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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: A Dios se le conoce en la oración, en el diálogo de rodillas

Lucas 9,7-9 – XXV jueves tiempo ordinario: No se puede conocer a Jesús en primera clase. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad
Evangelio según San Lucas 9,7-9

La incertidumbre de herodes frente a Jesús: En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¿Quién es éste, de dónde viene? es la pregunta que Herodes se plantea sobre Jesús. Un interrogante que en realidad se plantean todos los que encuentran a Jesús. Es una pregunta que se puede hacer por curiosidad o se puede hacer por seguridad.

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es éste que causa tantos problemas’”. Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas.

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase

A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… Conocer a Jesús.

Ciertamente se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años? Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo.

Pero no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente.

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, afirmó el Papa, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción.

He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, solo Tú tienes el poder de crear y transformar. Quiero sentir tu paz que tu presencia es capaz de darme y aliviar así a mi alma de toda aflicción.

Te doy gracias porque me has hecho descubrir tu grandeza y la fuerza de tu Palabra. Me has hecho criatura nueva, transformando mis penas en alegrías

Ven y forma parte de mis sueños y proyectos para que los bendigas y mantengas viva la esperanza de poder crear un mejor mundo para todos.

Mueve mi corazón y así pueda emprender acciones para enfrentar toda clase de situaciones. Confío en que me acompañas y me animas a seguir adelante.

Quiero conocerte más, pues me has dado mucho en lo poco que te he conocido. Quiero vivir para Ti y estar abierto a tus experiencias de amor.

Te acepto como el Señor de toda mi historia, como el dueño de mi vida, como el me ayuda a dar lo mejor de mí y ser luz para los demás.

Cuento con tu gracia para no dejar que nada negativo haga tambalear mi fe y perder así mi dirección hacia tu amor y a tus promesas llenas de vida.

Gracias, porque sé que en este momento me llenas de tu bondad, me das tu bendición y el gusto de sentir tu poderosa presencia en mi corazón. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré al Señor el rezo del rosario por la conversión de mi familia y para que muchas personas tengan un encuentro personal con Jesús en el Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Quien se deja guiar por Dios nunca queda decepcionado ni pierde el camino”. Papa Francisco

Evangelio del día: En el desafío del amor Dios puede sorprenderte

Mateo 9,9-13 – XXIV jueves tiempo ordinario: Dios no ha venido a llamar a los justos, sino a todos los pecadores
Evangelio según San Mateo 9,9-13

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La llamada de Mateo: En aquel tiempo, al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Dios nos sorprende, Dejémonos sorprender por Dios. Y no tengamos la psicología de la computadora de creer saberlo todo. ¿cómo es esto? Un momento y la computadora tiene todas las respuestas, ninguna sorpresa.

En el desafío del amor Dios se manifiesta con sorpresas. Pensemos en san Mateo, era un buen comerciante, además traicionaba a su patria porque le cobraba los impuestos los judíos para pagárselo a los romanos, estaba lleno de plata y cobraba los impuestos.

Jesús pasa, mira a Mateo y le dice: ven. Los que estaban con él dicen: ¿a este que es un traidor, un sinvergüenza? y él se agarra a la plata. Pero la sorpresa de ser amado lo vence y siguió a Jesús.

Esa mañana cuando se despidió de su mujer, Mateo nunca pensó que iba volver sin dinero y apurado para decirle a su mujer que preparara un banquete.

El banquete para aquel que lo había amado primero. Que lo había sorprendido con algo más importante que toda la plata que tenía.

¡Déjate sorprender por Dios! No le tengas miedo a las sorpresas, que te mueven el piso, que te ponen inseguro, pero nos ponen en camino.

El verdadero amor te mueve a quemar la vida aún a riesgo de quedarte con las manos vacías. (Homilía en Filipinas, 19 de enero de 2015)

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Oración de Sanación

Mi Señor, te alabo en este día en el cual me invitas a la conversión profunda del corazón y a luchar para vencer todas mis preocupaciones.

