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Editorial SAN PABLO
 
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MENSAJE PAPAL CUARESMA 2018: ¿El amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Cada año, desde la Santa Sede, recibimos la guía del camino cuaresmal, el momento donde el papa Francisco nos muestra la senda que nos conduce por el desierto de los cuarenta días de cambio reflexivo y profundo. Este martes 6 de febrero, ha sido revelado el mensaje para esta Cuaresma 2018 centrado en el amor y sus tentaciones actuales, altos riesgos y claves para vencerlos.

A continuación, el mensaje completo del Papa Francisco:

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. Estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

 

Fuente: ACI Prensa

¿Por qué hay personas que ya no quieren asistir a Misa?

Hay quienes dicen que la gente ha dejado de ir a la iglesia debido a su falta de flexibilidad en algunos temas, como su postura en cuanto a las uniones entre homosexuales, su negativa a ordenar sacerdotisas, o sus principios en materia de sexualidad; sin embargo, la falta de fieles en los templos puede deberse a otras razones.

En su libro Por qué ya nadie quiere ir a Misa, Thom y Joani Schultz señalan que actualmente muchas personas, sobre todo jóvenes, de países con una antigua tradición cristiana, han decidido apartarse de su religión. Dicha afirmación se basa en una exhaustiva investigación que estos escritores realizaron en ambientes católicos y protestantes, misma que revela además cuatro razones de fondo por las que en realidad la gente decide no acercarse más a los lugares de culto. Dichas razones se describen a continuación:

1. La gente se siente juzgada en la iglesia
Esta es la primera de las cuatro causas explicadas por los esposos Schultz –consultores en materia de religión–, por las que hoy en día muchas personas ponen tierra de por medio con las iglesias o centros de culto. No se trata tanto de que realmente abunden en estos lugares quienes juzgan, sino de una idea preconcebida por parte de quienes se sienten juzgados, por lo que puede haber para ello una solución eficaz: insistir en que la Iglesia acoge y acepta a todos tal como llegan, en el estado en el que se presentan, independientemente de que a los ojos de Dios sus actos no sean buenos; es decir, se requiere de una “hospitalidad radical”, que abra la oportunidad de tratar posteriormente el tema de los pecados.

2. La imposibilidad de diálogo
En este sentido, Thom y Joani Schultz explican que en occidente, en la época actual, la gente reclama el derecho de hablar y ser escuchada: en el colegio se suscitan los debates, y desde niño cualquier alumno interviene para decir al profesor lo primero que se le ocurre; los periódicos en internet están llenos de comentarios de gente que con toda probabilidad ni siquiera ha analizado bien el tema, pero que tiene muchos deseos de comentar.

Sin embargo, la gente cuando va a Misa o a un culto, no encuentra un momento para expresarse. De hecho, hay quienes dicen que los católicos la llevamos menos complicada en este sentido, ya que al menos recitamos algunas respuestas o rezamos en voz alta; siendo que en muchos cultos protestantes las personas deben limitarse a escuchar al pastor o cantar himnos, por lo que, en cuanto cambian los cantos, para quienes no los conocen deja de haber algo qué hacer.
El caso es que los esposos Schultz detectan que la gente quiere hablar de sus sentimientos religiosos, formular preguntas, sentirse escuchados, lo cual por supuesto no puede hacerse en una Misa, de manera que la Iglesia debe esforzarse en ofrecer espacios en los que los fieles puedan compartir sus opiniones. Y ya que un párroco no puede escuchar a sus 2 mil, 3 mil o 30 mil parroquianos con una escucha atenta, es necesario impulsar la creación de espacios donde se pueda establecer el diálogo, como las células de Evangelización Parroquial, los grupos Carismáticos, los grupos del Camino Neocatecumenal, los grupos de Scouts u otros.

3. El pensamiento de que “los cristianos son hipócritas”
Sobre este punto, el libro refiere que para la gente es fácil pensar que si hay hipócritas, por supuesto son otros, “no yo”. Lo cierto es que los cristianos nunca serán suficientemente virtuosos para los elevadísimos estándares de los alejados.

No importa cuánto bien hagan los cristianos de su parroquia o entorno, el alejado “caza-hipócritas” siempre encontrará algún cristiano que no sea lo suficientemente bueno para él; y si en su entorno no encuentra a un miembro de la iglesia pecaminoso, lo encuentra en los medios de comunicación: un cura estafador, un religioso que cometió un crimen. O en el pasado: “No voy a misa porque hace cinco siglos la Santa Inquisición…”.
Así, señalan los escritores, la mejor estrategia para la Iglesia es hacer hincapié en el hecho de que ésta no es una casa para perfectos, sino un hospital para enfermos. Además de fomentar la humildad y hacerla visible, ya que si la humildad es atractiva, también la imagen de humildad es necesaria, razón por la que el Papa Francisco es atractivo para muchas personas alejadas.

4. La sensación de que Dios está “distante” o “muerto”
La última razón que los esposos Schultz ofrecen sobre el porqué del distanciamiento que cada vez más personas tienen con los espacios religiosos o de culto cristiano, es que no sienten que haya un Dios vivo, argumentan que no lo han visto ni han tratado con Él. Por lo que la respuesta aquí es el Kerigma, el anuncio fuerte de que “Cristo ha resucitado, te salva de la muerte y del pecado y cambia tu vida”; o bien, el mensaje de que “Dios te ama y te perdona, de forma personal, a ti”.

Señalan que, más que hablar a las personas acerca de una moral elevada que deberán practicar, lo que se requiere es invitarlas a hacer la prueba de confiar en el Señor, abrirle su corazón y dejarse transformar por Él, ya que un encuentro personal con Él es clave. Por eso, la Nueva Evangelización pide, como decía Juan Pablo II, nuevos métodos, nuevo lenguaje, nuevo ardor.

Evangelio del día: Seamos como niños y nuestro Ángel mirará el rostro del Padre

Mateo 18,1-5.10 – Fiesta de los Ángeles Custodios: Les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre
Evangelio según San Mateo 18,1-5.10

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La infancia espiritual y los ángeles custodios: En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?” Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco besa a una bebe en papamovil

No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los «pequeños». Este término «pequeños» se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños. Por ejemplo Jesús dice:

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial”.

