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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: Darse consuelo y ayudarse los unos a los otros

Lucas 12,39-48 – XXIX miércoles tiempo ordinario: Yo estoy seguro de que el Señor vive. Estoy seguro de que el Señor vendrá a verme
Evangelio según san Lucas 12,39-48

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La parábola del servidor fiel: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada. Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?” El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.” Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco sonriendo

San Pablo afirma que el día del Señor llegará al improviso como un ladrón, pero también añade que Jesús vendrá a traer la salvación a quien cree en Él. Y concluye: Consuélense recíprocamente y sean de ayuda unos a otros. Y es precisamente este consuelo el que da la esperanza.

Éste es el consejo: “Consuélense. Consuélense recíprocamente”. Hablar de esto: pero yo les pregunto: ¿nosotros hablamos de esto, que el Señor vendrá, que nosotros lo encontraremos a Él? ¿O hablamos de tantas cosas, incluso de teologías, de cosas de Iglesia, de curas, de monjas, de monseñores, todo esto? Y nuestro consuelo ¿es esta esperanza?

Consuélense recíprocamente, consuélense en comunidad. En nuestras comunidades, en nuestras parroquias, ¿se habla de esto, que estamos en espera del Señor que viene? ¿O se habla de esto, de aquello, de aquella, para pasar un poco el tiempo y no aburrirse demasiado?”.

[…] Es verdad, Él vendrá a juzgarme y cuando vamos a la Sixtina vemos aquella bella escena del Juicio final, es verdad. Pero pensemos también que Él vendrá a encontrarme para que yo lo vea con estos ojos, lo abrace y esté siempre con Él.

Consuélense recíprocamente con las buenas obras y ayúdense unos a otros. Y así iremos adelante. Pidamos al Señor esta gracia: que aquella semilla de esperanza que ha sembrado en nuestro corazón se desarrolle, crezca hasta el encuentro definitivo con Él.

“Yo estoy seguro de que veré al Señor. Yo estoy seguro de que el Señor vive. Yo estoy seguro de que el Señor vendrá a verme”, y éste es el horizonte de nuestra vida. Pidamos esta gracia al Señor y consolémonos unos a otros con las buenas obras y las buenas palabras, por este camino (Homilía en Santa Marta. 24 de abril de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, quiero crecer cada día teniendo como centro tu Verdad. Mirar hacia mis adentros, mis carencias y errores y permitir que conquistes mi corazón.

Mi fortaleza me viene de Ti, del Dios de la vida, un Dios amigo que ayuda con su gracia, a superar los abismos del rencor y de los malos deseos.

Confío en tu Palabra, en tu misericordia y en tu perdón. Confío en que aquel día vendrás como Juez justo y darás a cada uno según sus acciones.

Debo actuar con vigilancia y administrar bien los bienes que me has dado porque de ellos me pedirás cuenta. Ven, cincela mi vida y protege mi corazón

Cuento contigo, con tu mano poderosa que sostiene, levanta, impulsa y me capacita para seguir luchando por la salvación de mi alma y la de los míos.

Tú no dejas que me derrumbes; al contrario, me haces fuerte en la prueba. Pones una coraza indestructible a los que me adversan y pretenden dañarme.

Te entrego mis situaciones y mis dificultades para que me alivies y sanes todo lo que debo sanar para vivir apegado a tu justicia y tu verdad.

Confío en que este momento me ayudas a vencer todos los obstáculos para que pueda proclamarte como mi Rey y Señor para siempre. Amén

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Propósito para hoy

Por muy malos momentos que tenga, ofreceré mi trabajo con alegría por todas esas personas que no conocen el mensaje de Jesucristo

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Frase de reflexión

“El gran peligro en el mundo actual es el triste individualismo que nace del corazón avaro”. Papa Francisco

Evangelio del día: Nadie conoce el día ni la hora del juicio final

Lucas 12,35-38 – XXIX martes tiempo ordinario: Hay que estar atentos para no caer dormidos, para no olvidarnos de Dios
Evangelio según san Lucas 12,35-38

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Estén preparados para la venida de Dios: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada. Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco de perfil

El Esposo es el Señor, y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él se nos da, con misericordia y paciencia, antes de su llegada final, tiempo de la vigilancia; tiempo en que tenemos que mantener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad, donde mantener abierto nuestro corazón a la bondad, a la belleza y a la verdad; tiempo que hay que vivir de acuerdo a Dios, porque no conocemos ni el día, ni la hora del regreso de Cristo.

Lo que se nos pide es estar preparados para el encuentro: preparados a un encuentro, a un hermoso encuentro, el encuentro con Jesús, que significa ser capaz de ver los signos de su presencia, mantener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar atentos para no caer dormidos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, ¿eh?, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús… No se duerman

Un cristiano que se encierra dentro de sí mismo, que oculta todo lo que el Señor le ha dado… es un cristiano… no es un cristiano. Es un cristiano que no agradece a Dios todo lo que le ha dado.

Esto nos dice que la espera del retorno del Señor es el tiempo de la acción. Nosotros somos el tiempo de la acción, tiempo para sacar provecho de los dones de Dios, no para nosotros mismos, sino para Él, para la Iglesia, para los otros, tiempo para tratar siempre de hacer crecer el bien en el mundo.

Y sobre todo hoy, en este tiempo de crisis, es importante no encerrarse en sí mismos, enterrando el propio talento, las propias riquezas espirituales, intelectuales, materiales, todo lo que el Señor nos ha dado, sino abrirse, ser solidarios, tener cuidado de los demás.

No entierren los talentos. Apuesten por grandes ideales, los ideales que agrandan el corazón, aquellos ideales de servicio que harán fructíferos sus talentos.

La vida no se nos ha dado para que la conservemos celosamente para nosotros mismos, sino que se nos ha dado, para que la donemos. (Catequesis, audiencia general. 24 de abril de 2013)

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Oración de Sanación

Padre, acudo ante Ti para que me bendigas y hagas fluir dentro de mí solo emociones de fe y entusiasmo que me permitan alcanzar mi felicidad.

