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Editorial SAN PABLO
 
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¿Sabes cuál es el sentido bíblico de la ceniza?

Parece contradictorio cómo algo reducido casi a la nada pueda generar vida, estar asociado a la renovación de ella y ése es justamente el significado más profundo que la Iglesia consigue en la Biblia sobre la ceniza.

A continuación les compartimos la reflexión y enseñanza que escribiera el P. Fidel Oñoro, eudista, en Salamanca hace tres años. Contenido que no pierde vigencia y que es posible te brinde una nueva perspectiva del uso y significado de la ceniza hoy en día.

Renovados bajo el signo de la ceniza

Una invitación a la Cuaresma como tiempo de renovación en el Espíritu

Al aceptar la ceniza invitamos al fuego del amor de Dios para que venga sobre nosotros, consuma nuestro pecado y haga surgir el hombre nuevo

Para nuestros hermanos que viven en el sur del continente americano la lluvia de ceniza del volcán no es nada buena. Sin embargo, para la Biblia dejar caer un poco de ceniza sobre el cuerpo es gesto elocuente y evocador. Un gesto vale más que mil palabras. Los cristianos marcamos así el comienzo de la cuaresma, con el día que lleva precisamente este nombre “de ceniza”.

Para nosotros este signo también forma parte del universo simbólico que nos da identidad: fuego y agua, por una parte; barro y hombre nuevo, por la otra. Nadie, absolutamente nadie, se renueva verdaderamente si no es el Señor en persona por medio de la potencia de su Espíritu Santo quien lo transforma.

Sólo el Creador renueva la creatura que ha salido de sus manos, porque sólo él la conoce a fondo y sabe para qué ha sido destinada, como bien describe el Salmo 104,29-30 en ese doble movimiento radical en que muerte y vida dependen del don de la “Rúah” del Señor: “Si escondes tu rostro, desaparecen,/ les retiras tu soplo y expiran,/ y retornan al polvo que son. // Si envías tu aliento, son creados, / y renuevas la faz de la tierra”. Al respecto, acentuando quién es el sujeto de esta renovación, comentaba san Agustín: “Precisamente aquel que te ha formado será tu reformador”.

 

  1. La ceniza es el resultado del fuego que arde

La ceniza es el polvo que resulta de un proceso de descomposición total que ha pasado por el fuego: algo estaba entero y ha sido quemado. ¿Qué se quiere evocar con ello? Las Palabras de la Escritura nos responden… Así también se deshace nuestro cuerpo Como el árbol exuberante, verde y frondoso, que una vez abatido y quemado se hace ceniza, así ocurre con nuestro cuerpo al volver a la tierra.

Recordemos la ocasión en que el profeta Jeremías contempla el cementerio que está en las afueras de Jerusalén y lo visiona como “el valle de los cadáveres y de la ceniza” (31, 40).

Para Pablo somos como una casa “que se desmorona” (2 Cor 5, 1) “hasta el suelo del que fuimos formados”, como le dice el Creador a Adán: “Porque eres polvo y al polvo tornarás” (Gn 3, 19).

Así también nos presentamos ante Dios

El tomar conciencia de quiénes somos reaviva nuestro sentido de creaturalidad y a la certeza de que no somos barro despreciado. De aquí viene el primer impulso: con humildad nos abandonamos como creaturas en las manos amorosas del 3 Creador, como Abraham ante Dios en su oración: “Mira que soy polvo y ceniza” (Gn 18, 27).

 

  1. Con la ceniza nos hacemos solidarios con tanto dolor que nos circunda

Cuando en la Biblia una persona se “pone la ceniza” quiere decir que estásintiendo un gran dolor, que está de luto por la muerte o la desgracia de otros y también por las propias. Es imagen cruda del sufrimiento: “Ceniza en vez de pan, mezclo mi bebida con lágrimas” (Sal 102, 10). La ceniza simboliza aquello que fue y ya no es, la sensación de un vacío o una pérdida.

En los rituales de duelo, el sufriente se vestía con ropa desgarrada, se ponía de rodillas o se arrojaba al suelo así como la ceniza o el polvo esparcido…

…Como cuando Tamar fue violada por su hermano y, peor, cuando no la tomaron en serio cuando lo contó. Dice el narrador que entonces “Tamar se echó ceniza sobre la cabeza, rasgó la túnica de mangas que llevaba, puso sus manos sobre la cabeza y se fue gritando mientras caminaba” (2 Samuel 13, 19).

