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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: Darse consuelo y ayudarse los unos a los otros

Lucas 12,39-48 – XXIX miércoles tiempo ordinario: Yo estoy seguro de que el Señor vive. Estoy seguro de que el Señor vendrá a verme
Evangelio según san Lucas 12,39-48

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La parábola del servidor fiel: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada. Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?” El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.” Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco

papa francisco sonriendo

San Pablo afirma que el día del Señor llegará al improviso como un ladrón, pero también añade que Jesús vendrá a traer la salvación a quien cree en Él. Y concluye: Consuélense recíprocamente y sean de ayuda unos a otros. Y es precisamente este consuelo el que da la esperanza.

Éste es el consejo: “Consuélense. Consuélense recíprocamente”. Hablar de esto: pero yo les pregunto: ¿nosotros hablamos de esto, que el Señor vendrá, que nosotros lo encontraremos a Él? ¿O hablamos de tantas cosas, incluso de teologías, de cosas de Iglesia, de curas, de monjas, de monseñores, todo esto? Y nuestro consuelo ¿es esta esperanza?

Consuélense recíprocamente, consuélense en comunidad. En nuestras comunidades, en nuestras parroquias, ¿se habla de esto, que estamos en espera del Señor que viene? ¿O se habla de esto, de aquello, de aquella, para pasar un poco el tiempo y no aburrirse demasiado?”.

[…] Es verdad, Él vendrá a juzgarme y cuando vamos a la Sixtina vemos aquella bella escena del Juicio final, es verdad. Pero pensemos también que Él vendrá a encontrarme para que yo lo vea con estos ojos, lo abrace y esté siempre con Él.

Consuélense recíprocamente con las buenas obras y ayúdense unos a otros. Y así iremos adelante. Pidamos al Señor esta gracia: que aquella semilla de esperanza que ha sembrado en nuestro corazón se desarrolle, crezca hasta el encuentro definitivo con Él.

“Yo estoy seguro de que veré al Señor. Yo estoy seguro de que el Señor vive. Yo estoy seguro de que el Señor vendrá a verme”, y éste es el horizonte de nuestra vida. Pidamos esta gracia al Señor y consolémonos unos a otros con las buenas obras y las buenas palabras, por este camino (Homilía en Santa Marta. 24 de abril de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, quiero crecer cada día teniendo como centro tu Verdad. Mirar hacia mis adentros, mis carencias y errores y permitir que conquistes mi corazón.

Mi fortaleza me viene de Ti, del Dios de la vida, un Dios amigo que ayuda con su gracia, a superar los abismos del rencor y de los malos deseos.

Confío en tu Palabra, en tu misericordia y en tu perdón. Confío en que aquel día vendrás como Juez justo y darás a cada uno según sus acciones.

Debo actuar con vigilancia y administrar bien los bienes que me has dado porque de ellos me pedirás cuenta. Ven, cincela mi vida y protege mi corazón

Cuento contigo, con tu mano poderosa que sostiene, levanta, impulsa y me capacita para seguir luchando por la salvación de mi alma y la de los míos.

Tú no dejas que me derrumbes; al contrario, me haces fuerte en la prueba. Pones una coraza indestructible a los que me adversan y pretenden dañarme.

Te entrego mis situaciones y mis dificultades para que me alivies y sanes todo lo que debo sanar para vivir apegado a tu justicia y tu verdad.

Confío en que este momento me ayudas a vencer todos los obstáculos para que pueda proclamarte como mi Rey y Señor para siempre. Amén

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Propósito para hoy

Por muy malos momentos que tenga, ofreceré mi trabajo con alegría por todas esas personas que no conocen el mensaje de Jesucristo

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Frase de reflexión

“El gran peligro en el mundo actual es el triste individualismo que nace del corazón avaro”. Papa Francisco

Evangelio del día: ¿Por qué te resistes a la salvación que Dios quiere para ti?

Lucas 7,31-35 – XXIV miércoles tiempo ordinario: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Evangelio según San Lucas 7,31-35

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Reproche de Jesús a los de su pueblo: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron!¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!” Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos” Palabra del Señor

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Reflexión del Papa Francisco

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Toda la historia de la salvación. Así como han rechazado y asesinado a los profetas antes, porque resultaban incómodos, ahora hacen los mismo con Jesús. Es el drama de la resistencia a ser salvados, desatado por los jefes del pueblo.

