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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: Mi lengua mata si hablo mal. También las palabras matan.

Mateo 18,15-20 – XIX miércoles tiempo ordinario: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha habrás ganado a tu hermano
Evangelio según San Mateo 18,15-20

 

La corrección fraterna y la fuerza de la oración: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considérelo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco levanta mano dedo serio

Jesús nos enseña que si mi hermano cristiano comete una culpa contra mí, me ofende, yo debo usar la caridad hacia él, antes que todo, hablarle personalmente, explicándole que aquello que ha dicho o hecho no es bueno

¿Y si el hermano no me escucha? Jesús sugiere una intervención progresiva: primero, vuelve a hablarle con otras dos o tres personas, para que sea más consciente del error que ha cometido; si, no obstante esto, no acoge la exhortación, es necesario decirlo a la comunidad; y si tampoco escucha a la comunidad, es necesario hacerle percibir la fractura y el distanciamiento que él mismo ha provocado, haciendo venir a menos la comunión con los hermanos en la fe.

Las etapas de este itinerario indican el esfuerzo que el Señor pide a su comunidad para acompañar a quien se equivoca, para que no se pierda. Es ante todo necesario evitar el clamor de la habladuría y las murmuraciones de la comunidad, ésta es la primera cosa, evitar esto. “Ve y corrígelo en privado” (v. 15).

La actitud es de delicadeza, prudencia, humildad, atención hacia quien ha cometido una culpa, evitando que las palabras puedan herir y matar al hermano.

Porque, ustedes saben, ¡también las palabras matan! Cuando hablo mal. Cuando hago una crítica injusta, cuando con mi lengua saco el cuero a un hermano, esto es matar la reputación del otro.

También las palabras matan. Estemos atentos a esto. Al mismo tiempo esta discreción tiene la finalidad de no mortificar inútilmente al pecador.

[...] El objetivo es aquel de ayudar a la persona a darse cuenta de aquello que ha hecho, y que con su culpa ha ofendido no solamente a uno, sino a todos.

Pero también ayudarnos a librarnos de la ira o del resentimiento, que sólo nos hacen mal: aquella amargura del corazón que trae la ira y el resentimiento y que nos llevan a insultar y a agredir.

Es muy feo ver salir de la boca de un cristiano un insulto o una agresión. Es feo ¿Entendido? Nada de insultos. Insultar no es cristiano ¿Entendido? Insultar no es cristiano.

En realidad, ante Dios todos somos pecadores y necesitados de perdón. Todos. Jesús, de hecho, nos ha dicho no juzgar. La corrección fraterna es un aspecto del amor y de la comunión que deben reinar en la comunidad cristiana.

Es un servicio recíproco que podemos y debemos darnos los unos a los otros. Corregir al hermano es un servicio, y es posible y eficaz solamente si cada uno se reconoce pecador y necesitado del perdón del Señor. (Reflexión antes del rezo del ángelus, 07 de septiembre de 2014)

Oración de sanación

Mi Señor, Tú no te apartas de mí porque eres un Dios rico en misericordia y perdón y me sostienes cuando las tormentas quieren perturbar mi vida.

Ayúdame a ser fuerte, a luchar en medio de la dificultad y confiar en que, más allá de los problemas, se encuentra tu esperanza que no defrauda.

Acepto con humildad cada prueba a la que soy sometido porque sé que de ella hay una enseñanza escondida que Tú quieres que descubra.

Tú me corriges a través mis propios errores, me vas modelando para poder sacar el mejor provecho de los dones que has depositado en mí.

De la misma manera que Tú me corriges, con caridad y bondad, debo yo también hacer lo mismo con los que han cometido faltas contra mí

Que nunca mi lengua se adelante a la bondad de mis labios y termine destilando palabras llenas de odio y causando heridas al corazón.

Soy tuyo Señor, ven y dame un corazón puro para amar. Quita de mí todo deseo de venganza y lléname de tu caridad que todo lo sana.

Dame un corazón bueno y dócil, aferrado a tu promesa de que, si pido al Padre en tu nombre, Él, que es todopoderoso, me lo concederá. Amén

Propósito para hoy

Tener respeto en mis conversaciones con el que piensa distinto, ofreciendo siempre una palabra de consuelo y esperanza.

Frase de reflexión

“Frente a tantos problemas, algunos de ellos graves, no perdamos la esperanza en la misericordia infinita de Dios”. Papa Francisco

Evangelio del día: María, con su saludo, trae alegría y al Espíritu Santo

Lucas 1,39-45 – Solemnidad de la Asunción de la Virgen María: A María se le llama: causa de nuestra alegría, porque trae la alegría más grande: Jesús
Evangelio según San Lucas 1,39-56

 

La vista de María a su prima Isabel: “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor. María dijo entonces: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre”. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco rezando delante estatua virgen de fatima tocando sus pies

La Virgen va a visitar a Isabel, e Isabel le dice: «He aquí, apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno».

Todo es alegría. Pero nosotros cristianos no estamos muy acostumbrados a hablar de alegría, de gozo. Creo que muchas veces nos gustan más los lamentos. ¿Qué es la alegría? La clave para comprender esta alegría es lo que dice el Evangelio:

“Isabel fue colmada de Espíritu Santo”.

Es el Espíritu Santo quien nos da la alegría. En la primera oración de la misa hemos pedido también la gracia de la docilidad al Espíritu Santo, quien nos da la alegría.

[...] A mí me gusta pensar: los jóvenes cumplen la Ley; los ancianos tienen la libertad de dejar que el Espíritu les guíe. Es hermoso esto.

Es precisamente el Espíritu quien nos guía. Él es el autor de la alegría, el creador de la alegría. Y esta alegría en el Espíritu nos da la verdadera libertad cristiana.

Sin alegría, nosotros, cristianos, no podemos llegar a ser libres. Nos convertimos en esclavos de nuestras tristezas.

No se puede llevar adelante el Evangelio con cristianos tristes, desesperanzados, desalentados; no se puede. Esta actitud es un poco funeraria. En cambio, la alegría cristiana deriva precisamente de la alabanza a Dios.

[...] Es precisamente ella, la Virgen quien trae las alegrías. La Iglesia la llama causa de nuestra alegría, causa nostrae letitiae.¿Por qué? Porque trae nuestra alegría más grande, trae a Jesús.

Y trayendo a Jesús hace que este niño salte de alegría en el seno de la madre. Ella trae a Jesús. Ella con su oración hace que el Espíritu Santo irrumpa. Irrumpe ese día de Pentecostés; estaba allí.