Quiero sentirme protegido por Ti, que te pertenezco y que nada puedo hacer sin tu amor que me motiva a dar la batalla por alcanzar los bienes del Cielo.

Sé que contigo podré enfrentar toda adversidad y circunstancia que no pueda controlar, porque Tú me vas guiando con tu mano poderosa.

Ven Señor, quiero vivir en el ardiente fuego de tu sagrado corazón para que mi espíritu se llene de una paz cincelada bajo el pincel de tus bendiciones.

Quiero encontrar en Ti esa alianza perpetua de amor que me impulsa a renovar mis fuerzas para quitar esos obstáculos que no me dejan crecer.

Dame de tu paz y serenidad para poder vivir mi conversión de la mejor manera posible y reflexionar sobre mis acciones pasadas.

Ayúdame a sentirme protegido, amado y seguro. Pongo en tus manos las incertidumbres de mi vida confiado es que sabrás darme dirección.

Gracias por cuidarme, por darme esta nueva oportunidad de hacer mejor las cosas y por la fuerza que me das para seguir luchando. Amén

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Propósito para hoy

Revisaré mi estilo de vida para descubrir todo eso que hago o digo que resulta ser incoherente con la fe que profeso.

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Frase de reflexión

“Ser cristiano implica renunciar a nosotros mismos, tomar la cruz y llevarla con Jesús. No hay otro camino”. Papa Francisco

Evangelio del día: Reconocer los propios pecados te lleva al encuentro con Dios

Lucas 5,1-11 – XXII jueves tiempo ordinario: Pedro experimenta el encuentro con Dios viendo su propio pecado. Él ve la fuerza de Jesús
Evangelio según San Lucas 5,1-11

La Pesca milagrosa: “En aquel tiempo, una multitud se amontonó alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador”. En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación

El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados. Si un cristiano no es capaz de sentirse precisamente pecador y salvado por la sangre de Cristo, de este Crucificado, es un cristiano a mitad de camino, es un cristiano tibio.

Cuando nosotros encontramos Iglesias decadentes, cuando encontramos parroquias decadentes, instituciones decadentes, seguramente los cristianos que están allí no han encontrado jamás a Jesucristo o se han olvidado de aquel encuentro con Jesucristo.

La fuerza de la vida cristiana y la fuerza de la Palabra de Dios está precisamente en aquel momento donde yo, pecador, encuentro a Jesucristo y aquel encuentro da un vuelco a la vida, cambia la vida… Y te da la fuerza para anunciar la salvación a los demás.

Debemos preguntarnos también nosotros:

“¿Soy capaz de decir al Señor: Soy pecador?”. No en teoría, ¿sino confesando el pecado concreto?
¿Soy capaz de creer que precisamente Él, con su Sangre, me ha salvado del pecado y me ha dado una vida nueva?
¿Tengo confianza en Cristo?.
¿De qué cosas puede jactarse un cristiano? De dos cosas: de los propios pecados y de Cristo crucificado. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 04 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, me presento ante Ti con la seguridad de que me amas y me das tu protección en esos encuentros inesperados cargados de dificultades.

Te presento hoy todas mis enfermedades, no sólo las físicas sino también las del alma, las que me roban la esperanza y las ganas de salir adelante.

Acudo a tu encuentro en la oración, donde recibo sanación, liberación, y reposo para mi alma, mis cargas se aligeran y se renuevan mis fuerzas

Quiero enfocarme en la fuerza restauradora de tu amor. Aclara mi mente y mi corazón para saber cómo actuar, qué decir y tomar las mejores decisiones.

Ayúdame a seguir adelante con sabiduría, confiado en tus promesas, porque quien te sigue, no le llegará el fracaso ni será abatido por el desánimo.

Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Tú das la fuerza y la calma para caminar sin temor. Cuento con tu amor y tu poder que me respalda.

