Facebook Twitter Google + YouTube  Perú   Perú 
Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo de Etiquetas de Jesús

TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la “espera vigilante”

En una nueva Audiencia General, el Papa Francisco habló de la espera que vive todo cristiano ante la llegada de Jesús y pidió no caer en actitudes pesimistas.

“No nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible”, sostuvo Francisco.

A continuación, el texto completo del Papa:

Imagen relacionada

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera detenerme en aquella dimensión de la esperanza que es la espera vigilante. El tema de la vigilancia es uno de los hilos conductores del Nuevo Testamento. Jesús predica a sus discípulos: «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta» (Lc 12,35-36). En este tiempo que sigue a la resurrección de Jesús, en el cual se alternan en continuación momentos serenos y otros angustiantes, los cristianos no descansan jamás. El Evangelio exige ser como los siervos que no van jamás a dormir, hasta que su señor no haya regresado. Este mundo exige nuestra responsabilidad, y nosotros la asumimos toda y con amor. Jesús quiere que nuestra existencia sea laboriosa, que bajemos jamás la guardia, para recibir con gratitud y maravilla cada nuevo día donado por Dios. Cada mañana es una página blanca que el cristiano comienza a escribir con las obras de bien. Nosotros hemos ya sido salvados por la redención de Jesús, pero ahora esperamos la plena manifestación de su señoría: cuando finalmente Dios será todo en todos (Cfr. 1 Cor 15,28). Nada es más cierto, en la fe de los cristianos, de esta “cita”, este encuentro con el Señor, cuando Él regrese. Y cuando este día llegará, nosotros cristianos queremos ser como aquellos siervos que han pasado la noche ceñidos y con las lámparas encendidas: es necesario estar listos para la salvación que llega, listos para el encuentro. Ustedes, ¿han pensado cómo será este encuentro con Jesús, cuando Él regrese? ¡Será un abrazo, una alegría enorme, un gran gozo! Este encuentro: nosotros debemos vivir en espera de este encuentro.

El cristiano no está hecho para el aburrimiento; en todo caso para la paciencia. Sabe que incluso en la monotonía de ciertos días siempre iguales está escondido un misterio de gracia. Existen personas que con la perseverancia de su amor se convierten en pozos que irrigan el desierto. Nada sucede en vano, y ninguna situación en la cual un cristiano se encuentra inmerso es completamente refractaria al amor. Ninguna noche es tan larga de hacer olvidar la alegría de la aurora. Y cuando más oscura es, más cerca está la aurora. Si permanecemos unidos a Jesús, el frio de los momentos difíciles no nos paraliza; y si incluso el mundo entero predicara contra la esperanza, si dijera que el futuro traerá sólo nubes oscuras, el cristiano sabe que en ese mismo futuro existe el regreso de Cristo. ¿Cuándo sucederá esto? Nadie sabe el tiempo, no lo sabe, pero el pensamiento que al final de nuestra historia está Jesús Misericordioso, basta para tener confianza y no maldecir la vida. Todo será salvado. Todo. Sufriremos, habrán momentos que suscitan rabia e indignación, pero la dulce y poderosa memoria de Cristo expulsará la tentación de pensar que esta vida es equivocada.

Después de haber conocido a Jesús, nosotros no podemos hacer otra cosa que observar la historia con confianza y esperanza. Jesús es como una casa, y nosotros estamos adentro, y por las ventanas de esta casa nosotros vemos el mundo. Por esto, no nos encerremos en nosotros mismos, no nos arrepintamos con melancolía un pasado que se presume dorado, sino miremos siempre adelante, a un futuro que no es sólo obra de nuestras manos, sino que sobre todo es una preocupación constante de la providencia de Dios. Todo lo que es opaco un día se convertirá en luz.