Debemos rezar a la Virgen para que al traer a Jesús nos dé la gracia de la alegría, de la libertad; nos dé la gracia de alabar, de hacer oración de alabanza gratuita, porque Él es digno de alabanza, siempre. (Homilía en Santa Marta, 01 de junio de 2013)

Oración de Sanación

Señor, te agradezco por tu poderosa presencia en mi vida y por bendecirme en cada paso que doy. Creo que solo Tú puedes liberar de todos mis miedos.

Tú eres mi guardián fiel, haces que me levante en victoria y me das las fuerzas para continuar. Estoy seguro que puedo si tengo gran confianza en tu poder.

Aumenta mi fe para creer en el poder de tu Palabra y poder proclamarte como María que aceptó tu voluntad con confianza y la enalteciste por su humildad.

Gracias por hacerme experimentar esa paz profunda como la sintió María mientras meditaba tus Palabras y comprendía la profundidad de tus misterios.

Cómo María, quiero estar siempre presto para el servicio, ella, Arca de la Nueva Alianza, portadora de Dios, supo cómo donarse a quien la necesitaba.

María enciende esa luz a todas las naciones para guiarnos a tu encuentro. Si Tú, mi Señor, eres rico en misericordia, ella es Madre de tu misericordia.

Mi corazón se siente firme ahora. No apartes tu mano victoriosa de mí. Confío en me llenarás de paciencia para no desesperarme a la hora de la prueba.

Que la Virgen María me sostenga y sea mi apoyo en esta tarea de servirte con alegría comprometido con mucho amor a tu proyecto de vida. Amén

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro durante el almuerzo pidiendo por las familias que se encuentran necesitadas

Frase de reflexión

“Pidamos por todos los sacerdotes buenos y fieles, que se entregan a los demás con generosidad y abnegación, sin hacer ruido”. Papa Francisco

Evangelio del día: Nunca den motivos de escándalos a nadie

Mateo 17,22-27 – XIX lunes tiempo ordinario: ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?
Evangelio según San Mateo 17,22-27

 

Pagar los impuestos: En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar”. Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza. Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: “¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?” Él les respondió: “Si lo paga”. Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?”. Pedro le respondió: “A los extraños”. Entonces Jesús le dijo: “Por lo tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco mirada triste hacia abajo

[...] San Pedro no tenía una cuenta bancaria, y cuando tuvo que pagar los impuestos el Señor lo envió al mar a pescar un pez y encontrar la moneda dentro del pez, para pagar.

Felipe, cuando encontró al ministro de economía de la reina Candace, no pensó: “Ah, bien, hagamos una organización para sostener el Evangelio…” ¡No! No ha hecho un negocio con él: anunció, bautizó y se marchó.

La Iglesia no es una ONG. Es otra cosa, más importante, y nace de esta gratuidad. Recibida y anunciada.

La pobreza es uno de los signos de esta gratuidad, al tiempo que el otro signo es la capacidad de alabanza. Cuando un apóstol no vive esta gratuidad, pierde la capacidad de alabar al Señor. Alabar al Señor, es esencialmente gratuito, es una oración gratuita: no pedimos, sólo alabamos.

El Reino de Dios es un don gratuito. Desde los orígenes de la comunidad cristiana existió la tentación de buscar afuera, lo que causa confusión, pues en esos casos el anuncio parece proselitismo, y por ese camino no se avanza.

Nuestra fuerza es la gratuidad del Evangelio, pues el Señor nos ha invitado a anunciar, no a hacer proselitismo

Benedicto XVI en una oportunidad dijo que la Iglesia crece no por proselitismo, sino por atracción, y esa atracción viene del testimonio de aquellos que desde la gratuidad anuncian la gratuidad de la salvación.

Cuando encontramos apóstoles que quieren hacer una Iglesia rica y una Iglesia sin la gratuidad de la alabanza, la Iglesia envejece, la Iglesia se convierte en una Organización No Gubernamental, la Iglesia no tiene vida

Pidamos al Señor la gracia de reconocer esta gratuidad. Gratuitamente han recibido, den gratuitamente. Reconocer esta gratuidad, aquel don de Dios. Y también nosotros avanzar en la predicación evangélica con esta gratuidad. (Homilía en Santa Marta, 11 de junio de 2013)

Oración de sanación

Mi Dios, pongo mi vida, mi alma y corazón a tus pies y agradezco por cada cosa que has movido a mi alrededor para hacer de mi vida más llevadera.

Tú siempre encuentras la forma de hacerte sentir en mi debilidad y en mis fallas, me hablas al corazón y me revelas hacia donde debo dirigirme.

Tus promesas son eternas y sé que nunca me pondrás en situaciones contrarias a mi felicidad, sino que me ayudas a crecer por medio de ellas.

Dame la capacidad de mantenerme firme sin dar motivo de escándalo, quiero cumplir tanto con lo que me pides, así como con las leyes del hombre.

Revélame tus caminos y líbrame de toda inseguridad que intenta atraparme entre el miedo y la soledad. Quiero escuchar tu voz que todo lo apacigua.

Cuando sigo tu voz, me regresan las fuerzas, es por ello que cada cosa que hago quiero que sean de tu agrado. Quiero vencer mis ataduras y serte fiel.

Que toda mi vida sea un canto de alabanza dirigido a Ti y mis obras estén acorde a tu Palabra para que me asistas siempre con la fuerza de tu voz.

Me confío a tu misericordia, estoy seguro que con tu ayuda voy a vencer, porque tu amor es eterno y tu misericordia no tiene límites. Amén

Propósito para hoy

Pedir el señor que renueve en mí el don de la fe y así ponerme en marcha con verdaderas acciones que le glorifiquen

Frase de reflexión

“Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como nuevas criaturas, revestidos de Cristo”. Papa Francisco

Evangelio del día: 3 grandes regalos que podemos ofrecer a los demás

Juan 12,24-26 – XVIII jueves tiempo ordinario: Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, dará fruto
Evangelio según San Juan 12,24-26

El grano de trigo debe morir para poder dar fruto: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se perderá; y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Jesús usa una imagen sencilla y sugestiva, aquella del “grano de trigo” que caído en la tierra, muere para dar fruto.

En esta imagen encontramos otro aspecto de la Cruz de Cristo: el de la fecundidad. La cruz de Cristo es fecunda. La muerte de Jesús, de hecho, es una fuente inagotable de vida nueva, porque lleva en sí la fuerza regeneradora del amor de Dios.

