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Evangelio del día: Aprende los criterios para discernir la presencia del demonio

Lucas 11,15-26 – XXVII viernes tiempo ordinario: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama
Evangelio según San Lucas 11,14-23

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El que no está conmigo está contra mí: “En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: “Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo los demonios con el poder de Belzebú, entonces, ¿con el poder de quien los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, entonces eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco:

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Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.

Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: “Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental”.. No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; pero también es cierto que existía el demonio.

Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: “Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales”… No. La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.

No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí.

Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: “¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?”.

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. La vigilancia. Pero, tres criterios, eh No hay que confundir la verdad:

Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. Jamás ha sido expulsado para siempre. Sólo el último día lo será.
(Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, gracias por cada bendición recibida a través de muchas situaciones. Me encomiendo a tu santo poder, que todo lo que haga esté lleno de Ti.

Tu amor y tu presencia me hacen caminar confiado de que me levantas en mis caídas y me haces experimentar tus bendiciones y obras milagrosas.

Mi Dios, fuera de Ti: nada, solo abunda el pecado y la astucia del demonio que me tiende trampas con riquezas y cosas materiales para alejarme de Ti

Sé que estoy lleno de debilidades. A veces hago el mal que no debo intentando hacer el bien que quiero, por eso te busco y me refugio en Ti

Dame tu gracia para saber discernir lo que más me conviene. Ilumina mi mente para siempre perseguir el bien y desechar toda situación de división.

Conociéndote me ayudará a amarte más, a evitar los peligros y a reconocer las obras que realiza el maligno a mi alrededor para desviarme de tu Amor.

Oh mi amado, no me dejes caer en la tentación y líbrame del mal. Que sepa ser siempre valiente y no me deje vencer por las contrariedades y la tristeza.

Me uno a la fuerza de las Palabras pronunciadas por San Pablo para hacerlas presentes siempre en mi vida: “Para mí la vida es Cristo”. Amén

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Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la Salud de todos los enfermos

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Frase de reflexión:

“La familia es un elemento esencial de todo desarrollo humano y social sostenible”. Papa Francisco

Evangelio del día: Confiar en el poder de la oración y en un Dios generoso

Lucas 11,1-4 – XXVII miércoles tiempo ordinario: La primera palabra para orar es decir: ¡Padre! ésta es la clave de la oración
Santo Evangelio según San Lucas 11,1-4

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Oración de confianza al Padre: En aquellos tiempos, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada día nuestro pan de cada día; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Jesús nos da inmediatamente un consejo en la oración, a saber, “no derrochar palabras, no hacer rumor”, “el rumor de carácter mundano, los rumores de la vanidad”. Y advirtió que la “oración no es una cosa mágica, no se hace magia con la oración”.

Alguien me dice que cuando uno va a ver a un brujo éste le dice tantas palabras para curarlo. Pero ese es un pagano. A nosotros, Jesús nos enseña que no debemos ir a Él con tantas palabras, porque Él sabe todo. La primera palabra es “Padre”, ésta es la clave de la oración. Sin decir, sin sentir esta palabra no se puede rezar.

¿A quién rezo? ¿A Dios Omnipotente? Demasiado lejano. Ah, esto yo no lo siento. Ni siquiera Jesús lo sentía. ¿A quién rezo? ¿Al Dios cósmico? Un poco habitual, en estos días, ¿no?… rezar al Dios cósmico, ¿no? Esta modalidad politeísta que llega con esta cultura “Light”… Tú debes rezar al Padre.

Padre es una palabra fuerte. Tú debes rezar al que te ha generado, al que te ha dado la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti. A mí. Y también al que te acompaña en tu camino: al que conoce toda tu vida. Todo: aquel que es bueno, aquel que no es tan bueno. Conoce todo.

Si nosotros no comenzamos la oración con esta palabra, no dicha por los labios, sino dicha de corazón, no podemos rezar en cristiano.

Padre es una palabra fuerte pero abre las puertas. En el momento del sacrificio Isaac se da cuenta de que algo no iba, porque faltaba la ovejita, pero se fía de su padre y su preocupación la dejó en el corazón de su padre. “Padre”, es la palabra que ha pensado decir aquel hijo que se fue con la herencia y después quería volver a su casa.

Y aquel padre lo ve llegar y sale corriendo a su encuentro, se le tira al cuello, para caer sobre él con amor. Padre, he pecado: es ésta la clave de toda oración, sentirse amados por un Padre.

[...] Todos estos afanes, todas estas preocupaciones que nosotros podemos tener, dejémoselos al Padre: Él sabe de qué cosa tenemos necesidad…

De este modo se explica el hecho de Jesús, después de habernos enseñado el Padrenuestro, subraye que sI nosotros no perdonamos a los demás, ni siquiera el Padre perdonará nuestras culpas.

Es tan difícil perdonar a los demás, es verdaderamente difícil, porque nosotros siempre tenemos ese pesar dentro. Pensemos: “Me la hiciste, espera un poco… para volver a darle el favor que me había hecho”…

No se pude rezar con enemigos en el corazón, con hermanos y enemigos en el corazón: no se puede rezar. Esto es difícil: sí, es difícil, no es fácil…

Pero Jesús nos ha prometido al Espíritu Santo: es Él quien nos enseña, desde dentro, del corazón, como decir “Padre” y como decir “Nuestro”

Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir “Padre” y a decir “Nuestro”, haciendo la paz con todos nuestros enemigos. (Homilía en Santa Marta, 08 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor de mi vida, abro mi corazón y mi mente a tu acción restauradora para dejarme llenar de tu luz y así crecer con una esperanza firme y segura.

Quiero creer en el Poder de tu Palabra, una Palabra que disipa toma emoción negativa y me fortalece, pues me reconozco débil e inestable sin Ti.

Señor contigo soy un vencedor. Por tu sacrificio de amor me has convertido en tu hijo y eso me da las fuerzas para serte fiel ante los retos de la vida.

Libera mi alma de la ceguera espiritual que no me permite amarte con todo mi corazón. Tú eres el Dios de la vida, el que todo lo puede y todo lo restaura.

Confío en el poder de oración, en el poder de tu promesa: “llama y se te abrirá”. Ruego que tu Gracia venga a mí y me modele según tus designios.

Sana la dureza de mi alma, dame la capacidad ser insistente y nunca dejar de confiar en que Tú eres el gran proveedor que sabes dar cosas a tus hijos.

