Facebook Twitter Google + YouTube  Perú   Perú 
Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo de Etiquetas de Lunes

Evangelio del día: Insistirle día y noche a Dios, Él siempre escucha

Lucas 7,1-10 – XXIV Lunes tiempo ordinario: Dios nos invita a rezar con insistencia. Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.
Evangelio según San Lucas 7,1-10

Encuentro de Jesús con el centurion: “En aquel tiempo, cuando Jesús entró en Cafarnaún. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: “El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga”. Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo, que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes, cuando digo a uno: “Ve”, él va; y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace”. Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”. Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

papa francisco perfil fondo blanco

“Gritar día y noche” hacia Dios. Nos toca esta imagen de la oración. Pero preguntémonos: ¿por qué Dios quiere esto? ¿Él no conoce ya nuestras necesidades?

¿Qué sentido tiene “insistir” con Dios? Esta es una buena pregunta, que nos hace profundizar en un aspecto muy importante de la fe.

Dios nos invita a rezar con insistencia no porque no sabe qué necesitamos, o porque no nos escucha. Al contrario, Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.

En nuestro camino cotidiano, especialmente en las dificultades, en la lucha contra el mal fuera y dentro de nosotros, el Señor no está lejos, está a nuestro lado; nosotros luchamos con Él al lado, y nuestra arma es precisamente la oración, que nos hace sentir su presencia junto a nosotros, su misericordia y también su ayuda.

Pero la lucha contra el mal es dura y larga, requiere paciencia y resistencia (como Moisés), que debía tener los brazos alzados para hacer vencer a su pueblo (cfr Ex 17, 8-13)

Y así: hay una lucha que llevar adelante cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de esta fe.

Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18, 8) Si se apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida.

[...] Luchar, rezar siempre. Pero no para convencer al Señor a fuerza de palabras. Él sabe mejor que nosotros qué necesitamos.

Más bien la oración perseverante es expresión de la fe en un Dios que nos llama a combatir con Él, cada día, en cada momento, para vencer al mal con el bien (Homilía en la Plaza de San Pedro, 20 de octubre de 2013)

Oración de sanación

Señor, te alabo con todas las fuerzas de mi corazón. Te agradezco haber entrado a mi vida y darle el cambio que necesitaba para alcanzar la felicidad.

Tú eres la luz del mundo, esa que vino para sacarnos de nuestros errores, que con tu amor viniste a sanarme y a guiarme por el camino de la salvación.

Tú nos das a tu manera lo que necesitamos y lo que pedimos con insistencia, pues Tú lees los corazones y sabes que es lo que más nos conviene.

Tus milagros no los realizas para satisfacer la curiosidad, sino para ayudar a los sufren y acuden confiados a Ti. Por eso pongo mis sueños en tus manos

Ven Señor, aleja de mí toda angustia que me tiene anclado a un pasado desolado. Tú todo lo puedes, Tú todo lo sanas, basta con que yo tenga fe.

Reconozco que no soy digno de Ti, que con mis pecados te ofendo; pero Tú me limpias, me haces nueva criatura, me levantas y me haces renacer.

Te entrego ahora todas mis cargas y preocupaciones. Confiado en que ya me estás bendiciendo, repito a viva voz: “Señor, creo, pero aumenta mi fe”

Quiero vivir una fe que arda de deseo hacia Ti, esa fe que va más allá de mis posibilidades y me hace creer que puedo lograr lo que me propongo. Amén

Propósito para hoy

En algún momento del día, me alejaré de todos para intimar en la oración con Dios y pedir por mi familia.

Frase de reflexión

“Todos somos pecadores. Dios nos perdona con un derroche de gracia, misericordia y ternura”. Papa Francisco

Evangelio del día: Si quieres tener un encuentro con Dios mantente humild

Lucas 4,16-30 – XXII lunes tiempo ordinario: Ningún profeta es bien recibido en su tierra
Evangelio según San Lucas 4,16-30

Enseñanza de Jesús en Nazaret: En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿No es este el hijo de José?” Pero él les respondió: “Sin duda ustedes me citarán el refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún”. Después agregó: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra” Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Imagen relacionada

Los leprosos y las viudas en aquel tiempo eran marginados. Y sin embargo, estos dos marginados, acogiendo a los profetas, fueron salvados.

En cambio, los nazarenos no aceptan a Jesús porque estaban tan seguros en su fe, tan seguros en su observancia de los mandamientos, que no tenían necesidad de otra salvación.

Es el drama de la observancia de los mandamientos sin fe: “Yo me salvo solo, porque voy a la sinagoga todos los sábados, trato de obedecer a los mandamientos, pero que éste no venga a decirme que eran mejor que yo aquel leproso y aquella viuda”. Esos eran marginados. Y Jesús nos dice:

“Pero, mira, si tú no te marginas, no te sientes en el margen, no tendrás salvación”.