Tú tienes compasión de todos, nos ofreces maravillas y nos defiendes frente a aquellos quienes intentan poner la ley por encima de las necesidades

Ten misericordia de mí que, a veces, actúo con indiferencia ante las necesidades de otros, y pierdo de vista la compasión que me has enseñado.

Debo estar preparado como lámpara encendida, con un corazón que arda bajo el fuego de tus deseos. Ayúdame a vivir obrando el bien a toda hora.

Concédeme la valentía de no encerrarme en mis intereses personales y saber salir al encuentro de los que tienen sed y hambre de Ti y de tu justicia.

Toca mi corazón, libéralo de ese miedo que no me permite ser el auxilio misericordioso para los demás. Confío en tu poder y en que todo lo puedes.

Cuento con tu alegría que me impulsa a realizar las tareas más duras con entera paz y serenidad. Todo te lo entrego en tus manos.

Tu amor me ha seducido, tus promesas me llenan de esperanzas. Jamás quiera mi alma separarse de la alegría que proviene de tu amor. Amén

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Propósito para hoy

En algún momento del día, me distanciaré un poco de todos, para conversar con Dios sobre los problemas personales que me tienen preocupado.

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Frase de reflexión:

“Cuánto bien podemos hacer con el buen ejemplo y cuánto mal con la hipocresía”. Papa Francisco

Evangelio del día: Deja que el Espíritu Santo toque tu corazón y te conduzca

Lucas 10,1-9 – Fiesta de San Lucas Evangelista: La vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y va más allá
Evangelio según San Lucas 10,1-9

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La misión de los setenta y dos: En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco viendo lejano fondo amarillo claro

Debemos recordar la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, “el dueño de la mies… mande obreros a su mies.”

Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión.

Efectivamente, si la Iglesia es misionera por su naturaleza, la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión.

Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos…

Quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da.

Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida.

El libro del Éxodo – el segundo libro de la Biblia -, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana.

De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es un verdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

[…] En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

[…] La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida.

A María nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás. (Mensaje del Santo Padre Francisco para la 52 jornada mundial de oración por las vocaciones, 14 de abril de 2015)

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Oración de Sanación

Señor, busco hoy tu ayuda para tener una mejor actitud ante la vida, más entusiasta y optimista y para saber controlarme en los momentos difíciles.

Concédeme la gracia de practicar el bien, pues sin Ti, voy como con rumbo perdido hacia la nada. Que viva según tu voluntad, con lucidez e inteligencia.

Ven mi Dios, dame la perseverancia para llegar a cumplir con todas mis responsabilidades y a aceptar tus enseñanzas por muy duras que parezcan.

Cierra mis oídos a la calumnia y al chisme para evitar distraerme, perder el camino y no hacer, lo que por amor, debería estar haciendo.

Las obras que realizo las hago por Ti y solo para Ti. Me alegra el corazón saber que has puesto tu mirada en mí y me conduces por aguas tranquilas

No permitas que la duda me asalte. Envíame la ayuda divina de tus ángeles y la asistencia del Espíritu para pisar firme y ganar las fuerzas que necesito.

Concédeme un corazón libre, sin apegos ni afanes egoístas. Que yo pueda viajar liviano y evitar aquellos enredos que no edifiquen mi vida.

Ayúdame a permanecer enfocado en Ti. Confío en que me llenas de tu Paz en este momento y me vas colmando de tu gracia. Amén

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Propósito para hoy

Siguiendo el ejemplo de María, al ayudar a los demás, hoy, lo haré con humildad y prudencia, buscando siempre lo mejor del otro.

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Frase de reflexión

“Dios ama al que da con alegría. Aprendamos a dar generosamente, desprendiéndonos de los bienes materiales”. Papa Francisco

Evangelio del día: Aprende los criterios para discernir la presencia del demonio

Lucas 11,15-26 – XXVII viernes tiempo ordinario: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama
Evangelio según San Lucas 11,14-23

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El que no está conmigo está contra mí: “En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: “Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo los demonios con el poder de Belzebú, entonces, ¿con el poder de quien los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, entonces eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco:

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Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.

Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: “Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental”.. No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; pero también es cierto que existía el demonio.

Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: “Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales”… No. La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.

No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí.

Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: “¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?”.

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. La vigilancia. Pero, tres criterios, eh No hay que confundir la verdad:

Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. Jamás ha sido expulsado para siempre. Sólo el último día lo será.
(Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, gracias por cada bendición recibida a través de muchas situaciones. Me encomiendo a tu santo poder, que todo lo que haga esté lleno de Ti.

Tu amor y tu presencia me hacen caminar confiado de que me levantas en mis caídas y me haces experimentar tus bendiciones y obras milagrosas.

Mi Dios, fuera de Ti: nada, solo abunda el pecado y la astucia del demonio que me tiende trampas con riquezas y cosas materiales para alejarme de Ti

Sé que estoy lleno de debilidades. A veces hago el mal que no debo intentando hacer el bien que quiero, por eso te busco y me refugio en Ti

Dame tu gracia para saber discernir lo que más me conviene. Ilumina mi mente para siempre perseguir el bien y desechar toda situación de división.

Conociéndote me ayudará a amarte más, a evitar los peligros y a reconocer las obras que realiza el maligno a mi alrededor para desviarme de tu Amor.

Oh mi amado, no me dejes caer en la tentación y líbrame del mal. Que sepa ser siempre valiente y no me deje vencer por las contrariedades y la tristeza.

Me uno a la fuerza de las Palabras pronunciadas por San Pablo para hacerlas presentes siempre en mi vida: “Para mí la vida es Cristo”. Amén

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Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la Salud de todos los enfermos

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Frase de reflexión:

“La familia es un elemento esencial de todo desarrollo humano y social sostenible”. Papa Francisco

Evangelio del día: Confiar en el poder de la oración y en un Dios generoso

Lucas 11,1-4 – XXVII miércoles tiempo ordinario: La primera palabra para orar es decir: ¡Padre! ésta es la clave de la oración
Santo Evangelio según San Lucas 11,1-4

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Oración de confianza al Padre: En aquellos tiempos, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada día nuestro pan de cada día; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Jesús nos da inmediatamente un consejo en la oración, a saber, “no derrochar palabras, no hacer rumor”, “el rumor de carácter mundano, los rumores de la vanidad”. Y advirtió que la “oración no es una cosa mágica, no se hace magia con la oración”.

