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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: 3 grandes regalos que podemos ofrecer a los demás

Juan 12,24-26 – XVIII jueves tiempo ordinario: Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, dará fruto
Evangelio según San Juan 12,24-26

El grano de trigo debe morir para poder dar fruto: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se perderá; y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Jesús usa una imagen sencilla y sugestiva, aquella del “grano de trigo” que caído en la tierra, muere para dar fruto.

En esta imagen encontramos otro aspecto de la Cruz de Cristo: el de la fecundidad. La cruz de Cristo es fecunda. La muerte de Jesús, de hecho, es una fuente inagotable de vida nueva, porque lleva en sí la fuerza regeneradora del amor de Dios.

Inmersos en este amor por el Bautismo, los cristianos pueden convertirse en “granos de trigo” y dar mucho fruto, si al igual que Jesús, pierden la propia vida por amor a Dios y a los hermanos

Por esta razón, a aquellos que aún hoy “quieren ver a Jesús”, a los que están en la búsqueda del rostro de Dios; a quien ha recibido una catequesis cuando era pequeño y luego no la ha profundizado más y quizás ha perdido la fe; a tantos que aún no han encontrado a Jesús personalmente… a todas estas personas podemos ofrecerles tres cosas: el Evangelio; el Crucifijo y el testimonio de nuestra fe, pobre pero sincera.

El Evangelio: ahí podemos encontrar a Jesús, escucharlo, conocerlo.
El Crucifijo: signo del amor de Jesús que se entregó por nosotros.
La fe que se traduce en gestos simples de caridad fraterna.
Pero principalmente en la coherencia de vida: entre lo que decimos y lo que vivimos, coherencia entre nuestra fe y nuestra vida, entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Evangelio, Crucifijo y testimonio. Que la Virgen nos ayude a llevar estas tres cosas. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 22 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Dios, Señor y salvador, de Ti provienen todas las bendiciones en mi vida, mi familia, mi trabajo, proyectos de vida, solo puedo realizarlos con tu ayuda.

Los talentos que me has dado son para darte fruto. No quiero vivir apegado a logros personales, pues si me apego a ellos puedo hasta perder mi alma

Ayúdame a dar un uso correcto a lo que poseo, a responderte como buen administrador, por eso necesito de tu gracia y de tu luz para orientarme.

Abre mis ojos Señor, que mis deseos de alcanzar las metas soñadas no obnubilen mi visión de salvación y termine llamando bueno a lo que no es.

Ven y toca mi corazón, sopla tu aliento de vida sobre mí para así descubrir el verdadero propósito de mi existencia: alcanzar una felicidad alineada a Ti.

Creo en Ti, en que me has dado el Espíritu Santo para fortalecerme y afrontar con valor todo reto y siendo, en cada uno de ellos, un reflejo de tu amor.

Pongo todo en tus manos y me dejo conducir por tu amor para que llenes de paz mi corazón y comprenda que Tú eres lo más importante en la vida.

En tu Santo Nombre salgo a conquistar corazones para Ti y tenga en mi cesta de vida el mejor de los frutos para cuando me llames a tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro pidiendo por esos vecinos que andan inmersos en la murmuración. También cuidaré mi lengua y que yo no sea uno de ellos.

Frase de reflexión

“No me imagino un cristiano que no sea capaz de sonreír. Demos testimonio gozoso de nuestra fe”. Papa Francisco

Evangelio del día: No derramar el veneno de la calumnia sobre los demás

Mateo 5,17-19 – X miércoles tiempo ordinario: ¡Es muy feo chismorrear! Nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros

Evangelio según San Mateo 5,17-19

Vine a dar cumplimiento: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

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[...] Jesús no quiere cancelar los mandamientos que el Señor dio por medio de Moisés, sino que quiere llevarlos a su plenitud. E inmediatamente después añade que este “cumplimiento” de la Ley requiere una justicia superior, una observancia más auténtica. Y de hecho dice a sus discípulos:

“Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5.20)

¿Pero qué significa este “pleno cumplimiento” de la ley? ¿Y en qué consiste esta justicia superior?

El mismo Jesús nos responde con algunos ejemplos. Porque Jesús era un hombre práctico, hablaba siempre con ejemplos para hacerse entender. Comienza desde el quinto mandamiento del Decálogo:

“Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”; pero yo les digo que todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal”.

Con esto, Jesús nos recuerda que ¡también las palabras pueden matar, eh? Cuando se dice que una persona tiene la lengua de serpiente, ¿qué quiere decir? Que sus palabras matan.

Por lo tanto, no sólo no se debe atentar contra la vida de los demás, sino tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia. Ni hablar mal de él porque llegamos a las habladurías:

los chismes también pueden matar, ¡porque matan la reputación de las personas!

¡Es muy feo chismorrear! Al principio puede incluso parecer incluso una cosa agradable, incluso divertida, como si fuera un caramelo. Pero al final, nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros.

Pero les digo la verdad, ¿eh? Estoy convencido de que si cada uno de nosotros hiciera el propósito de evitar los chismes, ¡con el tiempo se convertiría en un santo!

Éste es un hermoso camino. ¿Queremos llegar a ser santos, si o no? (Síiiiii), ¿Queremos vivir parloteando como de costumbre, si o no? (Noooo). Entonces estamos de acuerdo: ¡basta con los chismes!.

[...] A la luz de esta enseñanza, todos los mandamientos revelan su pleno significado como una exigencia de amor, y todos se reúnen en el gran mandamiento: amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo (Homilía en Santa Marta, 16 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Señor, agradezco tu presencia cada día en mi vida porque de Ti me vienen todas las bendiciones y las fuerzas para enfrentar toda situación difícil.

Hoy, te pido que permanezcas a mi lado. Necesito de tu poder que todo lo restaura, de tu poder liberador que me impulsa a superar todo obstáculo.

Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de tu divino amor.

Tu palabra es como un río de agua viva, y a través de Ella enséñame a serte fiel, proclamándola no sólo con mis labios, sino también con mis acciones.

Si mi amor por Ti es verdadero, debo guardar tus mandamientos. No puedo llamarme cristiano sino cumplo con esa santa alianza y te soy indiferente.

Quiero seguir tus pasos, vivir lo que viviste, amar lo que amaste, despreciar el mal que te lastima y que me aparta de Ti, de tus consuelos y de tu bondad.

Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón para mi salvación.

Creo en tu poder de sanar toda herida de mi pasado y que, si cumplo con tu alianza de amor, me protegerás consolarás ahora y por siempre. Amén.

Propósito de hoy

Haré algún acto de caridad con alguna persona necesitada que esté en condición de calle.

Frase de reflexión

“La Iglesia resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.”. Papa Francisco