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Editorial SAN PABLO
 
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¿Perdona Dios si confiesas el mismo pecado una y otra vez?

Tal como invoca el salmo más famoso de toda la historia, el que comete falta y tiene presente su pecado, implora el perdón “porque yo reconozco mi culpa y tengo presente mi pecado” confesión que refleja el salmo 50 y en su paso por la tierra Jesús mismo también invitó a perdonar setenta veces siete. ¿Por qué no sucedería igual de parte de Dios hacia nosotros?

Esta misma interrogante fue planteada por un lector a aleteia.org “Dios perdona siempre al pecador arrepentido. Si el arrepentimiento es sincero, no hay límite en el número de veces que se puede recibir el perdón divino en el sacramento de la Penitencia, y eso no cambia aunque se repita el tipo de pecado” respondía el portal a la inquietud sobre el perdón ante un pecado reiterativo.

Sin embargo, insisten en aclarar que  “no hay pecado sin quererlo. Siempre hay una intervención de la voluntad consintiéndolo; de lo contrario, no se podría hablar de pecado”, haciendo énfasis en un propósito de enmienda real y si hay recaída; un arrepentimiento sincero.

“Lo que sucede en realidad es que el ser humano depende mucho –desde luego, más de lo que solemos estar dispuestos a reconocer- de los hábitos. Éstos, según sean buenos o malos, facilitan o dificultan el buen comportamiento” explica el portal dando respuesta al planteamiento sobre la reincidencia de un mismo pecado. Debe por tanto, descubrirse la raíz del mismo y proponerse cambios del hábito que conduce al vicio o pecado.

¿Sólo con Dios o ante el sacerdote?

Por su parte, en el 2014 en una de sus acostumbradas catequesis en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco explicó la importancia y la necesidad de confesarse y hacerlo bien porque “alguno puede decir: ‘Yo me confieso solamente con Dios’. Sí, tú puedes decir a Dios: ‘Perdóname’, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote”, explicaba el Santo Padre.

Además se trata de una experiencia individual liberadora “Cuando yo voy a confesarme, es para sanarme: sanarme el alma, sanarme el corazón por algo que hice no está bien. El ícono bíblico que los representa mejor, en su profundo vínculo, es el episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo médico de las almas y de los cuerpos” manifestaba el Papa compartiendo su propia vivencia.

Evangelio del día: Dios perdona con caricias, amor y ternura

Mateo 9,1-8 – XIII jueves tiempo ordinario: Tus pecados te son perdonados. Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa
Evangelio según San Mateo 9,1-8
 

Dios perdona por su inmensa misericordia: “Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados – dijo al paralítico – levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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La misericordia es algo difícil de comprender. Alguien podría decir: “Pero, Padre, la misericordia ¿borra los pecados?”. “No, lo que borra los pecados es el perdón de Dios”

La misericordia es el modo con que Dios perdona. Porque Jesús podía decir: “Yo te perdono. Ve”, como dijo a aquel paralítico que le habían presentado desde el techo: “¡Te son perdonados tus pecados!”. Aquí dice: “¡Ve en paz!”.

Jesús va más allá. Aconseja que no peque más. Aquí se ve la actitud misericordiosa de Jesús: defiende al pecador de sus enemigos; defiende al pecador de una condena justa.

También nosotros, cuántos de nosotros, quizá deberíamos ir al infierno, ¿cuántos de nosotros? Y esa condena es justa… y Él perdona más allá. ¿Cómo? ¡Con esta misericordia!.

La misericordia va más allá y hace la vida de una persona de tal modo que el pecado es arrinconado. Es como el cielo.

Nosotros miramos el cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando sale el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven.

Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios perdona pero no con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está implicado en el perdón, está implicado en nuestra salvación. (Homilía en Santa Marta, 07 de abril de 2014)

Oración de sanación

Señor mío, aumenta mi fe de tal modo que yo siempre pueda fiarme de tu providencia y de tu infinito poder para alcanzar todos mis objetivos.

Bendice a cada uno de los que amo y que me ven como su apoyo, no quiero fallarles. Cobija mi corazón y dame fuerzas para ser luz para todos ellos.

Que a través de mis acciones, Tú les hagas sentir todo el poder sanador de tu perdón y de tu amor y que pueden superar cualquier problema a tu lado.

Quiero vivir y sentir tu presencia en mi vida. Ábreme el corazón al perdón para desechar todo resto de dolor que me hace guardar rencor.

Quiero renovar hoy mi alianza Contigo. Confiar en tus bendiciones, en que me proteges con tu divino amor para que ningún mal pueda hacerme daño.

Sé que no me abandonarás, aunque vuelva a fallarte una y otra vez, y mis errores me pesen de por vida. Tu poder me levanta y me brindas vida nueva.

Tú eres mi Refugio que purifica y santifica mi corazón. Te pido que abras caminos de esperanza para mí y me ayudes a vencer las dificultades.

Necesito de la guía de tu Espíritu Santo para poder corresponder con amor a todas tus obras y descansar feliz en tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: ¡Ven Espíritu Santo! inflama mi corazón con el fuego divino de tu amor. Amén

Frase de reflexión

“El Crucifijo no nos habla de derrota, de fracaso; nos habla de un Amor que vence al mal y al pecado”. Papa Francisco