Alguien me dice que cuando uno va a ver a un brujo éste le dice tantas palabras para curarlo. Pero ese es un pagano. A nosotros, Jesús nos enseña que no debemos ir a Él con tantas palabras, porque Él sabe todo. La primera palabra es “Padre”, ésta es la clave de la oración. Sin decir, sin sentir esta palabra no se puede rezar.

¿A quién rezo? ¿A Dios Omnipotente? Demasiado lejano. Ah, esto yo no lo siento. Ni siquiera Jesús lo sentía. ¿A quién rezo? ¿Al Dios cósmico? Un poco habitual, en estos días, ¿no?… rezar al Dios cósmico, ¿no? Esta modalidad politeísta que llega con esta cultura “Light”… Tú debes rezar al Padre.

Padre es una palabra fuerte. Tú debes rezar al que te ha generado, al que te ha dado la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti. A mí. Y también al que te acompaña en tu camino: al que conoce toda tu vida. Todo: aquel que es bueno, aquel que no es tan bueno. Conoce todo.

Si nosotros no comenzamos la oración con esta palabra, no dicha por los labios, sino dicha de corazón, no podemos rezar en cristiano.

Padre es una palabra fuerte pero abre las puertas. En el momento del sacrificio Isaac se da cuenta de que algo no iba, porque faltaba la ovejita, pero se fía de su padre y su preocupación la dejó en el corazón de su padre. “Padre”, es la palabra que ha pensado decir aquel hijo que se fue con la herencia y después quería volver a su casa.

Y aquel padre lo ve llegar y sale corriendo a su encuentro, se le tira al cuello, para caer sobre él con amor. Padre, he pecado: es ésta la clave de toda oración, sentirse amados por un Padre.

[…] Todos estos afanes, todas estas preocupaciones que nosotros podemos tener, dejémoselos al Padre: Él sabe de qué cosa tenemos necesidad…

De este modo se explica el hecho de Jesús, después de habernos enseñado el Padrenuestro, subraye que sI nosotros no perdonamos a los demás, ni siquiera el Padre perdonará nuestras culpas.

Es tan difícil perdonar a los demás, es verdaderamente difícil, porque nosotros siempre tenemos ese pesar dentro. Pensemos: “Me la hiciste, espera un poco… para volver a darle el favor que me había hecho”…

No se pude rezar con enemigos en el corazón, con hermanos y enemigos en el corazón: no se puede rezar. Esto es difícil: sí, es difícil, no es fácil…

Pero Jesús nos ha prometido al Espíritu Santo: es Él quien nos enseña, desde dentro, del corazón, como decir “Padre” y como decir “Nuestro”

Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir “Padre” y a decir “Nuestro”, haciendo la paz con todos nuestros enemigos. (Homilía en Santa Marta, 08 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor de mi vida, abro mi corazón y mi mente a tu acción restauradora para dejarme llenar de tu luz y así crecer con una esperanza firme y segura.

Quiero creer en el Poder de tu Palabra, una Palabra que disipa toma emoción negativa y me fortalece, pues me reconozco débil e inestable sin Ti.

Señor contigo soy un vencedor. Por tu sacrificio de amor me has convertido en tu hijo y eso me da las fuerzas para serte fiel ante los retos de la vida.

Libera mi alma de la ceguera espiritual que no me permite amarte con todo mi corazón. Tú eres el Dios de la vida, el que todo lo puede y todo lo restaura.

Confío en el poder de oración, en el poder de tu promesa: “llama y se te abrirá”. Ruego que tu Gracia venga a mí y me modele según tus designios.

Sana la dureza de mi alma, dame la capacidad ser insistente y nunca dejar de confiar en que Tú eres el gran proveedor que sabes dar cosas a tus hijos.

Te pido perdón también por haberte fallado en otras ocasiones pensando que me dejarías abandonado en la necesidad.

Dame un corazón como el tuyo, perdonador, amante, entregado, generoso, para así, yo también pueda acudir al clamor de mis hermanos. Amén

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Propósito para hoy

Rezaré una decena del Santo Rosario por las intenciones del Papa y la Iglesia

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Frase de reflexión

“Hay mucha indiferencia ante el sufrimiento. Esta indiferencia debe ser contrastada con actos concretos de caridad”. Papa Francisco

Evangelio del día: Seamos como niños y nuestro Ángel mirará el rostro del Padre

Mateo 18,1-5.10 – Fiesta de los Ángeles Custodios: Les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre
Evangelio según San Mateo 18,1-5.10

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La infancia espiritual y los ángeles custodios: En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?” Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco besa a una bebe en papamovil

No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los «pequeños». Este término «pequeños» se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños. Por ejemplo Jesús dice:

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial”.

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón.

Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos: incluso cuando se llega a la edad de adulto, o anciano, también si se convierte en padre, si ocupa un sitio de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo.

Todos somos hijos. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido.

[…] Los niños portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y en la mamá; y tiene una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen.

Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las incrustaciones de la vida que endurecen el corazón.

Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior. Pero los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente.

Y muchas veces ponen en dificultad a los padres, manifestando delante de otras personas: “Esto no me gusta porque es feo”. Pero los niños dicen lo que ven, no son personas dobles, no han cultivado aún esa ciencia de la doblez que nosotros adultos lamentablemente hemos aprendido.

Los niños, en su sencillez interior, llevan consigo, además, la capacidad de recibir y dar ternura…

Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos, cuando los tomo para abrazarlos, sonríen; otros me ven vestido de blanco y creen que soy el médico y que vengo a vacunarlos, y lloran, pero espontáneamente.

Los niños son así: sonríen y lloran, dos cosas que en nosotros, los grandes, a menudo se bloquean, ya no somos capaces…

Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a hacerse como niños, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. (Catequesis, audiencia general, 18 de marzo de 2015)

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Oración de sanación

Señor de mi vida, quiero grabar en mi mente y en mi corazón todas esas palabras de amor que me dices y meditarlas profundamente en el corazón.