Y pensemos que Dios no se contradice a sí mismo. Jamás. Dios no defrauda jamás. Su voluntad en relación a nosotros no es nublada, sino es un proyecto de salvación bien delineado: «porque Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4). Por lo cual no nos abandonemos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuese un tren del cual se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de los cristianos levantar los hombros o inclinar la cabeza adelante hacia un destino que nos parece ineludible.
Quien trae esperanza al mundo no es jamás una persona remisiva. Jesús nos pide esperarlo sin estar con las manos cruzadas: «¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!» (Lc 12,37). No existe un constructor de paz que al final de la cuenta no haya comprometido su paz personal, asumiendo problemas de los demás. Este no es un constructor de paz: este es un ocioso, este es un acomodado. No es constructor de paz quien, al final de la cuenta, no haya comprometido su paz personal asumiendo los problemas de los demás. Porque el cristiano arriesga, tiene valentía para arriesgar para llevar el bien, el bien que Jesús nos ha donado, nos ha dado como un tesoro.

Cada día de nuestra vida, repitamos esta invocación que los primeros discípulos, en su lengua aramea, expresaban con las palabras Marana-tha, y que lo encontramos en el último versículo de la Biblia: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20). Es el estribillo de toda existencia cristiana: en nuestro mundo no tenemos necesidad de otra cosa sino de una caricia de Cristo. Que gracia sí, en la oración, en los días difíciles de esta vida, sentimos su voz que responde y nos consuela: «¡Volveré pronto!» (Ap 22,7). Gracias.

Evangelio del día: El camino del cristiano no es un camino de venganza

Lucas 9,51-56 – XXVI martes tiempo ordinario: Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura, con amor, con la caridad… Estamos en su manos
Evangelio según San Lucas 9,51-56

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

La venganza es reprochable: “Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo”. Palabra del Señor.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco mirando hacia abajo triste orando

Jesús reprocha a estos dos apóstoles, Santiago y Juan, porque querían que bajara fuego del cielo sobre quienes no habían querido recibirle en una aldea de samaritanos. Y tal vez en su imagen estaba el arquetipo del fuego que bajó sobre Sodoma y Gomorra y destruyó todo.

Los dos apóstoles, sentían que cerrar la puerta a Jesús era una gran ofensa: estas personas debían ser castigadas. Pero el Señor se giró y les reprochó: éste no es nuestro espíritu.

De hecho el Señor va siempre adelante, nos hace conocer cómo es el camino del cristiano. No es, en este caso, un camino de venganza. El Espíritu cristiano es otra cosa, dice el Señor. Es el espíritu que Él nos hará ver en el momento más fuerte de su vida, en la pasión: espíritu de humildad, espíritu de mansedumbre.

[…] Nos hará bien pensar en este espíritu de humildad, de ternura, de bondad. Este espíritu manso propio del Señor que lo quiere de todos nosotros.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

¿Dónde está la fuerza que nos lleva a este espíritu? Precisamente en el amor, en la caridad, en la conciencia de que nosotros estamos en las manos del Padre.

Como leíamos al inicio de la misa: el Señor nos lleva, nos hace ir adelante, está con nosotros, nos guía.

El libro del Deuteronomio dice que Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura. Cuando se oye esto, no hay ganas de hacer que baje fuego del cielo. No; no las hay. Viene el otro espírit»: el espíritu de esa caridad que todo sufre, todo perdona, que no se engríe, que es humilde, que no se busca a sí misma. (Homilía en Santa Marta, 01 de octubre de 2013)

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Oración de Sanación

Mi Señor, abro mi corazón en este día a todas las oportunidades que tienes preparadas para mí. Que tu amor descanse y haga presencia en mi vida

Quiero caminar confiado sabiendo que me llevas por caminos de paz. Gracias por ese amor tan inmenso que me das que me llena completo de Ti.

Borra de mi alma todo dolor. Que no tome acciones equivocadas en base a la ira. Sólo Tú amor puede ayudarme a superar esas malas emociones.