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón.

Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos: incluso cuando se llega a la edad de adulto, o anciano, también si se convierte en padre, si ocupa un sitio de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo.

Todos somos hijos. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido.

[…] Los niños portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y en la mamá; y tiene una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen.

Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las incrustaciones de la vida que endurecen el corazón.

Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior. Pero los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente.

Y muchas veces ponen en dificultad a los padres, manifestando delante de otras personas: “Esto no me gusta porque es feo”. Pero los niños dicen lo que ven, no son personas dobles, no han cultivado aún esa ciencia de la doblez que nosotros adultos lamentablemente hemos aprendido.

Los niños, en su sencillez interior, llevan consigo, además, la capacidad de recibir y dar ternura…

Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos, cuando los tomo para abrazarlos, sonríen; otros me ven vestido de blanco y creen que soy el médico y que vengo a vacunarlos, y lloran, pero espontáneamente.

Los niños son así: sonríen y lloran, dos cosas que en nosotros, los grandes, a menudo se bloquean, ya no somos capaces…

Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a hacerse como niños, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. (Catequesis, audiencia general, 18 de marzo de 2015)

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Oración de sanación

Señor de mi vida, quiero grabar en mi mente y en mi corazón todas esas palabras de amor que me dices y meditarlas profundamente en el corazón.

Desde que me despierto, quiero mantener vivo en mis pensamientos esa esperanza que Tú me prometes: “quien confía en Ti no quedará defraudado”.

En tus Palabras, encuentro consuelo, sabiduría y fortaleza para protegerme, con los cuales no daré lugar al miedo y a las distintas formas del mal.

Quiero vivir y responsabilizarme como adulto, pero confiar y disfrutar siempre con la sencillez y ternura de un niño por quienes Tú tienes predilección

Debo mantener el alma humilde para sentirte en cada una de las cosas que vivo y que mis acciones y palabras puedan ser siempre de tu agrado.

Los que te seguimos, debemos ser mansos y humildes, es por ello que te pido que ayudes a confiar como lo hace un niño, desde su pequeñez.

Ayúdame a entregarme a la vida con la misma dulzura con la que se entrega un niño en los brazos de su padre.

Sé que, con tu bendición y la asistencia de tus santos ángeles custodios, me sentiré seguro de alcanzar la perfección de la sencillez interior. Amén

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Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: “Ven Ángel de mi guarda custodio, protégeme e inflama mi corazón con el fuego divino del Espíritu Santo. Amén”

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Frase de reflexión

“Cuando no es posible ganarse el pan, se pierde la dignidad. Es un drama en nuestros días, especialmente para los jóvenes”. Papa Francisco

Evangelio del día: La Cruz no es un adorno, es un gran misterio de amor

Juan 3,13-17 – Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz: Así como Moisés levantó en alto la serpiente, también el Hijo del hombre debe ser levantado
Evangelio según San Juan 3,13-17

La exaltación del Hijo del hombre en lo alto: En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna. Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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El Señor en el desierto ordena a Moisés que haga una serpiente y la ponga sobre un asta, y le dice que quien será mordido por las serpientes y la mirará permanecerá con vida.

Pero ¿qué es la serpiente?, La serpiente es el signo del pecado, como ya vemos en el Libro del Génesis cuando la serpiente sedujo a Eva, proponiéndole el pecado.

Y Dios manda que se eleve el pecado como bandera de victoria. Lo que no se comprende bien si no entendemos lo que Jesús nos dice en el Evangelio.

Jesús dice a los judíos: “Cuando habrán levantado al Hijo del hombre, sabrán que yo soy”. Por lo tanto, en el desierto se levantó el pecado, pero es un pecado que busca la salvación, porque cura ahí. Quien es elevado ahora es el Hijo del hombre, el verdadero Salvador, Jesucristo.

[…] El cristianismo es una persona, una persona elevada, en la Cruz, una persona que se anonadó a sí misma para salvarnos; se ha hecho pecado. Y así como en el desierto fue elevado el pecado, aquí ha sido elevado Dios, hecho hombre y hecho pecado por nosotros. Y todos nuestros pecados estaban allí…

[…] No existe un cristianismo sin la Cruz y no existe una Cruz sin Jesucristo. El corazón de la salvación de Dios es su Hijo, que tomó sobre sí todos nuestros pecados, nuestras soberbias, nuestras seguridades, nuestras vanidades, nuestras ganas de llegar a ser como Dios.

Por esto, un cristiano que no sabe gloriarse en Cristo crucificado no ha entendido lo que significa ser cristiano.

Nuestras llagas, esas que deja el pecado en nosotros, sólo se curan con las llagas del Señor, con las llagas de Dios hecho hombre, humillado, aniquilado. “Y éste es el misterio de la Cruz.

La Cruz no es un ornamento que nosotros debemos poner siempre en las iglesias, sobre el altar, allí. No es un símbolo que nos distingue de los demás.

La Cruz es el misterio, es el misterio del amor de Dios, que se humilla a sí mismo, se hace «nada», se hace pecado. ¿Dónde está tu pecado? “No lo sé, tengo tantos aquí”. No, tu pecado está allí, en la Cruz. Ve a buscarlo ahí, en las llagas del Señor, tu pecado será curado, tus llagas serán curadas, tu pecado será perdonado.

El perdón que nos da Dios no es cancelar una cuenta que tenemos con Él: el perdón que nos da Dios son las llagas de su Hijo en la Cruz, elevado sobre la Cruz. (Homilía en Santa Marta, 08 de abril de 2014)

Oración de Sanación

Señor, Tú miras lo profundo de mi corazón y actúas con poder en mi vida, por eso la pongo en tus manos, para verme libre de temores y angustias.

Sé que puedo contar con tu presencia y que me haces descubrir las manifestaciones de tu amor en las distintas situaciones que experimento

No hay nada más grande que tu Amor. Es por ello que quiero seguir abriendo mi corazón a tu Palabra y dejarme así conquistar por tu Verdad.

