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San José, patrono del Perú, en el bicentenario de la Independencia

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14 Mar

La devoción a San José es muy antigua y difundida en todo el Perú. San José está presente en toda su geografía y acompaña todos los momentos de vida de la fe cristiana en nuestro país, como modelo de padre de familia. La mayor parte de sus devotos son personas que se dedican a los trabajos manuales o artesanos, como es el caso de los que laboran sobre madera, y que se organizan de diferente forma para exteriorizar su devoción, por ejemplo, en torno al pesebre navideño, en sus festividades de marzo como Patrono de la Iglesia universal o el 1ro. de mayo como patrono de los obreros. Son numerosas sus advocaciones en templos, parroquias, conventos, nombres de lugares y jurisdicciones eclesiásticas.

Con la proclamación de la independencia se suprimieron varias festividades religiosas. A solicitud de los fieles, el segundo Congreso Constituyente, presidido también por don Francisco Javier de Luna Pizarro, el 14 de marzo de 1828, restituye la fiesta de San José y lo proclama patrono de la República Peruana. Este decreto fue firmado por el Presidente de la República, Mariscal José de La Mar, y refrendada por Francisco Javier Mariátegui.

A solicitud del episcopado nacional, el 19 de marzo de 1957, el Papa Pio XII, con breve apostólico, declara al patriarca San José, Patrono de la República del Perú. Los fundadores de la Independencia, en respeto por los valores religiosos de la población, y mostrando una gran capacidad de diálogo, pusieron nuestra patria al amparo de este santo. A pocos meses de la conmemoración del bicentenario de la independencia, volvemos nuestra mirada a nuestro santo patrono para pedirle que interceda por nuestra patria.

La pandemia que estamos viviendo ha descubierto a nuestra mirada la realidad doliente de nuestro país, grandes divisiones, y diferencias de todo tipo. Las seguridades como civilización, sociedad y cultura están en crisis. Nuestro mundo urge de una reorganización internacional, social, política, económica y cultural. Acudimos a san José porque él estuvo al servicio del misterio de la salvación, atendiendo los aspectos más fundamentales de la vida del hijo de Dios. Su completa existencia la dedicó a su familia, acogida como un don divino que supera los estándares de la naturaleza. La voluntad de Dios cambió por completo sus planes humanos, pero supo confiar y esperar en Dios, poniendo todas sus capacidades al servicio de su misión, en tiempos sumamente difíciles para su pueblo, en la certeza de la fidelidad inquebrantable de Dios, fuente y horizonte de nuestras vidas.

Somos aún una patria por construir. Que san José, patrono del Perú, nos inspire y acompañe en la tarea de hacer un país donde todos trabajemos para vivir unidos en paz y fraternidad, según la dignidad de hijos de Dios en Jesucristo, y que se haga realidad de esta forma el sueño de los padres de la patria, que la querían puesta al servicio del bien de todos sus ciudadanos, porque eso es lo que quiere Dios.

P. Manuel Manrique Figueroa, O.S.J.

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