 

  1. Con la ceniza la suciedad se limpia

Paradójicamente la ceniza en la Biblia también hacía parte de los ritos de purificación en el Templo (Ex 23, 3). El sacerdote ponía aparte las cenizas del animal sacrificado y quemado en el altar: “las depositará a un lado del altar. Después se quitará las vestiduras y se pondrá otras para llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar puro” (Lv 6, 3-5).

Quien presidía la liturgia tenía que estar puro e igualmente el lugar donde se guardaba la ceniza. La Ley había establecido queestas cenizas “servirán a la 4 comunidad de los israelitas para el rito de agua lustral: es un sacrificio por el pecado” (Nm 19, 9). Enseguida el rito del lavado con agua/ceniza se describe con detalle (ver Nm 19, 17-22).

 

  1. Con la ceniza emprendemos el camino de regreso a Dios

En la Escritura la ceniza no sólo es signo de la santidad que Dios concede sino también de la actitud penitencial. Ella representa externamente la contrición del pecador quien, humilde (o humillado) como la ceniza, vuelve a los brazos de su Señor que es Creador y Juez: “Me dirigí hacia el Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza… Y le hice esta confesión…” (Dn 9, 3- 4). La ceniza indica, entonces, que se le ha puesto punto final a una situación de pecado: esta ya no tiene valor, la desechamos, la aborrecemos.

Todos recordamos el gesto escénico del rey de Nínive que, ante la predicación de Jonás, decretó un tiempo de penitencia para implorar la misericordia de Dios, cómo fue él quien dio el primer paso: “El rey de Nínive se levantó, se despojó de su vestido, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza” (Jon 3, 6).

O también la figura desgreñada de Job que se rinde ante Dios después del litigio y pronuncia estás últimas palabras: “Sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto y me arrepiento echado en el polvo y la ceniza” (Job 42, 5-6).

Pero si la ceniza no va acompañada de voluntad de cambio –conversión– no tiene sentido, se vuelve acto vacío y pantomima religiosa. Bien lo advierte Isaías: “¿Creéis que ése es el ayuno que deseo, que el hombre se humille todo el día, agachado como un junco la cabeza, tumbado en un saco entre ceniza?” (58, 5).

 

  1. La ceniza es una parábola actuada de la existencia cristiana: está destinada a la resurrección que es una “nueva creación”

La ceniza que nos recuerda el final de nuestra vida nos remite también a un comienzo nuevo cuyo referente es nuestro encuentro con Jesús.

En la Iglesia católica el rito de la imposición de la ceniza ha enriquecido su significado con las palabras de Jesúsal comienzo de su predicación: “Conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15). Se trata de un volver al amor primero que nos ha elegido y, en el seguimiento de Jesús, recorrer el camino que tiene como cumbre la victoria sobre la ceniza, ¡la resurrección! ¡la manifestación de Hombre Nuevo, Pleno y Definitivo”.

En nuestra Pascua esta carne renacerá y la misericordia de Dios como fuego consumirá en la muerte nuestros pecados. Nos enseña Pablo que:

– “Del mismo modo que por Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo”…

– “Se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza”…

– “Seremos transformados. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad” (1 Cor 15, 22. 43. 52-53).

– “Él transfigurará nuestro pobre cuerpo a imagen de su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas” (Flp 3, 21).

Al aceptar la ceniza invitamos al fuego del amor de Dios para que venga sobre nosotros, consuma nuestro pecado y haga surgir el hombre nuevo (cf. 2 Cor 4, 6):

  • Si ponemos la ceniza en nuestras manos entenderemos que el peso de nuestros pecados, consumados por la misericordia de Dios, deja de pesar.
  • Si la ponemos ante nuestros ojos proclamaremos nuestra fe pascual: seremos ceniza, sí, pero destinada a la resurrección.
  • Y si hacemos esto invocando el Espíritu Santo, entonces se impregnará en nuestro cuerpo y hasta el corazón, porque la conversión, al fin y al cabo, es más su obra que la nuestra.