Desde que me despierto, quiero mantener vivo en mis pensamientos esa esperanza que Tú me prometes: “quien confía en Ti no quedará defraudado”.

En tus Palabras, encuentro consuelo, sabiduría y fortaleza para protegerme, con los cuales no daré lugar al miedo y a las distintas formas del mal.

Quiero vivir y responsabilizarme como adulto, pero confiar y disfrutar siempre con la sencillez y ternura de un niño por quienes Tú tienes predilección

Debo mantener el alma humilde para sentirte en cada una de las cosas que vivo y que mis acciones y palabras puedan ser siempre de tu agrado.

Los que te seguimos, debemos ser mansos y humildes, es por ello que te pido que ayudes a confiar como lo hace un niño, desde su pequeñez.

Ayúdame a entregarme a la vida con la misma dulzura con la que se entrega un niño en los brazos de su padre.

Sé que, con tu bendición y la asistencia de tus santos ángeles custodios, me sentiré seguro de alcanzar la perfección de la sencillez interior. Amén

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Propósito para hoy

Antes de iniciar mis actividades diarias pedir humildemente: “Ven Ángel de mi guarda custodio, protégeme e inflama mi corazón con el fuego divino del Espíritu Santo. Amén”

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Frase de reflexión

“Cuando no es posible ganarse el pan, se pierde la dignidad. Es un drama en nuestros días, especialmente para los jóvenes”. Papa Francisco

Evangelio del día: Los ángeles nos defienden y la Iglesia los honra

Juan 1,47-51 – Fiesta de los Santos Arcángeles: Verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
Evangelio según San Juan 1,47-51

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La grandeza de los Cielos: En aquel tiempo, al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

santos arcangeles miguel gabriel rafael vitral

Nosotros leemos en el Salmo 8: “Tú has hecho al hombre superior a los ángeles”, y esa inteligencia tan grande del ángel no podía llevar sobre sus espaldas esta humillación, que una criatura inferior fuera hecha superior; y trataba de destruirlo.

Por tanto, Satanás trata de destruir a la humanidad, a todos nosotros. Tantos proyectos, excepto los pecados propios, pero tantos, tantos proyectos de deshumanización del hombre, son obra suya, sencillamente porque odia al hombre. Es astuto: lo dice la primera página del Génesis; es astuto. Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción.

Y los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden al Hombre-Dios, al hombre superior, Jesucristo que es la perfección de la humanidad, el más perfecto.

Por esto la Iglesia honra a los ángeles, porque son los que estarán en la gloria de Dios, están en la gloria de Dios, porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir que el Verbo ha venido en la carne.

El deber del pueblo de Dios es custodiar en sí al hombre, al hombre Jesús porque es el hombre que da vida a todos los hombres. En cambio, en sus proyectos de destrucción, Satanás inventa explicaciones humanísticas que van, propiamente, contra el hombre, contra la humanidad y contra Dios.

La lucha es una realidad cotidiana en la vida cristiana: en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias… Si no se lucha, seremos vencidos. Pero el Señor ha dado esta tarea principalmente a los ángeles: luchar y vencer. Y el canto final del Apocalipsis, después de esta lucha, es tan bello:

“Ahora se ha cumplido la salvación, la fuerza y el Reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, aquel que los acusaba ante nuestro Dios día y noche”.

Hoy, los invitó a orar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a rezar esa oración antigua, pero tan bella, al arcángel Miguel, para que sigua luchando para defender el misterio más grande de la humanidad, que el Verbo se ha hecho Hombre, ha muerto y resucitado. Éste es nuestro tesoro. Que Él siga luchando para custodiarlo. (Homilía en Santa Marta, 29 de septiembre de 2014)

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Oración de Sanación

Señor, Tú conoces mis dolencias y los temores que invaden mi alma, por eso, pongo todo lo que tengo guardado en mi corazón en la inmensidad del tuyo.

Solicito tu asistencia divina para que no me dejes caer en desesperaciones en esas situaciones tensas que escapan de mi control y debilitan mi fe.

Concédeme la asistencia celestial de tus santos ángeles para que me bendigan y guíen por caminos de paz, dispersando de mi vida toda ansiedad.

Dame la fuerza y el poder de ser como los ángeles del Cielo, de llevar mensajes de esperanza, palabras de aliento y de fortaleza.

Quiero amarte con todas las fuerzas de mi corazón. Quiero sentir tu poder en mí para estar dispuesto a luchar por un mundo mejor y más justo para todos.

Clamo a los santos Arcángeles, Miguel, Rafael y Gabriel para que me ayuden a vencer las tentaciones y las pruebas que intentan doblegar mi espíritu.

Confió en que Tú me proteges, en que me quieres y me acompañas. Te doy mi vida y mi corazón, quiero vivir lleno de tu Gloria y de tu amor.

Que pueda hoy, por medio de la guía de los Santos Arcángeles, tener encuentros de amor a través del servicio y las buenas obras. Amén

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Propósito para hoy

Rezar la oración a San Miguel Arcángel pidiendo por la protección del Papa y de la Iglesia ante los ataques del enemigo malo.

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Frase de reflexión

“La paz es don de Dios, pero requiere nuestro compromiso. Seamos gente de paz con la oración y en la acción”. Papa Francisco

Evangelio del día: A Dios se le conoce en la oración, en el diálogo de rodillas

Lucas 9,7-9 – XXV jueves tiempo ordinario: No se puede conocer a Jesús en primera clase. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad
Evangelio según San Lucas 9,7-9

La incertidumbre de herodes frente a Jesús: En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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¿Quién es éste, de dónde viene? es la pregunta que Herodes se plantea sobre Jesús. Un interrogante que en realidad se plantean todos los que encuentran a Jesús. Es una pregunta que se puede hacer por curiosidad o se puede hacer por seguridad.

Leyendo el Evangelio vemos que algunos comienzan a tener miedo de este hombre, porque los puede llevar a un conflicto político con los romanos. “¿Quién es éste que causa tantos problemas'”. Porque, verdaderamente, Jesús causa problemas.