Inmersos en este amor por el Bautismo, los cristianos pueden convertirse en “granos de trigo” y dar mucho fruto, si al igual que Jesús, pierden la propia vida por amor a Dios y a los hermanos

Por esta razón, a aquellos que aún hoy “quieren ver a Jesús”, a los que están en la búsqueda del rostro de Dios; a quien ha recibido una catequesis cuando era pequeño y luego no la ha profundizado más y quizás ha perdido la fe; a tantos que aún no han encontrado a Jesús personalmente… a todas estas personas podemos ofrecerles tres cosas: el Evangelio; el Crucifijo y el testimonio de nuestra fe, pobre pero sincera.

El Evangelio: ahí podemos encontrar a Jesús, escucharlo, conocerlo.
El Crucifijo: signo del amor de Jesús que se entregó por nosotros.
La fe que se traduce en gestos simples de caridad fraterna.
Pero principalmente en la coherencia de vida: entre lo que decimos y lo que vivimos, coherencia entre nuestra fe y nuestra vida, entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Evangelio, Crucifijo y testimonio. Que la Virgen nos ayude a llevar estas tres cosas. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 22 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Dios, Señor y salvador, de Ti provienen todas las bendiciones en mi vida, mi familia, mi trabajo, proyectos de vida, solo puedo realizarlos con tu ayuda.

Los talentos que me has dado son para darte fruto. No quiero vivir apegado a logros personales, pues si me apego a ellos puedo hasta perder mi alma

Ayúdame a dar un uso correcto a lo que poseo, a responderte como buen administrador, por eso necesito de tu gracia y de tu luz para orientarme.

Abre mis ojos Señor, que mis deseos de alcanzar las metas soñadas no obnubilen mi visión de salvación y termine llamando bueno a lo que no es.

Ven y toca mi corazón, sopla tu aliento de vida sobre mí para así descubrir el verdadero propósito de mi existencia: alcanzar una felicidad alineada a Ti.

Creo en Ti, en que me has dado el Espíritu Santo para fortalecerme y afrontar con valor todo reto y siendo, en cada uno de ellos, un reflejo de tu amor.

Pongo todo en tus manos y me dejo conducir por tu amor para que llenes de paz mi corazón y comprenda que Tú eres lo más importante en la vida.

En tu Santo Nombre salgo a conquistar corazones para Ti y tenga en mi cesta de vida el mejor de los frutos para cuando me llames a tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro pidiendo por esos vecinos que andan inmersos en la murmuración. También cuidaré mi lengua y que yo no sea uno de ellos.

Frase de reflexión

“No me imagino un cristiano que no sea capaz de sonreír. Demos testimonio gozoso de nuestra fe”. Papa Francisco

Evangelio del día: Seguir a Dios aunque esto signifique división

Mateo 10,37-11,1 – XV lunes tiempo ordinario: No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada
Evangelio según San Mateo 10,34-11,1

 

Jesús vino a traer la espada: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa. Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

 

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[...] Jesús dice a los discípulos: “¿Piensan que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división”. ¿Qué significa esto? Significa que la fe no es una cosa decorativa, ornamental; vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión. Como si fuera una torta que se la decora con la crema ¡No! La fe no es eso.

La fe comporta elegir a Dios como criterio-base de la vida, y Dios no es vacío, no es neutro, Dios es siempre positivo, Dios es ¡amor! Y el amor es positivo.

Después que Jesús vino al mundo, no se puede hacer como si no conociésemos a Dios. Como si fuera una cosa abstracta, vacía, puramente nominal. No, Dios tiene un rostro concreto, tiene un nombre: Dios es misericordia, Dios es fidelidad, es vida que se dona a todos nosotros

Por esto Jesús dice: he venido a traer división; no es que Jesús quiera dividir entre ellos a los hombres, al contrario: Jesús es nuestra paz, ¡es reconciliación! Pero esta paz no es la paz de los sepulcros, no es neutralidad. Jesús no trae neutralidad. Esta paz no es un acuerdo a cualquier precio.

Seguir a Jesús comporta renunciar al mal, al egoísmo y escoger el bien, la verdad, la justicia, también cuando ello requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses. Y esto sí divide, lo sabemos, divide también las relaciones más cercanas.

Pero atención: ¡No es Jesús el que divide! Él pone el criterio: vivir para sí mismo, o vivir para Dios y para los demás; hacerse servir, o servir; obedecer al propio yo u obedecer a Dios. He aquí en qué sentido Jesús es signo de contradicción

Queridos amigos, también entre los parientes de Jesús hubo algunos que a un cierto punto no compartieron su modo de vivir y de predicar, nos lo dice el Evangelio (cfr Mc 3,20-21).

Pero su Madre lo siguió siempre fielmente, teniendo fija la mirada de su corazón en Jesús, el Hijo del Altísimo, y en su misterio. Y al final, gracias también a la fe de María, los familiares de Jesús entraron a formar parte de la primera comunidad cristiana.

Pidamos a María que también nos ayude a nosotros a tener la mirada bien fija en Jesús y a seguirlo siempre, también cuando cuesta”. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 18 de agosto de 2013)

Oración de sanación

Señor Jesús, son tantas las veces que por tu causa he sido rechazado cuando intento que todos te amen como yo lo intento a diario.

Tu Palabra, aunque parece muy severa, es sabiduría viva y está llena de poder; exige mucho de mí: aceptar mis cruces de cada día y seguir adelante.

No es que seas Tú el que dividas, sino la indiferencia y la negación del mundo a cumplir con tu Ley de vida, al no aceptar que solo Tú eres el camino

Quien te sigue debe serte fiel, incluso más allá de nuestros lazos familiares. No puedo soñar con una vida sin cruz, debo llevarla con alegría y amor.

Mi amor a tus mandatos debe manifestarse en obras y estar por encima de todo. Ayúdame a ser testimonio vivo de tu gracia con mis seres queridos.

Ayúdame, con tu bendición, a edificar mi vida sobre roca practicando todas tus virtudes, renunciando al pecado y rechazando emociones negativas.

Sólo tu presencia me asegura un camino lleno de felicidad auténtica y me da la confianza de permanecer firme en las pruebas, el rechazo y en la división.

Señor, que pueda siempre ser portador de bien y hacer crecer la fe en el corazón de los demás. Confío en tu amor que me dirige ¡Ven Señor! Amén

Propósito para hoy

Hoy, durante el almuerzo, buscaré que un tema conversación que esté relacionado con Dios, dejando de lado cualquier vergüenza al hablar de Cristo.