Te pido perdón también por haberte fallado en otras ocasiones pensando que me dejarías abandonado en la necesidad.

Dame un corazón como el tuyo, perdonador, amante, entregado, generoso, para así, yo también pueda acudir al clamor de mis hermanos. Amén

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Propósito para hoy

Rezaré una decena del Santo Rosario por las intenciones del Papa y la Iglesia

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Frase de reflexión

“Hay mucha indiferencia ante el sufrimiento. Esta indiferencia debe ser contrastada con actos concretos de caridad”. Papa Francisco

Evangelio del día: Dios quiere que tengas misericordia en el corazón

Lucas 10,25-37 – Reflexión del Papa: Dios es misericordioso y sabe comprender bien nuestras miserias, dificultades y nuestros pecados
Evangelio según San Lucas 10,25-37

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El buen samaritano: “En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?”. El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”. El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: “Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso”. “¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?”. El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”. Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Estamos en el capítulo 10 de Lucas, es la famosa parábola del buen samaritano. ¿Quién era este hombre? Era una persona cualquiera, que bajaba de Jerusalén hacia Jericó por el camino que atravesaba el desierto de Judea. Poco antes, por ese camino, un hombre había sido asaltado por bandidos, le robaron, golpearon y abandonaron medio muerto.

Antes del samaritano pasó un sacerdote y un levita, es decir, dos personas relacionadas con el culto del Templo del Señor. Vieron al pobrecillo, pero siguieron su camino sin detenerse.

En cambio el samaritano, cuando vio a ese hombre, sintió compasión, dice el Evangelio. Se acercó, le vendó las heridas, poniendo sobre ellas un poco de aceite y de vino; luego lo cargó sobre su cabalgadura, lo llevó a un albergue y pagó el hospedaje por él… En definitiva, se hizo cargo de él: es el ejemplo del amor al prójimo.

Pero, ¿por qué Jesús elige a un samaritano como protagonista de la parábola? Porque los samaritanos eran despreciados por los judíos, por las diversas tradiciones religiosas.

Sin embargo, Jesús muestra que el corazón de ese samaritano es bueno y generoso y que, a diferencia del sacerdote y del levita, él pone en práctica la voluntad de Dios, que quiere la misericordia más que los sacrificios.

Dios siempre quiere la misericordia y no la condena hacia todos. Quiere la misericordia del corazón, porque Él es misericordioso y sabe comprender bien nuestras miserias, nuestras dificultades y también nuestros pecados.

A todos nos da este corazón misericordioso. El Samaritano hace precisamente esto: imita la misericordia de Dios, la misericordia hacia quien está necesitado… (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 14 de julio de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, enséñame a orar siempre con esa confianza en la que creo con firmeza que siempre me darás lo que necesito para mi salvación

Quiero ser instrumento tuyo para sanar la vida de los demás con mis palabras y acciones, pues sé que Tú quieres que mi fe se traduzca en obras

Ayúdame a experimentar la alegría de tu perdón, a saber corresponderte con un corazón humilde y generoso y librar mi alma de esas asperezas egoístas.

Quiero crecer en la fe sabiendo que todo aquel que cumple tu voluntad alcanza tu felicidad mediante la compasión y la generosidad

Tú no temes acercarte a nuestras dolencias y enfermedades, por el contrario, palpas nuestras llagas, tocas nuestro dolor, y nos infundes esperanzas.

Señor, entiendo que cada derrota es una vivencia de la que tengo que aprender cómo levantarme e intentarlo de nuevo con más fuerza

Dame la fortaleza de acercarme al que sufre, al golpeado por la sociedad, al afligido, para consolarlos y ayudarlos a que se sientan vivos y valiosos.

Que no tenga miedo de tocar sus heridas y compartir sus dolores, llevándolos a Ti, al Médico de médicos, al que todo lo limpia y todo lo restaura. Amén

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Propósito para hoy

Dedicaré 5 minutos para orar por los que trabajan en las casas hogares, refugios y ancianatos. Si es posible escribir una pequeña oración en las redes sociales para que otros se unan en oración

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Frase de reflexión

“A veces descartamos a los ancianos, pero ellos son un tesoro precioso: descartarlos es injusto y una pérdida irreparable”. Papa Francisco

Evangelio del día: El camino del cristiano no es un camino de venganza

Lucas 9,51-56 – XXVI martes tiempo ordinario: Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura, con amor, con la caridad… Estamos en su manos
Evangelio según San Lucas 9,51-56

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La venganza es reprochable: “Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco mirando hacia abajo triste orando

Jesús reprocha a estos dos apóstoles, Santiago y Juan, porque querían que bajara fuego del cielo sobre quienes no habían querido recibirle en una aldea de samaritanos. Y tal vez en su imagen estaba el arquetipo del fuego que bajó sobre Sodoma y Gomorra y destruyó todo.

Los dos apóstoles, sentían que cerrar la puerta a Jesús era una gran ofensa: estas personas debían ser castigadas. Pero el Señor se giró y les reprochó: éste no es nuestro espíritu.

De hecho el Señor va siempre adelante, nos hace conocer cómo es el camino del cristiano. No es, en este caso, un camino de venganza. El Espíritu cristiano es otra cosa, dice el Señor. Es el espíritu que Él nos hará ver en el momento más fuerte de su vida, en la pasión: espíritu de humildad, espíritu de mansedumbre.

[...] Nos hará bien pensar en este espíritu de humildad, de ternura, de bondad. Este espíritu manso propio del Señor que lo quiere de todos nosotros.

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¿Dónde está la fuerza que nos lleva a este espíritu? Precisamente en el amor, en la caridad, en la conciencia de que nosotros estamos en las manos del Padre.

Como leíamos al inicio de la misa: el Señor nos lleva, nos hace ir adelante, está con nosotros, nos guía.

El libro del Deuteronomio dice que Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura. Cuando se oye esto, no hay ganas de hacer que baje fuego del cielo. No; no las hay. Viene el otro espírit»: el espíritu de esa caridad que todo sufre, todo perdona, que no se engríe, que es humilde, que no se busca a sí misma. (Homilía en Santa Marta, 01 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Mi Señor, abro mi corazón en este día a todas las oportunidades que tienes preparadas para mí. Que tu amor descanse y haga presencia en mi vida

Quiero caminar confiado sabiendo que me llevas por caminos de paz. Gracias por ese amor tan inmenso que me das que me llena completo de Ti.