Ésta es la humildad, el camino de la humildad: sentirse tan marginados que tenemos necesidad de la salvación del Señor. Sólo Él salva, no nuestra observancia de los preceptos. Y esto no gustó, se enojaron y querían matarlo.

[...] Es éste el mensaje de hoy… si queremos ser salvados, debemos elegir el camino de la humildad.

María en su Cántico no dice que está contenta porque Dios ha mirado su virginidad, su bondad y su dulzura, tantas virtudes que ella tenía. No. Sino porque el Señor ha mirado la humildad de su sierva, su pequeñez, su humildad. Es lo que mira el Señor. Y debemos aprender esta sabiduría de marginarnos, para que el Señor nos encuentre…

La humildad cristiana no es la virtud de decir: “Pero, yo no sirvo para nada” y esconder la soberbia allí, no, no. La humildad cristiana es decir la verdad: “Soy pecador, soy pecadora”. Decir la verdad: es ésta nuestra verdad. (Homilía en Santa Marta, 25 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Mi Señor, Gracias por voltear tu mirada hacia este pobre pecador y mirarme con misericordia acogiéndome entre los tuyos y dándome vida nueva.

Ahora, necesito de Ti, de tu amor, de tus caricias y de tu poder. Son tantas las dificultades por las que atravieso y cuento Contigo para darme la paz

A veces te siento ausente, en silencio y eso me entristece, pero Tú nunca abandonas a nadie, sino que esperas el momento oportuno de actuar.

Ven a mi vida, ven a mi corazón, te suplico que con tu poderosa presencia me llenes del néctar de tu fuerza y me prepares para salir vencer

Me reconozco débil, pecador y atorado en mis propias frustraciones; pero confío en tu auxilio, en que pronto escucharás mis ruegos y me levantarás

Quiero ser testimonio de tu amor para todos los que están a mi lado, en especial para los míos, por eso dame tu perdón, tu sanación y tu gracia.

Tú me acoges, me escuchas y me acompañas para darme fuerza y resistir humildemente a las situaciones dolorosas a las que soy sometido.

Cuento con tu bendición que protege, que me arropa y me anima para salir a dar lo mejor de mí mientras me llenas de paz y seguridad. Amén

Propósito para hoy

Examinaré mis faltas y me animaré a corregir mi comportamiento que puede dañar a los demás

Frase de reflexión

“El actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista”. Papa Francisco

Evangelio del día: El apego a las riquezas es el inicio de toda corrupción

Mateo 19,16-22 – XX lunes tiempo ordinario: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo
Evangelio según San Mateo 19,16-22

 

Comer la carne de Cristo para la Vida Eterna: “En aquel tiempo, se le acercó un joven a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?” “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco serio levanta la mano

El joven rico que encuentra a Jesús, pide seguirlo y le asegura que quiere vivir desde siempre los mandamientos, pero después cambia totalmente su humor y actitud cuando el Maestro le dice que el último paso que debe cumplir, eso que le falta es vender sus bienes, darlos a los pobres y entonces seguirlo.

De golpe, la alegría y la esperanza desaparecen en aquel joven, porque él, no quiere renunciar a su riqueza:

El apego a las riquezas es el inicio de todo tipo de corrupción, por doquier: corrupción personal, corrupción en los negocios, también la pequeña corrupción comercial, la de aquellos que quitan 50 gramos al peso justo, corrupción política, corrupción en la educación…

¿Por qué? Porque aquellos que viven apegados al propio poder, a las propias riquezas, creen que están en el paraíso. Están cerrados, no tienen horizonte, no tienen esperanza. Y al final, deberán dejar todo.

Hay un misterio en la posesión de las riquezas. Porque las riquezas tienen la capacidad de seducir, de llevarnos a una seducción y de hacernos creer que estamos en un paraíso terrenal…

[...] El apego a las riquezas nos da tristeza y nos hace estériles. Digo apego, no digo administrar bien las riquezas, porque las riquezas son para el bien común, para todos.

Y si el Señor a una persona se las da es para que las utilice para el bien de todos, no para sí mismo, no para que las encierre en su corazón, que después con esto se vuelve corrupto y triste.

[...] La primera Bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres de espíritu”, es decir, despojarse de este apego y hacer que las riquezas que el Señor le ha dado a él sean para el bien común. La única manera. Abrir la mano, abrir el corazón, abrir el horizonte.