Ayúdame a eliminar de mi vida todo deseo de venganza que se haya anidado en mi corazón que me hace actuar con impulsividad alejándome de tu gracia

Ayúdame a corregir mis fallas, a buscar senderos de luz y saber que, sólo siguiendo tus pasos, es que puedo ser útil a los míos y al mundo entero

Sana mis dolencias, llévate todo el daño que otros han causado en mí para así ser un reflejo de Ti. Sé que tu amor todo lo restaura y lo hace nuevo.

Permíteme crecer en la esperanza de tu amor, crecer sin odios, sin vacíos y vivir mi vida libre de la atadura del rencor y el deseo de venganza.

Gracias por cuidarme y consolarme. Todo te lo entrego. Renueva, sana e ilumina mi vida y hazme sentir siempre liberado y amado. Amén

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Propósito para hoy

Hoy, tomaré conciencia de cada uno de mis actos pasados y pediré perdón a Dios por aquellos momentos en que he sentido ira y deseo de venganza hacia mi prójimo

Frase de reflexión

“A veces nos encerramos en nosotros mismos… Señor, ayúdanos a salir al encuentro de los demás, a servir a los más débiles”. Papa Francisco

Evangelio del día: A Dios se le conoce en la oración, en el diálogo de rodillas

Lucas 9,7-9 – XXV jueves tiempo ordinario: No se puede conocer a Jesús en primera clase. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad
Evangelio según San Lucas 9,7-9

La incertidumbre de herodes frente a Jesús: En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Resultado de imagen para PAPA FRANCISCO

¿Quién es éste, de dónde viene? es la pregunta que Herodes se plantea sobre Jesús. Un interrogante que en realidad se plantean todos los que encuentran a Jesús. Es una pregunta que se puede hacer por curiosidad o se puede hacer por seguridad.

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es éste que causa tantos problemas'”. Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas.

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase

A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… Conocer a Jesús.

Ciertamente se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años? Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo.

Pero no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente.

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, afirmó el Papa, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción.

He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, solo Tú tienes el poder de crear y transformar. Quiero sentir tu paz que tu presencia es capaz de darme y aliviar así a mi alma de toda aflicción.

Te doy gracias porque me has hecho descubrir tu grandeza y la fuerza de tu Palabra. Me has hecho criatura nueva, transformando mis penas en alegrías

Ven y forma parte de mis sueños y proyectos para que los bendigas y mantengas viva la esperanza de poder crear un mejor mundo para todos.

Mueve mi corazón y así pueda emprender acciones para enfrentar toda clase de situaciones. Confío en que me acompañas y me animas a seguir adelante.

Quiero conocerte más, pues me has dado mucho en lo poco que te he conocido. Quiero vivir para Ti y estar abierto a tus experiencias de amor.

Te acepto como el Señor de toda mi historia, como el dueño de mi vida, como el me ayuda a dar lo mejor de mí y ser luz para los demás.

Cuento con tu gracia para no dejar que nada negativo haga tambalear mi fe y perder así mi dirección hacia tu amor y a tus promesas llenas de vida.

Gracias, porque sé que en este momento me llenas de tu bondad, me das tu bendición y el gusto de sentir tu poderosa presencia en mi corazón. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré al Señor el rezo del rosario por la conversión de mi familia y para que muchas personas tengan un encuentro personal con Jesús en el Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Quien se deja guiar por Dios nunca queda decepcionado ni pierde el camino”. Papa Francisco

Evangelio del día: Ser como lámparas para iluminar el camino hacia Dios

Lucas 8,16-18 – XXV lunes tiempo ordinario: No hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse
Evangelio según San Lucas 8,16-18

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Parábola de las lámparas: En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tenero”. Palabra del Señor.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Reflexión del Papa Francisco
Resultado de imagen para papa francisco

Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerrazón. Un movimiento, una Iglesia, una comunidad que sale se equivoca, se equivoca. Pero es tan lindo pedir perdón cuando uno se equivoca. Así que no tengan miedo.