Es precisamente la clase dirigente la que cierra las puertas al modo con el cual Dios quiere salvarnos. Y así se comprenden los diálogos fuertes de Jesús con la clase dirigente de su tiempo: pelean, lo ponen a prueba, le tienden trampas para ver si cae, porque está la resistencia a ser salvados.

Jesús les dice a ellos: “¡Pero yo no los entiendo! Ustedes son como aquellos niños: les hemos tocado la flauta y no han bailado; les hemos cantado un lamento y no han llorado. ¿Pero qué quieren?”; “¡Queremos hacer la nuestra: queremos hacer la salvación a nuestro modo!”. Es siempre esta cerrazón al modo de Dios.

El pueblo creyente que comprende y acepta la salvación traída por Jesús. Salvación que, al contrario, para los jefes del pueblo, se reduce al cumplimiento de los 613 preceptos creados por su fiebre intelectual y teológica.

Ellos no creen en la misericordia ni en el perdón: creen en los sacrificios. Misericordia quiero y no sacrificios. Creen en todo organizado, bien organizado, todo claro. Éste es el drama de la resistencia a la salvación.

También nosotros, cada uno de nosotros tiene este drama dentro. Pero nos hará bien preguntarnos: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A modo mío? ¿A modo de una espiritualidad, que es buena, que me hace bien, pero que es fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O según el modo divino, es decir por el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a ese misterio de la Omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?… ¿Yo me resisto a la salvación de Jesús?” (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)

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Oración de sanación

Dios de amor y de bondad, ven y apodérate de todo mi ser y lléname con la fuerza de tu amor para sentirme libre y protegido bajo el escudo de tu Gracia.

Quiero corresponderte cada día de mi vida como te mereces, pero me siento débil y agobiado por situaciones complicadas que no me dejan avanzar.

Estoy convencido de que Tú me hiciste por amor y para el amor, y por ese mismo amor, no me desampararás ni me dejarás solo en mis luchas.

No permitas, oh Señor, que los encantos y fascinaciones del mundo terminen por dominar mi vida, llevándome por caminos desolados y sin sentidos.

Tú, que te mostraste cercano a los pecadores, ven y acércate a mí, adéntrate en mi alma y dale el tono necesario que pueda ser un vivo reflejo de tu amor.

Dame la valentía de vivir la fe con palabras y acciones. Hazme ver mis incoherencias y miserias para que pueda despreciarlas y sacarlas de mi vida

Te doy permiso, Señor mío, para que la fuerza de tu amor venga a hacer morada en mi corazón, lo sane y lo limpie para poder cumplir tu voluntad

Solo puedo hacer posible mi felicidad con tu ayuda, la gracia y la divinidad de tu Santo Nombre que me purifica y me da fuerzas para vivir. Amén

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Propósito para hoy

Esforzarme un poco más para que mis conversaciones estén dispuestas con pureza de intención, hablando siempre bien del prójimo.

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Frase de reflexión

Toda comunidad cristiana debería ser un hogar acogedor para cuantos buscan a Dios o necesitan un hermano que los escuche. Papa Francisco

Evangelio del día: Insistirle día y noche a Dios, Él siempre escucha

Lucas 7,1-10 – XXIV Lunes tiempo ordinario: Dios nos invita a rezar con insistencia. Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.
Evangelio según San Lucas 7,1-10

Encuentro de Jesús con el centurion: “En aquel tiempo, cuando Jesús entró en Cafarnaún. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: “El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga”. Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo, que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes, cuando digo a uno: “Ve”, él va; y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace”. Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”. Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

papa francisco perfil fondo blanco

“Gritar día y noche” hacia Dios. Nos toca esta imagen de la oración. Pero preguntémonos: ¿por qué Dios quiere esto? ¿Él no conoce ya nuestras necesidades?

¿Qué sentido tiene “insistir” con Dios? Esta es una buena pregunta, que nos hace profundizar en un aspecto muy importante de la fe.

