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¿Quiénes son los Ministros Extraordinarios de la Comunión?

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09 Feb

Antes de hablar de ministros extraordinarios de la comunión, es oportuno aproximarnos al significado de ministerio desde la realidad evangélica. Sencillamente la Iglesia nos dice que Ministerio es servicio como Cristo Servidor, que pide que seamos gratuitos en respuesta a la vocación de servir a los demás.

Entonces, los Ministros Extraordinarios de la Comunión son hombres o mujeres cualificados y preparados como servidores de la comunión para Dios y para los fieles.

Ellos ejercen una función temporal y delegada por el párroco, para servir, ayudar y cooperar con el ministro ordenado en las misas – Eucaristías con la distribución de la comunión. Asimismo, hacen las visitas a enfermos, ancianos y/o a personas que lo necesiten en casas, hospitales, hospicios y donde sea necesario acercar a Cristo Eucaristía al hermano. Su misión de servicio los hace portadores de esperanza y de la Buena Noticia cuando llevan el Viático.

Y cómo podemos llegar al perfil del Ministro extraordinario de la Comunión:

Siendo una persona con sensibilidad humana y espiritual que comunique la palabra viva del Evangelio con actitudes de compasión sin distinciones viendo a todos por igual como verdaderos hermanos. Teniendo un corazón sensible y humilde para llegar a los hermanos, consciente que su servicio no es un cargo o función de privilegio en la comunidad parroquial, sino un servicio. El Ministro de la comunión debe inspirar confianza y cercanía a la comunidad que sirve.

Dice san Pablo a los Filipenses (2,5) “tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Entonces, si es servidor por vacación al amor y ve a Cristo en el hermano, debe tener un corazón que afable y alegre sepa tolerar y perdonar, para reconciliar a los demás.

Y más, el Ministro de la comunión debe ser, por excelencia, una persona con los sentimientos de Cristo, pero debe amar la Eucaristía como centro de su vida y nunca debe olvidar que todos estamos necesitados de la gracia de Dios que nos da la fe, la esperanza, el espíritu y la confianza en Dios el Señor.

Y me atrevería a decir que el Ministro de la comunión debe ser, como decía el Beato Padre Santiago Alberione a sus hijos, “comunicar a Cristo al hombre de hoy con toda la mente, la voluntad, el corazón y las fuerzas físicas. Es decir, que todo tu ser sea para Cristo Jesús.

Colaboración:

P. Ricardo González Vilchez

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