Quiero comprender ese misterio de amor del Padre, quien entregó a su único Hijo a una muerte de cruz, para que yo formara parte de las glorias del cielo.

Todos mis esfuerzos, proyectos, éxitos y fracasos, cobran sentido cuando los miro a través de tu sacrificio de cruz, un sacrificio de vida y de amor

Quiero nacer de nuevo en Ti, restaurar mis fuerzas con el poder de tu Cruz y confesar con mis labios y el corazón que Tú eres mi Dios y Señor.

Quiero renunciar a mi vida de pecado y rechazar todo aquello que me invita a saborear los triunfos del mundo olvidándome de tu donación de amor

Te amo, amo tu Santa Cruz, la que me define y me lleva por la auténtica senda de un cristianismo firme y auténtico. Amén

Propósito para hoy

Meditaré sobre mi vida de cristiano preguntándome: ¿quiero sobresalir elevando mi ego, o dejo que sea Cristo el que se eleve a través de mis acciones?

Frase de reflexión

“Una familia iluminada por el Evangelio es una escuela de vida cristiana. Allí se aprende la fidelidad, la paciencia y el sacrificio”. Papa Francisco

Papa Francisco: Ojalá muchos jóvenes hoy encuentren en Jesús el amor de sus vidas

El Papa Francisco envió un mensaje a la comunidad de Chimpay, en la patagonia Argentina, que el 26 de agosto celebró el aniversario 131º del natalicio y los 10 años de la beatificación de Ceferino Namuncurá.

En su carta dirigida al Obispo de Viedma, Mons. Esteban María, el Santo Padre destacó que “la juventud sabe responder con generosidad cuando se le presenta a Cristo con un testimonio de vida auténtico y veraz, como el de Ceferino”.

Por eso, expresó su deseo de que “ojalá muchos jóvenes hoy encuentren en Jesús el amor de sus vidas y el impulso para entregarse a los demás”.

El Santo Padre refirió en el mensaje que le hace “mucho bien pensar en el deseo que Ceferino tenía de ser sacerdote para servir a su pueblo”.

Papa Francisco - Crédito: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)
“Así debe de ser. El sacerdote siempre identificado con su pueblo, de tal manera que su tiempo, su vida, su persona, sean para sus hermanos”, sostuvo.

El Pontífice agradeció por hacerlo partícipe de la fiesta que este año reunió a unos 70 mil peregrinos en el santuario de Chimpay dedicado al beato mapuche.

En su carta, el Papa expresó que “recuerdo bien el día de la beatificación, hace ya 10 años. Me quedó grabada aquella multitud de personas venida de distintas partes”.

Al despedirse, el Santo Padre extendió su bendición a los peregrinos y pidió “por favor, no dejen de rezar por mí”.

Ceferino Namuncurá nació en Chimpay en 1886 y en su corta vida se destacó por su labor misionera como hermano salesiano. Murió a los 19 años en Italia por tuberculosis.
Fue declarado beato en 2007 por el Papa Benedicto XVI.

Un hermoso mensaje de gran sentido espiritual

Hace unos días un sacerdote compartió en su cuenta de Facebook una fotografía de las manos de la fallecida madre de un presbítero amigo suyo sosteniendo un rosario y un paño de lino con un gran significado espiritual, algo que ha conmovido a muchos en las redes sociales.

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El P. Dave Nix compartió el 3 de agosto la foto de las manos de Mariann, la madre fallecida de un sacerdote amigo suyo. La imagen ha sido compartida más de 2500 veces y tiene más de 6 mil reacciones.

“Estoy en el funeral de la madre de un buen amigo sacerdote. Hace muchos años, esta mujer estuvo en la ordenación sacerdotal de su hijo. Durante la Misa de ordenación, las manos de él fueron ungidas con el crisma que impuso el obispo. Ese crisma fue limpiado por una tela llamada manutergio”, explicó el presbítero.

El manutergio es un paño de lino blanco usado para limpiar el crisma (aceite consagrado) con el que el obispo unge las manos del nuevo sacerdote en su ordenación. Su nombre en latín es manutergium: de “manu” y “tergium”, que quiere decir “toalla de mano”.

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El P. Nix concluye su explicación precisando que el manutergio servirá “para mostrar a Dios que (la madre) no comparecerá ante Él con las manos vacías porque entregó a su hijo para que sea sacerdote católico. Descansa en paz, Mariann”.

Según señala una antigua tradición, cuando la madre se presente ante Dios, Él le dirá: “Te he dado vida. ¿Qué me has dado?”. Ella entregará el manutergio para luego responder: “Te he dado a mi hijo como sacerdote”.

Evangelio del día: Nunca den motivos de escándalos a nadie

Mateo 17,22-27 – XIX lunes tiempo ordinario: ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?
Evangelio según San Mateo 17,22-27

 

Pagar los impuestos: En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar”. Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza. Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: “¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?” Él les respondió: “Si lo paga”. Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?”. Pedro le respondió: “A los extraños”. Entonces Jesús le dijo: “Por lo tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco mirada triste hacia abajo

[…] San Pedro no tenía una cuenta bancaria, y cuando tuvo que pagar los impuestos el Señor lo envió al mar a pescar un pez y encontrar la moneda dentro del pez, para pagar.

Felipe, cuando encontró al ministro de economía de la reina Candace, no pensó: “Ah, bien, hagamos una organización para sostener el Evangelio…” ¡No! No ha hecho un negocio con él: anunció, bautizó y se marchó.

La Iglesia no es una ONG. Es otra cosa, más importante, y nace de esta gratuidad. Recibida y anunciada.

La pobreza es uno de los signos de esta gratuidad, al tiempo que el otro signo es la capacidad de alabanza. Cuando un apóstol no vive esta gratuidad, pierde la capacidad de alabar al Señor. Alabar al Señor, es esencialmente gratuito, es una oración gratuita: no pedimos, sólo alabamos.

