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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: Darse consuelo y ayudarse los unos a los otros

Lucas 12,39-48 – XXIX miércoles tiempo ordinario: Yo estoy seguro de que el Señor vive. Estoy seguro de que el Señor vendrá a verme
Evangelio según san Lucas 12,39-48

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La parábola del servidor fiel: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada. Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?” El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.” Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco sonriendo

San Pablo afirma que el día del Señor llegará al improviso como un ladrón, pero también añade que Jesús vendrá a traer la salvación a quien cree en Él. Y concluye: Consuélense recíprocamente y sean de ayuda unos a otros. Y es precisamente este consuelo el que da la esperanza.

Éste es el consejo: “Consuélense. Consuélense recíprocamente”. Hablar de esto: pero yo les pregunto: ¿nosotros hablamos de esto, que el Señor vendrá, que nosotros lo encontraremos a Él? ¿O hablamos de tantas cosas, incluso de teologías, de cosas de Iglesia, de curas, de monjas, de monseñores, todo esto? Y nuestro consuelo ¿es esta esperanza?

Consuélense recíprocamente, consuélense en comunidad. En nuestras comunidades, en nuestras parroquias, ¿se habla de esto, que estamos en espera del Señor que viene? ¿O se habla de esto, de aquello, de aquella, para pasar un poco el tiempo y no aburrirse demasiado?”.

[…] Es verdad, Él vendrá a juzgarme y cuando vamos a la Sixtina vemos aquella bella escena del Juicio final, es verdad. Pero pensemos también que Él vendrá a encontrarme para que yo lo vea con estos ojos, lo abrace y esté siempre con Él.

Consuélense recíprocamente con las buenas obras y ayúdense unos a otros. Y así iremos adelante. Pidamos al Señor esta gracia: que aquella semilla de esperanza que ha sembrado en nuestro corazón se desarrolle, crezca hasta el encuentro definitivo con Él.

“Yo estoy seguro de que veré al Señor. Yo estoy seguro de que el Señor vive. Yo estoy seguro de que el Señor vendrá a verme”, y éste es el horizonte de nuestra vida. Pidamos esta gracia al Señor y consolémonos unos a otros con las buenas obras y las buenas palabras, por este camino (Homilía en Santa Marta. 24 de abril de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, quiero crecer cada día teniendo como centro tu Verdad. Mirar hacia mis adentros, mis carencias y errores y permitir que conquistes mi corazón.

Mi fortaleza me viene de Ti, del Dios de la vida, un Dios amigo que ayuda con su gracia, a superar los abismos del rencor y de los malos deseos.

Confío en tu Palabra, en tu misericordia y en tu perdón. Confío en que aquel día vendrás como Juez justo y darás a cada uno según sus acciones.

Debo actuar con vigilancia y administrar bien los bienes que me has dado porque de ellos me pedirás cuenta. Ven, cincela mi vida y protege mi corazón

Cuento contigo, con tu mano poderosa que sostiene, levanta, impulsa y me capacita para seguir luchando por la salvación de mi alma y la de los míos.

Tú no dejas que me derrumbes; al contrario, me haces fuerte en la prueba. Pones una coraza indestructible a los que me adversan y pretenden dañarme.

Te entrego mis situaciones y mis dificultades para que me alivies y sanes todo lo que debo sanar para vivir apegado a tu justicia y tu verdad.

Confío en que este momento me ayudas a vencer todos los obstáculos para que pueda proclamarte como mi Rey y Señor para siempre. Amén

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Propósito para hoy

Por muy malos momentos que tenga, ofreceré mi trabajo con alegría por todas esas personas que no conocen el mensaje de Jesucristo

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Frase de reflexión

“El gran peligro en el mundo actual es el triste individualismo que nace del corazón avaro”. Papa Francisco