Salir en misión. Salir en camino. Somos caminantes. Pero cuidado, santa Teresa lo avisaba, por ahí en el camino, nos gusta un lindo lugar y nos quedamos ahí, ¿no? Nos olvidamos que tenemos que seguir para allá. No quedarnos.

Descansar sí, pero después seguir caminando y caminantes, no errantes. Porque se sale para dar algo. Se sale en misión. Pero no se sale para dar vueltas sobre uno mismo, ¿no?, dentro de un laberinto que ni nosotros mismos podemos comprender. Caminantes y no errantes.

Y ahí sí, con la misión, la oración. Nadie puede decir “Jesucristo es el Señor” si el Espíritu Santo no te lo inspira. Y para eso tienes que rezar. Tienes que reconocer que tienes al Espíritu Santo adentro que y que es el mismo Espíritu Santo el que te da fuerza para ir adelante, ¿no?

[…] Una cosa que ustedes los jóvenes van a tener: la tentación del cansancio. O porque no ves los resultados, o porque bueno el espectáculo se acabó y ya está muy aburrido, y voy a buscar otra cosa.

En eso, en el primer síntoma de cansancio que encuentren, cansancio del camino, pero de cualquier forma, abran la boca a tiempo. Pidan consejo a tiempo. “Me está pasando esto”. “Salí en cuarta y ahora estoy marcha atrás”.

Pero la tentación del cansancio es muy sutil. Porque detrás de la tentación del cansancio de salir a la misión, se esconde el egoísmo. Y se esconde, en última instancia, el espíritu mundano, ¿no?, volver a la comodidad, al estar bien, a pasarla bien o como quieran.

Así es que yo te diría: testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, ¿no?, que brille la luz, y vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros, obviamente, ¿no? Testimonio.

Para que pregunten por qué vives así, coherencia de vida caminar, caminantes no errantes y cuidarse de la tentación del cansancio… (Audiencia al Movimiento Católico Internacional de Schoenstatt, 27 de octubre de 2014)

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Oración de Sanación

Mi Señor, gracias por despertar mi conciencia y darme a conocer cómo tu presencia ha cambiado para siempre mi modo de ser y de ver las cosas.

Tú eres el motor que me pone en movimiento, la pasión por la que lucho día a día sin tregua por alcanzar la felicidad. Mi confianza está puesta en Ti.

Tú me fortaleces y ayudas a vencer toda circunstancia difícil para así lograr organizar bien mi tiempo en pro de los míos y de los que me necesitan.

Ayúdame a mantener siempre la luz de mi lámpara encendida para que con ella pueda iluminar todo sendero y no perderme en la oscuridad del mundo.

Sólo con tu poder podré vencer mis temores. Líbrame de aquello que quiera arrebatarme la esperanza y sana todo odio que me mantiene en la oscuridad

Ven, amado mío, y aparta de mi camino y de mi corazón todo aquello que me obstruye e intenta alejarme de tu bendición y apagar la luz de mi espíritu.

Pasa tu mano sanadora sobre toda herida de mi pasado y hazme fuerte para que ningún dolor o aflicción pueda desviar tu luz y tu gracia.

Me pongo en tus manos, bajo la sombra poderosa de tu Espíritu Santo para que me guíes y me hagas caminar seguro por sendas de victoria. Amén

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Propósito para hoy

Leeré un pasaje del evangelio que trate sobre alguna de las curaciones que realizó Jesús para comprender más de él y de su misericordia. (Sugerencia: Lucas 6,6-11)

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Frase de reflexión

“Quien escucha atentamente la Palabra de Dios y reza de verdad, siempre pregunta al Señor: ¿Qué quieres de mí?”. Papa Francisco

Evangelio del día: Hacer el bien sin esperar recompensas, no como los hipócritas

Mateo 6,1-6.16-18 – XI miércoles tiempo ordinario: Cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18

Hacer obras sin esperar recompensa: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial. Por tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes hagan oración; no sean como los hipócritas a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que ahí en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estas ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

PapaFrancisco_LuciaBallester_ACIPrensa_10042017

En el pasaje de Mateo, Jesús relee las tres obras de piedad previstas en la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Y distingue el hecho externo del hecho interno, de ese llanto del corazón.