El Reino de Dios es un don gratuito. Desde los orígenes de la comunidad cristiana existió la tentación de buscar afuera, lo que causa confusión, pues en esos casos el anuncio parece proselitismo, y por ese camino no se avanza.

Nuestra fuerza es la gratuidad del Evangelio, pues el Señor nos ha invitado a anunciar, no a hacer proselitismo

Benedicto XVI en una oportunidad dijo que la Iglesia crece no por proselitismo, sino por atracción, y esa atracción viene del testimonio de aquellos que desde la gratuidad anuncian la gratuidad de la salvación.

Cuando encontramos apóstoles que quieren hacer una Iglesia rica y una Iglesia sin la gratuidad de la alabanza, la Iglesia envejece, la Iglesia se convierte en una Organización No Gubernamental, la Iglesia no tiene vida

Pidamos al Señor la gracia de reconocer esta gratuidad. Gratuitamente han recibido, den gratuitamente. Reconocer esta gratuidad, aquel don de Dios. Y también nosotros avanzar en la predicación evangélica con esta gratuidad. (Homilía en Santa Marta, 11 de junio de 2013)

Oración de sanación

Mi Dios, pongo mi vida, mi alma y corazón a tus pies y agradezco por cada cosa que has movido a mi alrededor para hacer de mi vida más llevadera.

Tú siempre encuentras la forma de hacerte sentir en mi debilidad y en mis fallas, me hablas al corazón y me revelas hacia donde debo dirigirme.

Tus promesas son eternas y sé que nunca me pondrás en situaciones contrarias a mi felicidad, sino que me ayudas a crecer por medio de ellas.

Dame la capacidad de mantenerme firme sin dar motivo de escándalo, quiero cumplir tanto con lo que me pides, así como con las leyes del hombre.

Revélame tus caminos y líbrame de toda inseguridad que intenta atraparme entre el miedo y la soledad. Quiero escuchar tu voz que todo lo apacigua.

Cuando sigo tu voz, me regresan las fuerzas, es por ello que cada cosa que hago quiero que sean de tu agrado. Quiero vencer mis ataduras y serte fiel.

Que toda mi vida sea un canto de alabanza dirigido a Ti y mis obras estén acorde a tu Palabra para que me asistas siempre con la fuerza de tu voz.

Me confío a tu misericordia, estoy seguro que con tu ayuda voy a vencer, porque tu amor es eterno y tu misericordia no tiene límites. Amén

Propósito para hoy

Pedir el señor que renueve en mí el don de la fe y así ponerme en marcha con verdaderas acciones que le glorifiquen

Frase de reflexión

“Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como nuevas criaturas, revestidos de Cristo”. Papa Francisco

Hoy celebramos a San Lorenzo, famoso diácono mártir

“La Iglesia de Roma nos invita hoy a celebrar el triunfo de San Lorenzo, que superó las amenazas y seducciones del mundo, venciendo así la persecución diabólica”, dijo una vez el Obispo San Agustín en uno de sus sermones.

Hoy celebramos a San Lorenzo, famoso diácono mártir que murió quemado en una hoguera

San Lorenzo era uno de los diáconos que ayudaba al Papa San Sixtus II, quien fue asesinado por la policía del emperador mientras estaba celebrando Misa en un cementerio de Roma.

La antigua tradición cuenta que San Lorenzo, al ver que iban a matar al Pontífice, le dijo: “Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?” y el Santo Padre le respondió: “Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás”.

San Lorenzo se alegró muchísimo de saber que iría pronto al cielo y, viendo el peligro que se aproximaba, recogió todos los bienes que la Iglesia tenía en Roma, los vendió y repartió el dinero a los más necesitados.
El alcalde de la ciudad, que era pagano y apegado al dinero, llamó a San Lorenzo y le mandó que le lleve los tesoros de la Iglesia para costear una guerra que el emperador iba a empezar. El Santo le pidió unos días de plazo para reunirlos.

El diácono entonces juntó a los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con las limosnas. Mandó llamar al alcalde y le dijo que ellos eran los tesoros más preciados de la Iglesia de Cristo.

El alcalde, lleno de rabia, lo mandó matar lentamente, prendieron una parrilla de hierro y ahí acostaron a San Lorenzo. Los fieles vieron el rostro del mártir rodeado de un esplendor muy hermoso y sintieron un aroma agradable, mientras que los paganos no percibían nada de eso.

Tras un rato de estarse quemando por un lado en la parrilla, el valiente mártir le dijo al juez que le dieran la vuelta para quedar completamente quemado. Cuando ya se acercaba su hora y con una tranquilidad impresionante, pidió a Dios por la difusión del cristianismo en el mundo y partió a la Casa del Padre el 10 de agosto del 258.

Se dice que este martirio significó el declive de la idolatría romana y que la Basílica de San Lorenzo en Roma es considerada la quinta en importancia.

La devoción a este gran Santo se ha expandido por todo el mundo y muchos pueblos y ciudades llevan su nombre.

Incluso el nombre del equipo de fútbol favorito del Papa Francisco, el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, es en honor al diácono mártir. Tal como fue el deseo del salesiano P. Lorenzo Massa, en los inicios de fundación del equipo.

Evangelio del día: Dios sana con amor y compasión, pero debes tener fe

Mateo 9,18-26 – XIV lunes tiempo ordinario: Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado
Evangelio según San Mateo 9,18-26

 

Sanación de una mujer y resurrección de una niña: “En aquel tiempo, mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¡Nuestra fe puede todo! ¡Es victoria! Y esto sería bello que lo repitiéramos, también a nosotros, porque tantas veces somos cristianos derrotados.

Jesús ha alabado mucho la fe de la hemorroísa, de la cananea o del ciego de nacimiento y decía que quien tiene fe como una semilla de mostaza puede mover montañas.

Esta fe nos pide a nosotros dos actitudes: confesar y encomendarnos.

Confesar.

La fe es confesar a Dios, pero al Dios que se ha revelado a nosotros, desde el tiempo de nuestros padres hasta ahora; al Dios de la historia. Y esto es lo que todos los días rezamos en el Credo.