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: “Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús”. No uno, tantos tendrás. Pero es el camino para conocer a Jesús. No se puede conocer a Jesús en primera clase

A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca… Conocer a Jesús.

Ciertamente se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años? Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo.

Pero no es suficiente conocer a Jesús con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente.

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, afirmó el Papa, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción.

He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús así me implico con Él. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, solo Tú tienes el poder de crear y transformar. Quiero sentir tu paz que tu presencia es capaz de darme y aliviar así a mi alma de toda aflicción.

Te doy gracias porque me has hecho descubrir tu grandeza y la fuerza de tu Palabra. Me has hecho criatura nueva, transformando mis penas en alegrías

Ven y forma parte de mis sueños y proyectos para que los bendigas y mantengas viva la esperanza de poder crear un mejor mundo para todos.

Mueve mi corazón y así pueda emprender acciones para enfrentar toda clase de situaciones. Confío en que me acompañas y me animas a seguir adelante.

Quiero conocerte más, pues me has dado mucho en lo poco que te he conocido. Quiero vivir para Ti y estar abierto a tus experiencias de amor.

Te acepto como el Señor de toda mi historia, como el dueño de mi vida, como el me ayuda a dar lo mejor de mí y ser luz para los demás.

Cuento con tu gracia para no dejar que nada negativo haga tambalear mi fe y perder así mi dirección hacia tu amor y a tus promesas llenas de vida.

Gracias, porque sé que en este momento me llenas de tu bondad, me das tu bendición y el gusto de sentir tu poderosa presencia en mi corazón. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré al Señor el rezo del rosario por la conversión de mi familia y para que muchas personas tengan un encuentro personal con Jesús en el Sacramento de la Confesión

Frase de reflexión

“Quien se deja guiar por Dios nunca queda decepcionado ni pierde el camino”. Papa Francisco

Mensaje del Papa Francisco tras su visita al Perú

MSPAPA

Mensaje de Su Santidad

 

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Queridos hermanos peruanos, mi presencia en su país, en enero 2018 tiene como propósito fortalecer la fe del pueblo peruano y llevarles un mensaje de unidad y esperanza.

Ustedes son un pueblo que tiene mucha reserva, la reserva más linda que puede tener un pueblo son sus santos. El Perú tiene tantos santos y grandes santos que marcaron Latinoamérica.

Tomemos eso como motivación inspiradora para seguir adelante. Como cristianos miremos el futuro con esperanza, hagámoslo porque así lo prometió el Señor y vayamos de la dispersión a la unidad. Quien trabaja por la unidad, mira hacia adelante, hacia el futuro.

Espero con anhelo visitarlos, conocer de cerca sus preocupaciones y compartir sus alegrías.

Nos veremos muy pronto, mientras tanto les pido actuar con unidad y esperanza.

Evangelio del día: En el desafío del amor Dios puede sorprenderte

Mateo 9,9-13 – XXIV jueves tiempo ordinario: Dios no ha venido a llamar a los justos, sino a todos los pecadores
Evangelio según San Mateo 9,9-13

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La llamada de Mateo: En aquel tiempo, al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Dios nos sorprende, Dejémonos sorprender por Dios. Y no tengamos la psicología de la computadora de creer saberlo todo. ¿cómo es esto? Un momento y la computadora tiene todas las respuestas, ninguna sorpresa.

En el desafío del amor Dios se manifiesta con sorpresas. Pensemos en san Mateo, era un buen comerciante, además traicionaba a su patria porque le cobraba los impuestos los judíos para pagárselo a los romanos, estaba lleno de plata y cobraba los impuestos.

Jesús pasa, mira a Mateo y le dice: ven. Los que estaban con él dicen: ¿a este que es un traidor, un sinvergüenza? y él se agarra a la plata. Pero la sorpresa de ser amado lo vence y siguió a Jesús.

Esa mañana cuando se despidió de su mujer, Mateo nunca pensó que iba volver sin dinero y apurado para decirle a su mujer que preparara un banquete.

El banquete para aquel que lo había amado primero. Que lo había sorprendido con algo más importante que toda la plata que tenía.

¡Déjate sorprender por Dios! No le tengas miedo a las sorpresas, que te mueven el piso, que te ponen inseguro, pero nos ponen en camino.

El verdadero amor te mueve a quemar la vida aún a riesgo de quedarte con las manos vacías. (Homilía en Filipinas, 19 de enero de 2015)

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Oración de Sanación

Mi Señor, te alabo en este día en el cual me invitas a la conversión profunda del corazón y a luchar para vencer todas mis preocupaciones.

Quiero sentirme protegido por Ti, que te pertenezco y que nada puedo hacer sin tu amor que me motiva a dar la batalla por alcanzar los bienes del Cielo.

Sé que contigo podré enfrentar toda adversidad y circunstancia que no pueda controlar, porque Tú me vas guiando con tu mano poderosa.

Ven Señor, quiero vivir en el ardiente fuego de tu sagrado corazón para que mi espíritu se llene de una paz cincelada bajo el pincel de tus bendiciones.

Quiero encontrar en Ti esa alianza perpetua de amor que me impulsa a renovar mis fuerzas para quitar esos obstáculos que no me dejan crecer.

Dame de tu paz y serenidad para poder vivir mi conversión de la mejor manera posible y reflexionar sobre mis acciones pasadas.

Ayúdame a sentirme protegido, amado y seguro. Pongo en tus manos las incertidumbres de mi vida confiado es que sabrás darme dirección.

Gracias por cuidarme, por darme esta nueva oportunidad de hacer mejor las cosas y por la fuerza que me das para seguir luchando. Amén

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Propósito para hoy

Revisaré mi estilo de vida para descubrir todo eso que hago o digo que resulta ser incoherente con la fe que profeso.

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Frase de reflexión

“Ser cristiano implica renunciar a nosotros mismos, tomar la cruz y llevarla con Jesús. No hay otro camino”. Papa Francisco

Evangelio del día: ¿Por qué te resistes a la salvación que Dios quiere para ti?