Pero si tú tienes la mano cerrada, tienes el corazón cerrado como aquel hombre que hacía banquetes y se vestía lujosamente, no tienes horizontes, no ves a los demás que tienen necesidad y terminarás como aquel hombre: lejos de Dios. (Homilía en Santa Marta, 25 de mayo de 2015)

Oración de sanación

Señor, Tú enseñas de una forma sencilla, clara, directa pero amorosa. Me invitas a vivir el desprendimiento porque sabes lo que más me conviene

Tú bien sabes que no vale la pena que yo me desgaste por cosas pasajeras de este mundo que me serán inútiles en tu Reino y por eso me alertas

¿Cómo soy capaz de pensar que quedaré apartado de tus bienes necesarios para mi sustento si tomo la decisión de dejarlo todo para seguirte?

Tú eres el dador de todas las cosas y quieres lo mejor para mí. Ayúdame a vivir con espíritu de pobreza, a vivir más confiado en tu amor de Padre.

Que mi corazón viva unido al Tuyo buscando siempre el bien, sin sentir apegos por esas cosas que se desmoronan y que viene y van como el viento.

Debo aprender a atesorar, no para esta vida, sino para aquella que me tienes guardada. Quiero descansar en Ti, aquietar mi alma en Ti.

Tú me creaste, soy tu imagen y semejanza, ¿de qué podré temer si me aseguras que cuidas más que a las aves del Cielo?

Confío con tu bendición que me lleva a desechar todo aquello que me lleva a la perdición. Quiero gozar a tu lado los Bienes de tu Reino. Amén

Propósito para hoy

Perdonaré sinceramente a aquellos que hoy me puedan causar alguna molestia o incomodidad, sin hacerles notar que me ofendieron

Frase de reflexión

“Es mejor una Iglesia herida, pero que hace camino, que una Iglesia enferma porque se cierra en sí misma”. Papa Francisco

Evangelio del día: Nunca den motivos de escándalos a nadie

Mateo 17,22-27 – XIX lunes tiempo ordinario: ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?
Evangelio según San Mateo 17,22-27

 

Pagar los impuestos: En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar”. Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza. Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: “¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?” Él les respondió: “Si lo paga”. Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?”. Pedro le respondió: “A los extraños”. Entonces Jesús le dijo: “Por lo tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

papa francisco mirada triste hacia abajo

[...] San Pedro no tenía una cuenta bancaria, y cuando tuvo que pagar los impuestos el Señor lo envió al mar a pescar un pez y encontrar la moneda dentro del pez, para pagar.

Felipe, cuando encontró al ministro de economía de la reina Candace, no pensó: “Ah, bien, hagamos una organización para sostener el Evangelio…” ¡No! No ha hecho un negocio con él: anunció, bautizó y se marchó.

La Iglesia no es una ONG. Es otra cosa, más importante, y nace de esta gratuidad. Recibida y anunciada.

La pobreza es uno de los signos de esta gratuidad, al tiempo que el otro signo es la capacidad de alabanza. Cuando un apóstol no vive esta gratuidad, pierde la capacidad de alabar al Señor. Alabar al Señor, es esencialmente gratuito, es una oración gratuita: no pedimos, sólo alabamos.

El Reino de Dios es un don gratuito. Desde los orígenes de la comunidad cristiana existió la tentación de buscar afuera, lo que causa confusión, pues en esos casos el anuncio parece proselitismo, y por ese camino no se avanza.

Nuestra fuerza es la gratuidad del Evangelio, pues el Señor nos ha invitado a anunciar, no a hacer proselitismo

Benedicto XVI en una oportunidad dijo que la Iglesia crece no por proselitismo, sino por atracción, y esa atracción viene del testimonio de aquellos que desde la gratuidad anuncian la gratuidad de la salvación.

Cuando encontramos apóstoles que quieren hacer una Iglesia rica y una Iglesia sin la gratuidad de la alabanza, la Iglesia envejece, la Iglesia se convierte en una Organización No Gubernamental, la Iglesia no tiene vida

Pidamos al Señor la gracia de reconocer esta gratuidad. Gratuitamente han recibido, den gratuitamente. Reconocer esta gratuidad, aquel don de Dios. Y también nosotros avanzar en la predicación evangélica con esta gratuidad. (Homilía en Santa Marta, 11 de junio de 2013)

Oración de sanación

Mi Dios, pongo mi vida, mi alma y corazón a tus pies y agradezco por cada cosa que has movido a mi alrededor para hacer de mi vida más llevadera.

Tú siempre encuentras la forma de hacerte sentir en mi debilidad y en mis fallas, me hablas al corazón y me revelas hacia donde debo dirigirme.

Tus promesas son eternas y sé que nunca me pondrás en situaciones contrarias a mi felicidad, sino que me ayudas a crecer por medio de ellas.

Dame la capacidad de mantenerme firme sin dar motivo de escándalo, quiero cumplir tanto con lo que me pides, así como con las leyes del hombre.