Y una cosa es rezar el Credo desde el corazón y otra como papagayos, ¿no? Creo, creo en Dios, creo en Jesucristo, creo… ¿Yo creo en lo que digo?

Esta confesión de fe ¿es verdadera o yo la digo un poco de memoria, porque se debe decir? ¿O creo a medias? ¡Confesar la fe! ¡Toda, no una parte! ¡Toda!…

Nosotros sabemos cómo pedir a Dios, cómo agradecer a Dios, pero adorar a Dios, ¡adorar a Dios es algo más! Sólo quien tiene esta fe fuerte es capaz de la adoración…

Encomendarse.

El hombre o la mujer que tiene fe se encomienda a Dios: ¡se encomienda! Pablo, en un momento oscuro de su vida, decía: “Yo sé bien a quién me he encomendado”. A Dios. Al Señor Jesús. Encomendarse: y esto nos lleva a la esperanza.

Así como la confesión de la fe nos lleva a la adoración y a la alabanza de Dios, el encomendarse a Dios nos lleva a una actitud de esperanza.

Hay tantos cristianos con una esperanza con demasiada agua, no fuerte: una esperanza débil. ¿Por qué? Porque no tienen la fuerza y el coraje de encomendarse al Señor.

Pero si nosotros los cristianos creemos confesando la fe, y también custodiando la fe, y encomendándonos a Dios, al Señor, seremos cristianos vencedores. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe!. (Homilía en Santa Marta, 10 de enero de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, Tú caminas conmigo por los senderos de mi historia y me pides que mantenga la fe y que nunca la pierda a pesar de los problemas.

Cuánto bien me enseña tu compasión y la actitud de aquellos enfermos que se acercaron a Ti, y que por su fe y tu misericordia, recuperaron su salud.

Sé que también yo podré recuperar la paz, la salud, el ánimo, y la alegría si vivo afianzado en el amor y la roca firme de la fe que es tu Palabra.

Tú quieres la vida, no la enfermedad. Estás siempre dispuesto a defenderme de aquellos que me gritan: “acéptalo”, “no podrás”, “baja los brazos”.

Padre amado, no dejes que caiga en el sepulcro vacío de la desesperanza, del que es tan difícil salir pues mantiene al espíritu prisionero de la tristeza.

No permitas que caiga en ese profundo pozo en el que habita lo efímero, en el que habita la desesperación que mata el alma y corroe mis fuerzas.

Hazme dócil y puro, hazme sentir ese amor paternal con el que no me siento abandonado jamás y con el que restauras y sanas todas mis dolencias.

Tú quieres mi felicidad y sé que puedo encontrarla haciendo tu voluntad, entregándome a ella y confiando en tu amor que abriga y consuela. Amén

Propósito para hoy

Examinaré mis errores de actitud frente a los demás y me propondré mejorar mi comportamiento silenciándome unos 15 minutos cuando esté en casa.

Frase de reflexión

“Jesús ha conservado sus llagas para hacernos ver su misericordia. Ésta es nuestra fuerza y nuestra esperanza”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios perdona con caricias, amor y ternura

Mateo 9,1-8 – XIII jueves tiempo ordinario: Tus pecados te son perdonados. Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa
Evangelio según San Mateo 9,1-8
 

Dios perdona por su inmensa misericordia: “Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados – dijo al paralítico – levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La misericordia es algo difícil de comprender. Alguien podría decir: “Pero, Padre, la misericordia ¿borra los pecados?”. “No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios”

La misericordia es el modo con que Dios perdona. Porque Jesús podía decir: “Yo te perdono. Ve”, como dijo a aquel paralítico que le habían presentado desde el techo: “¡Te son perdonados tus pecados!”. Aquí dice: “¡Ve en paz!”.

Jesús va más allá. Aconseja que no peque más. Aquí se ve la actitud misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos; defiende al pecador de una condena justa.

También nosotros, cuántos de nosotros, quizá deberíamos ir al infierno, ¿cuántos de nosotros? Y esa condena es justa… y Él perdona más allá. ¿Cómo? ¡Con esta misericordia!.

La misericordia va más allá y hace la vida de una persona de tal modo que el pecado es arrinconado. Es como el cielo.

Nosotros miramos el cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando sale el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven.

Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios perdona pero no con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está implicado en el perdón, está implicado en nuestra salvación. (Homilía en Santa Marta, 07 de abril de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, aumenta mi fe de tal modo que yo siempre pueda fiarme de tu providencia y de tu infinito poder para alcanzar todos mis objetivos.

Bendice a cada uno de los que amo y que me ven como su apoyo, no quiero fallarles. Cobija mi corazón y dame fuerzas para ser luz para todos ellos.

Que a través de mis acciones, Tú les hagas sentir todo el poder sanador de tu perdón y de tu amor y que pueden superar cualquier problema a tu lado.

Quiero vivir y sentir tu presencia en mi vida. Ábreme el corazón al perdón para desechar todo resto de dolor que me hace guardar rencor.

Quiero renovar hoy mi alianza Contigo. Confiar en tus bendiciones, en que me proteges con tu divino amor para que ningún mal pueda hacerme daño.

Sé que no me abandonarás, aunque vuelva a fallarte una y otra vez, y mis errores me pesen de por vida. Tu poder me levanta y me brindas vida nueva.

Tú eres mi Refugio que purifica y santifica mi corazón. Te pido que abras caminos de esperanza para mí y me ayudes a vencer las dificultades.

Necesito de la guía de tu Espíritu Santo para poder corresponder con amor a todas tus obras y descansar feliz en tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: ¡Ven Espíritu Santo! inflama mi corazón con el fuego divino de tu amor. Amén

Frase de reflexión

“El Crucifijo no nos habla de derrota, de fracaso; nos habla de un Amor que vence al mal y al pecado”. Papa Francisco

El papá debe ser fiel a su esposa y a sus hijos, dice Cardenal por Día del Padre

En el marco del Día del Padre celebrado hoy en muchos países, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, pidió a los padres a ser fieles a lo que son y a la misión que tienen, y acudir a la oración cuando sientan que “no hay fuerzas”.