Borra de mi alma todo dolor. Que no tome acciones equivocadas en base a la ira. Sólo Tú amor puede ayudarme a superar esas malas emociones.

Ayúdame a eliminar de mi vida todo deseo de venganza que se haya anidado en mi corazón que me hace actuar con impulsividad alejándome de tu gracia

Ayúdame a corregir mis fallas, a buscar senderos de luz y saber que, sólo siguiendo tus pasos, es que puedo ser útil a los míos y al mundo entero

Sana mis dolencias, llévate todo el daño que otros han causado en mí para así ser un reflejo de Ti. Sé que tu amor todo lo restaura y lo hace nuevo.

Permíteme crecer en la esperanza de tu amor, crecer sin odios, sin vacíos y vivir mi vida libre de la atadura del rencor y el deseo de venganza.

Gracias por cuidarme y consolarme. Todo te lo entrego. Renueva, sana e ilumina mi vida y hazme sentir siempre liberado y amado. Amén

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Propósito para hoy

Hoy, tomaré conciencia de cada uno de mis actos pasados y pediré perdón a Dios por aquellos momentos en que he sentido ira y deseo de venganza hacia mi prójimo

Frase de reflexión

“A veces nos encerramos en nosotros mismos… Señor, ayúdanos a salir al encuentro de los demás, a servir a los más débiles”. Papa Francisco

Evangelio del día: Seamos como niños y nuestro Ángel mirará el rostro del Padre

Mateo 18,1-5.10 – Fiesta de los Ángeles Custodios: Les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre
Evangelio según San Mateo 18,1-5.10

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La infancia espiritual y los ángeles custodios: En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?” Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco besa a una bebe en papamovil

No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los «pequeños». Este término «pequeños» se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños. Por ejemplo Jesús dice:

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial”.

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón.

Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos: incluso cuando se llega a la edad de adulto, o anciano, también si se convierte en padre, si ocupa un sitio de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo.

Todos somos hijos. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido.

[...] Los niños portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y en la mamá; y tiene una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen.

Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las incrustaciones de la vida que endurecen el corazón.

Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior. Pero los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente.

Y muchas veces ponen en dificultad a los padres, manifestando delante de otras personas: “Esto no me gusta porque es feo”. Pero los niños dicen lo que ven, no son personas dobles, no han cultivado aún esa ciencia de la doblez que nosotros adultos lamentablemente hemos aprendido.

Los niños, en su sencillez interior, llevan consigo, además, la capacidad de recibir y dar ternura…

Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos, cuando los tomo para abrazarlos, sonríen; otros me ven vestido de blanco y creen que soy el médico y que vengo a vacunarlos, y lloran, pero espontáneamente.

Los niños son así: sonríen y lloran, dos cosas que en nosotros, los grandes, a menudo se bloquean, ya no somos capaces…

Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a hacerse como niños, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. (Catequesis, audiencia general, 18 de marzo de 2015)

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Oración de sanación

Señor de mi vida, quiero grabar en mi mente y en mi corazón todas esas palabras de amor que me dices y meditarlas profundamente en el corazón.

Desde que me despierto, quiero mantener vivo en mis pensamientos esa esperanza que Tú me prometes: “quien confía en Ti no quedará defraudado”.

En tus Palabras, encuentro consuelo, sabiduría y fortaleza para protegerme, con los cuales no daré lugar al miedo y a las distintas formas del mal.

Quiero vivir y responsabilizarme como adulto, pero confiar y disfrutar siempre con la sencillez y ternura de un niño por quienes Tú tienes predilección

Debo mantener el alma humilde para sentirte en cada una de las cosas que vivo y que mis acciones y palabras puedan ser siempre de tu agrado.

Los que te seguimos, debemos ser mansos y humildes, es por ello que te pido que ayudes a confiar como lo hace un niño, desde su pequeñez.

Ayúdame a entregarme a la vida con la misma dulzura con la que se entrega un niño en los brazos de su padre.

Sé que, con tu bendición y la asistencia de tus santos ángeles custodios, me sentiré seguro de alcanzar la perfección de la sencillez interior. Amén

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Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: “Ven Ángel de mi guarda custodio, protégeme e inflama mi corazón con el fuego divino del Espíritu Santo. Amén”

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Frase de reflexión

“Cuando no es posible ganarse el pan, se pierde la dignidad. Es un drama en nuestros días, especialmente para los jóvenes”. Papa Francisco

Evangelio del día: Los ángeles nos defienden y la Iglesia los honra

Juan 1,47-51 – Fiesta de los Santos Arcángeles: Verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
Evangelio según San Juan 1,47-51

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La grandeza de los Cielos: En aquel tiempo, al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

santos arcangeles miguel gabriel rafael vitral

Nosotros leemos en el Salmo 8: “Tú has hecho al hombre superior a los ángeles”, y esa inteligencia tan grande del ángel no podía llevar sobre sus espaldas esta humillación, que una criatura inferior fuera hecha superior; y trataba de destruirlo.

Por tanto, Satanás trata de destruir a la humanidad, a todos nosotros. Tantos proyectos, excepto los pecados propios, pero tantos, tantos proyectos de deshumanización del hombre, son obra suya, sencillamente porque odia al hombre. Es astuto: lo dice la primera página del Génesis; es astuto. Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción.

Y los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden al Hombre-Dios, al hombre superior, Jesucristo que es la perfección de la humanidad, el más perfecto.

Por esto la Iglesia honra a los ángeles, porque son los que estarán en la gloria de Dios, están en la gloria de Dios, porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir que el Verbo ha venido en la carne.

El deber del pueblo de Dios es custodiar en sí al hombre, al hombre Jesús porque es el hombre que da vida a todos los hombres. En cambio, en sus proyectos de destrucción, Satanás inventa explicaciones humanísticas que van, propiamente, contra el hombre, contra la humanidad y contra Dios.

La lucha es una realidad cotidiana en la vida cristiana: en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias… Si no se lucha, seremos vencidos. Pero el Señor ha dado esta tarea principalmente a los ángeles: luchar y vencer. Y el canto final del Apocalipsis, después de esta lucha, es tan bello:

“Ahora se ha cumplido la salvación, la fuerza y el Reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, aquel que los acusaba ante nuestro Dios día y noche”.