Frase de reflexión

“El Rosario es la oración que acompaña siempre mi vida; también es la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”. Papa Francisco

Evangelio del día: La salvación es gratuita. Nadie compra su salvación

Mateo 10,7-15 – XIV jueves tiempo ordinario: Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios
Evangelio según San Mateo 10,7-15
 

La misión y poder de los doce: “Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La tarea que Jesús da a los discípulos es llevar la Buena Noticia. Mientras si un discípulo se queda detenido y no sale, no da a los demás lo que ha recibido en el Bautismo, no es un verdadero discípulo de Jesús, puesto que le falta el carácter misionero.

El recorrido del discípulo de Jesús es ir más allá para llevar esta buena noticia. Pero hay otro recorrido del discípulo de Jesús: el recorrido interior, el recorrido dentro de sí, el recorrido del discípulo que busca al Señor todos los días en la oración, en la meditación

Un discípulo que no sirve a los demás no es cristiano. El discípulo debe hacer lo que Jesús ha predicado en aquellas dos colonias del cristianismo: las Bienaventuranzas y después el «protocolo» sobre el cual nosotros seremos juzgados: “Mateo 25″.

Si un discípulo no camina para servir no sirve para caminar. Si su vida no es para el servicio, no sirve para vivir como cristiano. Y allí se encuentra la tentación del egoísmo: “Sí, yo soy cristiano, para mí estoy en paz, me confieso, voy a Misa, cumplo los mandamientos”.

Pero el servicio… A los demás: el servicio a Jesús en el enfermo, en el encarcelado, en el hambriento, en el desnudo. ¡Lo que Jesús nos ha dicho que debemos hacer porque Él está allí! El servicio a Cristo en los demás.

Gratuitamente han recibido, gratuitamente den, es la admonición de Jesús. El camino del servicio es gratuito porque hemos recibido la salvación gratuitamente, pura gracia: ninguno de nosotros ha comprado la salvación, ninguno de nosotros la ha merecido.

Es triste cuando se encuentran a cristianos que se olvidan de esta Palabra de Jesús: “Gratis lo han recibido, gratis denlo”.

Es triste cuando se encuentran comunidades cristianas, ya sean parroquias, congregaciones religiosas, diócesis, independientemente de las comunidades cristianas que sean, que se olvidan de la gratuidad, porque detrás de esto y debajo de esto está el engaño (de presumir) que la salvación viene de las riquezas, del poder humano.

Tres palabras: camino como un envío para anunciar. Servicio: la vida del cristiano no es para sí mismo, sino para los demás, como fue la vida de Jesús. Y tercera: gratuidad. Nuestra esperanza está en Jesucristo que nos envía así una esperanza que no decepciona jamás. (Homilía en Santa Marta, 11 de junio de 2015)

Oración de sanación

Señor, por cuantas cosas tengo que agradecerte y a veces resulto indiferente a esto. Me has dado grandes talentos para el bien y todo me lo das gratis.

¿Qué hago con todo lo que me has dado? ¿No lo comparto con los que no han tenido poco en esta vida? Ayúdame a liberarme de esta indiferencia.

Líbrame de la pereza espiritual que me enceguece a tu amor. Te pido perdón por ser desagradecido y no poner a producir los dones que me has regalado.

¿Qué debo hacer? ¿Qué debo decir? ¿Cómo debo actuar? Pongo todo en tus manos sabiendo que me guiarás en este proceso de desprendimiento.

Amarte debe estar ligado a querer comunicarte a los demás. Si mi amor por Ti es verdadero, entonces debo compartirte, anunciarte, esparcir tu Reino.

Que pueda vencer mis miedos. Cuento con tu gracia que mantiene de pie ante toda dificultad. ¿Me acompañarás en este viaje?, estoy seguro que Sí.

Sé que con tu bendición lo lograré. Aquí tienes a este apasionado corazón para que los transformes y hagas con él tu voluntad.

¿Qué mejor manera de retribuirte todo lo que me has dado que esforzándome en servir a los que te buscan y aún no te encuentran? Amén

Propósito para hoy

Animaré a un familiar cercano, amigo o amiga para que reciba el Sacramento de la Confesión en esta semana

Frase de reflexión

“Hay muchos indigentes en el mundo de hoy. ¿Me encierro en mis cosas, o estoy atento a quien necesita ayuda?”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios sana con amor y compasión, pero debes tener fe

Mateo 9,18-26 – XIV lunes tiempo ordinario: Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado
Evangelio según San Mateo 9,18-26

 

Sanación de una mujer y resurrección de una niña: “En aquel tiempo, mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¡Nuestra fe puede todo! ¡Es victoria! Y esto sería bello que lo repitiéramos, también a nosotros, porque tantas veces somos cristianos derrotados.

Jesús ha alabado mucho la fe de la hemorroísa, de la cananea o del ciego de nacimiento y decía que quien tiene fe como una semilla de mostaza puede mover montañas.

Esta fe nos pide a nosotros dos actitudes: confesar y encomendarnos.

Confesar.

La fe es confesar a Dios, pero al Dios que se ha revelado a nosotros, desde el tiempo de nuestros padres hasta ahora; al Dios de la historia. Y esto es lo que todos los días rezamos en el Credo.

Y una cosa es rezar el Credo desde el corazón y otra como papagayos, ¿no? Creo, creo en Dios, creo en Jesucristo, creo… ¿Yo creo en lo que digo?

Esta confesión de fe ¿es verdadera o yo la digo un poco de memoria, porque se debe decir? ¿O creo a medias? ¡Confesar la fe! ¡Toda, no una parte! ¡Toda!…

Nosotros sabemos cómo pedir a Dios, cómo agradecer a Dios, pero adorar a Dios, ¡adorar a Dios es algo más! Sólo quien tiene esta fe fuerte es capaz de la adoración…

Encomendarse.

El hombre o la mujer que tiene fe se encomienda a Dios: ¡se encomienda! Pablo, en un momento oscuro de su vida, decía: “Yo sé bien a quién me he encomendado”. A Dios. Al Señor Jesús. Encomendarse: y esto nos lleva a la esperanza.

Así como la confesión de la fe nos lleva a la adoración y a la alabanza de Dios, el encomendarse a Dios nos lleva a una actitud de esperanza.

Hay tantos cristianos con una esperanza con demasiada agua, no fuerte: una esperanza débil. ¿Por qué? Porque no tienen la fuerza y el coraje de encomendarse al Señor.