Lucas 7,31-35 – XXIV miércoles tiempo ordinario: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Evangelio según San Lucas 7,31-35

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Reproche de Jesús a los de su pueblo: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron!¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!” Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Toda la historia de la salvación. Así como han rechazado y asesinado a los profetas antes, porque resultaban incómodos, ahora hacen los mismo con Jesús. Es el drama de la resistencia a ser salvados, desatado por los jefes del pueblo.

Es precisamente la clase dirigente la que cierra las puertas al modo con el cual Dios quiere salvarnos. Y así se comprenden los diálogos fuertes de Jesús con la clase dirigente de su tiempo: pelean, lo ponen a prueba, le tienden trampas para ver si cae, porque está la resistencia a ser salvados.

Jesús les dice a ellos: “¡Pero yo no los entiendo! Ustedes son como aquellos niños: les hemos tocado la flauta y no han bailado; les hemos cantado un lamento y no han llorado. ¿Pero qué quieren?”; “¡Queremos hacer la nuestra: queremos hacer la salvación a nuestro modo!”. Es siempre esta cerrazón al modo de Dios.

El pueblo creyente que comprende y acepta la salvación traída por Jesús. Salvación que, al contrario, para los jefes del pueblo, se reduce al cumplimiento de los 613 preceptos creados por su fiebre intelectual y teológica.

Ellos no creen en la misericordia ni en el perdón: creen en los sacrificios. Misericordia quiero y no sacrificios. Creen en todo organizado, bien organizado, todo claro. Éste es el drama de la resistencia a la salvación.

También nosotros, cada uno de nosotros tiene este drama dentro. Pero nos hará bien preguntarnos: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A modo mío? ¿A modo de una espiritualidad, que es buena, que me hace bien, pero que es fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O según el modo divino, es decir por el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a ese misterio de la Omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?… ¿Yo me resisto a la salvación de Jesús?” (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)

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Oración de sanación

Dios de amor y de bondad, ven y apodérate de todo mi ser y lléname con la fuerza de tu amor para sentirme libre y protegido bajo el escudo de tu Gracia.

Quiero corresponderte cada día de mi vida como te mereces, pero me siento débil y agobiado por situaciones complicadas que no me dejan avanzar.

Estoy convencido de que Tú me hiciste por amor y para el amor, y por ese mismo amor, no me desampararás ni me dejarás solo en mis luchas.

No permitas, oh Señor, que los encantos y fascinaciones del mundo terminen por dominar mi vida, llevándome por caminos desolados y sin sentidos.

Tú, que te mostraste cercano a los pecadores, ven y acércate a mí, adéntrate en mi alma y dale el tono necesario que pueda ser un vivo reflejo de tu amor.

Dame la valentía de vivir la fe con palabras y acciones. Hazme ver mis incoherencias y miserias para que pueda despreciarlas y sacarlas de mi vida

Te doy permiso, Señor mío, para que la fuerza de tu amor venga a hacer morada en mi corazón, lo sane y lo limpie para poder cumplir tu voluntad

Solo puedo hacer posible mi felicidad con tu ayuda, la gracia y la divinidad de tu Santo Nombre que me purifica y me da fuerzas para vivir. Amén

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Propósito para hoy

Esforzarme un poco más para que mis conversaciones estén dispuestas con pureza de intención, hablando siempre bien del prójimo.

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Frase de reflexión

Toda comunidad cristiana debería ser un hogar acogedor para cuantos buscan a Dios o necesitan un hermano que los escuche. Papa Francisco

Evangelio del día: Insistirle día y noche a Dios, Él siempre escucha

Lucas 7,1-10 – XXIV Lunes tiempo ordinario: Dios nos invita a rezar con insistencia. Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.
Evangelio según San Lucas 7,1-10

Encuentro de Jesús con el centurion: “En aquel tiempo, cuando Jesús entró en Cafarnaún. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: “El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga”. Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo, que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes, cuando digo a uno: “Ve”, él va; y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace”. Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”. Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

papa francisco perfil fondo blanco

“Gritar día y noche” hacia Dios. Nos toca esta imagen de la oración. Pero preguntémonos: ¿por qué Dios quiere esto? ¿Él no conoce ya nuestras necesidades?

¿Qué sentido tiene “insistir” con Dios? Esta es una buena pregunta, que nos hace profundizar en un aspecto muy importante de la fe.

Dios nos invita a rezar con insistencia no porque no sabe qué necesitamos, o porque no nos escucha. Al contrario, Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.

En nuestro camino cotidiano, especialmente en las dificultades, en la lucha contra el mal fuera y dentro de nosotros, el Señor no está lejos, está a nuestro lado; nosotros luchamos con Él al lado, y nuestra arma es precisamente la oración, que nos hace sentir su presencia junto a nosotros, su misericordia y también su ayuda.

Pero la lucha contra el mal es dura y larga, requiere paciencia y resistencia (como Moisés), que debía tener los brazos alzados para hacer vencer a su pueblo (cfr Ex 17, 8-13)

Y así: hay una lucha que llevar adelante cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de esta fe.

Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18, 8) Si se apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida.

[…] Luchar, rezar siempre. Pero no para convencer al Señor a fuerza de palabras. Él sabe mejor que nosotros qué necesitamos.

Más bien la oración perseverante es expresión de la fe en un Dios que nos llama a combatir con Él, cada día, en cada momento, para vencer al mal con el bien (Homilía en la Plaza de San Pedro, 20 de octubre de 2013)

Oración de sanación

Señor, te alabo con todas las fuerzas de mi corazón. Te agradezco haber entrado a mi vida y darle el cambio que necesitaba para alcanzar la felicidad.

Tú eres la luz del mundo, esa que vino para sacarnos de nuestros errores, que con tu amor viniste a sanarme y a guiarme por el camino de la salvación.

Tú nos das a tu manera lo que necesitamos y lo que pedimos con insistencia, pues Tú lees los corazones y sabes que es lo que más nos conviene.

Tus milagros no los realizas para satisfacer la curiosidad, sino para ayudar a los sufren y acuden confiados a Ti. Por eso pongo mis sueños en tus manos

Ven Señor, aleja de mí toda angustia que me tiene anclado a un pasado desolado. Tú todo lo puedes, Tú todo lo sanas, basta con que yo tenga fe.