 

En fin…

La cuaresma comienza con este sencillísimo signo, ¡pero qué riqueza de contenido el que tiene! ¡Y de tanto sabor para el carismático! Al tiempo que reconocemos que somos creatura frágil pero destinada a la plenitud, declaramos que aceptamos con feel gran regalo de ser reconciliados con Dios por Jesucristo y avivamos nuestra esperanza de ser resucitados un día con Él para la vida eterna, cuando el amor no tendrá fin. Es la experiencia de la verdad de la Palabra y respuesta a lo que 6 pedimos en el Salmo: “Crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu (Ruah) firme” (51,12).

El miércoles “de ceniza” es el anuncio de la Pascua que esperamos, el paso de renovación que damos pascualmente y que será completo un día, lo sabemos, ese día lleno de luz, gozo e infinita belleza en que el Señor nos “dará diadema en vez de ceniza” (Is 61, 3).

 

  1. Fidel Oñoro, eudista Salamanca 2015

3 cosas que tal vez no sabes del Miércoles de Ceniza

Cuántas veces hemos acudido a hacer acciones por tradición, costumbre o imitación, sin aclarar individualmente lo que eso significa, y esto incluye al Miércoles de Ceniza. No es sólo el inicio de la Cuaresma sino un día cargado de gran significado encerrado en un solo gesto: la imposición de la ceniza.

Los símbolos no siempre son claros, a veces requieren ser explicados para poder entender la profundidad de su esencia, y es precisamente lo que sucede con los ritos que la Iglesia Católica ha vivido durante años; incluso, el resto de la humanidad antes de Cristo.

A continuación te compartimos 3 curiosidades que tal vez desconozcas de este día que marca el punto de partida de un camino de cambios, transformación y crecimiento. ¿Qué hay más allá de una sencilla cruz en la frente?

 

  1. Las cenizas tienen varios significados

La palabra ceniza, que proviene del latín “cinis”, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.

Es necesario pasar por la combustión completa para quedar reducido a cenizas. Es por ello que este significado comparativo requiere de un “pasar por el fuego”, cambiar totalmente de forma, reducirse a la mínima expresión de sencillez.

El ser humano por naturaleza frente a la muerte es cuando más cuestiona la vida, al parecer, la real o posible ausencia de algo nos permite valorarlo. Es esa proximidad a la experiencia de la muerte la que desea la Iglesia que vivamos, así revisamos nuestra vida y nos proponemos un camino de cambio durante esos siguientes 40 días.

La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19). Aunque algunos no cristianos o científicos puedan rechazar la idea del origen del hombre que plantea la Biblia, lo que sí es innegable, es que nuestro fin terrenal nos convierte en polvo.

“Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás” (Génesis 3,19) es la frase que el sacerdote repetirá cada vez que aplique la ceniza en la frente: “Polvo eres, y en polvo te convertirás”.

 

  1. Las cenizas también pueden imponerse sin Misa

Cuando no hay sacerdote la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda con una liturgia de la palabra.

Es importante recordar que la bendición de las cenizas, como todo sacramental, solo puede realizarla un sacerdote o diácono.

Sin embargo, por ser un sacramental y no un sacramento, también puede imponerse a personas no cristianas. Al ser una de las celebraciones eucarísticas que más recibe visitantes, es una invitación que no requiere profesión de fe para ser recibida. En cambio, se convierte en la excusa perfecta para un acercamiento a la transformación de cualquier ser humano.

 

  1. La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

Al recordar la sencillez y lo efímero que es el tiempo de la vida humana, también genera la necesidad de asistencia para poder valorarla de la mejor manera. Al fin y al cabo, todos estamos de paso y no nacimos con un manual de vida.

La ceniza se convierte entonces en ese día como un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Iglesia, más precisamente en el artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza”.

Tiene su origen bien remoto y de mayor repercusión visible “Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios”, expresa claramente el mismo artículo.

El compromiso como comunidad de fe, es transmitir a otros el significado más profundo y reflexivo “Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”, nos enfatiza el magisterio de la Iglesia a través de este documento.

El llamado está hecho, corresponde a cada uno de nosotros dejarlo pasar como un simple gesto exterior o dejar que con esa cruz de ceniza, inicie un camino de verdadero cambio en mi vida. Desde SAN PABLO, y con profundo deseo de ayudar en ese caminar, hemos editado algunos textos que pueden ayudarte. Puedes visualizarlo en el siguiente link http://bit.ly/2Hd48HC  visitando nuestra Librería Virtual o la más cercana a tu domicilio.

 

¡A prepararnos para una Cuaresma que marque nuestras vidas!