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Señor de los Milagros y el Mes morado

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28 Oct

Cada año durante el mes de octubre el Perú, y en especial Lima, se viste de morado en honor al Señor de Pachacamilla; hombres, mujeres y niños llevan el hábito como un signo de identidad y recordando a todo el mundo que se está en tiempo especial.

Historia

La historia del Señor de Los Milagros se remonta al año 1650 cuando los Negros angolas levantaron un galpón de abobe como local para su cofradía en la zona de Pachacamilla en las afueras de Lima. Allí, en una de sus paredes un esclavo angoleño plasmó la imagen de Cristo crucificado.

El 20 de octubre de 1687 un violento terremoto arrasó Lima y el Callao causando gran destrucción, pero sin afectar la pared de la imagen, lo que provocó que los devotos confeccionarán una copia al óleo que saliera en andas por las calles de Pachacamilla y visitara el Hospital de Santa Ana donde se atendía a los enfermos, así como lo hace hoy, cada 28 de octubre, cuando en su recorrido por Lima visita el Hospital Arzobispo Loayza para ir al encuentro de enfermos y desposeídos que esperan su visita.

El hábito morado

Tiene su origen en el siglo XVII cuando la ecuatoriana Antonia Lucía Maldonado Verdugo llegada a temprana edad al Perú, fue obligada a contraer matrimonio con el noble Alonso Quintanilla, quien al poco tiempo murió. La viuda motivada por el deseo de seguir su vocación de oración y servicio fundó el “Beatorio de Nazarenas”, además de adoptar un hábito de color morado y un cordón blanco con cinco nudos en representación de las llagas de Cristo, que también ha sido adoptado por numerosas hermandades de cargadores del anda y sahumadoras que acompañan la procesión.

Relación con el Señor de los Milagros:

Las beatas nazarenas tenían como parte de su misión el cuidado de la sagrada imagen y acompañar la procesión con oraciones y cánticos, difundiendo así la devoción del Señor de los Milagros.

En 1746 Lima sufrió un nuevo terremoto más destructivo aún que aquel de 1687 que movilizó a los ciudadanos a llevar en procesión una réplica de la imagen, que provocó ante los atemorizados peregrinos que la tierra dejara de temblar, acrecentando aún más la devoción de los creyentes y llevándolos a construir la Iglesia de las Nazarenas donde hoy se le rinde culto.

La procesión actual

Durante el mes morado la procesión ha extendido su ruta, pues son cientos de miles los devotos que acuden al Santuario de las Nazarenas, acompañan las salidas del Señor de los Milagros, lo esperan en alguna esquina de Lima, o lo dan a conocer mediante las diversas comunidades peruanas esparcidas por los cinco continentes.

Luis Neira R, ssp

Editorial San Pablo

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