Pero si nosotros los cristianos creemos confesando la fe, y también custodiando la fe, y encomendándonos a Dios, al Señor, seremos cristianos vencedores. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe!. (Homilía en Santa Marta, 10 de enero de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, Tú caminas conmigo por los senderos de mi historia y me pides que mantenga la fe y que nunca la pierda a pesar de los problemas.

Cuánto bien me enseña tu compasión y la actitud de aquellos enfermos que se acercaron a Ti, y que por su fe y tu misericordia, recuperaron su salud.

Sé que también yo podré recuperar la paz, la salud, el ánimo, y la alegría si vivo afianzado en el amor y la roca firme de la fe que es tu Palabra.

Tú quieres la vida, no la enfermedad. Estás siempre dispuesto a defenderme de aquellos que me gritan: “acéptalo”, “no podrás”, “baja los brazos”.

Padre amado, no dejes que caiga en el sepulcro vacío de la desesperanza, del que es tan difícil salir pues mantiene al espíritu prisionero de la tristeza.

No permitas que caiga en ese profundo pozo en el que habita lo efímero, en el que habita la desesperación que mata el alma y corroe mis fuerzas.

Hazme dócil y puro, hazme sentir ese amor paternal con el que no me siento abandonado jamás y con el que restauras y sanas todas mis dolencias.

Tú quieres mi felicidad y sé que puedo encontrarla haciendo tu voluntad, entregándome a ella y confiando en tu amor que abriga y consuela. Amén

Propósito para hoy

Examinaré mis errores de actitud frente a los demás y me propondré mejorar mi comportamiento silenciándome unos 15 minutos cuando esté en casa.

Frase de reflexión

“Jesús ha conservado sus llagas para hacernos ver su misericordia. Ésta es nuestra fuerza y nuestra esperanza”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios perdona con caricias, amor y ternura

Mateo 9,1-8 – XIII jueves tiempo ordinario: Tus pecados te son perdonados. Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa
Evangelio según San Mateo 9,1-8
 

Dios perdona por su inmensa misericordia: “Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados – dijo al paralítico – levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La misericordia es algo difícil de comprender. Alguien podría decir: “Pero, Padre, la misericordia ¿borra los pecados?”. “No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios”

La misericordia es el modo con que Dios perdona. Porque Jesús podía decir: “Yo te perdono. Ve”, como dijo a aquel paralítico que le habían presentado desde el techo: “¡Te son perdonados tus pecados!”. Aquí dice: “¡Ve en paz!”.

Jesús va más allá. Aconseja que no peque más. Aquí se ve la actitud misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos; defiende al pecador de una condena justa.

También nosotros, cuántos de nosotros, quizá deberíamos ir al infierno, ¿cuántos de nosotros? Y esa condena es justa… y Él perdona más allá. ¿Cómo? ¡Con esta misericordia!.

La misericordia va más allá y hace la vida de una persona de tal modo que el pecado es arrinconado. Es como el cielo.

Nosotros miramos el cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando sale el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven.

Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios perdona pero no con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está implicado en el perdón, está implicado en nuestra salvación. (Homilía en Santa Marta, 07 de abril de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, aumenta mi fe de tal modo que yo siempre pueda fiarme de tu providencia y de tu infinito poder para alcanzar todos mis objetivos.

Bendice a cada uno de los que amo y que me ven como su apoyo, no quiero fallarles. Cobija mi corazón y dame fuerzas para ser luz para todos ellos.

Que a través de mis acciones, Tú les hagas sentir todo el poder sanador de tu perdón y de tu amor y que pueden superar cualquier problema a tu lado.

Quiero vivir y sentir tu presencia en mi vida. Ábreme el corazón al perdón para desechar todo resto de dolor que me hace guardar rencor.

Quiero renovar hoy mi alianza Contigo. Confiar en tus bendiciones, en que me proteges con tu divino amor para que ningún mal pueda hacerme daño.

Sé que no me abandonarás, aunque vuelva a fallarte una y otra vez, y mis errores me pesen de por vida. Tu poder me levanta y me brindas vida nueva.

Tú eres mi Refugio que purifica y santifica mi corazón. Te pido que abras caminos de esperanza para mí y me ayudes a vencer las dificultades.

Necesito de la guía de tu Espíritu Santo para poder corresponder con amor a todas tus obras y descansar feliz en tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: ¡Ven Espíritu Santo! inflama mi corazón con el fuego divino de tu amor. Amén

Frase de reflexión

“El Crucifijo no nos habla de derrota, de fracaso; nos habla de un Amor que vence al mal y al pecado”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios ha venido a liberarnos de la esclavitud del demonio

Mateo 8,28-34 – XIII miércoles tiempo ordinario: La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio
Evangelio según San Mateo 8,28-34
 

Jesús expulsa a unos demonios: “Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?” A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: “Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara”. Él les dijo: “Vayan”. Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: “Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental”. No leen esto aquí, ¿no?

Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; pero también es cierto que existía el demonio. Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: “Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales”. ¡No!

La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio. Por esta razón no debemos ser ingenuos.

El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones.

Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo – dice el Señor – o estás contra mí.

Jesús ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y, no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros.

Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar, vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: “¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?”

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. La vigilancia

Pero, tres criterios, ¡eh! No hay que confundir la verdad. Jesús lucha contra el demonio: primer criterio.

Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.

Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. ¡Jamás ha sido expulsado para siempre! Sólo el último día lo será. (Homilía en Santa Marta, 11 de octubre de 2013)

Oración de sanación

Señor, quiero seguirte aun en medio de las tribulaciones, ser fiel a tus mandatos y aprovechar todos los talentos con los que me has capacitado.

Quiero que mis pensamientos y acciones estén centrados en Ti. Te alabo por todo lo bueno que me das, pues de Ti me vienen las fuerzas para ser feliz.

Tu Palabra es fuente de Sabiduría, pero también está llena de poder. Es Palabra que protege del mal, que desecha y expulsa toda oscuridad.

No hay mal que no quede sometido ante Ti. Por eso, confío en que Tú puedes acabar con todas mis angustias, miedos y preocupaciones.

Contigo de mi lado, esos malos deseos y emociones negativas, no se apoderarán de mi corazón, pues Tú eres mi fortaleza y escudo impenetrable.

Dame de tu fuerza para no dejarme vencer por las dificultades de la vida. Aparta todo aquello que no me permite estar equilibrado en tu amor.