A lo largo del tiempo estas prescripciones habían sido corroídas por la herrumbre del formalismo exterior o, incluso, se habían transformado en un signo de superioridad social.

Jesús pone de relieve una tentación común en estas tres obras, que se puede resumir precisamente en la hipocresía (la nombra tres veces):

“Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas… Cuando recen, no sean como los hipócritas a quienes les gusta rezar de pie para que los vea la gente… Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas”.

Sepan, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de lágrimas.

Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción.

Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre que ve en lo secreto. (Homilía en Santa Marta, 23 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Jesús mío, Tú conoces a profundidad las intenciones de mi corazón. Quiero hacer el bien, aunque a veces haga el mal que no debo y daño a quien no quiero.

Ayúdame a ser justo ante tus ojos, a no buscar la adulación de demás, sino complacerte a Ti, que ves en lo secreto y conoces el valor de mi ofrecimiento.

Que mi corazón sea guiado por las leyes de tu amor, para así buscar la justicia y el perdón, resarcir los errores, buscar la paz y la reconciliación.

No quiero caer en la vanidad ni satisfacer mi ego en los halagos de los demás, esperando recompensas que no se relaciones a tu proyecto de vida.

Ayúdame a saber discernir lo que debo decir, contar con tu iluminación para perseguir el bien sin esperar nada a cambio. Sé Tú mi guía y protector.

Tu Palabra, que es sabiduría, me dice: “Que te alabe otro y no tu boca; que la alabanza provenga de un extraño y no de tus propios labios” (Prov. 27,2)

Que, ni mis ojos, ni mi corazón, sean seducidos por falsos ídolos que me hagan extraviar sin permitirme crecer en tu bondad y en la sencillez.

Desde ahora, buscaré ser el más pequeño de todos, que pueda pasar siempre desapercibido y que seas Tú, Jesús, quien brille para siempre. Amén.

Propósito para hoy

Dedicaré algo de tiempo a escuchar alegremente a un conocido que no me cae del todo bien (practicar la paciencia, la tolerancia y la caridad

Frase de reflexión

“Pidamos al Señor ternura para ver a los pobres con comprensión y amor, sin cálculos y sin temores”. Papa Francisco

Evangelio del día: sólo la justicia de Dios nos puede salvar, no el ojo por ojo

Mateo 5,38-42 – XI lunes tiempo ordinario: Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios

Evangelio según San Mateo 5,38-42

No pagar mal por mal: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Discípulos: Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa-francisco-hablando-por-microfono-fondo-naranja-gris-190617

Nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar.

¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre! Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta.

Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos.

Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón algo grave, pero he hecho esto, he hecho aquello, Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera.

Si nosotros vivimos según la ley del ojo por ojo, diente por diente, jamás salimos de la espiral del mal. El demonio es astuto, y nos hace creer que con nuestra justicia humana podemos salvarnos y salvar al mundo.

En realidad, ¡sólo la justicia de Dios nos puede salvar! Y la justicia de Dios se ha revelado en la Cruz: la Cruz es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre este mundo.

¿Cómo nos juzga Dios? ¡Dando la vida por nosotros! He aquí el acto supremo de justicia que ha vencido de una vez para siempre al Príncipe de este mundo; y este acto supremo de justicia es precisamente también el acto supremo de misericordia. Jesús nos llama a todos a seguir este camino:

Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).

Yo les pido una cosa ahora. En silencio, todos, pensemos, cada uno piense, en una persona con la que no estamos bien, con la cual estamos enojados y que no la queremos.

Pensemos en esa persona y en silencio en este momento oremos por esta persona. Y seamos misericordiosos con esta persona. ( Homilía en Santa Marta, 15 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Adorado Jesús, tu justicia no es como la nuestra, no se mide en un tribunal terreno y escapa de todo razonamiento y lógica humana.