Hoy, los invitó a orar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a rezar esa oración antigua, pero tan bella, al arcángel Miguel, para que sigua luchando para defender el misterio más grande de la humanidad, que el Verbo se ha hecho Hombre, ha muerto y resucitado. Éste es nuestro tesoro. Que Él siga luchando para custodiarlo. (Homilía en Santa Marta, 29 de septiembre de 2014)

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Oración de Sanación

Señor, Tú conoces mis dolencias y los temores que invaden mi alma, por eso, pongo todo lo que tengo guardado en mi corazón en la inmensidad del tuyo.

Solicito tu asistencia divina para que no me dejes caer en desesperaciones en esas situaciones tensas que escapan de mi control y debilitan mi fe.

Concédeme la asistencia celestial de tus santos ángeles para que me bendigan y guíen por caminos de paz, dispersando de mi vida toda ansiedad.

Dame la fuerza y el poder de ser como los ángeles del Cielo, de llevar mensajes de esperanza, palabras de aliento y de fortaleza.

Quiero amarte con todas las fuerzas de mi corazón. Quiero sentir tu poder en mí para estar dispuesto a luchar por un mundo mejor y más justo para todos.

Clamo a los santos Arcángeles, Miguel, Rafael y Gabriel para que me ayuden a vencer las tentaciones y las pruebas que intentan doblegar mi espíritu.

Confió en que Tú me proteges, en que me quieres y me acompañas. Te doy mi vida y mi corazón, quiero vivir lleno de tu Gloria y de tu amor.

Que pueda hoy, por medio de la guía de los Santos Arcángeles, tener encuentros de amor a través del servicio y las buenas obras. Amén

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Propósito para hoy

Rezar la oración a San Miguel Arcángel pidiendo por la protección del Papa y de la Iglesia ante los ataques del enemigo malo.

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Frase de reflexión

“La paz es don de Dios, pero requiere nuestro compromiso. Seamos gente de paz con la oración y en la acción”. Papa Francisco

Evangelio del día: A Dios se le conoce en la oración, en el diálogo de rodillas

Lucas 9,7-9 – XXV jueves tiempo ordinario: No se puede conocer a Jesús en primera clase. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad
Evangelio según San Lucas 9,7-9

La incertidumbre de herodes frente a Jesús: En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¿Quién es éste, de dónde viene? es la pregunta que Herodes se plantea sobre Jesús. Un interrogante que en realidad se plantean todos los que encuentran a Jesús. Es una pregunta que se puede hacer por curiosidad o se puede hacer por seguridad.

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es éste que causa tantos problemas’”. Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas.

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase

A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… Conocer a Jesús.

Ciertamente se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años? Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo.

Pero no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente.

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, afirmó el Papa, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción.

He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, solo Tú tienes el poder de crear y transformar. Quiero sentir tu paz que tu presencia es capaz de darme y aliviar así a mi alma de toda aflicción.

Te doy gracias porque me has hecho descubrir tu grandeza y la fuerza de tu Palabra. Me has hecho criatura nueva, transformando mis penas en alegrías

Ven y forma parte de mis sueños y proyectos para que los bendigas y mantengas viva la esperanza de poder crear un mejor mundo para todos.

Mueve mi corazón y así pueda emprender acciones para enfrentar toda clase de situaciones. Confío en que me acompañas y me animas a seguir adelante.

Quiero conocerte más, pues me has dado mucho en lo poco que te he conocido. Quiero vivir para Ti y estar abierto a tus experiencias de amor.

Te acepto como el Señor de toda mi historia, como el dueño de mi vida, como el me ayuda a dar lo mejor de mí y ser luz para los demás.

Cuento con tu gracia para no dejar que nada negativo haga tambalear mi fe y perder así mi dirección hacia tu amor y a tus promesas llenas de vida.

Gracias, porque sé que en este momento me llenas de tu bondad, me das tu bendición y el gusto de sentir tu poderosa presencia en mi corazón. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré al Señor el rezo del rosario por la conversión de mi familia y para que muchas personas tengan un encuentro personal con Jesús en el Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Quien se deja guiar por Dios nunca queda decepcionado ni pierde el camino”. Papa Francisco

Evangelio del día: Ser como lámparas para iluminar el camino hacia Dios

Lucas 8,16-18 – XXV lunes tiempo ordinario: No hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse
Evangelio según San Lucas 8,16-18

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Parábola de las lámparas: En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tenero”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco
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Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerrazón. Un movimiento, una Iglesia, una comunidad que sale se equivoca, se equivoca. Pero es tan lindo pedir perdón cuando uno se equivoca. Así que no tengan miedo.

Salir en misión. Salir en camino. Somos caminantes. Pero cuidado, santa Teresa lo avisaba, por ahí en el camino, nos gusta un lindo lugar y nos quedamos ahí, ¿no? Nos olvidamos que tenemos que seguir para allá. No quedarnos.

Descansar sí, pero después seguir caminando y caminantes, no errantes. Porque se sale para dar algo. Se sale en misión. Pero no se sale para dar vueltas sobre uno mismo, ¿no?, dentro de un laberinto que ni nosotros mismos podemos comprender. Caminantes y no errantes.

Y ahí sí, con la misión, la oración. Nadie puede decir “Jesucristo es el Señor” si el Espíritu Santo no te lo inspira. Y para eso tienes que rezar. Tienes que reconocer que tienes al Espíritu Santo adentro que y que es el mismo Espíritu Santo el que te da fuerza para ir adelante, ¿no?

[...] Una cosa que ustedes los jóvenes van a tener: la tentación del cansancio. O porque no ves los resultados, o porque bueno el espectáculo se acabó y ya está muy aburrido, y voy a buscar otra cosa.

En eso, en el primer síntoma de cansancio que encuentren, cansancio del camino, pero de cualquier forma, abran la boca a tiempo. Pidan consejo a tiempo. “Me está pasando esto”. “Salí en cuarta y ahora estoy marcha atrás”.

Pero la tentación del cansancio es muy sutil. Porque detrás de la tentación del cansancio de salir a la misión, se esconde el egoísmo. Y se esconde, en última instancia, el espíritu mundano, ¿no?, volver a la comodidad, al estar bien, a pasarla bien o como quieran.

Así es que yo te diría: testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, ¿no?, que brille la luz, y vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros, obviamente, ¿no? Testimonio.

Para que pregunten por qué vives así, coherencia de vida caminar, caminantes no errantes y cuidarse de la tentación del cansancio… (Audiencia al Movimiento Católico Internacional de Schoenstatt, 27 de octubre de 2014)

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Oración de Sanación

Mi Señor, gracias por despertar mi conciencia y darme a conocer cómo tu presencia ha cambiado para siempre mi modo de ser y de ver las cosas.