Toca mi mente y mi corazón, que siempre esté dispuesto a dar lo mejor de mí. Dame la gracia para renunciar a todo lo que no me lleva cerca de Ti.

Gracias por las bendiciones que en este momento derramas sobre mí. Te amo y acepto con amor todo lo que hoy estés dispuesto a darme. Amén

Propósito para hoy

Voy a buscar acercarme, y pedir perdón si es necesario, a ese miembro de la familia del que me encuentro alejado.

Frase de reflexión

“El sufrimiento es una llamada a la conversión: nos recuerda que somos débiles y vulnerables”. Papa Francisco

Evangelio del día: Hay que ser valientes cuando enfrentamos la debilidad

Mateo 8,23-27 – XIII martes tiempo ordinario: ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos! El respondió, ¿Por qué temen, hombres de poca fe?
Evangelio según San Mateo 8,23-27

 

¡No tengan miedo!: “En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: “¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!” Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?” Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Cuando hay una gran agitación en el mar, el barco se cubría por las olas “¡Sálvanos, Señor, que estamos perdidos!”, dicen. ¡El miedo! Incluso aquella es una tentación del diablo: tener miedo de avanzar en el camino del Señor.

Hay una tentación que dice que es “mejor quedarse aquí”, donde estoy seguro. Pero esto es el Egipto de la esclavitud!. Tengo miedo de seguir adelante, tengo miedo de hacia donde me llevará el Señor.

El temor, sin embargo, no es un buen consejero. Jesús muchas veces, ha dicho: “¡No tengan miedo!”. El miedo no nos ayuda.

Cuando Jesús trae la calma al agitado mar, los discípulos en la barca se llenaron de temor. Siempre, ante el pecado, delante de la nostalgia, ante el temor, debemos volver al Señor.

Mirar al Señor, contemplar al Señor. Esto nos da estupor, tan hermoso, por un nuevo encuentro con el Señor. “Señor, tengo esta tentación: quiero quedarme en esta situación de pecado; Señor, tengo la curiosidad de saber cómo son estas cosas; Señor, tengo miedo”. Y ellos vieron al Señor: “¡Sálvanos, Señor, estamos perdidos!” Y llegó la sorpresa del nuevo encuentro con Jesús.

No somos ingenuos ni cristianos tibios, somos valientes, valerosos. Somos débiles, pero hay que ser valientes en nuestra debilidad. Y nuestro valor muchas veces debe expresarse en una fuga y no mirar hacia atrás, para no caer en la mala nostalgia. ¡No tener miedo y mirar siempre al Señor!”. (Homilía en Santa Marta, 02 de julio de 2013)

Diálogo con Jesús

Mi Jesús, dame hoy tu bendición y la gracia de poder confiar en Ti en todo momento y circunstancia, en cada situación difícil por la que atraviese.

Te pido con humildad que aumentes mi fe y creer en tu protección divina. No permitas que los miedos me separen de Ti. Ven y permanece a mi lado.

No hay tempestad que no quede sometida a tu poder, porque todo se rige bajo tu dominio; en cambio yo, pecador rebelde, elijo caminos contrarios a Ti.

Ven Señor, calma las emociones descontroladas de este corazón apegado a cosas pasajeras y que no me permite confiar en tu Señorío absoluto.

Quiero que Tú, Señor, seas siempre mi fortaleza y que la barca de mi vida no vaya a la deriva por mi falta de fe y debilidad a causa de mis pecados.

Sólo Tú tienes el poder de desintegrar todas mis fragilidades. Sólo en Ti podré conseguir paz y seguridad en medio de todas mis tormentas.

¡Sálvame Señor! Confío en que Tú todo lo restauras y haces que llegue la calma, y por eso te alabo y te bendigo en todo momento.

Como María, quiero aprender a confiar plenamente en que Tú todo lo puedes y quedar admirado de tu grandeza y de tu poder. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un misterio del Rosario ofreciéndolo por todos aquellos que están en pecado mortal y han debilitado por completo su fe.

Frase de reflexión

“Seguir a Jesús significa ponerlo en primer lugar, despojándonos de tantas cosas que ahogan nuestro corazón”. Papa Francisco

Evangelio del día: No hay refugio más seguro que las llagas de Jesús

Juan 20,24-29 – XIII lunes tiempo ordinario: Trae acá tu mano y métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree
Evangelio según San Juan 20,24-29

Dichoso el que cree sin haber visto: “Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no lo creeré”. Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego dijo a Tomás: “Aquí están mis manos, acerca tu dedo. Trae acá tu mano y métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús añadió: «Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto»” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Jesús invita a Tomás a meter su mano en las llagas de sus manos y de sus pies y en la herida de su costado.

También nosotros podemos entrar en las llagas de Jesús, podemos tocarlo realmente; y esto ocurre cada vez que recibimos los sacramentos. San Bernardo, en una bella homilía, dice:

“A través de estas hendiduras, puedo libar miel silvestre y aceite de rocas de pedernal, es decir, puedo gustar y ver qué bueno es el Señor”. (Sermón 61, 4. Sobre el libro del Cantar de los cantares).

Es precisamente en las heridas de Jesús que nosotros estamos seguros, ahí se manifiesta el amor inmenso de su corazón. Tomás lo había entendido.

San Bernardo se pregunta:

“¿En qué puedo poner mi confianza? ¿En mis méritos? Pero mi único mérito es la misericordia de Dios. No seré pobre en méritos, mientras él no lo sea en misericordia. Y, porque la misericordia del Señor es mucha, muchos son también mis méritos”. (ibid, 5)

Esto es importante: la valentía de confiarme a la misericordia de Jesús, de confiar en su paciencia, de refugiarme siempre en las heridas de su amor. San Bernardo llega a afirmar:

“Y, aunque tengo conciencia de mis muchos pecados, si creció el pecado, más desbordante fue la gracia (Rm 5,20)”. (ibid.)

Tal vez alguno de nosotros puede pensar: mi pecado es tan grande, mi lejanía de Dios es como la del hijo menor de la parábola, mi incredulidad es como la de Tomás; no tengo las agallas para volver, para pensar que Dios pueda acogerme y que me esté esperando precisamente a mí.

Pero Dios te espera precisamente a ti, te pide sólo el valor de regresar a Él.

Cuántas veces en mi ministerio pastoral me han repetido: “Padre, tengo muchos pecados”; y la invitación que he hecho siempre es:

“No temas, ve con Él, te está esperando, Él hará todo”.