Hoy, más que nunca necesito de tu acción poderosa sobre mí. Que mi corazón se llene de tu paz y sea capaz de vivir con fe cada reto de la vida.

Confío en tu misericordia que me va transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Amén

Propósito para hoy

Hablaré sólo cosas buenas y positivas de los demás, alentando y dando esperanzas a todos; sin importar si mi mundo se me esté viniendo encima.

Frase de reflexión

“No podemos ser discípulos a medias. La Iglesia necesita de nuestra valentía para que demos testimonio de la verdad”. (Papa Francisco)

Evangelio del día: Si quieres tener un encuentro con Dios mantente humild

Lucas 4,16-30 – XXII lunes tiempo ordinario: Ningún profeta es bien recibido en su tierra
Evangelio según San Lucas 4,16-30

Enseñanza de Jesús en Nazaret: En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿No es este el hijo de José?” Pero él les respondió: “Sin duda ustedes me citarán el refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún”. Después agregó: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra” Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Los leprosos y las viudas en aquel tiempo eran marginados. Y sin embargo, estos dos marginados, acogiendo a los profetas, fueron salvados.

En cambio, los nazarenos no aceptan a Jesús porque estaban tan seguros en su fe, tan seguros en su observancia de los mandamientos, que no tenían necesidad de otra salvación.

Es el drama de la observancia de los mandamientos sin fe: “Yo me salvo solo, porque voy a la sinagoga todos los sábados, trato de obedecer a los mandamientos, pero que éste no venga a decirme que eran mejor que yo aquel leproso y aquella viuda”. Esos eran marginados. Y Jesús nos dice:

“Pero, mira, si tú no te marginas, no te sientes en el margen, no tendrás salvación”.

Ésta es la humildad, el camino de la humildad: sentirse tan marginados que tenemos necesidad de la salvación del Señor. Sólo Él salva, no nuestra observancia de los preceptos. Y esto no gustó, se enojaron y querían matarlo.

[...] Es éste el mensaje de hoy… si queremos ser salvados, debemos elegir el camino de la humildad.

María en su Cántico no dice que está contenta porque Dios ha mirado su virginidad, su bondad y su dulzura, tantas virtudes que ella tenía. No. Sino porque el Señor ha mirado la humildad de su sierva, su pequeñez, su humildad. Es lo que mira el Señor. Y debemos aprender esta sabiduría de marginarnos, para que el Señor nos encuentre…

La humildad cristiana no es la virtud de decir: “Pero, yo no sirvo para nada” y esconder la soberbia allí, no, no. La humildad cristiana es decir la verdad: “Soy pecador, soy pecadora”. Decir la verdad: es ésta nuestra verdad. (Homilía en Santa Marta, 25 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Mi Señor, Gracias por voltear tu mirada hacia este pobre pecador y mirarme con misericordia acogiéndome entre los tuyos y dándome vida nueva.

Ahora, necesito de Ti, de tu amor, de tus caricias y de tu poder. Son tantas las dificultades por las que atravieso y cuento Contigo para darme la paz

A veces te siento ausente, en silencio y eso me entristece, pero Tú nunca abandonas a nadie, sino que esperas el momento oportuno de actuar.

Ven a mi vida, ven a mi corazón, te suplico que con tu poderosa presencia me llenes del néctar de tu fuerza y me prepares para salir vencer

Me reconozco débil, pecador y atorado en mis propias frustraciones; pero confío en tu auxilio, en que pronto escucharás mis ruegos y me levantarás

Quiero ser testimonio de tu amor para todos los que están a mi lado, en especial para los míos, por eso dame tu perdón, tu sanación y tu gracia.

Tú me acoges, me escuchas y me acompañas para darme fuerza y resistir humildemente a las situaciones dolorosas a las que soy sometido.