Tú eres el motor que me pone en movimiento, la pasión por la que lucho día a día sin tregua por alcanzar la felicidad. Mi confianza está puesta en Ti.

Tú me fortaleces y ayudas a vencer toda circunstancia difícil para así lograr organizar bien mi tiempo en pro de los míos y de los que me necesitan.

Ayúdame a mantener siempre la luz de mi lámpara encendida para que con ella pueda iluminar todo sendero y no perderme en la oscuridad del mundo.

Sólo con tu poder podré vencer mis temores. Líbrame de aquello que quiera arrebatarme la esperanza y sana todo odio que me mantiene en la oscuridad

Ven, amado mío, y aparta de mi camino y de mi corazón todo aquello que me obstruye e intenta alejarme de tu bendición y apagar la luz de mi espíritu.

Pasa tu mano sanadora sobre toda herida de mi pasado y hazme fuerte para que ningún dolor o aflicción pueda desviar tu luz y tu gracia.

Me pongo en tus manos, bajo la sombra poderosa de tu Espíritu Santo para que me guíes y me hagas caminar seguro por sendas de victoria. Amén

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Propósito para hoy

Leeré un pasaje del evangelio que trate sobre alguna de las curaciones que realizó Jesús para comprender más de él y de su misericordia. (Sugerencia: Lucas 6,6-11)

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Frase de reflexión

“Quien escucha atentamente la Palabra de Dios y reza de verdad, siempre pregunta al Señor: ¿Qué quieres de mí?”. Papa Francisco

Evangelio del día: En el desafío del amor Dios puede sorprenderte

Mateo 9,9-13 – XXIV jueves tiempo ordinario: Dios no ha venido a llamar a los justos, sino a todos los pecadores
Evangelio según San Mateo 9,9-13

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La llamada de Mateo: En aquel tiempo, al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Dios nos sorprende, Dejémonos sorprender por Dios. Y no tengamos la psicología de la computadora de creer saberlo todo. ¿cómo es esto? Un momento y la computadora tiene todas las respuestas, ninguna sorpresa.

En el desafío del amor Dios se manifiesta con sorpresas. Pensemos en san Mateo, era un buen comerciante, además traicionaba a su patria porque le cobraba los impuestos los judíos para pagárselo a los romanos, estaba lleno de plata y cobraba los impuestos.

Jesús pasa, mira a Mateo y le dice: ven. Los que estaban con él dicen: ¿a este que es un traidor, un sinvergüenza? y él se agarra a la plata. Pero la sorpresa de ser amado lo vence y siguió a Jesús.

Esa mañana cuando se despidió de su mujer, Mateo nunca pensó que iba volver sin dinero y apurado para decirle a su mujer que preparara un banquete.

El banquete para aquel que lo había amado primero. Que lo había sorprendido con algo más importante que toda la plata que tenía.

¡Déjate sorprender por Dios! No le tengas miedo a las sorpresas, que te mueven el piso, que te ponen inseguro, pero nos ponen en camino.

El verdadero amor te mueve a quemar la vida aún a riesgo de quedarte con las manos vacías. (Homilía en Filipinas, 19 de enero de 2015)

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Oración de Sanación

Mi Señor, te alabo en este día en el cual me invitas a la conversión profunda del corazón y a luchar para vencer todas mis preocupaciones.

Quiero sentirme protegido por Ti, que te pertenezco y que nada puedo hacer sin tu amor que me motiva a dar la batalla por alcanzar los bienes del Cielo.

Sé que contigo podré enfrentar toda adversidad y circunstancia que no pueda controlar, porque Tú me vas guiando con tu mano poderosa.

Ven Señor, quiero vivir en el ardiente fuego de tu sagrado corazón para que mi espíritu se llene de una paz cincelada bajo el pincel de tus bendiciones.

Quiero encontrar en Ti esa alianza perpetua de amor que me impulsa a renovar mis fuerzas para quitar esos obstáculos que no me dejan crecer.

Dame de tu paz y serenidad para poder vivir mi conversión de la mejor manera posible y reflexionar sobre mis acciones pasadas.

Ayúdame a sentirme protegido, amado y seguro. Pongo en tus manos las incertidumbres de mi vida confiado es que sabrás darme dirección.

Gracias por cuidarme, por darme esta nueva oportunidad de hacer mejor las cosas y por la fuerza que me das para seguir luchando. Amén

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Propósito para hoy

Revisaré mi estilo de vida para descubrir todo eso que hago o digo que resulta ser incoherente con la fe que profeso.

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Frase de reflexión

“Ser cristiano implica renunciar a nosotros mismos, tomar la cruz y llevarla con Jesús. No hay otro camino”. Papa Francisco

Evangelio del día: ¿Por qué te resistes a la salvación que Dios quiere para ti?

Lucas 7,31-35 – XXIV miércoles tiempo ordinario: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Evangelio según San Lucas 7,31-35

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Reproche de Jesús a los de su pueblo: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron!¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!” Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Toda la historia de la salvación. Así como han rechazado y asesinado a los profetas antes, porque resultaban incómodos, ahora hacen los mismo con Jesús. Es el drama de la resistencia a ser salvados, desatado por los jefes del pueblo.

Es precisamente la clase dirigente la que cierra las puertas al modo con el cual Dios quiere salvarnos. Y así se comprenden los diálogos fuertes de Jesús con la clase dirigente de su tiempo: pelean, lo ponen a prueba, le tienden trampas para ver si cae, porque está la resistencia a ser salvados.

Jesús les dice a ellos: “¡Pero yo no los entiendo! Ustedes son como aquellos niños: les hemos tocado la flauta y no han bailado; les hemos cantado un lamento y no han llorado. ¿Pero qué quieren?”; “¡Queremos hacer la nuestra: queremos hacer la salvación a nuestro modo!”. Es siempre esta cerrazón al modo de Dios.

El pueblo creyente que comprende y acepta la salvación traída por Jesús. Salvación que, al contrario, para los jefes del pueblo, se reduce al cumplimiento de los 613 preceptos creados por su fiebre intelectual y teológica.

Ellos no creen en la misericordia ni en el perdón: creen en los sacrificios. Misericordia quiero y no sacrificios. Creen en todo organizado, bien organizado, todo claro. Éste es el drama de la resistencia a la salvación.