Frente al sentimiento de venganza me propones la nueva ley del perdón, la comprensión y la oportunidad de sanar un corazón herido.

Me invitas a cerrar el círculo del odio, no sólo a poner mi otra mejilla, sino además, ofrecer a mis perseguidores y difamadores el incentivo del amor

Debo aprender a seguir tus pasos y practicar tus obras, que calmaban a las almas violentas con el ejemplo de tu bondad y de tu perdón.

Dondequiera que vaya, quiero ser instrumento de tu paz, aprender a soportar la agresividad presente en el mundo y encararla con la mansedumbre.

Líbrame, Señor mío, de todo instinto de venganza, de la ira y pasiones desordenadas que me enceguecen y me hacen responder con mal al mismo mal.

Sáname Señor, quiero desterrar de mi corazón el rencor, el egoísmo y la soberbia, y para ello, necesito de tu gracia y la fuerza de tu amor.

Ayúdame a ser manso y compasivo con los demás, a servirte en Espíritu y Verdad, a optar por el amor y no moverme por la acción del dolor. Amén.

Propósito para hoy

Hoy, voy a pedir por todos aquellos que ocupan puestos con responsabilidad en el ámbito político, económico y social, para que Dios sane sus pensamientos y emociones.

Frase de reflexión

“La verdadera caridad es un poco atrevida: no tengamos miedo a ensuciarnos las manos para ayudar a los más necesitados”. Papa Francisco

Evangelio del día: Jamás debemos olvidar al primer amor: Jesús

Juan 21,15-19 – VII viernes de Pascua: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Apacienta mis corderos
Evangelio según San Juan 21,15-19

Jesús da la misión a Pedro: En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos.” Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas.” Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú conoces todo; tú bien sabes que te quiero.” Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Yo te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará adonde no quieres”. Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría que glorificar a Dios. Después le dijo: Sígueme” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

¿Cómo va el primer amor?. Es decir, ¿estoy enamorado de ti como el primer día? ¿Soy feliz contigo o te ignoro? Preguntas universales que hay que hacerlas con frecuencia.

Resultado de imagen para papa francisco

Y no sólo los cónyuges en la pareja, sino también los sacerdotes y los obispos ante Jesús. Porque es Jesús quien nos lo pregunta como un día hizo con Pedro:

“Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”

Esta es la pregunta que me hago a mí, a mis hermanos obispos y a los sacerdotes. Como va el amor de hoy, el de Jesús, ¿no? ¿Es como el primero? ¿Estoy enamorado como el primer día? ¿O el trabajo, las preocupaciones un poco me hacen mirar otras cosas, y olvidar un poco el amor? Pero los cónyuges pelean, pelean. Y eso es normal. Pero cuando no hay amor, no se pelea: se rompe.

Jamás olvidar el primer amor. Jamás. Hay que tener varios aspectos presentes en la relación de diálogo de un sacerdote con Jesús:

1.- Antes de querer convertirse en un intelectual de la filosofía, de la teología o de la patrología debe ser un pastor, tal como Jesús le pidió a Pedro cuando le dijo: “Apacienta mis ovejas”.

El resto, viene después. Apacienta. Con la teología, con la filosofía, con la petrología, con lo que estudias, pero apacienta. Se pastor. Porque el señor nos ha llamado para esto.

Y las manos del obispo sobre nuestra cabeza son para ser pastores. Es una segunda pregunta, ¿no? La primera es: “¿Cómo va el primer amor?”.

2.- La segunda es ésta: “¿Soy pastor, o soy un empleado de esta ONG que se llama Iglesia?”. Hay una diferencia. ¿Soy pastor? Una pregunta que yo debo hacerme, que los obispos se deben hacer, y también los sacerdotes: todos. Apacienta. Pastorea. Ve adelante.