Revélame tus caminos y líbrame de toda inseguridad que intenta atraparme entre el miedo y la soledad. Quiero escuchar tu voz que todo lo apacigua.

Cuando sigo tu voz, me regresan las fuerzas, es por ello que cada cosa que hago quiero que sean de tu agrado. Quiero vencer mis ataduras y serte fiel.

Que toda mi vida sea un canto de alabanza dirigido a Ti y mis obras estén acorde a tu Palabra para que me asistas siempre con la fuerza de tu voz.

Me confío a tu misericordia, estoy seguro que con tu ayuda voy a vencer, porque tu amor es eterno y tu misericordia no tiene límites. Amén

Propósito para hoy

Pedir el señor que renueve en mí el don de la fe y así ponerme en marcha con verdaderas acciones que le glorifiquen

Frase de reflexión

“Estamos llamados a vivir cada día nuestro Bautismo, como nuevas criaturas, revestidos de Cristo”. Papa Francisco

Papa Francisco en Lunes del Ángel: La última palabra no es sepulcro ni muerte sino vida

Al presidir el rezo de la oración mariana del Regina Coeli que en el tiempo de Pascua reemplaza al Ángelus, el Papa Francisco señaló que con la resurrección de Cristo, “la última palabra no es sepulcro, no es la muerte, sino la vida”.

El Papa Francisco en el Regina Coeli de este Lunes del Ángel. Captura Youtube CTV

Así lo indicó el Santo Padre bajo un soleado mediodía de Roma en el llamado “Lunes del Ángel”, ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
“Desde que, en la aurora del tercer día, Jesús crucificado ha resucitado, ¡la última palabra no es más de la muerte sino de la vida! ¡La última palabra no es el sepulcro, no es la muerte, sino la vida!”, exclamó Francisco.

“Por esto repetimos tanto: ‘Cristo ha resucitado’. Porque en Él el sepulcro ha sido derrotado y ha nacido la vida”, agregó.

“En este lunes de fiesta, llamado ‘Lunes del Ángel’, la liturgia hace resonar el anuncio de la Resurrección proclamado ayer ‘¡Cristo ha resucitado, aleluya!’ En el hodierno pasaje evangélico podemos escuchar el eco de las palabras que el Mensajero celestial dirige a las mujeres que llegaron al sepulcro: ‘Rápido, vayan a decirle a los discípulos que ha resucitado de entre los muertos’”.

Esta invitación, dijo el Papa, está dirigida “a nosotros también” a “‘hacer rápido’ e ‘ir’ y anunciar a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo este mensaje de alegría y esperanza”.

Ante la fuerza de la resurrección del Señor, “que constituye la verdadera y propia novedad de la historia y del cosmos, estamos llamados a ser hombres y mujeres nuevos según el Espíritu, afirmando el valor de la vida. ¡Esto ya es comenzar a resurgir!”

“Seremos hombres y mujeres de resurrección si, en medio de las pruebas que afligen al mundo, a la mundanidad que aleja de Dios, sabemos dar gestos de solidaridad y acogida, alimentar el deseo universal de la paz y la aspiración a un ambiente libre de deterioro”.

Se trata, precisó el Pontífice, “de signos comunes y humanos pero que, sostenidos y animados por la fe en el Señor resucitado, pueden adquirir una eficacia muy superior a nuestras capacidades”.

Imagen relacionada

“Sí, porque Cristo está vivo y obra en la historia por medio de su Espíritu Santo: rescata nuestras miserias, llega a todo corazón humano y devuelve la esperanza a quien está oprimido y sufriendo”.

El Santo Padre hizo votos para que “la Virgen María, testigo silencioso de la muerte y la resurrección de su Hijo Jesús, nos ayude a ser signos claros de Cristo resucitado entre las pruebas del mundo, para que cuantos están en tribulación y en dificultades no sigan siendo víctimas del pesimismo, de la resignación, sino que encuentren en nosotros muchos hermanos y hermanas que ofrecen su sostenimiento y consuelo”.

“Que nuestra Madre nos ayude a creer fuertemente en la resurrección de Jesús, admirable misterio de salvación, y en su capacidad de transformar los corazones y la vida.”

El Papa también pidió la intercesión de la Madre de Dios para que “interceda de modo particular por las comunidades cristianas que están llamadas hoy en nuestro mundo a un testimonio más difícil y valiente”.

Resultado de imagen para papa francisco

“A cada uno de ustedes les auguro que pasen en la serenidad estos días de la Octava de Pascua, en la que se prolonga la alegría de la resurrección de Cristo”, dijo luego.

Finalmente exhortó a tomar “cada buena ocasión para ser testimonio de la paz del Señor resucitado. ¡Buena y Santa Pascua a todos! Por favor, no se olviden de rezar por mí”.