También nosotros, cada uno de nosotros tiene este drama dentro. Pero nos hará bien preguntarnos: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A modo mío? ¿A modo de una espiritualidad, que es buena, que me hace bien, pero que es fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O según el modo divino, es decir por el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a ese misterio de la Omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?… ¿Yo me resisto a la salvación de Jesús?” (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)

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Oración de sanación

Dios de amor y de bondad, ven y apodérate de todo mi ser y lléname con la fuerza de tu amor para sentirme libre y protegido bajo el escudo de tu Gracia.

Quiero corresponderte cada día de mi vida como te mereces, pero me siento débil y agobiado por situaciones complicadas que no me dejan avanzar.

Estoy convencido de que Tú me hiciste por amor y para el amor, y por ese mismo amor, no me desampararás ni me dejarás solo en mis luchas.

No permitas, oh Señor, que los encantos y fascinaciones del mundo terminen por dominar mi vida, llevándome por caminos desolados y sin sentidos.

Tú, que te mostraste cercano a los pecadores, ven y acércate a mí, adéntrate en mi alma y dale el tono necesario que pueda ser un vivo reflejo de tu amor.

Dame la valentía de vivir la fe con palabras y acciones. Hazme ver mis incoherencias y miserias para que pueda despreciarlas y sacarlas de mi vida

Te doy permiso, Señor mío, para que la fuerza de tu amor venga a hacer morada en mi corazón, lo sane y lo limpie para poder cumplir tu voluntad

Solo puedo hacer posible mi felicidad con tu ayuda, la gracia y la divinidad de tu Santo Nombre que me purifica y me da fuerzas para vivir. Amén

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Propósito para hoy

Esforzarme un poco más para que mis conversaciones estén dispuestas con pureza de intención, hablando siempre bien del prójimo.

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Frase de reflexión

Toda comunidad cristiana debería ser un hogar acogedor para cuantos buscan a Dios o necesitan un hermano que los escuche. Papa Francisco

Evangelio del día: Jesús es el sol y María la aurora que anuncia su amor

Mateo 1,1-16.18-23 – Fiesta de la Natividad de la Virgen María: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel
Evangelio según San Mateo 1,1-16.18-23

La concepción virginal y el nacimiento de Jesús: “Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asaf; Asaf, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amós; Amós, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Viendo la historia de María, preguntémonos si dejamos que Dios camine con nosotros. No se asusten de las cosas grandes, pero tengan también en cuenta las pequeñas, porque esto es divino. Y así es Dios, está en las cosas grandes, pero también en las pequeñas.

El Señor que camina con Dios es también el Señor de la paciencia. La paciencia de Dios. La paciencia que ha tenido con todas estas generaciones. Con todas estas personas que han vivido su historia de gracia y de pecado. Dios es paciente.

Dios camina con nosotros, porque Él quiere que todos nosotros lleguemos a ser conformes a la imagen de su Hijo. Y desde el momento en que nos ha dado la libertad en la creación – no la independencia – hasta hoy sigue caminando.

Hoy estamos en la antecámara de esta historia: el nacimiento de la Virgen. Y pedimos en la oración que el Señor nos de unidad para caminar juntos y paz en el corazón…

Hoy podemos ver a la Virgen, pequeñita, santa, sin pecado, pura, elegida para convertirse en la Madre de Dios y también ver esa historia que está detrás, tan larga, de siglos, y preguntarnos: “¿Cómo camino yo en mi historia? ¿Dejo que Dios camine conmigo? ¿Dejo que Él camine conmigo o quiero caminar solo? ¿Dejo que Él me acaricie, me ayude, me perdone, me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesucristo?”. Este será el fin de nuestro camino: encontrarnos con el Señor.

Esta pregunta nos hará bien hoy: “¿Dejo que Dios tenga paciencia conmigo?”. Y así, viendo esta historia grande y también esta pequeña localidad, podemos alabar al Señor y pedirle humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que sólo Él nos puede dar. Que sólo nos da cuando dejamos que Él camine con nosotros” (Homilía en Santa Marta, 08 de Septiembre de 2014)

“Jesús es el sol, María es la aurora que preanuncia su salida. Anoche velamos encomendando a su intercesión nuestra oración por la paz en el mundo, especialmente en Siria y en todo Oriente Medio.

La invocamos ahora como Reina de la Paz. ¡Reina de la Paz ruega por nosotros! ¡Reina de la Paz ruega por nosotros!” (fragmento de la Homilía en Santa Marta, 08 de Septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, gracias porque en cada día siento tu fuerza renovadora que me va sanando de todas esas cicatrices que han dejado tantas batallas en mi vida.

Ten compasión de mí y visítame con tu santo poder para que mi fe crezca, se fortalezca y abras mi conciencia y mi espíritu a las maravillas de tu amor.

Tú me has dejado a una Madre para que me acompañe en todas mis luchas. A ella quiero acudir como un hijo que encuentra consuelo en sus dulces brazos.

Como María quiero configurarme a tu amor y tu misericordia. Al igual que Ella, yo también tu esclavo, atento a escuchar tu Palabra y ponerla en práctica.

Dame la humildad de reconocerte en todo lo sencillo de la vida. Te permito que nazcas en mi corazón, que lo transformes y que obre según su voluntad.

Deseo adorarte Señor, adorar tu gran misterio de encarnación. Tanto es tu amor que te hiciste uno de nosotros para regalarnos vida en abundancia.

Confío en que María, Madre bondadosa, me allana los caminos para no dejarme llevar por las tentaciones y para que ya no seguir tropezando.

Debo responder a tu misterio divino con generosidad, como lo hizo María, nuestra madre, quien supo escucharte y obedecerte desde siempre. Amén

Propósito para hoy

Hoy, con un cariño muy especial, encomendaré a la Virgen mi vida y mis proyectos para que siempre sean agradables a Dios.

Frase de reflexión

“Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”. Papa Francisco

Evangelio del día: Jesús es el sol y María la aurora que anuncia su amor

Mateo 1,1-16.18-23 – Fiesta de la Natividad de la Virgen María: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel
Evangelio según San Mateo 1,1-16.18-23

La concepción virginal y el nacimiento de Jesús: “Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asaf; Asaf, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amós; Amós, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Viendo la historia de María, preguntémonos si dejamos que Dios camine con nosotros. No se asusten de las cosas grandes, pero tengan también en cuenta las pequeñas, porque esto es divino. Y así es Dios, está en las cosas grandes, pero también en las pequeñas.