3.- No hay gloria ni majestad para el pastor consagrado a Jesús. No, hermano. Terminará del modo más común, incluso más humillante, tantas veces, en un lecho, que te dan de comer, que te deben vestir… Pero inútil, allí, enfermo…. El destino es terminar como terminó Él, amor que muere como la semilla de grano y después vendrá el fruto. Pero yo no lo veré.

4.- Sígueme: Si nosotros hemos perdido la orientación o no sabemos cómo responder sobre el amor, no sabemos cómo responder sobre este ser pastores, no sabemos cómo responder o no tenemos la certeza de que el Señor no nos dejará solos, incluso en los momentos peores de la vida, en la enfermedad, Él dice: “Sígueme”.

Es ésta nuestra certidumbre. Sobre las huellas de Jesús. En ese camino. “Sígueme”. (Homilía en Santa Marta, 06 de junio de 2014)

Oración de Sanación

Señor mío, Tú conoces todos mis pensamientos, incluso aquellos que habitan en los más profundo de mi corazón. Sabes que a menudo fallo; pero bien sabes que te amo y lo quiero seguir intentando

Te pido perdón, porque por culpa de mis malas inclinaciones, a veces me aparto de Ti, me distancia de tu gracia y me alejo de ese amor incondicional que sólo Tú me ofreces.

Me arrepiento, mi Señor, por las muchas veces que te ofendí y no busqué hacer el bien. Ayúdame a amarte con todas mis fuerzas, con todo mi ser, con todo mi corazón y todo mi espíritu.

Sé que Tú también quieres que te ame con todas mis fuerzas, que corresponda a tu fidelidad, pero no me lo exiges, porque el amor no se exige, sino que te lo entregue por deseo y en libertad.

Gracias por acercarte a mí, por enseñarme que tu gracia me basta para ser feliz y por ayudar a que, con tu amor y tu poder, mi corazón se vea libre y sanado de esas heridas de la vida.

Hoy quiero sentirme verdaderamente valorado y amado por Ti, comprendiendo que tu relación conmigo nació del amor y el sacrificio y a la que debo mantenerme unido si quiero vencer en mis batallas.

Oh Señor, Tú lo sabes todo, mis caídas y mis quebrantos. Tú llenas todos mis vacíos y repones mis fuerzas motivándome a actuar con valentía.

Ven a mi vida, acampa en mi corazón, lléname de tu poder para sentirte en cada momento de mi vida y poder proclamar tu amor al mundo entero. Amén

Propósito para hoy

Voy a rezar tres avemarías pidiendo a Dios discernimiento para saber hablar, actuar y vivir de acuerdo a su voluntad.

Frase de reflexión

“Todos los bautizados somos discípulos misioneros, llamados a ser en el mundo Evangelio vivo”. Papa Francisco

Papa Francisco: Jesús se dejó “despedazar por la muerte” para salvar a la humanidad

Para explicar el sentido de la cruz, el Papa Francisco recurrió a la imagen evangélica de la semilla que cae en tierra y muere para que crezca una planta y de fruto: “Jesús vivió el amor hasta el final, dejándose despedazar por la muerte, como una semilla que cae en tierra”.

Durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el Santo Padre contrapuso la esperanza terrena a la esperanza de la cruz.

evangelio juan    papa francisco jesus es elevado en la cruz
Francisco recordó cómo entró Jesús en Jerusalén “con la aclamación festiva de los discípulos y de mucha gente”, y reflexionó sobre los acontecimientos posteriores que llevaron a la Pasión del Señor.

“¿Quién de aquellos habría imaginado que poco después Jesús sería humillado, condenado y ajusticiado en una cruz?”, se preguntó “La esperanza terrena de aquella gente se rompió delante de la cruz. La esperanza terrena se quebró, pero renació la esperanza nueva, aquella esperanza que dura para siempre. Nosotros creemos que en la misma cruz, nuestra esperanza renació. Es una esperanza diferente la que nace de la cruz. Es una esperanza diferente a la que quebró. ¿De qué esperanza se trata?”
A entender en qué consiste esa esperanza de la cruz “nos puede ayudar aquello que el mismo Jesús dice después de haber entrado en Jerusalén: ‘Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto’. Podemos pensar en un grano, en una pequeña semilla que cae a la tierra. Si se queda cerrado en sí misma, no sucede nada. Si, por el contrario, germina, se abre, entonces da vida a una espiga, a un brote, y luego a una planta que dará fruto”.