Cuántas propuestas mundanas sentimos a nuestro alrededor. Dejémonos sin embargo aferrar por la propuesta de Dios, la suya es una caricia de amor.

Para Dios no somos números, somos importantes, es más somos lo más importante que tiene; aun siendo pecadores, somos lo que más le importa. (Homilía del segundo domingo de pascua, 08 de abril de 2013)

Oración de sanación

Señor mío, Dios mío, quiero acercarme siempre a Ti con la plena confianza de que, en todas mis necesidades, Tú me brindas tu mano amiga y generosa.

Confío en que tu amor vive dentro de mí. Aumenta cada día mi fe para nunca dudar y no necesitar que mis ojos puedan verte para poder creer.

Abro mi corazón a Ti y me entrego con una actitud llena de fe y esperanzas, siendo perseverante y fiel, aunque pase por mil y una tormentas en mi vida.

Creo en Ti, en tu poder. Te pido que vengas a mi vida, y sanes todas mis heridas que tienen a mi alma viviendo en angustia y desespero.

A través de tus llagas esparciste la misericordia al mundo, acogiendo a los pecadores que te buscan de corazón y quieren dejar atrás los malos hábitos.

Tus llagas han renovado en mí el deseo ardiente por seguirte. Quiero tocar tus llagas en los marginados y enfermos, llevarlos a tu dulce corazón.

Ven y lléname de optimismo para vencer esa tibieza que me mantiene atorado en una vida cómoda, vacía y sin sentido.

Me encomiendo a tu corazón, cobíjame en tus heridas y en ellas dame el alivio necesario para restaurar la fe que se ha debilitado en mi vida. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la unidad y la paz en todos los hogares donde hay división, sobre todo en aquellos que han perdido sus valores cristianos.

Frase de reflexión

“Toda comunidad cristiana debería ser un hogar acogedor para cuantos buscan a Dios o necesitan un hermano que los escuche”. Papa Francisco

Evangelio del día: Por sus frutos los reconocerán

Mateo 7,15-20 – XII miércoles tiempo ordinario: Mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración Evangelio según San Mateo 7,15-20 Por los frutos serán reconocidos: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Injertados en Cristo con el Bautismo, los cristianos hemos recibido gratuitamente de Él el don de la vida nueva; y gracias a la Iglesia podemos permanecer en comunión vital con Cristo. Es necesario mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración, la escucha y la docilidad a su Palabra, leer el Evangelio, la participación a los Sacramentos, especialmente a la Eucaristía y a la Reconciliación. Si uno está íntimamente unido a Jesús, goza de los dones del Espíritu Santo, que – como nos dice san Pablo – son «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia» (Gal 5,22); y en consecuencia hace tanto bien al prójimo y a la sociedad, como un verdadero cristiano. De estas actitudes, de hecho, se reconoce que uno es un verdadero cristiano, así como por los frutos se reconoce al árbol. Los frutos de esta unión profunda con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es trasformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo. Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se convierte también en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Entonces, con su corazón, como Él lo ha hecho, podemos amar a nuestros hermanos, a partir de los más pobres y sufrientes, y así dar al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz. [...] Confiémonos a la intercesión de la Virgen María, para que podamos ser sarmientos vivos en la Iglesia y testimoniar de manera coherente nuestra fe, coherencia de vida y de pensamiento. De vida y de fe. Conscientes que todos, según nuestras vocaciones particulares, participamos de la única misión salvífica de Jesucristo (Reflexión antes del rezo del Regina Coeli, 03 de mayo de 2015)

Oración de sanación

Señor, gracias por sembrar el bien en mi corazón. Quiero que hoy me hagas comprender que, a tu lado, puedo salir adelante y vencer todos mis miedos. Ayúdame a poner todos mis talentos al servicio de los demás, hablar de tu verdad y tu justicia, consolando a mis hermanos en sus penas y sufrimientos. Dame la bendición de tener un corazón noble, que guarde tu Palabra y la ponga en práctica para darte frutos que ayuden a construir un mundo mejor. Quiero perseverar en la fe, ser santo como Tú lo eres, ir por el mundo aliviando heridas, consolando a los afligidos y asistiendo a los necesitados. Quiero ser coherente con lo que predico, dar ejemplo de Ti en todos mis ambientes, ser valiente y entusiasta cuando hablo de Ti a los otros. Que yo pueda ser testimonio vivo de tu bondad. Renuncio a todo aquello que no me deja crecer. Dame de tu poder y tu fuerza para no darme por vencido. Que mi amor y mi fe se fortalezcan en la medida que predico y practico lo que me pides, abriéndome paso a las maravillas de tu poder. Te entrego mis problemas y dificultades, sé que contigo puedo superar todo obstáculo que no me permita anunciarte como corresponde. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar las actividades del día, invitar a la familia a rezar unidos el Salmo 23

Frase de reflexión

“El secreto de la vida cristiana es el amor. Sólo el amor llena los vacíos, las profundidades negativas que el mal crea en los corazones”. Papa Francisco

Evangelio del día: Jesús es la puerta que nos hace entrar en la familia de Dios

Mateo 7,6.12-14 – XII martes tiempo ordinario: Ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición
Evangelio según San Mateo 7,6.12-14

Caminar por la puerta estrecha: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sean que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resume la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida, y que pocos son los que lo encuentran” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco evangelio pasar por la puerta angosta

Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor.

Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Y esa puerta es el mismo Jesús (Cfr. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre.

Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios.

Porque saben, Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme: “pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida…” No, no estás excluido.

Precisamente por esto eres el preferido. Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta.

Todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que duran un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro.

Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás.

A la Virgen María, Puerta del Cielo, le pedimos que nos ayude a pasar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como ha transformado la suya para llevar a todos la alegría del Evangelio (Homilía en Santa Marta, 25 de agosto de 2013)

Oración de sanación

Jesús mío, gracias por esa paz y consuelo que trae el sentir tu presencia cada día cuando cierro mis ojos al mundo y pienso en todas tus bendiciones.

Seguirte no es tan sencillo; el mundo me abre tantas puertas de fantasías que a veces me deslumbran tanto que me desorientan y pierdo tu camino.

Debo entender que esas maravillas terrenales son solo ilusiones pasajeras que me distraen de mi verdadero objetivo: buscar tu Reino y tu Justicia.

Tú me enseñas que debo tratar a los demás como yo quiero ser tratado, es una regla de oro para poder entrar por esa puerta estrecha que me ofreces.