El Señor que camina con Dios es también el Señor de la paciencia. La paciencia de Dios. La paciencia que ha tenido con todas estas generaciones. Con todas estas personas que han vivido su historia de gracia y de pecado. Dios es paciente.

Dios camina con nosotros, porque Él quiere que todos nosotros lleguemos a ser conformes a la imagen de su Hijo. Y desde el momento en que nos ha dado la libertad en la creación – no la independencia – hasta hoy sigue caminando.

Hoy estamos en la antecámara de esta historia: el nacimiento de la Virgen. Y pedimos en la oración que el Señor nos de unidad para caminar juntos y paz en el corazón…

Hoy podemos ver a la Virgen, pequeñita, santa, sin pecado, pura, elegida para convertirse en la Madre de Dios y también ver esa historia que está detrás, tan larga, de siglos, y preguntarnos: “¿Cómo camino yo en mi historia? ¿Dejo que Dios camine conmigo? ¿Dejo que Él camine conmigo o quiero caminar solo? ¿Dejo que Él me acaricie, me ayude, me perdone, me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesucristo?”. Este será el fin de nuestro camino: encontrarnos con el Señor.

Esta pregunta nos hará bien hoy: “¿Dejo que Dios tenga paciencia conmigo?”. Y así, viendo esta historia grande y también esta pequeña localidad, podemos alabar al Señor y pedirle humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que sólo Él nos puede dar. Que sólo nos da cuando dejamos que Él camine con nosotros” (Homilía en Santa Marta, 08 de Septiembre de 2014)

“Jesús es el sol, María es la aurora que preanuncia su salida. Anoche velamos encomendando a su intercesión nuestra oración por la paz en el mundo, especialmente en Siria y en todo Oriente Medio.

La invocamos ahora como Reina de la Paz. ¡Reina de la Paz ruega por nosotros! ¡Reina de la Paz ruega por nosotros!” (fragmento de la Homilía en Santa Marta, 08 de Septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, gracias porque en cada día siento tu fuerza renovadora que me va sanando de todas esas cicatrices que han dejado tantas batallas en mi vida.

Ten compasión de mí y visítame con tu santo poder para que mi fe crezca, se fortalezca y abras mi conciencia y mi espíritu a las maravillas de tu amor.

Tú me has dejado a una Madre para que me acompañe en todas mis luchas. A ella quiero acudir como un hijo que encuentra consuelo en sus dulces brazos.

Como María quiero configurarme a tu amor y tu misericordia. Al igual que Ella, yo también tu esclavo, atento a escuchar tu Palabra y ponerla en práctica.

Dame la humildad de reconocerte en todo lo sencillo de la vida. Te permito que nazcas en mi corazón, que lo transformes y que obre según su voluntad.

Deseo adorarte Señor, adorar tu gran misterio de encarnación. Tanto es tu amor que te hiciste uno de nosotros para regalarnos vida en abundancia.

Confío en que María, Madre bondadosa, me allana los caminos para no dejarme llevar por las tentaciones y para que ya no seguir tropezando.

Debo responder a tu misterio divino con generosidad, como lo hizo María, nuestra madre, quien supo escucharte y obedecerte desde siempre. Amén

Propósito para hoy

Hoy, con un cariño muy especial, encomendaré a la Virgen mi vida y mis proyectos para que siempre sean agradables a Dios.

Frase de reflexión

“Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”. Papa Francisco

Evangelio del día: Reconocer los propios pecados te lleva al encuentro con Dios

Lucas 5,1-11 – XXII jueves tiempo ordinario: Pedro experimenta el encuentro con Dios viendo su propio pecado. Él ve la fuerza de Jesús
Evangelio según San Lucas 5,1-11

La Pesca milagrosa: “En aquel tiempo, una multitud se amontonó alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador”. En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación

El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados. Si un cristiano no es capaz de sentirse precisamente pecador y salvado por la sangre de Cristo, de este Crucificado, es un cristiano a mitad de camino, es un cristiano tibio.

Cuando nosotros encontramos Iglesias decadentes, cuando encontramos parroquias decadentes, instituciones decadentes, seguramente los cristianos que están allí no han encontrado jamás a Jesucristo o se han olvidado de aquel encuentro con Jesucristo.

La fuerza de la vida cristiana y la fuerza de la Palabra de Dios está precisamente en aquel momento donde yo, pecador, encuentro a Jesucristo y aquel encuentro da un vuelco a la vida, cambia la vida… Y te da la fuerza para anunciar la salvación a los demás.

Debemos preguntarnos también nosotros:

“¿Soy capaz de decir al Señor: Soy pecador?”. No en teoría, ¿sino confesando el pecado concreto?
¿Soy capaz de creer que precisamente Él, con su Sangre, me ha salvado del pecado y me ha dado una vida nueva?
¿Tengo confianza en Cristo?.
¿De qué cosas puede jactarse un cristiano? De dos cosas: de los propios pecados y de Cristo crucificado. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 04 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, me presento ante Ti con la seguridad de que me amas y me das tu protección en esos encuentros inesperados cargados de dificultades.

Te presento hoy todas mis enfermedades, no sólo las físicas sino también las del alma, las que me roban la esperanza y las ganas de salir adelante.

Acudo a tu encuentro en la oración, donde recibo sanación, liberación, y reposo para mi alma, mis cargas se aligeran y se renuevan mis fuerzas

Quiero enfocarme en la fuerza restauradora de tu amor. Aclara mi mente y mi corazón para saber cómo actuar, qué decir y tomar las mejores decisiones.

Ayúdame a seguir adelante con sabiduría, confiado en tus promesas, porque quien te sigue, no le llegará el fracaso ni será abatido por el desánimo.

Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Tú das la fuerza y la calma para caminar sin temor. Cuento con tu amor y tu poder que me respalda.

Hoy, más que nunca necesito de tu acción poderosa sobre mí. Que mi corazón se llene de tu paz y sea capaz de vivir con fe cada reto de la vida.

Confío en tu misericordia que me va transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Amén

Propósito para hoy

Hablaré sólo cosas buenas y positivas de los demás, alentando y dando esperanzas a todos; sin importar si mi mundo se me esté viniendo encima.