Dios nos invita a rezar con insistencia no porque no sabe qué necesitamos, o porque no nos escucha. Al contrario, Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.

En nuestro camino cotidiano, especialmente en las dificultades, en la lucha contra el mal fuera y dentro de nosotros, el Señor no está lejos, está a nuestro lado; nosotros luchamos con Él al lado, y nuestra arma es precisamente la oración, que nos hace sentir su presencia junto a nosotros, su misericordia y también su ayuda.

Pero la lucha contra el mal es dura y larga, requiere paciencia y resistencia (como Moisés), que debía tener los brazos alzados para hacer vencer a su pueblo (cfr Ex 17, 8-13)

Y así: hay una lucha que llevar adelante cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de esta fe.

Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18, 8) Si se apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida.

[…] Luchar, rezar siempre. Pero no para convencer al Señor a fuerza de palabras. Él sabe mejor que nosotros qué necesitamos.

Más bien la oración perseverante es expresión de la fe en un Dios que nos llama a combatir con Él, cada día, en cada momento, para vencer al mal con el bien (Homilía en la Plaza de San Pedro, 20 de octubre de 2013)

Oración de sanación

Señor, te alabo con todas las fuerzas de mi corazón. Te agradezco haber entrado a mi vida y darle el cambio que necesitaba para alcanzar la felicidad.

Tú eres la luz del mundo, esa que vino para sacarnos de nuestros errores, que con tu amor viniste a sanarme y a guiarme por el camino de la salvación.

Tú nos das a tu manera lo que necesitamos y lo que pedimos con insistencia, pues Tú lees los corazones y sabes que es lo que más nos conviene.

Tus milagros no los realizas para satisfacer la curiosidad, sino para ayudar a los sufren y acuden confiados a Ti. Por eso pongo mis sueños en tus manos

Ven Señor, aleja de mí toda angustia que me tiene anclado a un pasado desolado. Tú todo lo puedes, Tú todo lo sanas, basta con que yo tenga fe.

Reconozco que no soy digno de Ti, que con mis pecados te ofendo; pero Tú me limpias, me haces nueva criatura, me levantas y me haces renacer.

Te entrego ahora todas mis cargas y preocupaciones. Confiado en que ya me estás bendiciendo, repito a viva voz: “Señor, creo, pero aumenta mi fe”

Quiero vivir una fe que arda de deseo hacia Ti, esa fe que va más allá de mis posibilidades y me hace creer que puedo lograr lo que me propongo. Amén

Propósito para hoy

En algún momento del día, me alejaré de todos para intimar en la oración con Dios y pedir por mi familia.

Frase de reflexión

“Todos somos pecadores. Dios nos perdona con un derroche de gracia, misericordia y ternura”. Papa Francisco

Evangelio del día: ¿Estará preparado tu corazón para la venida del Señor?

Mateo 25,1-13 – XXI viernes tiempo ordinario: Ya viene el esposo, salgan a su encuentro, y las que estaban preparadas entraron con él
Evangelio según San Mateo 25,1-13

La parábola de las vírgenes prudentes: En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a sus discípulos: Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro”. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: “¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?” Pero estas les respondieron: “No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado”. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: “Señor, señor, ábrenos”, pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Existe este tiempo inmediato entre la primera venida de Cristo y la última, que es precisamente el tiempo que estamos viviendo.

En este contexto del tiempo inmediato se sitúa la parábola de las diez vírgenes. Se trata de diez jóvenes que esperan la llegada del Esposo, pero él tarda y ellas se duermen.

Ante el anuncio improviso de que el Esposo está llegando todas se preparan a recibirle, pero mientras cinco de ellas, prudentes, tienen aceite para alimentar sus lámparas; las otras, necias, se quedan con las lámparas apagadas porque no tienen aceite; y mientras lo buscan, llega el Esposo y las vírgenes necias encuentran cerrada la puerta que introduce en la fiesta nupcial. Llaman con insistencia, pero ya es demasiado tarde; el Esposo responde: no las conozco.

El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo.

Lo que Jesús nos pide es que estemos preparados al encuentro -preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús-, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos!. (Audiencia general, 24 de abril de 2013)

Oración de sanación

Dios de amor, me confío hoy a tu gracia para que bendigas cada cosa que emprenda, porque sé que junto a Ti todo cobra sentido e importancia.