“Jesús ha llevado al mundo una esperanza nueva, y lo ha hecho a la manera de las semillas: se ha hecho pequeño, como una semilla de trigo, ha dejado a un lado su gloria celeste para venir donde nosotros: ‘ha caído en tierra’. Pero todavía no era suficiente”.

El Pontífice explicó que, por ese motivo, la muerte en la cruz era necesaria. “Justo ahí, en el punto extremo de su humillación, que es también el punto más alto del amor, germinó la esperanza. Si alguno de vosotros me pregunta: ‘¿De dónde nace la esperanza?’, la respuesta está en la cruz. Mira la cruz, mira a Cristo crucificado, y de ahí te llegará la esperanza que no se apaga nunca. Aquella que dura toda la vida eterna”.

Domingo de la Misericordia:

“Y precisamente germinó por la fuerza del amor, porque el amor, que ‘todo lo espera, todo lo soporta’, el amor que es la vida de Dios, lo ha renovado todo. De esta manera, en la Pascua, Jesús transformó nuestro pecado en perdón, nuestra muerte en resurrección, nuestro miedo en fe. Y lo hizo al cargar con todo ello sobre sus espaldas. Es por esto por lo que allí, sobre la cruz, nació y renace siempre nuestra esperanza. Por eso, con Jesús toda nuestra oscuridad puede transformarse en luz, cada derrota en victoria y cada decepción en esperanza”.

Además, el Papa también subrayó que “cuando elegimos la esperanza de Jesús, descubrimos que la forma victoriosa de vivir procede de esa semilla, de ese amor humilde. No hay otra forma de vencer el mal y dar esperanza al mundo. Podéis decir: ‘No, es una lógica derrotista’. Podría parecerlo, sí, que es una lógica derrotista, porque el que ama, pierde poder. ¿Habéis pensado en esto? El que ama, pierde poder. El que da, se desposee de lo que tiene. Y el amor es un don”.
Por otro lado, advirtió contra la voracidad insaciable de querer cada vez más cosas. “He conseguido algo, pero pronto quiero algo mayor, y así siempre, y no me siento nunca satisfecho. Cuanto más se tiene, más se quiere. Quien es voraz, nunca se siente saciado. Jesús lo dice de una manera clara: ‘Quien ama la propia vida, la perderá’. Es decir, el que se ama a sí mismo y vive por sus intereses, si confía sólo en sí, lo pierde todo, hasta la vida. Quien, por el contrario, acepta, está disponible y sirve, vive a la manera de Dios: entonces es victorioso, se salva a sí mismo y a los demás: se convierte en semilla de esperanza para el mundo”.

En todo este proceso, concluyó el Papa Francisco, el paso por la cruz es ineludible. “Este amor verdadero pasa por medio de la cruz, del sacrificio, de Jesús. La cruz es el paso obligado, pero no es la meta: la meta es la gloria, como nos enseña la Pascua. Y nos ayuda otra imagen bellísima que Jesús dejó a sus discípulos durante la Última Cena. Dice: ‘La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo’”.

“Ahí lo tenemos: dar la vida, no poseerla, da alegría. El amor es el motor que nos hace ir adelante con nuestra esperanza”.

3 IDEAS PARA ENTENDER LA FIESTA DE JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE

cristo eucaristia_thumb[6]

 

  1. 1.    Fiesta moderna

La Fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote fue introducida en 1973, en España, y luego se extendió rápidamente por varias naciones. Siempre es celebrada el jueves siguiente de Pentecostés.

» Leer más..