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Editorial SAN PABLO
 
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Evangelio del día: Aprende los criterios para discernir la presencia del demonio

Lucas 11,15-26 – XXVII viernes tiempo ordinario: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama
Evangelio según San Lucas 11,14-23

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El que no está conmigo está contra mí: “En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: “Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo los demonios con el poder de Belzebú, entonces, ¿con el poder de quien los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, entonces eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”. Palabra del Señor.

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Reflexión del Papa Francisco:

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Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.

Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: “Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental”.. No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; pero también es cierto que existía el demonio.

Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: “Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales”… No. La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.

No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí.

Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: “¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?”.

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. La vigilancia. Pero, tres criterios, eh No hay que confundir la verdad:

Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. Jamás ha sido expulsado para siempre. Sólo el último día lo será.
(Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)

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Oración de Sanación

Señor, gracias por cada bendición recibida a través de muchas situaciones. Me encomiendo a tu santo poder, que todo lo que haga esté lleno de Ti.

Tu amor y tu presencia me hacen caminar confiado de que me levantas en mis caídas y me haces experimentar tus bendiciones y obras milagrosas.

Mi Dios, fuera de Ti: nada, solo abunda el pecado y la astucia del demonio que me tiende trampas con riquezas y cosas materiales para alejarme de Ti

Sé que estoy lleno de debilidades. A veces hago el mal que no debo intentando hacer el bien que quiero, por eso te busco y me refugio en Ti

Dame tu gracia para saber discernir lo que más me conviene. Ilumina mi mente para siempre perseguir el bien y desechar toda situación de división.

Conociéndote me ayudará a amarte más, a evitar los peligros y a reconocer las obras que realiza el maligno a mi alrededor para desviarme de tu Amor.

Oh mi amado, no me dejes caer en la tentación y líbrame del mal. Que sepa ser siempre valiente y no me deje vencer por las contrariedades y la tristeza.

Me uno a la fuerza de las Palabras pronunciadas por San Pablo para hacerlas presentes siempre en mi vida: “Para mí la vida es Cristo”. Amén

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Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la Salud de todos los enfermos

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Frase de reflexión:

“La familia es un elemento esencial de todo desarrollo humano y social sostenible”. Papa Francisco

Evangelio del día: ¿Estará preparado tu corazón para la venida del Señor?

Mateo 25,1-13 – XXI viernes tiempo ordinario: Ya viene el esposo, salgan a su encuentro, y las que estaban preparadas entraron con él
Evangelio según San Mateo 25,1-13

La parábola de las vírgenes prudentes: En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a sus discípulos: Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro”. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: “¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?” Pero estas les respondieron: “No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado”. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: “Señor, señor, ábrenos”, pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

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Existe este tiempo inmediato entre la primera venida de Cristo y la última, que es precisamente el tiempo que estamos viviendo.

En este contexto del tiempo inmediato se sitúa la parábola de las diez vírgenes. Se trata de diez jóvenes que esperan la llegada del Esposo, pero él tarda y ellas se duermen.

Ante el anuncio improviso de que el Esposo está llegando todas se preparan a recibirle, pero mientras cinco de ellas, prudentes, tienen aceite para alimentar sus lámparas; las otras, necias, se quedan con las lámparas apagadas porque no tienen aceite; y mientras lo buscan, llega el Esposo y las vírgenes necias encuentran cerrada la puerta que introduce en la fiesta nupcial. Llaman con insistencia, pero ya es demasiado tarde; el Esposo responde: no las conozco.

El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo.

Lo que Jesús nos pide es que estemos preparados al encuentro -preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús-, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios.

La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos!. (Audiencia general, 24 de abril de 2013)

Oración de sanación

Dios de amor, me confío hoy a tu gracia para que bendigas cada cosa que emprenda, porque sé que junto a Ti todo cobra sentido e importancia.

Ven y aleja de mí la angustia, que pueda andar sereno ante situaciones difíciles que afronto para que mi alma no quede atrapada en malos hábitos.

Si quiero mi salvación debo cuidar mi alma, estar alerta, atento y firme para no dejarme arrastrar por tentaciones deslumbrantes hacia abismos de dolor.

Son muchos las distracciones en esta vida que pueden embelesarme con su resplandor exterior, pero que por dentro son ataduras al sufrimiento.

Oh Señor, no sé el día ni la hora en que vengas por mí, pero estoy seguro de algo: Tú me amas y me das las gracias para rechazar y vencer la oscuridad

Debo mantener la llama de mi fe siempre encendida, con la oración y la comunión con tu amor, para así, cubrirme con la armadura de tu poder.

El alimento y motor de mi alma es tu Cuerpo y tu Sangre, el abono son las obras generosas y la restauración de mis fuerzas es la confesión.

Que pueda yo desde ahora llevarte en mi corazón, estar atento a tu llamado y, con gran prudencia, estar siempre listo cuando llames a mi puerta. Amén

Propósito para hoy

Invitaré a hacer una oración a algún amigo pidiendo porque sus problemas pronto se solucionen

Frase de reflexión

“El reto de los esposos cristianos: estar juntos, aprender a amarse para siempre y buscar el modo de que el amor crezca”. Papa Francisco