Frase de reflexión

“No podemos ser discípulos a medias. La Iglesia necesita de nuestra valentía para que demos testimonio de la verdad”. (Papa Francisco)

Evangelio del día: Si quieres tener un encuentro con Dios mantente humild

Lucas 4,16-30 – XXII lunes tiempo ordinario: Ningún profeta es bien recibido en su tierra
Evangelio según San Lucas 4,16-30

Enseñanza de Jesús en Nazaret: En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿No es este el hijo de José?” Pero él les respondió: “Sin duda ustedes me citarán el refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún”. Después agregó: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra” Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Los leprosos y las viudas en aquel tiempo eran marginados. Y sin embargo, estos dos marginados, acogiendo a los profetas, fueron salvados.

En cambio, los nazarenos no aceptan a Jesús porque estaban tan seguros en su fe, tan seguros en su observancia de los mandamientos, que no tenían necesidad de otra salvación.

Es el drama de la observancia de los mandamientos sin fe: “Yo me salvo solo, porque voy a la sinagoga todos los sábados, trato de obedecer a los mandamientos, pero que éste no venga a decirme que eran mejor que yo aquel leproso y aquella viuda”. Esos eran marginados. Y Jesús nos dice:

“Pero, mira, si tú no te marginas, no te sientes en el margen, no tendrás salvación”.

Ésta es la humildad, el camino de la humildad: sentirse tan marginados que tenemos necesidad de la salvación del Señor. Sólo Él salva, no nuestra observancia de los preceptos. Y esto no gustó, se enojaron y querían matarlo.

[...] Es éste el mensaje de hoy… si queremos ser salvados, debemos elegir el camino de la humildad.

María en su Cántico no dice que está contenta porque Dios ha mirado su virginidad, su bondad y su dulzura, tantas virtudes que ella tenía. No. Sino porque el Señor ha mirado la humildad de su sierva, su pequeñez, su humildad. Es lo que mira el Señor. Y debemos aprender esta sabiduría de marginarnos, para que el Señor nos encuentre…

La humildad cristiana no es la virtud de decir: “Pero, yo no sirvo para nada” y esconder la soberbia allí, no, no. La humildad cristiana es decir la verdad: “Soy pecador, soy pecadora”. Decir la verdad: es ésta nuestra verdad. (Homilía en Santa Marta, 25 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Mi Señor, Gracias por voltear tu mirada hacia este pobre pecador y mirarme con misericordia acogiéndome entre los tuyos y dándome vida nueva.

Ahora, necesito de Ti, de tu amor, de tus caricias y de tu poder. Son tantas las dificultades por las que atravieso y cuento Contigo para darme la paz

A veces te siento ausente, en silencio y eso me entristece, pero Tú nunca abandonas a nadie, sino que esperas el momento oportuno de actuar.

Ven a mi vida, ven a mi corazón, te suplico que con tu poderosa presencia me llenes del néctar de tu fuerza y me prepares para salir vencer

Me reconozco débil, pecador y atorado en mis propias frustraciones; pero confío en tu auxilio, en que pronto escucharás mis ruegos y me levantarás

Quiero ser testimonio de tu amor para todos los que están a mi lado, en especial para los míos, por eso dame tu perdón, tu sanación y tu gracia.

Tú me acoges, me escuchas y me acompañas para darme fuerza y resistir humildemente a las situaciones dolorosas a las que soy sometido.

Cuento con tu bendición que protege, que me arropa y me anima para salir a dar lo mejor de mí mientras me llenas de paz y seguridad. Amén

Propósito para hoy

Examinaré mis faltas y me animaré a corregir mi comportamiento que puede dañar a los demás

Frase de reflexión

“El actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista”. Papa Francisco

Evangelio del día: ¿Estará preparado tu corazón para la venida del Señor?

Mateo 25,1-13 – XXI viernes tiempo ordinario: Ya viene el esposo, salgan a su encuentro, y las que estaban preparadas entraron con él
Evangelio según San Mateo 25,1-13

La parábola de las vírgenes prudentes: En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a sus discípulos: Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro”. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: “¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?” Pero estas les respondieron: “No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado”. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: “Señor, señor, ábrenos”, pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Existe este tiempo inmediato entre la primera venida de Cristo y la última, que es precisamente el tiempo que estamos viviendo.

En este contexto del tiempo inmediato se sitúa la parábola de las diez vírgenes. Se trata de diez jóvenes que esperan la llegada del Esposo, pero él tarda y ellas se duermen.

Ante el anuncio improviso de que el Esposo está llegando todas se preparan a recibirle, pero mientras cinco de ellas, prudentes, tienen aceite para alimentar sus lámparas; las otras, necias, se quedan con las lámparas apagadas porque no tienen aceite; y mientras lo buscan, llega el Esposo y las vírgenes necias encuentran cerrada la puerta que introduce en la fiesta nupcial. Llaman con insistencia, pero ya es demasiado tarde; el Esposo responde: no las conozco.

El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo.

Lo que Jesús nos pide es que estemos preparados al encuentro -preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús-, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos!. (Audiencia general, 24 de abril de 2013)

Oración de sanación

Dios de amor, me confío hoy a tu gracia para que bendigas cada cosa que emprenda, porque sé que junto a Ti todo cobra sentido e importancia.

Ven y aleja de mí la angustia, que pueda andar sereno ante situaciones difíciles que afronto para que mi alma no quede atrapada en malos hábitos.

Si quiero mi salvación debo cuidar mi alma, estar alerta, atento y firme para no dejarme arrastrar por tentaciones deslumbrantes hacia abismos de dolor.

Son muchos las distracciones en esta vida que pueden embelesarme con su resplandor exterior, pero que por dentro son ataduras al sufrimiento.

Oh Señor, no sé el día ni la hora en que vengas por mí, pero estoy seguro de algo: Tú me amas y me das las gracias para rechazar y vencer la oscuridad

Debo mantener la llama de mi fe siempre encendida, con la oración y la comunión con tu amor, para así, cubrirme con la armadura de tu poder.

El alimento y motor de mi alma es tu Cuerpo y tu Sangre, el abono son las obras generosas y la restauración de mis fuerzas es la confesión.

Que pueda yo desde ahora llevarte en mi corazón, estar atento a tu llamado y, con gran prudencia, estar siempre listo cuando llames a mi puerta. Amén

Propósito para hoy

Invitaré a hacer una oración a algún amigo pidiendo porque sus problemas pronto se solucionen

Frase de reflexión

“El reto de los esposos cristianos: estar juntos, aprender a amarse para siempre y buscar el modo de que el amor crezca”. Papa Francisco