Ven y aleja de mí la angustia, que pueda andar sereno ante situaciones difíciles que afronto para que mi alma no quede atrapada en malos hábitos.

Si quiero mi salvación debo cuidar mi alma, estar alerta, atento y firme para no dejarme arrastrar por tentaciones deslumbrantes hacia abismos de dolor.

Son muchos las distracciones en esta vida que pueden embelesarme con su resplandor exterior, pero que por dentro son ataduras al sufrimiento.

Oh Señor, no sé el día ni la hora en que vengas por mí, pero estoy seguro de algo: Tú me amas y me das las gracias para rechazar y vencer la oscuridad

Debo mantener la llama de mi fe siempre encendida, con la oración y la comunión con tu amor, para así, cubrirme con la armadura de tu poder.

El alimento y motor de mi alma es tu Cuerpo y tu Sangre, el abono son las obras generosas y la restauración de mis fuerzas es la confesión.

Que pueda yo desde ahora llevarte en mi corazón, estar atento a tu llamado y, con gran prudencia, estar siempre listo cuando llames a mi puerta. Amén

Propósito para hoy

Invitaré a hacer una oración a algún amigo pidiendo porque sus problemas pronto se solucionen

Frase de reflexión

“El reto de los esposos cristianos: estar juntos, aprender a amarse para siempre y buscar el modo de que el amor crezca”. Papa Francisco

Evangelio del día: 3 grandes regalos que podemos ofrecer a los demás

Juan 12,24-26 – XVIII jueves tiempo ordinario: Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, dará fruto
Evangelio según San Juan 12,24-26

El grano de trigo debe morir para poder dar fruto: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se perderá; y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Jesús usa una imagen sencilla y sugestiva, aquella del “grano de trigo” que caído en la tierra, muere para dar fruto.

En esta imagen encontramos otro aspecto de la Cruz de Cristo: el de la fecundidad. La cruz de Cristo es fecunda. La muerte de Jesús, de hecho, es una fuente inagotable de vida nueva, porque lleva en sí la fuerza regeneradora del amor de Dios.

Inmersos en este amor por el Bautismo, los cristianos pueden convertirse en “granos de trigo” y dar mucho fruto, si al igual que Jesús, pierden la propia vida por amor a Dios y a los hermanos

Por esta razón, a aquellos que aún hoy “quieren ver a Jesús”, a los que están en la búsqueda del rostro de Dios; a quien ha recibido una catequesis cuando era pequeño y luego no la ha profundizado más y quizás ha perdido la fe; a tantos que aún no han encontrado a Jesús personalmente… a todas estas personas podemos ofrecerles tres cosas: el Evangelio; el Crucifijo y el testimonio de nuestra fe, pobre pero sincera.

El Evangelio: ahí podemos encontrar a Jesús, escucharlo, conocerlo.
El Crucifijo: signo del amor de Jesús que se entregó por nosotros.
La fe que se traduce en gestos simples de caridad fraterna.
Pero principalmente en la coherencia de vida: entre lo que decimos y lo que vivimos, coherencia entre nuestra fe y nuestra vida, entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Evangelio, Crucifijo y testimonio. Que la Virgen nos ayude a llevar estas tres cosas. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 22 de marzo de 2015)

Oración de sanación

Dios, Señor y salvador, de Ti provienen todas las bendiciones en mi vida, mi familia, mi trabajo, proyectos de vida, solo puedo realizarlos con tu ayuda.

Los talentos que me has dado son para darte fruto. No quiero vivir apegado a logros personales, pues si me apego a ellos puedo hasta perder mi alma

Ayúdame a dar un uso correcto a lo que poseo, a responderte como buen administrador, por eso necesito de tu gracia y de tu luz para orientarme.

Abre mis ojos Señor, que mis deseos de alcanzar las metas soñadas no obnubilen mi visión de salvación y termine llamando bueno a lo que no es.

Ven y toca mi corazón, sopla tu aliento de vida sobre mí para así descubrir el verdadero propósito de mi existencia: alcanzar una felicidad alineada a Ti.