“Ser padre es ser para los demás, de manera especial para mis hijos. Y ese ser padre requiere oración porque a veces no hay fuerzas, a veces uno está harto y cansado y lleno de problemas”, aseveró el Cardenal durante el programa Diálogo de Fe del 17 de junio, en la cadena radial RPP.

Imagen referencial / Crédito: Pexels (Dominio Público)
El Purpurado sostuvo que “vale la pena” no olvidar la importante función que tiene el padre junto a la mamá, que es “fundamentalmente fidelidad. El corazón para ella. El papá tiene que ser fiel a quien ha escogido como esposa, fiel a los que son sus hijos”.
“Papás, los invito a la procesión del Corpus Christi, ahí encontrarán el mejor regalo; encontrarán a Jesús que los bendice, que los ayuda, que les da paz, que saca adelante sus problemas. Y después les digo: más responsabilidad. Creo que es una tarea muy bonita, llena de cariño y de ternura”, aseguró.

En ese sentido, el Primado del Perú indicó que “el amor de Dios es incondicionado, el amor de Dios es primero, no te dice si te mereces, si te has portado bien. Dios solo ama. Es muy fuerte porque en el mundo de hoy, en mi historia y en la de cualquiera de ustedes, hay muchos momentos que no son de amor”.

Sobre la Solemnidad del Corpus Christi que se celebra este domingo 18 de junio, el Cardenal Cipriani expresó que “toda la Iglesia Católica se pone de rodillas para decir: gracias Señor, porque es tu cuerpo, es tu sangre, es tu alma, es tu divinidad. El mismo de Nazareth, el mismo de Belén, el mismo de la cruz, el mismo de la resurrección. Ese mismo Dios está conmigo”.

“Cada Misa es el sacrificio en el altar. Hay por un lado ese dolor, ese sacrificio, esa muerte, esa entrega. En cada Misa hay el gozo del Cuerpo de Cristo que puedo comerlo. Ese único Dios constantemente renueva ese acto de perdón, de amor, a todos sus hijos, enviándome a su hijo Jesucristo”, añadió.

Luego, el Purpurado recordó que este misterio debe ser visto con los ojos de la fe que nos brinda el mismo Dios, porque “no hay palabras para explicar el misterio, por eso el Magisterio, la enseñanza de la Iglesia te dice que está realmente presente, bajo las apariencias del pan y del vino”.
Finalmente, dijo que celebración de la Solemnidad del Corpus Christi es el momento de estar un rato con Jesús y decirle: “Señor, te extraño mucho, me gustaría verte, me gustaría oírte, me gustaría tocarte”.

“Pídeselo con fe: auméntame la fe. Porque no vas a encontrarlo en un microscopio, ni en un Twitter, ni en un WhatsApp, ni en un telescopio, no lo va a dar la bioquímica. Auméntame la fe, Señor, para verte en ese Dios escondido que está en nuestras almas”, concluyó.

Evangelio del día: sólo la justicia de Dios nos puede salvar, no el ojo por ojo

Mateo 5,38-42 – XI lunes tiempo ordinario: Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios

Evangelio según San Mateo 5,38-42

No pagar mal por mal: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Discípulos: Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar.

¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre! Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta.

Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos.

Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón algo grave, pero he hecho esto, he hecho aquello, Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera.

Si nosotros vivimos según la ley del ojo por ojo, diente por diente, jamás salimos de la espiral del mal. El demonio es astuto, y nos hace creer que con nuestra justicia humana podemos salvarnos y salvar al mundo.

En realidad, ¡sólo la justicia de Dios nos puede salvar! Y la justicia de Dios se ha revelado en la Cruz: la Cruz es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre este mundo.

¿Cómo nos juzga Dios? ¡Dando la vida por nosotros! He aquí el acto supremo de justicia que ha vencido de una vez para siempre al Príncipe de este mundo; y este acto supremo de justicia es precisamente también el acto supremo de misericordia. Jesús nos llama a todos a seguir este camino:

Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).

Yo les pido una cosa ahora. En silencio, todos, pensemos, cada uno piense, en una persona con la que no estamos bien, con la cual estamos enojados y que no la queremos.

Pensemos en esa persona y en silencio en este momento oremos por esta persona. Y seamos misericordiosos con esta persona. ( Homilía en Santa Marta, 15 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Adorado Jesús, tu justicia no es como la nuestra, no se mide en un tribunal terreno y escapa de todo razonamiento y lógica humana.

Frente al sentimiento de venganza me propones la nueva ley del perdón, la comprensión y la oportunidad de sanar un corazón herido.

Me invitas a cerrar el círculo del odio, no sólo a poner mi otra mejilla, sino además, ofrecer a mis perseguidores y difamadores el incentivo del amor

Debo aprender a seguir tus pasos y practicar tus obras, que calmaban a las almas violentas con el ejemplo de tu bondad y de tu perdón.

Dondequiera que vaya, quiero ser instrumento de tu paz, aprender a soportar la agresividad presente en el mundo y encararla con la mansedumbre.

Líbrame, Señor mío, de todo instinto de venganza, de la ira y pasiones desordenadas que me enceguecen y me hacen responder con mal al mismo mal.

Sáname Señor, quiero desterrar de mi corazón el rencor, el egoísmo y la soberbia, y para ello, necesito de tu gracia y la fuerza de tu amor.

Ayúdame a ser manso y compasivo con los demás, a servirte en Espíritu y Verdad, a optar por el amor y no moverme por la acción del dolor. Amén.

Propósito para hoy

Hoy, voy a pedir por todos aquellos que ocupan puestos con responsabilidad en el ámbito político, económico y social, para que Dios sane sus pensamientos y emociones.

Frase de reflexión

“La verdadera caridad es un poco atrevida: no tengamos miedo a ensuciarnos las manos para ayudar a los más necesitados”. Papa Francisco

Papa Francisco llama a los cristianos a invitar a los pobres a la mesa

El Papa Francisco animó a los cristianos, creyentes de otras religiones y en general a todo el mundo, con motivo de la I Jornada Mundial de los Pobres, a invitar a los pobres “a nuestra mesa como invitados de honor”, ya que así “podrán ser maestros que nos ayuden a vivir la fe de manera más coherente”.