Reconozco que no soy digno de Ti, que con mis pecados te ofendo; pero Tú me limpias, me haces nueva criatura, me levantas y me haces renacer.

Te entrego ahora todas mis cargas y preocupaciones. Confiado en que ya me estás bendiciendo, repito a viva voz: “Señor, creo, pero aumenta mi fe”

Quiero vivir una fe que arda de deseo hacia Ti, esa fe que va más allá de mis posibilidades y me hace creer que puedo lograr lo que me propongo. Amén

Propósito para hoy

En algún momento del día, me alejaré de todos para intimar en la oración con Dios y pedir por mi familia.

Frase de reflexión

“Todos somos pecadores. Dios nos perdona con un derroche de gracia, misericordia y ternura”. Papa Francisco

Evangelio del día: La Cruz no es un adorno, es un gran misterio de amor

Juan 3,13-17 – Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz: Así como Moisés levantó en alto la serpiente, también el Hijo del hombre debe ser levantado
Evangelio según San Juan 3,13-17

La exaltación del Hijo del hombre en lo alto: En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna. Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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El Señor en el desierto ordena a Moisés que haga una serpiente y la ponga sobre un asta, y le dice que quien será mordido por las serpientes y la mirará permanecerá con vida.

Pero ¿qué es la serpiente?, La serpiente es el signo del pecado, como ya vemos en el Libro del Génesis cuando la serpiente sedujo a Eva, proponiéndole el pecado.

Y Dios manda que se eleve el pecado como bandera de victoria. Lo que no se comprende bien si no entendemos lo que Jesús nos dice en el Evangelio.

Jesús dice a los judíos: “Cuando habrán levantado al Hijo del hombre, sabrán que yo soy”. Por lo tanto, en el desierto se levantó el pecado, pero es un pecado que busca la salvación, porque cura ahí. Quien es elevado ahora es el Hijo del hombre, el verdadero Salvador, Jesucristo.

[…] El cristianismo es una persona, una persona elevada, en la Cruz, una persona que se anonadó a sí misma para salvarnos; se ha hecho pecado. Y así como en el desierto fue elevado el pecado, aquí ha sido elevado Dios, hecho hombre y hecho pecado por nosotros. Y todos nuestros pecados estaban allí…

[…] No existe un cristianismo sin la Cruz y no existe una Cruz sin Jesucristo. El corazón de la salvación de Dios es su Hijo, que tomó sobre sí todos nuestros pecados, nuestras soberbias, nuestras seguridades, nuestras vanidades, nuestras ganas de llegar a ser como Dios.

Por esto, un cristiano que no sabe gloriarse en Cristo crucificado no ha entendido lo que significa ser cristiano.

Nuestras llagas, esas que deja el pecado en nosotros, sólo se curan con las llagas del Señor, con las llagas de Dios hecho hombre, humillado, aniquilado. “Y éste es el misterio de la Cruz.

La Cruz no es un ornamento que nosotros debemos poner siempre en las iglesias, sobre el altar, allí. No es un símbolo que nos distingue de los demás.

La Cruz es el misterio, es el misterio del amor de Dios, que se humilla a sí mismo, se hace «nada», se hace pecado. ¿Dónde está tu pecado? “No lo sé, tengo tantos aquí”. No, tu pecado está allí, en la Cruz. Ve a buscarlo ahí, en las llagas del Señor, tu pecado será curado, tus llagas serán curadas, tu pecado será perdonado.

El perdón que nos da Dios no es cancelar una cuenta que tenemos con Él: el perdón que nos da Dios son las llagas de su Hijo en la Cruz, elevado sobre la Cruz. (Homilía en Santa Marta, 08 de abril de 2014)

Oración de Sanación

Señor, Tú miras lo profundo de mi corazón y actúas con poder en mi vida, por eso la pongo en tus manos, para verme libre de temores y angustias.

Sé que puedo contar con tu presencia y que me haces descubrir las manifestaciones de tu amor en las distintas situaciones que experimento

No hay nada más grande que tu Amor. Es por ello que quiero seguir abriendo mi corazón a tu Palabra y dejarme así conquistar por tu Verdad.

Quiero comprender ese misterio de amor del Padre, quien entregó a su único Hijo a una muerte de cruz, para que yo formara parte de las glorias del cielo.

Todos mis esfuerzos, proyectos, éxitos y fracasos, cobran sentido cuando los miro a través de tu sacrificio de cruz, un sacrificio de vida y de amor

Quiero nacer de nuevo en Ti, restaurar mis fuerzas con el poder de tu Cruz y confesar con mis labios y el corazón que Tú eres mi Dios y Señor.

Quiero renunciar a mi vida de pecado y rechazar todo aquello que me invita a saborear los triunfos del mundo olvidándome de tu donación de amor

Te amo, amo tu Santa Cruz, la que me define y me lleva por la auténtica senda de un cristianismo firme y auténtico. Amén

Propósito para hoy

Meditaré sobre mi vida de cristiano preguntándome: ¿quiero sobresalir elevando mi ego, o dejo que sea Cristo el que se eleve a través de mis acciones?

Frase de reflexión

“Una familia iluminada por el Evangelio es una escuela de vida cristiana. Allí se aprende la fidelidad, la paciencia y el sacrificio”. Papa Francisco

Evangelio del día: Jesús es el sol y María la aurora que anuncia su amor

Mateo 1,1-16.18-23 – Fiesta de la Natividad de la Virgen María: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel
Evangelio según San Mateo 1,1-16.18-23

La concepción virginal y el nacimiento de Jesús: “Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asaf; Asaf, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amós; Amós, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Viendo la historia de María, preguntémonos si dejamos que Dios camine con nosotros. No se asusten de las cosas grandes, pero tengan también en cuenta las pequeñas, porque esto es divino. Y así es Dios, está en las cosas grandes, pero también en las pequeñas.

El Señor que camina con Dios es también el Señor de la paciencia. La paciencia de Dios. La paciencia que ha tenido con todas estas generaciones. Con todas estas personas que han vivido su historia de gracia y de pecado. Dios es paciente.

