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Editorial SAN PABLO
 
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Si tienes entre 16 y 29 años el Vaticano quiere que respondas estas preguntas del Sínodo

La Secretaría General del Sínodo de los Obispos ha puesto a disposición de los jóvenes un cuestionario digital para recopilar datos que sirvan de base de los trabajos de preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

El Papa saluda a niños y jóvenes en el aula Pablo VI. Foto: L'Osservatore Romano

Según se informa en la página web del Sínodo, disponible desde este miércoles 14 de junio también en español, “el objetivo de este cuestionario, dirigido a jóvenes de todo el mundo entre los 16 y los 29 años, es el de dar la oportunidad de que te escuchen, de expresarte, de contar aquello que eres y aquello que quieres hacer saber de ti”.
Entre otros temas, el cuestionario hecho público por la Santa Sede pregunta qué posibilidades tienen los jóvenes de hoy de influir en las elecciones públicas de su país; si los jóvenes deben tener un papel activo en la política; qué influencia han tenido en su crecimiento personal la familia, los amigos, la escuela, los medios de comunicación o la formación religiosa.

Otras preguntas son: para qué sirve estudiar en el colegio; cuál es la edad idónea para que un hombre o una mujer tengan su primer hijo; si quieren tener hijos y cuantos; qué piensan de dejar la casa de los padres y a qué edad; si creen en algún tipo de religión; y qué influencia tienen las redes sociales en sus vidas.

El próximo Sínodo de los Obispos, que lleva por título “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, se celebrará en octubre de 2018, y tratará de fijar los pilares de la acción pastoral de la Iglesia con los jóvenes.

Para ingresar al cuestionario, que aparece en italiano y que puede cambiarse a español en el botón superior derecho que indica el idioma, puedes hacer click AQUÍ.

Este es el saludo que el Papa Francisco propone a los cristianos para el día de Pascua

“¡Cristo ha resucitado! ¡Cristo ha resucitado!”. Este es el saludo que el Papa Francisco propuso a la comunidad cristiana para el día de Pascua de Resurrección.

El Papa Francisco durante la Audiencia General en el Vaticano. Foto: Lucía Ballester (ACI Prensa)

“Cristo ha resucitado verdaderamente, y este es un bonito saludo para darnos los días de Pascua, como hacen otros muchos pueblo recordándonos que Cristo ha resucitado, que está vivo entre nosotros, que está vivo y que habita en cada uno de nosotros”, señaló durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro.

El Obispo de Roma propone, de esta manera, un saludo que ya se utiliza en las Iglesias Católicas Orientales y en las Ortodoxas. En los ritos de esas Iglesias es común que en el día de Pascua los fieles se feliciten la fiesta con dicha fórmula. Se saluda diciendo “¡Cristo ha resucitado!”, y se contesta “¡Verdaderamente ha resucitado!”.

Este es el Vía Crucis que Santa Teresa de Calcuta escribió para jóvenes

Para vivir con mayor intensidad este último viernes de Cuaresma y el Viernes Santo, presentamos las meditaciones del Vía Crucis escritas por Santa Teresa de Calcuta para los jóvenes.

El Vía Crucis fue escrito por la querida religiosa con motivo de la clausura del Congreso Eucarístico Internacional de 1976 en Filadelfia, Estados Unidos.


Las palabras Vía Crucis significan “El camino de la Cruz”. Este es un recorrido espiritual conformado por 14 estaciones donde se meditan la pasión y muerte de Cristo. A través de la oración se interioriza el sufrimiento y los horrores que experimentó el Señor antes de la crucifixión.

Esta práctica espiritual tuvo sus orígenes en las peregrinaciones que antiguamente realizaban los cristianos a Jerusalén para recorrer los lugares de la pasión y muerte de Jesús con los evangelios en la mano. Este peregrinaje terminaba en el Monte Calvario.

Las meditaciones del Vía Crucis de la Madre Teresa de Calcuta “Un recorrido por la Pasión de Cristo, de ayer y de hoy”, contienen reflexiones sobre las obras de caridad hacia los pobres, enfermos, hambrientos y abandonados.

Estas oraciones escritas por la fundadora de las Misioneras de la Caridad también contemplan el aborto y el dolor humano.

Además, la Santa hace una exhortación a los jóvenes a no dejarse llevar por cosas mundanas.

A continuación el Vía Crucis escrito por Santa Teresa de Calcuta:

Oración

Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas, las torturas de la vida diaria; que tu muerte y ascensión nos levante, para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida.

Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana, igual que las penas y sufrimientos de tu cruz, ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día y que crezcamos como personas y lleguemos a ser más semejantes a ti.

Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo, y fortalece nuestra confianza en tu ayuda. Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas. Pues solo si morimos contigo, podemos resucitar contigo. Amén.

Primera Estación: Jesús es condenado a muerte

«Llegada la mañana todos los príncipes de los sacerdotes, los ancianos del pueblo, tuvieron consejo contra Jesús para matarlo, y atado lo llevaron al procurador Pilato» (Mt 27, 1-2).

El pequeño niño que tiene hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre. Esta es la primera estación del calvario.

Segunda Estación: Jesús carga con la cruz
«Entonces se lo entregó para que lo crucificasen. Tomaron, pues, a Jesús, que llevando la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota» (Jn 19, 16-17).