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Los pobres, “con su confianza y disposición a dejarse ayudar, nos muestran de modo sobrio, y con frecuencia alegre, lo importante que es vivir con lo esencial y abandonarse a la providencia del Padre”.
El Santo Padre realizó esta petición en el mensaje hecho público este martes con motivo de esta primera Jornada, que se celebrará el domingo 19 de noviembre de 2017.

El Pontífice expresó su deseo de que las comunidades cristianas, en ese día “se comprometan a organizar diversos momentos de encuentro y de amistad, de solidaridad y de ayuda concreta”.

“Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente”.

Francisco propuso que “en ese domingo, si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos”.

Por otro lado, el Papa subrayó que el sustento de esa misericordia debe ser la oración, porque “el fundamento de las diversas iniciativas concretas que se llevarán a cabo durante esta Jornada será siempre la oración”.
“Que esta nueva Jornada Mundial se convierta para nuestra conciencia creyente en un fuerte llamamiento, de modo que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda. Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio”, destacó.

Francisco explicó los objetivos de la Jornada Mundial de los Pobres. “Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad”.

El Santo Padre analizó los retos que el mundo de hoy debe afrontar en relación a la pobreza. Francisco denunció las crecientes desigualdades sociales en el mundo que surgen, cada vez con mayor frecuencia, debido a los abusos de unos pocos privilegiados.

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“Hoy en día –lamentó–, desafortunadamente, mientras emerge cada vez más la riqueza descarada que se acumula en las manos de unos pocos privilegiados, con frecuencia acompañada de la ilegalidad y la explotación ofensiva de la dignidad humana, escandaliza la propagación de la pobreza en grandes sectores de la sociedad entera”.

El Papa advirtió, que “ante este escenario, no se puede permanecer inactivos, ni tampoco resignados. A todo esto se debe responder con una nueva visión de la vida y de la sociedad”.

Además, en el mensaje explicó cómo debe concretarse la misericordia con los pobres. “No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia”.

“Estas experiencias –explicó–, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida”.

El Obispo de Roma exhortó a “tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma”.

“Si deseamos ofrecer nuestra aportación efectiva al cambio de la historia, generando un desarrollo real, es necesario que escuchemos el grito de los pobres y nos comprometamos a sacarlos de su situación de marginación”, destacó. “Al mismo tiempo, a los pobres que viven en nuestras ciudades y en nuestras comunidades les recuerdo que no pierdan el sentido de la pobreza evangélica que llevan impresa en su vida”.

En el mensaje, el Papa Francisco también explicó en qué consiste la vocación a la pobreza como se explica en los textos evangélicos. “No olvidemos que para los discípulos de Cristo, la pobreza es ante todo vocación para seguir a Jesús pobre. Es un caminar detrás de Él y con Él, un camino que lleva a la felicidad del reino de los cielos”.

Asimismo, detalló qué es esa vocación. “La pobreza significa un corazón humilde que sabe aceptar la propia condición de criatura limitada y pecadora para superar la tentación de omnipotencia, que nos engaña haciendo que nos creamos inmortales”.

Al servicio de los más necesitados

En la rueda de prensa para presentar este mensaje del Papa Francisco, Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, afirmó que esta I Jornada Mundial de los Pobres “será una jornada en la que toda la comunidad cristiana deberá ser capaz de tender la mano a los pobres, a los débiles, a los hombres y a las mujeres cuya dignidad con frecuencia resulta pisoteada”.

Mons. Fisichella, señaló que el grito de los pobres, al que hace referencia el Pontífice en el mensaje, “no puede dejar insensible a la Iglesia. Desde el comienzo de su historia y en el curso de los siglos, la comunidad cristiana, huyendo de toda retórica, se ha puesto al servicio de los más necesitados”.

“La verdadera caridad –hizo hincapié–, consiste en estar cerca, compartiendo el dolor y el sufrimiento de la enfermedad y de la marginación. El Papa propone como estilo de vida de los creyentes, el encuentro con los pobres”, aseguró.

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Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización anunció que, “para permitir a los sacerdotes y al mundo del voluntariado vivir más intensamente estos momentos, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, ha predispuesto un subsidio pastoral que estará disponible a partir del mes de septiembre”.

Asimismo, indicó que “el Papa Francisco estará directamente comprometido en la celebración de esta Jornada en la que presidirá la Santa Eucaristía en la Basílica de San Pedro junto a los pobres y voluntarios”.

Asimismo, anunció que para los voluntarios, “está prevista una Vigilia de preparación el sábado 18 de noviembre en la Iglesia de San Lorenzo Extramuros”. “Será un momento para expresar el agradecimiento por todos los que, cada día y en silencio, viven el servicio de la asistencia a los pobres”, concluyó.

El Papa pone en valor el papel de la mujer: A menudo es víctima de una violencia ciega

El Papa Francisco puso de relieve el papel de la mujer en los diversos ámbitos de la vida, pero sobre todo en el de la educación, recordó como es habitual que sean ellas las que se ocupen de los más desfavorecidos y destacó que son a menudo víctimas de la violencia.

El Papa Francisco saluda a una mujer. Foto: Twitter Men Of Catholicism

“Las mujeres, poseyendo características peculiares, pueden ofrecer un importante aporte al diálogo con su capacidad de escuchar, de acoger y de abrirse generosamente a los otros”, dijo el Papa.
Francisco expresó esta idea al recibir a la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso que se ha celebrado en Roma bajo el tema “El papel de la mujer en la educación a la fraternidad universal”.

“Por desgracia, vemos como hoy la figura de la mujer en cuanto educadora a la fraternidad universal se ha oscurecido y a menudo no es reconocida a causa de tantos males que afligen a este mundo y que, en particular, afectan a las mujeres en su dignidad y en su papel”.