Dios camina con nosotros, porque Él quiere que todos nosotros lleguemos a ser conformes a la imagen de su Hijo. Y desde el momento en que nos ha dado la libertad en la creación – no la independencia – hasta hoy sigue caminando.

Hoy estamos en la antecámara de esta historia: el nacimiento de la Virgen. Y pedimos en la oración que el Señor nos de unidad para caminar juntos y paz en el corazón…

Hoy podemos ver a la Virgen, pequeñita, santa, sin pecado, pura, elegida para convertirse en la Madre de Dios y también ver esa historia que está detrás, tan larga, de siglos, y preguntarnos: “¿Cómo camino yo en mi historia? ¿Dejo que Dios camine conmigo? ¿Dejo que Él camine conmigo o quiero caminar solo? ¿Dejo que Él me acaricie, me ayude, me perdone, me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesucristo?”. Este será el fin de nuestro camino: encontrarnos con el Señor.

Esta pregunta nos hará bien hoy: “¿Dejo que Dios tenga paciencia conmigo?”. Y así, viendo esta historia grande y también esta pequeña localidad, podemos alabar al Señor y pedirle humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que sólo Él nos puede dar. Que sólo nos da cuando dejamos que Él camine con nosotros” (Homilía en Santa Marta, 08 de Septiembre de 2014)

“Jesús es el sol, María es la aurora que preanuncia su salida. Anoche velamos encomendando a su intercesión nuestra oración por la paz en el mundo, especialmente en Siria y en todo Oriente Medio.

La invocamos ahora como Reina de la Paz. ¡Reina de la Paz ruega por nosotros! ¡Reina de la Paz ruega por nosotros!” (fragmento de la Homilía en Santa Marta, 08 de Septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, gracias porque en cada día siento tu fuerza renovadora que me va sanando de todas esas cicatrices que han dejado tantas batallas en mi vida.

Ten compasión de mí y visítame con tu santo poder para que mi fe crezca, se fortalezca y abras mi conciencia y mi espíritu a las maravillas de tu amor.

Tú me has dejado a una Madre para que me acompañe en todas mis luchas. A ella quiero acudir como un hijo que encuentra consuelo en sus dulces brazos.

Como María quiero configurarme a tu amor y tu misericordia. Al igual que Ella, yo también tu esclavo, atento a escuchar tu Palabra y ponerla en práctica.

Dame la humildad de reconocerte en todo lo sencillo de la vida. Te permito que nazcas en mi corazón, que lo transformes y que obre según su voluntad.

Deseo adorarte Señor, adorar tu gran misterio de encarnación. Tanto es tu amor que te hiciste uno de nosotros para regalarnos vida en abundancia.

Confío en que María, Madre bondadosa, me allana los caminos para no dejarme llevar por las tentaciones y para que ya no seguir tropezando.

Debo responder a tu misterio divino con generosidad, como lo hizo María, nuestra madre, quien supo escucharte y obedecerte desde siempre. Amén

Propósito para hoy

Hoy, con un cariño muy especial, encomendaré a la Virgen mi vida y mis proyectos para que siempre sean agradables a Dios.

Frase de reflexión

“Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”. Papa Francisco

Evangelio del día: Reconocer los propios pecados te lleva al encuentro con Dios

Lucas 5,1-11 – XXII jueves tiempo ordinario: Pedro experimenta el encuentro con Dios viendo su propio pecado. Él ve la fuerza de Jesús
Evangelio según San Lucas 5,1-11

La Pesca milagrosa: “En aquel tiempo, una multitud se amontonó alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador”. En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación

El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados. Si un cristiano no es capaz de sentirse precisamente pecador y salvado por la sangre de Cristo, de este Crucificado, es un cristiano a mitad de camino, es un cristiano tibio.

Cuando nosotros encontramos Iglesias decadentes, cuando encontramos parroquias decadentes, instituciones decadentes, seguramente los cristianos que están allí no han encontrado jamás a Jesucristo o se han olvidado de aquel encuentro con Jesucristo.

La fuerza de la vida cristiana y la fuerza de la Palabra de Dios está precisamente en aquel momento donde yo, pecador, encuentro a Jesucristo y aquel encuentro da un vuelco a la vida, cambia la vida… Y te da la fuerza para anunciar la salvación a los demás.

Debemos preguntarnos también nosotros:

“¿Soy capaz de decir al Señor: Soy pecador?”. No en teoría, ¿sino confesando el pecado concreto?
¿Soy capaz de creer que precisamente Él, con su Sangre, me ha salvado del pecado y me ha dado una vida nueva?
¿Tengo confianza en Cristo?.
¿De qué cosas puede jactarse un cristiano? De dos cosas: de los propios pecados y de Cristo crucificado. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 04 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, me presento ante Ti con la seguridad de que me amas y me das tu protección en esos encuentros inesperados cargados de dificultades.

Te presento hoy todas mis enfermedades, no sólo las físicas sino también las del alma, las que me roban la esperanza y las ganas de salir adelante.

Acudo a tu encuentro en la oración, donde recibo sanación, liberación, y reposo para mi alma, mis cargas se aligeran y se renuevan mis fuerzas

Quiero enfocarme en la fuerza restauradora de tu amor. Aclara mi mente y mi corazón para saber cómo actuar, qué decir y tomar las mejores decisiones.

Ayúdame a seguir adelante con sabiduría, confiado en tus promesas, porque quien te sigue, no le llegará el fracaso ni será abatido por el desánimo.

Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Tú das la fuerza y la calma para caminar sin temor. Cuento con tu amor y tu poder que me respalda.

Hoy, más que nunca necesito de tu acción poderosa sobre mí. Que mi corazón se llene de tu paz y sea capaz de vivir con fe cada reto de la vida.

Confío en tu misericordia que me va transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Amén

Propósito para hoy

Hablaré sólo cosas buenas y positivas de los demás, alentando y dando esperanzas a todos; sin importar si mi mundo se me esté viniendo encima.

Frase de reflexión

“No podemos ser discípulos a medias. La Iglesia necesita de nuestra valentía para que demos testimonio de la verdad”. (Papa Francisco)