No quiero sentir miedo de abrir la puerta de mi corazón a todos cuantos necesiten descubrirte, pues tu alegría y salvación es para todos.

Aumenta mi deseo de servir y amar, pues en esa donación, encontraré la puerta que me da la vida en abundancia, la Puerta de tu Corazón.

Comprendo que, para seguirte, debo amar y tener esa empatía con los demás como Tú la has tenido conmigo. Por eso, límpiame de egoísmos.

Haz crecer en mi corazón ese desprendimiento del mundo para poder donarme por completo y proclamar las maravillas del Cielo. Amén

Propósito para hoy

Antes de llegar a casa, regalaré un pequeño detalle a una persona o un vecino(a) cercano.

Frase de reflexión

“La misericordia es lo único que puede salvar al hombre y al mundo del pecado y del mal”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios ofrece alivio y consuelo ante el sufrimiento

Mateo 11,25-30 – Solemnidad Sagrado Corazón de Jesús: Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré

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Evangelio según San Mateo 11,25-30
Jesús manos y humilde de corazón: ”En aquel tiempo, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt. 11,28). Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente simple, pobres, enfermos, pecadores, marginados… esta gente siempre le siguió para escuchar su palabra -¡una palabra que daba esperanza!

¡Las palabras de Jesús dan siempre esperanza! y también para tocar aunque solo fuese el borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes extenuadas y dispersas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9:35-36): así dice Él, y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para sanar a muchos de ellos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: “Vengan a mí”, y les promete alivio y refrigerio.

Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y, a veces privados de auténticos puntos de referencia.

En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas desamparadas y dispersas bajo el peso insoportable del abandono y de la indiferencia.

A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: “Vengan a mí, todos ustedes“. Pero también lo dice a los que poseen todo. Pero cuyo corazón está vacío. Está vacío. Corazón vacío y sin Dios. También a ellos, Jesús dirige esta invitación: “Vengan a mí”.

La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.

Jesús promete reconfortar a todos, pero también nos hace una invitación, que es como un mandamiento: “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón“ (Mt 11,29).

El “yugo” del Señor ¿en qué consiste? Consiste en cargar el peso de los otros con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y consuelo de Cristo, estamos llamados también nosotros a ser alivio y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro.

La mansedumbre y la humildad de corazón no sólo nos ayuda a soportar el peso de los otros, sino a no cargar sobre ellos con nuestros propios puntos de vista personales, nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 06 de julio de 2014)

Oración de Sanación
Señor, despierto alegre sabiéndome amado por Ti y reconociendo todas las obras maravillosas que has puesto en la vida de este pobre pecador.

Te ruego que vengas a mi corazón y me ayudes a tener claridad y sabiduría en todas las decisiones que tome y que influyen en los que más quiero.

Tú me invitas a acudir a Ti cuando me siento cansado, triste, afligido, para buscar alivio, pues Tú eres el único refugio seguro, el que protege y consuela.

Jamás he conocido compasión tan inmensa y llena de vida que pueda compararse a la dulzura de tu protección. Eres un Dios cercano y amigo.

Que mi corazón también arda de deseo como el tuyo por aliviar las tristezas y desolaciones de los demás. Que esté siempre listo para consolar y animar.

Dios mío, gran consolador de almas, mi sostén y mi amor, ven con tu gracia y destruye mi corazón de piedra e instaura en su lugar uno manso y humilde.

Dame, amado mío, un corazón que no juzgue, un corazón dulce y generoso que siempre abra paso al amor y cree caminos de reconciliación.

Ayúdame a serte útil, a ser tus manos y pies, a servir y aliviar, a entregarme sin medida a la eterna llama de tu compasión. Amén.

Propósito para hoy:

Me apartaré a un sitio silencioso por unos 5 minutos y ofreceré 10 Avemaría por las benditas almas de Purgatorio

Frase de reflexión

“Nunca hay motivos para perder la esperanza. Jesús dice: «Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”. Papa Francisco

Evangelio del día: Hacer el bien sin esperar recompensas, no como los hipócritas

Mateo 6,1-6.16-18 – XI miércoles tiempo ordinario: Cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18

Hacer obras sin esperar recompensa: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial. Por tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes hagan oración; no sean como los hipócritas a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que ahí en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estas ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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En el pasaje de Mateo, Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Y distingue el hecho externo del hecho interno, de ese llanto del corazón.

A lo largo del tiempo estas prescripciones habían sido corroídas por la herrumbre del formalismo exterior o, incluso, se habían transformado en un signo de superioridad social.

Jesús pone de relieve una tentación común en estas tres obras, que se puede resumir precisamente en la hipocresía (la nombra tres veces):

“Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas… Cuando recen, no sean como los hipócritas a quienes les gusta rezar de pie para que los vea la gente… Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas”.

Sepan, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de lágrimas.

Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción.

Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre que ve en lo secreto. (Homilía en Santa Marta, 23 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Jesús mío, Tú conoces a profundidad las intenciones de mi corazón. Quiero hacer el bien, aunque a veces haga el mal que no debo y daño a quien no quiero.

Ayúdame a ser justo ante tus ojos, a no buscar la adulación de demás, sino complacerte a Ti, que ves en lo secreto y conoces el valor de mi ofrecimiento.

Que mi corazón sea guiado por las leyes de tu amor, para así buscar la justicia y el perdón, resarcir los errores, buscar la paz y la reconciliación.

No quiero caer en la vanidad ni satisfacer mi ego en los halagos de los demás, esperando recompensas que no se relaciones a tu proyecto de vida.

Ayúdame a saber discernir lo que debo decir, contar con tu iluminación para perseguir el bien sin esperar nada a cambio. Sé Tú mi guía y protector.

Tu Palabra, que es sabiduría, me dice: “Que te alabe otro y no tu boca; que la alabanza provenga de un extraño y no de tus propios labios” (Prov. 27,2)

Que, ni mis ojos, ni mi corazón, sean seducidos por falsos ídolos que me hagan extraviar sin permitirme crecer en tu bondad y en la sencillez.

Desde ahora, buscaré ser el más pequeño de todos, que pueda pasar siempre desapercibido y que seas Tú, Jesús, quien brille para siempre. Amén.

Propósito para hoy

Dedicaré algo de tiempo a escuchar alegremente a un conocido que no me cae del todo bien (practicar la paciencia, la tolerancia y la caridad

Frase de reflexión

“Pidamos al Señor ternura para ver a los pobres con comprensión y amor, sin cálculos y sin temores”. Papa Francisco