas a seguir adelante.

Quiero conocerte más, pues me has dado mucho en lo poco que te he conocido. Quiero vivir para Ti y estar abierto a tus experiencias de amor.

Te acepto como el Señor de toda mi historia, como el dueño de mi vida, como el me ayuda a dar lo mejor de mí y ser luz para los demás.

Cuento con tu gracia para no dejar que nada negativo haga tambalear mi fe y perder así mi dirección hacia tu amor y a tus promesas llenas de vida.

Gracias, porque sé que en este momento me llenas de tu bondad, me das tu bendición y el gusto de sentir tu poderosa presencia en mi corazón. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré al Señor el rezo del rosario por la conversión de mi familia y para que muchas personas tengan un encuentro personal con Jesús en el Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Quien se deja guiar por Dios nunca queda decepcionado ni pierde el camino”. Papa Francisco