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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: No derramar el veneno de la calumnia sobre los demás

Mateo 5,17-19 – X miércoles tiempo ordinario: ¡Es muy feo chismorrear! Nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros

Evangelio según San Mateo 5,17-19

Vine a dar cumplimiento: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

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[...] Jesús no quiere cancelar los mandamientos que el Señor dio por medio de Moisés, sino que quiere llevarlos a su plenitud. E inmediatamente después añade que este “cumplimiento” de la Ley requiere una justicia superior, una observancia más auténtica. Y de hecho dice a sus discípulos:

“Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5.20)

¿Pero qué significa este “pleno cumplimiento” de la ley? ¿Y en qué consiste esta justicia superior?

El mismo Jesús nos responde con algunos ejemplos. Porque Jesús era un hombre práctico, hablaba siempre con ejemplos para hacerse entender. Comienza desde el quinto mandamiento del Decálogo:

“Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”; pero yo les digo que todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal”.

Con esto, Jesús nos recuerda que ¡también las palabras pueden matar, eh? Cuando se dice que una persona tiene la lengua de serpiente, ¿qué quiere decir? Que sus palabras matan.

Por lo tanto, no sólo no se debe atentar contra la vida de los demás, sino tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia. Ni hablar mal de él porque llegamos a las habladurías:

los chismes también pueden matar, ¡porque matan la reputación de las personas!

¡Es muy feo chismorrear! Al principio puede incluso parecer incluso una cosa agradable, incluso divertida, como si fuera un caramelo. Pero al final, nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros.

Pero les digo la verdad, ¿eh? Estoy convencido de que si cada uno de nosotros hiciera el propósito de evitar los chismes, ¡con el tiempo se convertiría en un santo!

Éste es un hermoso camino. ¿Queremos llegar a ser santos, si o no? (Síiiiii), ¿Queremos vivir parloteando como de costumbre, si o no? (Noooo). Entonces estamos de acuerdo: ¡basta con los chismes!.

[...] A la luz de esta enseñanza, todos los mandamientos revelan su pleno significado como una exigencia de amor, y todos se reúnen en el gran mandamiento: amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo (Homilía en Santa Marta, 16 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Señor, agradezco tu presencia cada día en mi vida porque de Ti me vienen todas las bendiciones y las fuerzas para enfrentar toda situación difícil.

Hoy, te pido que permanezcas a mi lado. Necesito de tu poder que todo lo restaura, de tu poder liberador que me impulsa a superar todo obstáculo.

Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de tu divino amor.

Tu palabra es como un río de agua viva, y a través de Ella enséñame a serte fiel, proclamándola no sólo con mis labios, sino también con mis acciones.

Si mi amor por Ti es verdadero, debo guardar tus mandamientos. No puedo llamarme cristiano sino cumplo con esa santa alianza y te soy indiferente.

Quiero seguir tus pasos, vivir lo que viviste, amar lo que amaste, despreciar el mal que te lastima y que me aparta de Ti, de tus consuelos y de tu bondad.

Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón para mi salvación.

Creo en tu poder de sanar toda herida de mi pasado y que, si cumplo con tu alianza de amor, me protegerás consolarás ahora y por siempre. Amén.

Propósito de hoy

Haré algún acto de caridad con alguna persona necesitada que esté en condición de calle.

Frase de reflexión

“La Iglesia resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.”. Papa Francisco

Miércoles de Ceniza: ¡Estar alegres durante el Ayuno!

Esta Cuaresma, ¿qué tal si nos acercamos a este tiempo con la alegría que nos producen los resultados del ayuno?

 

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¿Cuál es el significado de la Cuaresma?

El primer punto que vale la pena mencionar es que contrario a la creencia popular, la Cuaresma no se trata de hacer ayuno y abstinencia. Estas cosas son importantes pero solamente son un medio para alcanzar un fin.

San Juan Crisóstomo describe el ayuno como una medicina a cuyos efectos, si no somos cuidadosos, nos hacemos inmunes debido a la falta de pericia con que la empleamos.