¿No tengo razón? ¡Muchas veces miramos pero no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y tenemos que seguir a Cristo al Calvario, si queremos reencontrarnos con Él. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para que nosotros podamos vivir y tengamos bastante ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.

Tercera Estación: Jesús cae por primera vez

«Dijo Jesús: El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame, pues el que quiera salvar su vida la perderá: pero el que pierda su vida, ese la salvará» (Mt 16,24).

En nuestras estaciones del Vía Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen hambre, como se ha caído Cristo. ¿Estamos presentes para ayudarle a Él?

¿Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño bocadito de aprecio. Esta es una estación del Vía Crucis donde Jesús se cae de hambre.

Cuarta Estación: Jesús encuentra a su Madre

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1, 45-49).

Nosotros conocemos la cuarta estación del Vía Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. ¿Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? ¿Una madre llena de amor y de comprensión? ¿Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? ¿Si está sola? ¿Si no se siente deseada? ¿Estamos entonces presentes?

Quinta Estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

«Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz» (Lc 23, 26).

Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le ayudaba a llevar su cruz. Con lo que habéis dado durante el año, como signo de amor a la juventud, los miles y millones de cosas que habéis hecho a Cristo en los pobres, habéis sido Simón de Cirene en cada uno de vuestros hechos.

Sexta Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús

«Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de beber» (Mt, 25,35).

Con respecto a los pobres, los abandonados, los no deseados, ¿somos como la Verónica? ¿Estamos presentes para quitar sus preocupaciones y compartir sus penas? ¿O somos parte de los orgullosos que pasan y no pueden ver?

Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez

«¿Quiénes son mi madre y mis parientes? Y extendiendo su mano sobre sus discípulos dijo Jesús: he aquí a mi madre y a mis parientes quienquiera que haga la voluntad de mi Padre» (Mt 12, 48-50).

Jesús cae de nuevo ¿Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se murieron entonces como ángeles? Estamos presentes para levantarlos.

También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están solos, no deseados, no cuidados, sentados, miserables. Nosotros los rechazamos con la palabra alcoholizados. No nos importan. Pero es Jesús quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. ¿Podéis hacerlo? ¿O pasaréis sin mirar?

Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres

«Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos» (Lc 23, 27-28).

Padre Santo, yo rezo por ellas para que se consagren a tu santo nombre, santificadas por Ti; para que se entreguen a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.

Novena Estación: Jesús cae por tercera vez

«Os he dicho esto para que tengáis paz conmigo. En el mundo tendréis tribulaciones, pero confiad: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33).

Jesús cae de nuevo para ti y para mí. Se le quitan sus vestidos, hoy se le roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tienen que morir porque nosotros no deseamos a estos niños.

Estos niños deben quedarse desnudos, porque nosotros no los deseamos, y Jesús toma este grave sufrimiento. El no nacido toma este sufrimiento porque no tiene más remedio de desearle, de amarle, de quedarme con mi hermano, con mi hermana.

Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

«Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, haciendo cuatro partes, una para cada soldado y la túnica» (Jn 19,23).

¡Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y creativa abundancia de vida!

Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz

«Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí con dos malhechores Jesús decía: padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc 23, 33).

Jesús es crucificado ¡Cuántos disminuidos psíquicos, retrasados mentales llenan las clínicas! Cuántos hay en nuestra propia patria ¿Les visitamos? ¿Compartimos con ellos este calvario? ¿Sabemos algo de ellos?

Jesús nos ha dicho: Si vosotros queréis ser mis discípulos, tomad la cruz y seguidme y Él opina que nosotros hemos de coger la cruz y que le demos de comer a Él en los que tienen hambre, que visitemos a los desnudos y los recibamos por Él en nuestra casa y que hagamos de ella su hogar.

Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz

«Después de probar el vinagre, Jesús dijo: Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó el espíritu» (Jn 19,30).

Empecemos las estaciones de nuestro vía crucis personal con ánimo y con gran alegría, pues tenemos a Jesús en la sagrada Comunión, ¡Que es el Pan de la Vida que nos da vida y fuerza! Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra alegría, nuestra pureza. Sin Él no podemos hacer nada.

Decimotercera Estación: Jesús es bajado de la cruz

«Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era discípulo de Jesús tomó su cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia» (Mt 27, 57.59).

¡Vosotros jóvenes, llenos de amor y de energía, no desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!

Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado

«Había un huerto cerca del sitio donde fue crucificado Jesús, y en él un sepulcro nuevo, en el cual aún nadie había sido enterrado y pusieron allí a Jesús» (Jn 19, 41-42).

Mirad a vuestro alrededor y ved, mirad a vuestros hermanos y hermanas no sólo en vuestro país, sino en todas las partes donde hay personas con hambre que os esperan.

Desnudos que no tienen patria. ¡Todos os miran! ¡No les volváis las espaldas, pues ellos son el mismo Cristo!

BIBLIA ILUSTRADA PARA LA JUVENTUD

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¿Cuándo la Biblia pasó a ser un instrumento exclusivo de los adultos? ¿Por qué es raro que los jóvenes tengan una biblia entre las manos? Quizá puede que el formato no sea el ideal para los más jóvenes, quienes requieren ilustraciones y un mensaje menos denso para conocer la palabra de Dios.

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