Creo en Ti, en que me has dado el Espíritu Santo para fortalecerme y afrontar con valor todo reto y siendo, en cada uno de ellos, un reflejo de tu amor.

Pongo todo en tus manos y me dejo conducir por tu amor para que llenes de paz mi corazón y comprenda que Tú eres lo más importante en la vida.

En tu Santo Nombre salgo a conquistar corazones para Ti y tenga en mi cesta de vida el mejor de los frutos para cuando me llames a tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Rezaré un Padrenuestro pidiendo por esos vecinos que andan inmersos en la murmuración. También cuidaré mi lengua y que yo no sea uno de ellos.

Frase de reflexión

“No me imagino un cristiano que no sea capaz de sonreír. Demos testimonio gozoso de nuestra fe”. Papa Francisco

Evangelio del día: No derramar el veneno de la calumnia sobre los demás

Mateo 5,17-19 – X miércoles tiempo ordinario: ¡Es muy feo chismorrear! Nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros

Evangelio según San Mateo 5,17-19

Vine a dar cumplimiento: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

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[…] Jesús no quiere cancelar los mandamientos que el Señor dio por medio de Moisés, sino que quiere llevarlos a su plenitud. E inmediatamente después añade que este “cumplimiento” de la Ley requiere una justicia superior, una observancia más auténtica. Y de hecho dice a sus discípulos:

“Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5.20)

¿Pero qué significa este “pleno cumplimiento” de la ley? ¿Y en qué consiste esta justicia superior?

El mismo Jesús nos responde con algunos ejemplos. Porque Jesús era un hombre práctico, hablaba siempre con ejemplos para hacerse entender. Comienza desde el quinto mandamiento del Decálogo:

“Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”; pero yo les digo que todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal”.

Con esto, Jesús nos recuerda que ¡también las palabras pueden matar, eh? Cuando se dice que una persona tiene la lengua de serpiente, ¿qué quiere decir? Que sus palabras matan.

Por lo tanto, no sólo no se debe atentar contra la vida de los demás, sino tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia. Ni hablar mal de él porque llegamos a las habladurías:

los chismes también pueden matar, ¡porque matan la reputación de las personas!

¡Es muy feo chismorrear! Al principio puede incluso parecer incluso una cosa agradable, incluso divertida, como si fuera un caramelo. Pero al final, nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros.

Pero les digo la verdad, ¿eh? Estoy convencido de que si cada uno de nosotros hiciera el propósito de evitar los chismes, ¡con el tiempo se convertiría en un santo!

Éste es un hermoso camino. ¿Queremos llegar a ser santos, si o no? (Síiiiii), ¿Queremos vivir parloteando como de costumbre, si o no? (Noooo). Entonces estamos de acuerdo: ¡basta con los chismes!.

[…] A la luz de esta enseñanza, todos los mandamientos revelan su pleno significado como una exigencia de amor, y todos se reúnen en el gran mandamiento: amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo (Homilía en Santa Marta, 16 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Señor, agradezco tu presencia cada día en mi vida porque de Ti me vienen todas las bendiciones y las fuerzas para enfrentar toda situación difícil.

Hoy, te pido que permanezcas a mi lado. Necesito de tu poder que todo lo restaura, de tu poder liberador que me impulsa a superar todo obstáculo.

Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de tu divino amor.

Tu palabra es como un río de agua viva, y a través de Ella enséñame a serte fiel, proclamándola no sólo con mis labios, sino también con mis acciones.

Si mi amor por Ti es verdadero, debo guardar tus mandamientos. No puedo llamarme cristiano sino cumplo con esa santa alianza y te soy indiferente.

Quiero seguir tus pasos, vivir lo que viviste, amar lo que amaste, despreciar el mal que te lastima y que me aparta de Ti, de tus consuelos y de tu bondad.

Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón para mi salvación.

Creo en tu poder de sanar toda herida de mi pasado y que, si cumplo con tu alianza de amor, me protegerás consolarás ahora y por siempre. Amén.

Propósito de hoy

Haré algún acto de caridad con alguna persona necesitada que esté en condición de calle.

Frase de reflexión

“La Iglesia resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.”. Papa Francisco