Entonces más bien, ayuno y abstinencia pueden ser explicados como dos acciones litúrgicas simples que sirven de sujeta-libros al tiempo de Cuaresma.

¿Que son las cenizas?

Cuando comienza el ritual del Miércoles de Ceniza, el sacerdote nos recuerda que las cenizas sirven como un “símbolo de nuestra pequeñez”. Esto significa no sólo el comienzo de la Cuaresma sino nuestra presente condición. Incluso en nuestros mejores días, somos pequeñas criaturas que necesitan de un salvador.

Todo lo que acontece durante la Cuaresma es un recordatorio de que necesitamos un salvador y un guía que nos muestre quién es ese salvador.

Si la ceniza es donde este viaje comienza, se puede decir que el viaje termina en la vigilia Pascual donde los Cristianos renovamos nuestros votos bautismales. Con esta renovación, afirmamos la dignidad real de nuestro bautismo.

Cuando somos bautizados, dejamos de estar destinados a ser pequeñas criaturas y pasamos a ser sujetos del Reino de Dios.

Mientras nos adentramos en la Cuaresma, aprenderemos acerca de esta naturaleza exaltada y cómo la gracia de Dios puede ayudarnos a vivirla.

Cuando vemos a través de un prisma, el tiempo de Cuaresma se vuelve más que un tiempo de penitencia; se vuelve un tiempo que narra nuestra existencia aquí en la tierra.

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¿Tiempo para comenzar de nuevo?

Otra falsa idea muy común sobre la Cuaresma es que la gente trata este tiempo como un tiempo para “empezar de nuevo” sobre sus anteriores fallas. Si no somos buenos durante la Cuaresma de este año, no te preocupes, ¡siempre habrá otra Cuaresma!

Hay una tentación muy real de tratar la Cuaresma como una dieta de choques donde vamos a grandes extremos tratando de buscar la santidad y una vez que pensamos que la obtenemos, regresamos más o menos a nuestros viejos hábitos, y eventualmente repetimos el ciclo.

Las oraciones de la Misa buscan alejarnos de esta mentalidad. En la oración que se reza mientras se distribuyen las cenizas, nosotros escuchamos:

“Permítenos mejorar aquellas cosas en las que hemos pecado por ignorancia: no sea que de pronto nos alcance el día de la muerte, busquemos un espacio para la penitencia y no seamos capaces de encontrarlo”.

El Cristianismo no es una rutina en la que caemos, sino una experiencia que transforma cada aspecto de nuestra vida y esa transformación es continua. El Apóstol Pablo nos dice “ahora es el día de la salvación” y esta oración refuerza esto. No tenemos garantizada otra Cuaresma.

Cuaresma: un cambio radical

La vida espiritual no es un plan de cinco años con puntos de referencia e hitos. La vida espiritual se trata de entregarnos a nosotros mismos a Cristo de forma permanente y permitirle dirigir nuestros pasos mientras estemos en la tierra, sin importar los resultados.

Para algunos, esto incluye pequeños cambios, mientras para otros algo más grande. Ya sea de forma grande o pequeña, todos estamos llamados a cambiar radical y permanentemente nuestro corazón esta Cuaresma.

Si hay un mensaje en las oraciones del Miércoles de Ceniza, es una renovación radical y permanente del corazón que dicho sea de paso, es el punto de la Cuaresma.

En la epístola, el Profeta Joel condena los ayunos falsos exhortando a la gente a desprender sus corazones, no sus vestiduras. No hagas que tu Cuaresma sea acerca de las cosas externas a las que estás renunciando. Como Juan Crisóstomo nos recuerda:

“¿Estás ayunando? Demuéstrame tu ayuno con tu trabajo. ¿Cuál trabajo? Si ves a alguien pobre, muéstrale misericordia. Si ves a tu enemigo, reconcíliate con él. Si ves a un amigo siendo exitoso, ¡no le celes! Si ves a una mujer bonita en la calle, sigue caminando”.