Cuento con tu bendición que protege, que me arropa y me anima para salir a dar lo mejor de mí mientras me llenas de paz y seguridad. Amén

Propósito para hoy

Examinaré mis faltas y me animaré a corregir mi comportamiento que puede dañar a los demás

Frase de reflexión

“El actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista”. Papa Francisco

Evangelio del día: Mantente alerta, no sabes el día en que vendrá el Señor

Mateo 24,42-51 – XXI jueves tiempo ordinario: Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día ni la que hora vendrá su Señor
Evangelio según San Mateo 24,42-51

Mantenerse alerta, no sabes cuando vendrá tu Señor: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Velen y estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: “Mi señor tardará”, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La esperanza cristiana no es sólo un deseo, un auspicio, no es optimismo: para un cristiano, la esperanza es espera, espera ferviente, apasionada por el cumplimiento último y definitivo de un misterio, el misterio del amor de Dios en el que hemos renacido y en el que ya vivimos.

Y es espera de alguien que está por llegar: es Cristo el Señor que se acerca siempre más a nosotros, día tras día, y que viene a introducirnos finalmente en la plenitud de su comunión y de su paz.

La Iglesia tiene entonces la tarea de mantener encendida y claramente visible la lámpara de la esperanza, para que pueda seguir brillando como un signo seguro de salvación y pueda iluminar a toda la humanidad el sendero que lleva al encuentro con el rostro misericordioso de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, esto es entonces lo que esperamos: ¡que Jesús regrese! ¡La Iglesia esposa espera a su esposo!

Debemos preguntarnos, sin embargo, con gran sinceridad, ¿somos testigos realmente luminosos y creíbles de esta espera, de esta esperanza? ¿Nuestras comunidades viven aún en el signo de la presencia del Señor Jesús y en la espera ardiente de su venida, o aparecen cansadas, entorpecidas, bajo el peso de la fatiga y la resignación? ¿Corremos también nosotros el riesgo de agotar el aceite de la fe, de la alegría? ¡Estemos atentos!

Invoquemos a la Virgen María, Madre de la esperanza y reina del cielo, para que siempre nos mantenga en una actitud de escucha y de espera, para poder ser ya traspasados por el amor de Cristo y un día ser parte de la alegría sin fin, en la plena comunión de Dios.

Y no se olviden: jamás olvidar que así estaremos siempre con el Señor. ¿Lo repetimos otras tres veces? Y así, estaremos siempre con el Señor, y así, estaremos siempre con el Señor, y así, estaremos siempre con el Señor. ¡Gracias. (Audiencia general, 15 de octubre de 2014)

Oración de sanación

Señor, te doy gracias porque con el poder de tu amor estimulas mi corazón para mantener ardiendo la llama de la esperanza y sentirme protegido por Ti.

Quiero velar siempre por mis acciones, que estén dirigidas a hacer el bien para que, cuando vuelvas, encuentres en mí un discípulo lleno de Ti.

Líbrame de la vanidad, de todo tipo de orgullo y malas inclinaciones que puedan entorpecerme el camino y perder así el norte de tu estrella.

Ayúdame a estar unido a tu gracia, venciendo las tentaciones del maligno enemigo fortaleciéndome con el poder de tus divinos Sacramentos

No es cualquier cosa la que está en juego, es mi alma, un alma que se ha ido manchando por mis pecados, por mi falta de amor y dureza de mi corazón.

Que mi corazón sea vasija viviente del Espíritu Santo y me libre del deseo de buscar caminos fáciles lejos de Ti: fama, fortuna, placeres y vanidades.

Que torpeza la mía cuando caigo en apegos terrenales. Por ello, confío en tu guía, en que me has entregado a un ángel que me orienta y me fortalece.

Invoco tu auxilio divino para que me des la gracia de mantenerme unido a Ti a través de ese hilo invisible de tu amor y de tu compasión. Amén

Propósito para hoy

Hoy, sacrificaré mi almuerzo o cena, pidiendo por tantas familias necesitadas que se irán a la cama sin comer por no contar con lo básico para sus comidas.

Frase de reflexión

“Recemos por los cristianos que son perseguidos, para que sepan vencer el mal con el bien”. Papa Francisco