“Las mujeres, así como los niños, se encuentran entre las víctimas más habituales de una ciega violencia”, aseguró el Papa. “Allá donde el odio y la violencia toman el relevo, se hiere a las familias y a la sociedad, impidiendo a la mujer desarrollar, en comunión con las intenciones y la acción del hombre, su misión educadora de modo sereno y eficaz”.

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Francisco se detuvo es hablar brevemente del valor de la mujer, de la educación en la fraternidad y del diálogo.

Valorizar el papel de la mujer

El Santo Padre aseguró que “hay necesidad de un mayor reconocimiento de la capacidad de la mujer para educar en la fraternidad universal”. En su opinión, “las mujeres tienen pleno derecho de participar activamente en todos los ámbitos y ese derecho debe ser protegido y reafirmado por instrumentos legales”.

Educar a la fraternidad

“Las mujeres, en cuanto educadoras, tienen una particular vocación, capaz de hacer nacer y crecer nuevas modalidades de acogida y estima recíproca”.

Francisco añadió que “la educación comporta una riqueza de implicaciones tanto para la mujer misma, por su modo de ser, tanto como por sus relaciones”.

“Las mujeres, unidas íntimamente al misterio de la vida, pueden hacer mucho por promover el espíritu de fraternidad, con el cuidado por preservar la vida y con la convicción de que el amor es la fuerza que puede hacer el mundo habitable para todos”.

“Las mujeres se ocupan ellas solas en acompañar a los demás, sobre todo a aquellos que son más débiles en la familia y en la sociedad, las víctimas de conflictos y a todos los que deben afrontar los desafíos de cada día”.
Por eso, “gracias a su contribución, la educación a la fraternidad puede superar la cultura del descarte”, subrayó.

Dialogar

Por último, el Pontífice manifestó la importancia de “construir lazos de amistad y de respeto”. “Las mujeres están comprometidas, a menudo más que los hombres, a nivel de ‘diálogo de la vida’ en el ámbito interreligioso, y así contribuyen a una mejor comprensión de los desafíos característicos de una realidad multicultural.

El diálogo es un camino que la mujer y el hombre deben realizar siempre” porque “hoy más que nunca es necesario que las mujeres estén presentes”.

Papa Francisco: “No hay ningún padre en el mundo que nos ame como Dios”

En su catequesis de la Audiencia General del miércoles, el Papa Francisco animó a los cristianos a dirigirse a Dios como a un padre, ya que “no hay ningún padre en este mundo que nos ame como Él”.

El Papa Francisco durante la Audiencia. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

En su catequesis, el Santo Padre explicó el significado de la oración que Jesús enseñó a sus discípulos, el Padre Nuestro, “la oración cristiana por excelencia”. En este sentido, Francisco destacó la “simple invocación” con la que comienza: “Padre”.
El Pontífice destacó que los discípulos de Jesús “estaban asombrados por el hecho de que, especialmente durante la mañana y la noche, se retirara a rezar y se sumergiera en la oración”. Por este motivo, “un día le pidieron que les enseñara también a ellos a rezar”. Es entonces cuando el Señor les enseña el Padre Nuestro.

“Todo el misterio de la oración cristiana se resume aquí, en esa palabra. Se necesita valentía para llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma también la liturgia cuando, invitándonos al rezo comunitario de la oración de Jesús, utiliza la expresión ‘nos atrevemos a decir’”.
El Obispo de Roma hizo hincapié en lo extraordinario de llamar “padre” a Dios, porque “llamar a Dios con el nombre de Padre no es en absoluto un hecho habitual. Podemos inclinarnos a utilizar un título más elevado, uno que nos parezca más respetuoso con su trascendencia. Sin embargo, invocarlo como ‘Padre’ nos sitúa en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su padre sabiéndose amado y cuidado por él”.

Llamar a Dios Padre, nos revela “el misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentirnos pequeños, pero que nunca nos produce miedo, que no nos desalienta, que no nos angustia. Esta es una revolución difícil de asumir en nuestro ánimo humano”.

“Pensemos en la parábola del padre misericordioso”, propuso Francisco. “Jesús habla de un padre que solo conoce el amor por sus hijos. Un padre que no castiga nunca al hijo por su arrogancia, y que incluso es capaz de confiarle su parte de la herencia y dejarlo irse de casa”.

“Dios es Padre, dice Jesús, pero no a la manera humana, porque no hay ningún padre en este mundo que se comporte como el protagonista de esta parábola”.

Francisco recordó que “Dios es Padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre arbitrio del hombre, capaz solo de conjugar el verbo ‘amar’. Cuando el hijo rebelde, después de haberlo gastado todo, regresa finalmente a la casa natal, su padre no aplica criterios de justicia humana, sino que siente ante todo la necesidad de personar, y con su abrazo hace comprender al hijo que en todo aquel largo tiempo de ausencia se le ha echado de menos”.

Así, el Papa subrayó la palabra utilizada hasta dos veces por San Pablo en sus cartas: “abba”. “Se trata de un término incluso más íntimo que el de ‘padre’, y que alguno traduce como ‘papá’”.

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“Queridos hermanos y hermanas: ¡Ya no estamos solos nunca más! Podemos estar lejanos, resultar hostiles, podemos incluso profesar que ‘no hay Dios’. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será nunca un Dios ‘sin el hombre’. Esta certeza es la fuente de nuestra esperanza que encontramos custodiada en todas las invocaciones del Padre Nuestro”.

Francisco finalizó la catequesis animando a todos a pedir a Dios, al Padre, por nuestras necesidades cotidianas, porque “cuando tenemos necesidad de su ayuda, Jesús no nos pide renunciar y cerrarnos en nosotros mismos, sino que nos llama a dirigirnos al Padre y pedirle cosas con fe”.

“Todas nuestras necesidades, desde aquellas más cotidianas y evidentes, como la comida, la salud, el trabajo, hasta aquellas más trascendentales como ser perdonados y sostenidos en la tentación, no son el espejo de nuestra soledad: en cambio, hay un Padre que siempre nos mira con amor, que nunca nos abandona”, concluyó.